El ictus se refiere a una alteración de la circulación cerebral, de inicio brusco, como consecuencia de la interrupción de flujo sanguíneo en una parte del cerebro (isquemia) o una hemorragia cerebral. Conocer los factores de riesgo y detectar precozmente los síntomas permitirá un diagnóstico y tratamiento más eficaz.
CÓMO IDENTIFICAR UN ICTUS
¿Tengo factores de riesgo?
Edad superior a 55 años.
Hipertensión.
Colesterol alto.
Consumo de tóxicos.
Enfermedades cardiacas.
Ictus previo.
Tratamiento con anticonceptivos orales.
¿Presento síntomas compatibles con un ICTUS?
Pérdida de fuerza de la mitad del cuerpo, o de una parte determinada.
Hormigueos o falta de sensibilidad en una parte del cuerpo.
Pérdida de equilibrio, vértigos o mareos.
Alteración visible de la movilidad de la cara: desviación de la comisura labial, expresividad de una parte de la cara anulada, etc.
Alteraciones en la visión: aparición de manchas, visión borrosa, pérdida súbita de visión en un ojo, etc.
Dificultades para hablar o articular palabras.
Dolor de cabeza intenso.
Náuseas y vómitos.
Escala de Cincinnati
Esta escala valora la presencia de los siguientes síntomas: asimetría facial, perdida de fuerza en los brazos y alteraciones del lenguaje. Es una herramienta muy útil en el diagnóstico precoz de un ICTUS a nivel prehospitalario. Se traslada a la población de la siguiente manera: si presenta alguno de estos síntomas podría ser un ICTUS.
Escala de Cincinnati
PREVENCIÓN
La prevención el ICTUS se realiza principalmente mediante el control de factores de riesgo a nivel de atención primaria. Estas son las recomendaciones que seguir:
Control de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial o hipercolesterolemia.
Seguir una dieta saludable baja en grasas y sal.
Evitar el consumo de sustancias toxicas: tabaco, alcohol, drogas.
Realizar ejercicio físico leve-moderado a diario.
MANEJO INICIAL
Ante la aparición de sintomatología y sospecha de ICTUS debemos:
Llamar a servicios de urgencias 112, informando nuestra sospecha.
Tranquilizarlo, proporcionar un medio seguro y protegido.
No dar de beber ni comer.
Facilitar la atención de los servicios de urgencia.
Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2023-2024.
Fuentes
Ustrell-Roig X, Serena- Leal J. Ictus.Diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cerebrovasculares. Rev Esp Cardiol. 2007;60(7):753-69
Sociedad Española de Neurología. El atlas del ICTUS. España 2019.
Ustrell-Roig X, Serena-Leal J. Ictus. Diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cerebrovasculares. Rev Esp Cardiol. 2007;60(7):753-69
Gállego j, Herrera M, Fericó I, Muñoz R, Aymerich N, Martinez-Villa E. El Ictus en el siglo XXI. Tratamiento de urgencia. An. Sist. Sanit. Navar. 2008 Vol. 31, Supl.1:15-29
Ministerio de Sanidad y política social. Estrategia en ICTUS del Sistema Nacional de Salud; 2009.
Reyes Castillo BJ. Aplicación de las escalas Rosier y Cincinnati para diagnóstico de enfermedad cerebrovascular en pacientes ingresados en el HEODRA del 01 de enero al 31 de diciembre 2013. Tesis doctoral. 2014
Se define el Traumatismo Craneoencefálico (TCE) como cualquier lesión física o deterioro funcional del contenido craneal debido a un intercambio brusco de energía mecánica.
¿QUÉ PUEDE CAUSAR UN TCE EN ANCIANOS?
Clica para ver la infografía completa
Las caídas son la causa más frecuente de TCE en los ancianos. Habitualmente, el envejecimiento se asocia a múltiples factores de riesgo que aumentan el riesgo de sufrir caídas:
Pérdida de visión
Alteraciones del equilibrio
Pérdida de masa muscular
Deterioro cognitivo o demencia
Dependencia
Consumo de fármacos
Caídas previas
¿CÓMO DEBEMOS ACTUAR?
Lo primero que debemos comprobar es si el paciente se encuentra consciente y comprobar si respira. Ante la duda, realizaremos la Reanimación Cardio Pulmonar (RCP) y/o llamaremos al 112.
Información a transmitir al 112:
Nombre completo y edad de la víctima.
Si ha sido un TCE presenciado o no.
Cómo ha ocurrido el TCE.
Zona de la cabeza afectada y otras heridas.
Toma de anticoagulantes.
En la espera de ayuda, presionaremos si hay hemorragia y no moveremos al paciente.
