Hace tiempo que se ha levantado la controversia sobre si realmente es “bueno o necesario” vacunar a los bebés. Este debate se ha reavivado con lo sucedido en los últimos días en nuestro país.
Desde el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, nos explican que, aunque en nuestro país estén prácticamente desaparecidas algunas enfermedades, en otros países continúan siendo prevalentes, y con los viajes o la inmigración, es posible la aparición de nuevos brotes y epidemias si dejamos de inmunizar a nuestra población.
Respecto a los efectos secundarios, desde el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades(Departamento de Salud de Estados Unidos) nos explican que en la mayoría de las ocasiones son leves. Estos pueden ser localizados en la zona de punción (dolor, enrojecimiento o hinchazón) o sistémicos, como febrícula o malestar general que suelen ceder en unas horas. Como ya no estamos tan familiarizados con muchas de estas enfermedades, se nos olvida que algunas de ellas pueden dejar graves secuelas, o incluso producir la muerte, algo mucho más grave que los efectos secundarios propios de la vacunación.
Los grupos “antivacunas” se plantean el porqué de vacunar a los niños con edades tan tempranas. Esto se debe a que la inmadurez de su sistema inmunológico, el cual todavía se está desarrollando, hace que los bebés sean más susceptibles de contraer estas enfermedades.
Carlos González en su libro “En defensa de las vacunas”, nos desmonta argumentos como que las vacunas producen más riesgo de muerte súbita, o incluso autismo.
Cuando el tema es la salud, no debemos jugárnosla. Debemos saber, aún así, que el acto de la vacunación de los niños en España NO es OBLIGATORIO; por lo que debemos disponer de información fiable y veraz a la hora de decidir si vacunar o no a nuestros niños.
Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad María Eugenia Milagro Jiménez
Carlos González. En defensa de las vacunas. Madrid: Ediciones Planeta Madrid S.A.; 2011.
Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. Área de profesionales. [en línea] [ consultado 23/12/2013] Disponible en: http://vacunasaep.org/
Independientemente del medio de transporte que uses, cumple las medidas de seguridad (cinturón, sillas adecuadas para niños, descansos frecuentes…).
Si el vuelo es largo, trata de dar algún paseo por el avión (en la medida de lo posible) y realiza ejercicios con las piernas en el asiento.
AL LLEGAR A TU DESTINO
Elige bien los alimentos y bebidas, ya que son la causa más frecuente de enfermedad en los viajeros (diarrea del viajero). Toma agua embotellada (que puedas abrir tú mismo), leche envasada, evita el hielo, el pescado y marisco crudos; come los alimentos bien cocinados y calientes, pela tú mismo la fruta y evita verduras crudas (ensaladas) y comida de puestos callejeros.
Si aún así aparece diarrea, presta atención a no deshidratarte tomando abundantes líquidos con sales y glucosa (suero oral).
Aplica repelente de insectos en las partes del cuerpo que no lleves cubiertas y en la ropa. Son recomendables las ropas de manga larga y pantalón largo en el amanecer y el anochecer. Evita los perfumes intensos y colores claros en la ropa porque pueden atraer a los mosquitos.
En lugares cerrados, puedes usar productos con piretrinas y mosquiteras en la cama (bien fijadas bajo el colchón).
Existen otros animales (también los domésticos) que pueden transmitir enfermedades. Por esto, evita el contacto con ellos (perros callejeros, aves en mercados…), sacude las sábanas antes de acostarte y revisa ropa y calzado antes de vestirte. • Los baños en ríos y lagos pueden suponer un riesgo de enfermedades parasitarias.
Los baños en el mar no suelen implicar enfermedades transmisibles, aunque hay lugares donde se recomienda calzado que proteja de picaduras.
En lugares de gran altitud, programa bien el ascenso y presta especial cuidado si tienes problemas cardíacos o pulmonares.
Evita comportamientos de riesgo para prevenir enfermedades de transmisión sexual: en relaciones sexuales (uso de preservativo) y por contacto con sangre (utensilios para tatuajes o acupuntura).
Y se acabó el viaje… Pero no lo olvides, ya que algunas enfermedades no se manifiestan de inmediato, y en caso de necesitar ir al médico por la aparición de síntomas, deberías informarle de tu estancia en una zona tropical o en desarrollo a lo largo de los siguientes 12 meses.
¿Cuál es tu próximo destino?
Cristina Areta Cuesta Enfermera especialista en Familia y Comunitaria
Se acercan las vacaciones y los planes de viajes. Y sí, la salud también viaja, así que no la olvides al contratar un viaje y preparar la maleta.
Cada vez son más frecuentes los viajes a países exóticos o tropicales, lo que supone entrar en contacto con enfermedades infecciosas distintas a las de nuestro entorno. Aunque las recomendaciones deben ser individualizadas para cada persona y plan de viaje, existen unas pautas generales que vamos a repasar.
VACUNAS, MEDICACIÓN, INFORMES…
Pide cita en elCentro de Vacunación Internacional, al menos un mes y medio antes de viajar. Te darán información sobre las vacunas obligatorias y recomendadas, el certificado de vacunación internacional contra la fiebre amarilla (obligatorio en algunos países), medidas de prevención de la malaria y otros riesgos. Como primer punto, se recomienda tener el calendario vacunal sistemático actualizado, y llevarlo a esta cita facilita la atención en gran medida.
