¿Cuál es tu nivel de adicción a las nuevas tecnologías?

¿Consultas el whatsapp cada 3 minutos? ¿No puedes dejar de mirar Facebook? ¿Retwitteas constantemente? ¿Dirías que todo esto se ha convertido en una obsesión?


Lo que para la mayor parte de las personas supone una herramienta de comunicación, para otras puede llegar a convertirse en una adicción. Entre el 3 y 6% de la población hace un uso abusivo de las TIC, dejando de lado actividades cotidianas.

¿Qué te puede indicar que comienzas a tener un problema? Quizás estas señales puedan avisarte:

  • ¿Duermes poco por estar conectado? 
  • ¿Descuidas tu salud los estudios y las relaciones personales? 
  • ¿Te enfadas cuando no te puedes conectar? 
  • ¿Sientes euforia cuando estas online y no puedes limitar el tiempo? 

Si tú o alguien que conozcas crees que puede estar en esta situación, estos pequeños consejos pueden ser de gran utilidad para ti: Limitar el uso de pantallas, fomentar las relaciones sociales y potenciar actividades deportivas y de ocio.



En algunos casos esto no será suficiente, y será necesario pedir ayuda a tu enfermero especialista en Salud Mental, quien te diseñará un plan personalizado en tres etapas:

  • Evitar cualquier contacto con las TIC durante las primeras semanas del tratamiento.
  • Aumentar de manera progresiva el tiempo de conexión bajo supervisión en fases iniciales.
  • Conseguir mantener en el tiempo un uso adecuado de las nuevas tecnologías.

A veces este fenómeno es síntoma de otros problemas de salud mental: ansiedad, depresión, fobia social, otras adicciones, etc.

Y recuerda que la prevención y detección temprana son el mejor tratamiento, así que no dudes en consultar a tu enfermero especialista en Salud Mental.

Verónica Munárriz Fernández
Enfermera especialista en Salud Mental
@vmunarrizv

Jordi Urbiola Castillo
EIR 2º Salud Mental
@jordi_urbiola


Sergio Ladrón Arana
EIR 2º Salud Mental
@ladronek


Miembros de Anesm Navarra @AnesmNavarra

Bibliografía
  • Becoña, E. (2009). Factores de riesgo y de protección en la adiccióna las nuevas tecnologías. En E. Echeburúa, F.J. Labradory E. Becoña (eds.), Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes (pp. 77-97). Madrid: Pirámide.
  • Estévez, L., Bayón, C., De la Cruz, J. y Fernández-Liria, A. (2009). Uso y abuso de Internet en adolescentes. En E. Echeburúa, F.J.
  • Labrador y E. Becoña (eds.), Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes (pp. 101-128). Madrid: Pirámide.Fundación Pfizer (2009). La juventud y las redes sociales en Internet. Madrid: Fundación Pfizer.

¿Y qué es realmente la Enfermería?

Hablar de Enfermería es hablar de cuidado. Un cuidado que ha estado presente desde los inicios de la humanidad. En la Prehistoria, destinado a satisfacer las necesidades más básicas y con el único objetivo de la supervivencia. En la antigua Mesopotamia y en la civilización egipcia se encuentran las primeras referencias sobre mujeres cuidadoras, que mediante masajes, plantas medicinales o incluso “magia” trataban enfermedades.

Para Florence Nightingale (1820-1910), considerada la pionera en la profesionalización, el objetivo enfermero consiste en facilitar los procesos de reparación de una persona controlando el entorno. Sin embargo en España no será hasta 1857, con la Ley de Instrucción Pública, cuando comienza la profesionalización de la Enfermería y aparecen las primeras referencias legales sobre sus estudios. Una trayectoria que culmina con la aprobación en 1915 del título de Enfermería

Imagen original  aquí

La práctica del cuidado se ha extendido del ámbito doméstico al ámbito profesional, hasta convertirse en la actividad principal, el objeto de estudio, y la razón de ser de la Enfermería. Un cuidado con un marco teórico propio y una metodología científica que identifica y distingue a la disciplina enfermera.

Este cuidado se materializa de diversas formas. Desde la satisfacción de las necesidades más básicas, a la realización de cuidados y procedimientos más complejos, donde el pensamiento crítico y razonamiento clínico aparecen como herramientas importantes para la toma de decisiones sobre el cuidado de las personas. Un cuidado que se ha diversificado en los diferentes ámbitos de actuación de Enfermería: asistencial, docente, investigación y gestión.

En cualquiera de los casos, el cuidado debe ser integral e individualizado, respetando los valores y creencias de las personas, enmarcado dentro del Código Deontológico de la Enfermería y basado en la evidencia científica.

En la actualidad se nos llama de muchas formas, no siempre adecuadas, pero somos enfermer@s. Profesionales, en suma, que se han formado para dar cuidado, confort y ayuda a las personas que se encuentran en situaciones de enfermedad. Pero no nos quedamos ahí: también formamos parte de la prevención, promoción y la investigación.

Somos cuidadores, comunicadores y educadores; defendemos al paciente y le asesoramos; gestionamos e investigamos para poder asistirle de forma integral.