¿QUÉ DEBEMOS VIGILAR?
Se deben reconocer e identificar los siguientes signos de alarma tras un TCE:
Pérdida o disminución del nivel de consciencia.
Dificultad para hablar.
Pérdida de habilidades motoras o de fuerza.
Vómitos.
Dolor de cabeza intenso que no cede con calmantes.
Convulsiones.
Alteración en la forma de respirar.
Salida de líquido claro por la nariz o el oído.
Los pacientes anticoagulados que han sufrido un TCE deben ser trasladados al hospital.
¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?
Se deben adoptar una serie de medidas preventivas en el hogar para favorecer un adecuado ambiente doméstico. Algunos ejemplos son: retirar alfombras, colocar barras de seguridad, tener una buena luminosidad, evitar tener el suelo resbaladizo, etc.
Irene Durán Landa Enfermera. Servicio de Urgencias. Hospital Universitario de Navarra
Myriam Fernández Senosiain Enfermera. Centro de Salud Mental San Francisco Javier
Elsa Urrutia Salinas Enfermera. Hospitalización a Domicilio. Hospital Universitario de Navarra
Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2023-2024.
Pinheiro A. L., et al. Principales causas asociadas al traumatismo craneoencefálico en ancianos. Enfermería global; 2011;10(2). Disponible en: https://digitum.um.es/digitum/bitstream/10201/24518/1/Principales%20causas%20asociadas%20al%20traumatismo%20craneoencefalico%20en%20ancianos.pdf
El síndrome del shock tóxico (SST) es una enfermedad aguda multisistémica causada por la toxina (TSST-1) producida por el Staphylococcus aureus. Es una enfermedad poco frecuente, pero con una alta mortalidad, ya que dicha toxina actúa como superantígeno que activa una cascada inflamatoria sistémica, conduciendo a shock y fallo multiorgánico.
Los primeros casos descritos del síndrome de shock tóxico afectaban a mujeres que utilizaban tampones en sus períodos menstruales. Hoy en día, también ocurre con infecciones cutáneas, quemaduras y después de una cirugía.
CAUSAS MÁS FRECUENTES
Haber dado a luz recientemente.
Infección por Staphylococcus aureus, llamada infección estafilocócica.
Uso de tampones por tiempo prolongado (>8h).
Infección de una herida tras una cirugía.
SÍNTOMAS
Fiebre repentina y alta (>38,5ºC).
Presión arterial baja.
Erupción cutánea similar a una quemadura de sol, con descamación.
Mareos, desmayos y dolor de cabeza.
Vómitos o diarrea.
Confusión, desorientación y malestar general.
Insuficiencia en riñones e hígado.
¿QUÉ PUEDO HACER PARA EVITAR EL SST SI UTILIZO TAMPONES?
Cambiar los tampones regularmente, cada 4 a 6 horas.
Utilizar tampones con la menor absorción necesaria para el flujo menstrual.
Alternar entre tampones y otros productos menstruales, como compresas o copas menstruales.
Lavarse las manos antes y después de manipular los tampones.
¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?
Extracción de los materiales (tampones, esponjas vaginales).
Drenaje de los sitios de infección.
Administración de antibióticos de amplio espectro.
Administración de fluidos intravenosos.
Ingreso hospitalario para monitorización y diálisis.
Irene Ferrando Ruiz Unidad de Cirugía General N3. Hospital Universitario de Navarra.
Elena Garmendía Maíz Unidad de Apoyo al Cuidado (pool). Hospital Universitario de Navarra.
María Jesús Ladrón Santamaría Centro de Salud Mental Gayarre (Tudela)
Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2023-2024.
Pontes Sempere L, Martínez Sabater A, Casal Angulo C, Ballester Tarín ML. Proyecto de investigación: conocimiento sobre el síndrome del shock tóxico en las estudiantes de Grado de Enfermería. Biblioteca Lascasas [Internet]. 2015 [Citado 15 Mayo 2024]; 11(2). Disponible en http://www.index-f.com/lascasas/documentos/lc0837.php
Esteban Ciriano ME, Floristan Vicente de Vera JM,, Olagorta García S, Juan Belloc S, García Irure J. Síndrome del shock tóxico: clínica y diagnóstico. Rev Asoc Mex Med Crit y Ter Int [Internet]. 2013 [Citado 14 mayo 2024]; 27(3): 183-186. Disponible en https://www.medigraphic.com/pdfs/medcri/ti-2013/ti133h.pdf
Álvarez Navarro E, Simón Palacian N, Gamadiel Peniche N, Martínez Martínez M, Martín Pérez N, Domínguez Berdejo S. Síndrome de shock tóxico. Dialnet [Internet]. 2021 [Citado 12 mayo 2024]; 9(2): 2660-7085. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8081000
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la quemadura como una lesión a la piel u otro tejido orgánico de origen accidental, doméstico o laboral, siendo las causas principales el fuego, los líquidos hirviendo o en llamas, los sólidos incandescentes, los productos químicos, las radiaciones y la electricidad. El cuerpo humano tolera temperaturas de hasta 40ºC; por encima se produce una desnaturalización de las proteínas y se altera la capacidad de reparación celular.