Si tienes alguna enfermedad, lleva un informe médico actualizado durante el viaje.
Si sigues un tratamiento, lleva medicación suficiente para toda tu estancia y es mejor no facturarla (pérdida de maleta, congelación en la bodega del avión…).
PREPARANDO LA MALETA
Ropa y calzado adecuados: en el trópico, usa tejidos naturales, ligeros y de colores claros. Calzado cerrado, cómodo y transpirable.
Pequeño botiquín. A modo orientativo, lo que se aconseja llevar es: antiséptico, gasas, venda, esparadrapo, tiritas, tijeras, termómetro, toallitas húmedas o solución alcohólica para limpieza de manos, pomada de corticoide, analgésico/antipirético (Paracetamol o Ibuprofeno), antidiarréico (Loperamida), sobres de suero oral, antihistamínico, antibiótico de amplio espectro (Amoxicilina o Ciprofloxacino), medicación contra el mareo (Biodramina), antipalúdicos prescritos si se requieren en tu viaje, pastillas potabilizadoras de agua y preservativos.
Protección solar (crema con filtro solar, gafas de sol y gorra): cuidado con el riesgo de insolaciones y deshidratación, principalmente en niños y mayores.
Repelente de insectos (que contengan DEET o IR3535 o Icaridin), ya que los mosquitos pueden transmitir enfermedades.
Y ahora, no olvides el billete. En el próximo post, comienza el viaje. Cristina Areta Cuesta Enfermera especialista en Familia y Comunitaria
Fuentes
Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Atención al viajero (direcciones de los centros de vacunación internacional, pedir cita, información sobre la situación sanitaria de los países, consejos, vacunas recomendadas según destinos, antipalúdicos… http://www.msssi.gob.es/ciudadanos/proteccionSalud/vacunaciones/viajero/home.htm
Envejecimiento y vejez son dos conceptos bien distintos. El envejecimiento es el proceso de llegar a viejo, independientemente de la edad cronológica. Los cambios físicos, bioquímicos, funcionales, psicológicos y cognitivos que se producen aparecen a partir de los 50 años de edad en todas las personas, pero no evolucionan de igual manera en todos los individuos. En realidad, el envejecimiento varía de una persona a otra. Depende de la herencia genética, la configuración física, la personalidad, la biografía y el entorno. De ahí las diferencias existentes entre personas que comparten una misma edad…
La vejez, sin embargo, es una situación social. Por ejemplo: la vejez social comienza actualmente a los 65 años, en relación con la jubilación. En general, la vejez, se asocia a pérdidas. Por eso la jubilación es un acontecimiento que, en ocasiones, se vive de manera traumática por algunas personas y exige un periodo de adaptación al nuevo rol social. La vejez, como el envejecimiento, también es un fenómeno personal. Se dice que se relaciona con el estado de la salud, con la sensación de cansancio vital y/o con el aislamiento social… Actualmente, en nuestra sociedad, se considera que el umbral de la vejez se encuentra en torno a los 80 años.
Puede parecer paradójico. Definir una edad concreta para la vejez y el envejecimiento no es fácil. Sin embargo, todos los que han envejecido, a pesar de sus diferencias individuales o grupales, comparten características comunes que les definen como un sector humano distinto al de otras edades.
Concepción Molina Pérez Especialista en Enfermería Geriátrica Miembro de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología (SNGG) @sngeriatria
Bibliografía
Caballero García JC. Aspectos generales del envejecimiento normal y patológico: fisiología y fisiopatología. Disponible en: https://goo.gl/uNltbB
Desde su sillón mecánico, un paciente ve y escucha tantas cosas como un camarero detrás de la barra de un bar. El enfermo observa, escucha, pondera los movimientos y actitudes del personal sanitario. Sabe quién le encuentra la vena a la primera o quién realiza su trabajo con ademanes de autómata. Se siente indemne ante la distancia que suele imponer la bata blanca de los médicos. Sabe que su estado de ánimo dependerá de qué le diga ese señor que a veces resulta tan circunspecto. Afinemos más: de cómo lo diga. Si el paciente convive con el personal sanitario durante muchas horas a la semana, tal y como ocurre en las unidades de oncología o hemodiálisis, las enfermeras acaban jugando un papel de confidente. Ellas representan la primera línea de fuego que separa al enfermo del mundo de los sanos. A veces, deben soportar el mal humor de un paciente impaciente, su nerviosismo, sus pocos modales. Pero todos tenemos un mal día. También las enfermeras. El tiempo que comparten ambos grupos -enfermeras y pacientes- juega en favor de la complicidad, pues ellas son quienes observan las máscaras dolorosas de un postoperatorio, de una bajada de tensión repentina, de una aguja que una y otra vez causa una hemorragia bajo la piel del brazo. Más allá de la fría asepsia del látex o de los dígitos heladores de una analítica, rozan el cuerpo del enfermo y conocen cuál es el umbral de dolor que puede soportar. En su día, brindo por ellas. Por su vocación. Por su profesionalidad. Porque una sonrisa es tan terapéutica como una operación a corazón abierto.
Escritor y columnista de Diario de Navarra. Es autor, entre otras obras, de “La línea Plimsoll” (Castalia), “Diario del hombre pálido” y “Piel roja” (Demipage), donde narra sus experiencias como enfermo renal. Su última novela, “La pecera”, acaba de ser publicada.
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