Belén Palacios Ortega
Enfermera. Máster en cuidados integrales de Enfermería en situaciones críticas y urgencias en el adulto por la Universidad de Málaga.
@BelenPalacios_O


Nely Soto Ruiz
Enfermera. Licenciada en Antropología Social y Cultural.
Profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra.
@NelySoto4

Ilustración cortesía de Mónica Lalanda (@mlalanda)  http://monicalalanda.com/
Bibliografía
  • Kozier B, Erb G, Berman A, Shirlee S. Fundamentos de Enfermería: conceptos, proceso y práctica. Vol. I. 2ªed. Madrid: 2005. p. 9-12
  • Grupo CTO. Manual CTO de Enfermería. Tomo I. 5ªEd. Madrid: 2011. p. 285-305
  • Martínez-Martín L, Chamorro E. Historia de la Enfermería. Evolución histórica del cuidado. 2ª ed. Barcelona: Elsevier-España, 2011p. 112-115.
  • Siles J. Historia de la Enfermería. Alicante: Aguaclara, 1999. P.244-246.

    Enfermera familiar y comunitaria: trabajo por tu autocuidado y tu calidad de vida

    ¡Hola! Soy enfermera especialista en Familia y Comunitaria. ¡Ah! ¿Eso es lo del centro de salud? Si, ese es el lugar donde nuestra figura es más numerosa y conocida, pero… ¿a qué nos dedicamos realmente?

    Las enfermeras de familia y comunitaria nos encargamos del cuidado de las personas, familias y comunidades a lo largo de todo su ciclo vital, desde la infancia hasta el final de vida.

    Nuestra atención se centra en la salud y no solo en la enfermedad. Tratamos de ver a cada paciente con una visión global, teniendo en cuenta su contexto familiar, social y ambiental, para hacerlo partícipe activo de la promoción de su salud, la prevención de enfermedades, su recuperación y posterior rehabilitación.

    Queremos potenciar la autonomía de nuestros pacientes, aportar herramientas y recursos para fomentar su autocuidado, el afrontamiento efectivo de situaciones de enfermedad, la prevención de complicaciones… En definitiva, prevenir la dependencia y favorecer la calidad de vida.



    Así que, ¿dónde podemos vernos?

    • En las consultas del centro de salud: realizando el seguimiento de enfermedades crónicas, valoraciones de procesos agudos, verificando el adecuado seguimiento de los tratamientos, enseñando e impulsando hábitos saludables (dieta, ejercicio físico, abandono del tabaco…), realizando pruebas (ECG, analíticas, espirometrías…), curas, cirugía menor, administrando medicación, vacunas…
    • En los domicilios: atendiendo a pacientes con dificultades en el acceso al centro de salud, para asegurar la continuidad de sus cuidados, identificar necesidades  y factores de riesgo en las familias y viviendas, capacitar y apoyar a los cuidadores…
    • En centros comunitarios y educativos realizando actividades de educación para la salud según necesidades percibidas.
    • En centros de salud pública: en programas de promoción y educación para la salud, vigilancia epidemiológica.
    • En la atención a urgencias.
    • En talleres, charlas y sesiones de grupo para tratar diversos temas de salud.

     

    Cristina Areta Cuesta
    Enfermera especialista en Familia y Comunitaria

    Un blog que sueña con ser prescrito


    No hace falta ser ningún lince para darse cuenta del conocimiento, preparación y experiencia que atesoran nuestras enfermeras. Cualquier paciente lo sabe, aunque después, quizá fruto del olvido, no se le ocurra acudir a ellas cuando necesita consejo sobre temas de salud.

    En este sentido, reconozcamos que poco se ha trabajado en transmitir la potencialidad de la profesión enfermera y, por tanto, en hacerla visible. Y parafraseando a Gabriel García Márquez, cabe recordar que “lo que no se comunica, no existe”.  
    De ahí nace la idea de este blog: comunicar a la sociedad qué hacen las enfermeras y cómo pueden ayudar a la ciudadanía en su autocuidado. Se trata, por tanto, de un proyecto relacionado directamente con ese concepto algo extraño que tanto se escucha en los últimos tiempos: el empoderamiento del paciente. Una idea tan simple como que la persona adquiera mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. Y para decidir con acierto,  nada mejor que los consejos y la orientación de una enfermera, el profesional sanitario experto en el cuidado.

    Por ello, las entradas de este blog van a ser redactadas bajo criterios de evidencia científicaincluida bibliografía, y los primeros post que publicaremos en las siguientes semanas servirán para presentar a las distintas especialidades enfermeras que participan en la iniciativa.


    No os ocultaremos que es una bitácora digital con vocación de convertirse en referencia para determinadas cuestiones de salud. Pero además, todas las personas implicadas en este proyecto, al que hemos bautizado como #E2Na, tenemos otra aspiración soñada: que los profesionales sanitarios prescriban este blog a los pacientes como lugar de consulta.

    Si lo conseguimos, ganaremos todos: enfermeras y ciudadanía. ¿Nos ayudaréis?

    Nacho González Herrero
    Vocal de la Junta de Gobierno de COENAV

    @igonzalezh

    Javier Irurtia Orzaiz
    Responsable de comunicación de @Coenav
    @javierirurtia