Por otro lado, la piel es el órgano más extenso de nuestro organismo y una estructura especializada, compuesta esencialmente por dos capas: la epidermis (la más externa, y compuesta a su vez por varias capas) y la dermis, que es unas 20-30 veces más gruesa que la epidermis y alberga en su seno los vasos sanguíneos y linfáticos y ciertas estructuras nerviosas.
TIPOS DE QUEMADURAS
Según la profundidad, las quemaduras se pueden clasificar en: (4,5,6)
Primer grado: son las más leves. Afectan únicamente a la capa más superficial de la piel, la epidermis. Suelen estar producidas por una fuente de calor de intensidad baja o por una exposición muy corta, pero de mayor intensidad. El calor produce una vasodilatación de la circulación, provocando aumento de la temperatura local que se manifiesta con aparición de eritema (enrojecimiento de la piel por inflamación), dolor al tacto y al roce, prurito (hormigueo o irritación de la piel) y escozor.
Segundo grado: afecta a la epidermis y a la dermis. Suelen ser La zona afectada puede inflamarse, enrojecerse y ampollarse. Por lo general, la piel afectada se regenera, a menos que se infecte o que la lesión se haga más profunda.
Tercer grado: Atraviesan la epidermis y la dermis, y afectan tejidos más profundos, que también pueden resultar lesionados o destruidos. La zona afectada puede verse calcinada y de color negro, blanco o rojo intenso. A menudo, esta zona es insensible al tacto leve. Las quemaduras detercer grado no sanan solas y con frecuencia se requieren injertos de piel.
Cuarto grado:destruyen la piel, el tejido adiposo (la grasa), los músculos y, a veces, el hueso.
Según su extensión:
Las quemaduras se expresan en porcentaje de la superficie corporal afectada. La más extendida es la clasificación o regla de los nueves, que otorga porcentajes del 9% a las distintas áreas del organismo. Así, la cabeza supone un 9%, cada extremidad superior otro 9%, mientras que las extremidades inferiores, el tórax y el abdomen abarcan un 9% por cada uno de los lados. Por último, al periné le corresponde el 1% restante. (4,6)
RECOMENDACIONES
La OMS publica una serie de orientaciones básicas sobre primeros auxilios para tratar quemaduras en este ámbito:
Laura Chivite Felipe
Enfermera. Urgencias. Hospital Reina Sofía
Mario Jurado Gómez
Enfermero. Neumología. Hospital Universitario de Navarra (HUN)
Cesar Marrodán Navaz
Enfermero. Unidad Quirúrgica 3º G. HUN
Ana Ramos Ruiz
Enfermera. CS Chantrea. Atención Primaria
Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2020-2021.
La respuesta es más sencilla de lo que puede parecer… ¡nada!
Los niños y niñas que sufren convulsiones febriles no presentan riesgo de muerte durante el episodio y no presentan mayor riesgo para el desarrollo de enfermedades neurológicas.
Por lo tanto, las recomendaciones para el manejo inicial y primario ante una convulsión febril simple son sencillas y todas se centran en mantener la calma y brindar medidas de confort.
LAS DIEZ RECOMENDACIONES PARA UNA CRISIS CONVULSIVA
Mantener la calma. La tranquilidad nos permite pensar con claridad.
No intentar retener a un niño que convulsiona. Es mejor permitir la amplitud de los movimientos apartando objetos punzantes y posibles obstáculos. No sacudir ni golpear al niño para que despierte.
Solo se inmovilizará el cuerpo del niño si sucede en un lugar que pueda resultar peligroso.
Se manipulará el cuerpo del niñocuando no responda y creamos que esté En ese caso, procederemos a colocarlo en Posición Lateral de Seguridad. Es importante para que la lengua no se interponga contra el paso del aire por la garganta y si vomita, evitaremos un atragantamiento. Se colocará al niño de medio lado (preferiblemente hacia la izquierda), tal como se explica en la imagen.
Posición lateral de seguridad en población pediátrica. Imagen obtenida de 6 Non-Negligible Facts About Children’s Seizures.
