Las matronas somos esa figura sanitaria desconocida que acompaña a la mujer en su buen vivir y en todos aquellos cambios fisiológicos que se presentan.
Uno de ellos es el climaterio, ese maravilloso periodo que nos hace sentarnos a las mujeres “ya por fin”, frente a frente, con nosotras mismas, con nuestras vidas. Pero…en muchas ocasiones, la vivencia no resulta agradable y nos encontramos con mujeres apáticas, cansadas, irritables, rabiosas y con esa queja tan habitual en nuestras consultas “ya no tengo ganas…”
La variedad de síntomas que se han relacionado con este periodo de vida puede tener un efecto perjudicial en la calidad de vida de la mujer y, directa o indirectamente, afectar a su vida sexual, sus relaciones eróticas.
Conforme aumenta la edad, en muchas ocasiones, disminuye el interés sexual. Las diversas revisiones disponibles concluyen que existe una asociación entre diferentes aspectos de la sexualidad (disminución del interés sexual, de la frecuencia del coito y de la lubricación vaginal) y la sexualidad. Sin embargo los factores influyentes son complejos y múltiples.
La cercanía, la complicidad existente entre la matrona y la mujer nos permite abordar y acompañar, tal y cómo nos lo están demandando. Son oportunidades únicas las que nos ofrece nuestra consulta.
Cuando una mujer se siente bien acompañada e informada se puede dar permiso para seguir creciendo, empoderarse, sin perderse en la crisis, confiando en su propio conocimiento, con un sí a la vida en cualquiera de sus formas.
El gran reto de la mujer para el siglo XXI, no creo que sea otro que el seguir empoderándose, seguir buscando su poder interno, ya que en lo más profundo de cada una de sus células la mujer es digna de lo mejor y eso se lo tiene que creer. Y esto puede conllevar a tener las mejores relaciones eróticas de su vida, independientemente de la edad que se tenga.
Maite Aramburu Elosegui Matrona de Osasunbidea. C.A.M. de Etxarri-Aranatz
Bibliografía
Mireia Dander. “Nacidas para el placer”. Ed. Ridgen. 2014.
Dra. Christian Northrup. “Sabiduría de la menopausia”. Ed. Urano. 2002.
Mª Jesús Balbás. “Bueno chicas, esto se acabó: una guía para desdramatizar la menopausia”. Ed. B. 2008.
En Navarra existen dos colegios públicos de Educación Especial: Torre Monreal en Tudela y Andrés Muñoz en Pamplona. A ellos acuden niños y niñas con Necesidades Educativas Especiales en edades comprendidas entre 3 y 21 años. Son niños y niñas con Diversidad Funcional. Todo el alumnado tiene discapacidad intelectual y en muchas ocasiones presentan patologías crónicas, y alteraciones de otra índole, como motóricas, neurológicas o sensoriales.
En este contexto la enfermera -como miembro de la comunidad educativa- se implica en el desarrollo integral del alumnado y contribuye a la atención global de dicha comunidad.
Su trabajo diario tienen tres grandes ejes sobre los que desarrollarse: el alumnado, los profesionales y las familias.
A los y las profesionales del centro, la enfermera les proporciona Educación Sanitaria y les brinda asesoramiento a consultas específicas. Les imparte formación e información ante diferentes situaciones (primeros auxilios, crisis epilépticas…)
Es asimismo una figura clave en la coordinación de todo el personal para unificar criterios de intervención en lo relativo a la salud del alumnado.
El trabajo con las familias es fundamental, tanto por el bien del alumnado como por el de las propias familias. La enfermera aporta Educación Sanitaria, resolución de dudas y consejo, así como acompañamiento en los procesos de salud/enfermedad de sus hijos e hijas. Es fundamental que la comunicación sea lo más fluida posible. Esto se consigue mediante entrevistas regulares y a demanda, atención telefónica y utilizando la agenda escolar.
Por lo que al alumnado se refiere, la enfermera realiza atención directa e indirecta, tanto programada como a demanda. Un ejemplo de dicha atención es:
Seguimiento y atención integral de todas las enfermedades físicas y psíquicas.
Establece planes de cuidados individualizados: control de la función respiratoria, prevención úlceras por presión, alimentación…
Prevención y detección precoz de alteraciones de salud.
Administra la medicación pautada en horario escolar y controla las posibles reacciones adversas.
Atención inmediata ante situaciones de urgencia y emergencia (heridas, crisis convulsivas, fiebre, atragantamientos…)
Ayuda en la capacitación del alumnado en su autocuidado y fomento de su autonomía.
Otras competencias enfermeras son:
Coordinación con aquellos agentes de salud que intervienen en el Proceso Asistencial del alumnado y elaboración de informes.
Custodia y archivo de todos los documentos relacionados con la salud del alumnado.
Control de riesgos y prevención de accidentes.
Elaboración de protocolos.
Control de materiales y fármacos: caducidad, conservación, reposición…
Paula Larumbe Oroz Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)
Ana Durana Murillo (@DuranaAna) Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)
Bibliografía
2009, SCEEE (Sociedad científica española de Enfermería Escolar), Perfil profesional de la enfermera escolar.
2010, AMECE (Asociación Madrileña de Enfermería de Centros Educativos), Perfil de la enfermera escolar.
En algunos trabajos que requieren o producen mucho calor (trabajos con hornos, fundiciones, etc.) o en actividades donde se realiza un esfuerzo físico importante, las condiciones de trabajo pueden provocar riesgos para la salud que pueden llevar a la muerte.
Con los fuertes calores del verano en nuestro país, especialmente al mediodía, esta amenaza se extiende a muchos más tipos de trabajos y condiciones. Sobre todo se hace especialmente peligrosa en los trabajos al aire libre, que además no suelen tener programas específicos de prevención de riesgos como en el caso de los trabajos donde el estrés por calor es un problema a lo largo de todo el año.
Las condiciones climáticas a las que se encuentran expuestos los trabajadores pueden ser la causa de accidentes de trabajo, algunos de ellos mortales.
¿QUÉ ES?
El estrés térmico por calor es la carga de calor que los trabajadores reciben y acumulan en su cuerpo y que resulta de la interacción entre las condiciones ambientales del lugar donde trabajan, la actividad física que realizan y la ropa que llevan. Al trabajar en condiciones de estrés térmico, el cuerpo del individuo sufre una sobrecarga fisiológica, debido a que, al aumentar su temperatura central del cuerpo superando los 38ºC, se pueden producir distintos daños a la salud, cuya gravedad estará en consonancia con la cantidad de calor acumulado en el cuerpo.
¿QUÉ RIESGOS Y DAÑOS GENERA A LA SALUD?
Cuando trabajan en condiciones de estrés térmico por calor, la primera consecuencia indeseable de la acumulación de calor en el cuerpo que experimentan los trabajadores es la sensación molesta de “tener calor”. Para tratar de eliminar el exceso de calor, enseguida se ponen en marcha los mecanismos de termorregulación del propio cuerpo: los trabajadores empiezan a sudar y, además, aumenta la vasodilatación periférica para llevar el calor del interior del cuerpo a su superficie y que desde allí pueda ser expulsado al exterior.
Si el estrés térmico es importante o, no siéndolo tanto, continúan trabajando mucho tiempo seguido sin hacer descansos, llegará un momento en que se producirán diversos daños, tales como erupción en la piel, edema en las extremidades, quemaduras, calambres musculares, deshidratación, agotamiento, etc. Pero, sin duda, el efecto más grave de la exposición a situaciones de calor intenso es el golpe de calor, que en muchas ocasiones provoca la muerte.
Además del estrés térmico por calor, hay otros factores que intervienen como son:
El tiempo de exposición (duración del trabajo).
Factores personales: falta de aclimatación al calor, obesidad, edad, estado de salud, toma de medicamentos que actúan alterando la termorregulación natural del cuerpo (antihistamínicos, antidepresivos, diuréticos, tranquilizantes, etc.), mala forma física, falta de descanso, consumo de alcohol, drogas y exceso de cafeína, haber sufrido con anterioridad algún trastorno relacionado con el calor…
MEDIDAS PREVENTIVAS
Verificar las condiciones meteorológicas de forma frecuente e informar a los trabajadores.