Pulsa para ver infografía sobre recomendaciones ante un crisis convulsiva
Aflojar la ropa que pueda causarle mayores daños (sobre todo alrededor del cuello), así también disminuiremos indirectamente la temperatura corporal.
No forzar la apertura de la boca ni administrar ninguna droga o ningún fluido. Tampoco se insertarán los dedos de la mano, puesto que estaremos dificultando el paso de aire.
Observar las características y la duración de la convulsión.
Aplicar paños húmedos sobre la frente o mojar ligeramente el cuerpo con agua tibia.
En caso de una duración mayor a 5 minutos, buscar ayuda profesional.
Contactar con el pediatra de Atención Primaria o con su Centro de Salud de referencia tras la crisis convulsiva.
Leyre Arbilla Echalecu Enfermera. Servicio de Urgencias Extrahospitalarias Dr. San Martín.
Cristina Gurpegui Jauquicoa Enfermera. Servicio de Urgencias Hospitalarias de la Clínica San Miguel.
Leire Lopetegui Rekalde Enfermera. Servicio de Neumología del Hospital Universitario de Navarra.
María José Ochotorena Ureta Enfermera Especialista del Trabajo. Sección de Prevención de Riesgos Laborales del Gobierno de Navarra.
Sheila Valencia Baquedano Enfermera. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Navarra.
Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2020-2021.
El infarto agudo de miocardio (IAM) es la manifestación más grave de la cardiopatía isquémica. Se ocasiona por la obstrucción completa de las arterias del corazón debida a la presencia de un coágulo. Como consecuencia se produce la muerte celular de los tejidos cardiacos, un daño irreversible que se origina cuando una zona del corazón permanece más de 10 minutos sin riego sanguíneo adecuado.
Al ser una patología tiempo-dependiente, su pronóstico se asocia, en gran medida, a un manejo inicial óptimo. Conocer, por tanto, los signos y síntomas típicos de esta enfermedad resulta decisivo para proporcionar una adecuada atención sanitaria en el menor tiempo posible y disminuir el riesgo de mortalidad o de posibles secuelas.
SÍNTOMAS TÍPICOS DEL IAM
El síntoma más característico es la aparición súbita de dolor:
Intenso y de carácter opresivo en el centro del pecho
Acompañado con frecuencia de sensación de amenaza vital o muerte inminente.
Puede localizarse en la boca del estómago (asociado a síntomas de indigestión), mandíbula, cuello, espalda, brazo izquierdo y, con menos frecuencia, en el brazo derecho. Es un dolor que no cede con el reposo ni se modifica con el movimiento ni la respiración.
Su duración suele ser mayor de 20 minutos.
Otros síntomas que pueden acompañar a los anteriormente descritos son:
Sensación de falta de aire.
Sensación nauseosa.
Pulsa para ver infografía sobre los síntomas de un infarto
Vómito franco con sudoración fría asociada.
Mareo intenso.
Latidos anormales.
En la mayoría de ocasiones no se presentan todos los síntomas, sino una combinación variable de algunos de ellos.
ACTUACIÓN
Toda persona que presente síntomas sugestivos de IAM deberá ponerse en contacto con los servicios de emergencias 112-SOS Navarra e informar de la situación para activar el “Código Infarto” a la mayor brevedad de tiempo posible, si se considera indicado tras la valoración telefónica inicial del caso.
Mientras llega el soporte sanitario:
Si la persona se encuentra consciente, se mantendrá en reposo y ligeramente incorporada, siguiendo siempre las indicaciones del profesional sanitario con el que se ha contactado.
Si la persona queda inconsciente y no respira, se iniciarán maniobras de reanimación cardio-pulmonar (RCP), nuevamente bajo las indicaciones de los profesionales sanitarios del 112.
Victoria Allo Pejenaute Enfermera. Medicina Interna. Hospital Fundación de Calahorra.
Beatriz García Soto Enfermera. Unidad de Cuidados Intensivos (UCI B). Complejo Hospitalario de Navarra.
Sara Lecumberri Garriz Enfermera. Quirófano Central B. Complejo Hospitalario de Navarra.
Marina Noain Lacámara Enfermera. Unidad de Neonatología. Complejo Hospitalario de Navarra.
Adriana Sagüés Curini Enfermera. Medicina Interna. Hospital García Orcoyen.
Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2020-2021.
Bibliografía
Azcona L. Signos y síntomas del infarto de miocardio y de la angina. Bilbao: Editorial Nerea, S.S.;2009.
Alcasena MS, Lecea O, Senosiain MV, Espila JL, Jiménez JL, Cambra D, et al. Protocolo de tratamiento de reperfusión de IAM/SCA con elevación ST en la Comunidad Foral de Navarra. Pamplona: Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea; 2018.
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