Limitar las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado. Si es posible, proporcionar ayudas mecánicas para la manipulación de cargas.
Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso de los trabajadores.
Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en caso de locales cerrados.
Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya sitios con menor exposición que lo permitan.
Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo.
Considerar que es necesario un periodo de 7 a 15 días para que el trabajador se aclimate al calor. Cuando se deja de trabajar en condiciones calurosas durante periodos como las vacaciones o bajas laborales, es necesario volver a aclimatarse al incorporarse de nuevo al trabajo.
Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación (cada hora, por ejemplo)
Permitir al trabajador, en la medida de lo posible, adaptar su propio ritmo de trabajo.
Procurar vestir con ropas amplias, de tejido ligero y colores claros. Proteger la cabeza con gorra o sombrero.
Evitar el trabajo individual, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.
Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas y de primeros auxilios que hay que adoptar.
ACTUACIÓN EN CASO DE UN GOLPE DE CALOR
Colocar al trabajador en una zona a la sombra y en un ambiente frío, a ser posible.
Debe desvestirse al trabajador y se recomiendan duchas con agua fría (15-18ºC). No debe utilizarse agua más fría de 15ºC, ya que se produciría una disminución de la pérdida del calor, debido a una constricción de los vasos sanguíneos cutáneos.
Si el trabajador está consciente, suministrarle agua fría para beber. Si está inconsciente, colocarlo en posición lateral de seguridad.
Otra posibilidad es cubrir el cuerpo con toallas húmedas, cambiándolas con frecuencia y, preferiblemente, en combinación con un ventilador eléctrico o un dispositivo similar, para que la temperatura del cuerpo disminuya algo más.
Contacte con un médico y, si es posible, lleve al paciente al hospital lo más pronto posible. A menudo, una persona que sufre un golpe de calor puede precisar oxígeno, administración de suero por vía intravenosa y, algunas veces, medicación adecuada.
José Ángel Aizkorbe Iraizoz Mª Elena Landibar Goñi Especialistas en Enfermería del Trabajo. Miembros de la Junta de la Asociación de Diplomados y Especialistas de Enfermería del Trabajo de Navarra (ADETNA) y de la Junta de la Sociedad Navarra de Medicina y Enfermería del Trabajo (SNMET).
REAL DECRETO 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción. BOE nº 256 25/10/1997
Real Decreto 39/1997, de 18 de enero, Reglamento de los Servicios de Prevención ysus modificaciones posteriores
Desde la planificación del embarazo hay que adoptar una serie de hábitos saludables que nos van a acompañar durante toda la gestación en beneficio de nuestra salud y la del bebé.
Las pautas a seguir serán las mismas que para el resto del año, pero teniendo en cuenta las peculiaridades de la época estival.
Estas son algunas de las dudas más frecuentes:
¿PUEDO VIAJAR?
En líneas generales no está contraindicado el viaje en un embarazo de bajo riesgo. Habrá que personalizar dependiendo de las circunstancias de la gestante y del momento del embarazo en el que se desee viajar.
Si viajas en avión, levántate del asiento cada dos horas aproximadamente y realiza ejercicios de rotación y flexo-extensión con los pies durante el viaje. Usa medias de compresión para mejorar el retorno venoso durante el mismo.
Los detectores de metales de los aeropuertos no son dañinos para el feto.
Si te decides por el coche o autobús, realiza paradas cada dos horas aproximadamente para estirar las piernas y colócate siempre el cinturón de seguridad. La banda ventral (pélvica o inferior) del cinturón de seguridad deberá pasar lo más bajo posible, evitando la presión directa sobre el útero. La banda diagonal (torácica) pasará centrada por la clavícula, entre las mamas y lateralmente por el abdomen.
En caso de realizar viajes al extranjero, es conveniente consultar con el ginecólogo o la matrona por si fuera necesaria la administración de alguna vacuna o profilaxis, y asegurarse de que el país al que viaja la gestante tiene buenos servicios sanitarios.En todos los casos sería recomendable que llevarás contigo tu cartilla de salud o un pequeño resumen de tu control de embarazo.
¿PUEDO TOMAR EL SOL?
No hay contraindicación para hacerlo, pero siempre evitando las horas de mayor incidencia solar y, por supuesto, con loción de alta protección. La influencia hormonal hace que haya predisposición a la aparición de manchas e hiperpigmentación, por lo que toda precaución es poca.
HIGIENE Y VESTIDO
Durante la gestación aumenta la sudoración y el flujo vaginal y en verano esto se puede ver incrementado. De ahí la importancia de una buena higiene corporal: es recomendable una ducha diaria utilizando jabones neutros.
Utiliza ropa cómoda y holgada de tejidos transpirables, evitar calcetines y medias que compriman demasiado porque pueden dificultar el retorno venoso.
EJERCICIO Y DEPORTE
Los beneficios del deporte y ejercicio del embarazo están más que demostrados, Los ejercicios acuáticos y la natación en piscina o mar resultan una alternativa segura, con un bajo riesgo de lesión
La bicicleta estática, el paseo, el yoga y el baile son también actividades muy seguras durante el embarazo, siempre evitando las horas de máximo calor e hidratándonos durante la actividad. ALIMENTACIÓN
Es importante realizar una alimentación equilibrada durante todo el embarazo, en verano evita las comidas pesada e ingiere alimentos ricos en fibra cómo frutas, verduras y ensaladas frescas. Son recomendables también los hidratos de carbono y las proteínas pero eso sí, cocinadas a la plancha y con poco aceite. Esperamos que con estos pequeños consejos, el verano no suponga un impedimento para el disfrute de esta época tan bonita e importante de tu vida, sino una oportunidad para disfrutar más si cabe de la “dulce espera”.
Matronas del Complejo Hospitalario de Navarra.
Miembros de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Bibliografía:
Fabre González. E. “Manual de asistencia al parto normal”: Zaragoza 2001. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio. 2014.
La consecuencia más temida del envejecimiento es la dependencia. En términos generales, causa sufrimiento y disminuye la calidad de vida de las personas mayores y sus familias.
La dependencia en el anciano se relaciona con el aumento de la prevalencia de enfermedades comunes, con frecuencia, de carácter crónico. A menudo se asocia a mortalidad, institucionalización y aumento de consumo de recursos sanitarios y sociales.
Se ha observado que las tasas de discapacidad aumentan con la edad. De hecho, a partir de los 80 años, uno de cada dos mayores declara alguna discapacidad (50%). El porcentaje de personas que tienen limitaciones en las actividades aumenta a tres de cada cuatro personas (75%) a partir de los 90 años. En general, se considera que este tipo de pacientes son los que mayor beneficio obtienen de la atención geriátrica. Tanto es así que se define como paciente geriátrico al anciano de más de 70 años que además presenta al menos una de estas 3 características: pluripatología (3 o más enfermedades) incapacitante, deterioro cognitivo y deterioro funcional (dependencia en 2 o más actividades de la vida diaria).
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Sin embargo, los cuidados de Enfermería dirigidos al anciano no pueden quedarse ahí. Trabajar para evitar la dependencia o para alcanzar el grado máximo posible de recuperación cuando esta es reversible es posible. La evidencia científica sostiene que es factible disminuir significativamente la incidencia, prevalencia e intensidad de la dependencia. Para ello es necesario promover la prevención y la promoción de la salud cuando la dependencia aún no ha aparecido, trabajar en la prevención y el control de las enfermedades crónicas y desarrollar servicios sanitarios eficientes para las personas mayores.
Bibliografía• Ruipérez Cantera I, Gomez Pavón J. “Prevención de la deficiencia, discapacidad y dependencia en Geriatría” en Prevención de deficiencias. 2010. “Curso de prevención de deficiencias. Materiales”. Real Patronato sobre Discapacidad. 359-374. Disponible en: http://riberdis.cedd.net/handle/11181/2968.
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