Ya se han cumplido un par de años desde que nos lanzamos a esta aventura llamada “Palabra de enfermera”. Desde aquella primera entrada de presentación, el blog se marcaba dos objetivos: visibilizar el trabajo enfermero y ofrecer consejos de salud para potenciar el autocuidado.
Tras unos meses de descanso, hoy nos volvemos a poner en marcha. Esta parada técnica ha servido para remodelar el aspecto del blog con el fin de hacerlo más atractivo visualmente, incluido un logotipo que lo identifica. También se le ha dotado de nuevas funcionalidades encaminadas a facilitar la consulta: clasificación de entradas por especialidades o áreas de Enfermería y la posibilidad de búsqueda por términos. Al mismo tiempo, hemos simplificado y mejorado las opciones para compartir las entradas en las redes sociales. Como podéis ver, además de Facebook, Twitter y Linkedin, se han incorporado botones sociales de Whatsapp y Telegram, pensados específicamente para las consultas desde el móvil.
Eso sí, os aseguramos que el fondo de “Palabra de enfermera” continúa igual: apostando por crear en Internet un lugar de consulta fiable sobre salud. Una necesidad inaplazable ante el exceso de información sobre salud que inunda la red, de la que gran parte es errónea, según el reciente informe eHealt Focus On elaborado por la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES). Frente a esta falta de rigor, nada mejor que recomendaciones escritas por enfermeras, las profesionales expertas en el cuidado, y redactadas bajo criterios de evidencia científica.
Durante estos dos años han sido 55 las entradas publicadas y cerca de 79.000 las visitas recibidas por el blog. Aunque sabemos que mayor parte del éxito se ha debido a la confianza de los lectores, que agradecemos mucho, también hemos de reconocer la apuesta del Colegio de Enfermería de Navarra por el proyecto y, muy especialmente, la colaboración desinteresada de cerca de cincuenta autores y colaboradores (por cierto, todas las entradas de 2015 están recogidas en un libro electrónico que podéis descargar en formato pdf o epub, y pronto estarán las de 2016).
Esperamos seguir contando con el apoyo de todos. ¡Gracias!
Independientemente del medio de transporte que uses, cumple las medidas de seguridad (cinturón, sillas adecuadas para niños, descansos frecuentes…).
Si el vuelo es largo, trata de dar algún paseo por el avión (en la medida de lo posible) y realiza ejercicios con las piernas en el asiento.
AL LLEGAR A TU DESTINO
Elige bien los alimentos y bebidas, ya que son la causa más frecuente de enfermedad en los viajeros (diarrea del viajero). Toma agua embotellada (que puedas abrir tú mismo), leche envasada, evita el hielo, el pescado y marisco crudos; come los alimentos bien cocinados y calientes, pela tú mismo la fruta y evita verduras crudas (ensaladas) y comida de puestos callejeros.
Si aún así aparece diarrea, presta atención a no deshidratarte tomando abundantes líquidos con sales y glucosa (suero oral).
Aplica repelente de insectos en las partes del cuerpo que no lleves cubiertas y en la ropa. Son recomendables las ropas de manga larga y pantalón largo en el amanecer y el anochecer. Evita los perfumes intensos y colores claros en la ropa porque pueden atraer a los mosquitos.
En lugares cerrados, puedes usar productos con piretrinas y mosquiteras en la cama (bien fijadas bajo el colchón).
Existen otros animales (también los domésticos) que pueden transmitir enfermedades. Por esto, evita el contacto con ellos (perros callejeros, aves en mercados…), sacude las sábanas antes de acostarte y revisa ropa y calzado antes de vestirte. • Los baños en ríos y lagos pueden suponer un riesgo de enfermedades parasitarias.
Los baños en el mar no suelen implicar enfermedades transmisibles, aunque hay lugares donde se recomienda calzado que proteja de picaduras.
En lugares de gran altitud, programa bien el ascenso y presta especial cuidado si tienes problemas cardíacos o pulmonares.
Evita comportamientos de riesgo para prevenir enfermedades de transmisión sexual: en relaciones sexuales (uso de preservativo) y por contacto con sangre (utensilios para tatuajes o acupuntura).
Y se acabó el viaje… Pero no lo olvides, ya que algunas enfermedades no se manifiestan de inmediato, y en caso de necesitar ir al médico por la aparición de síntomas, deberías informarle de tu estancia en una zona tropical o en desarrollo a lo largo de los siguientes 12 meses.
¿Cuál es tu próximo destino?
Cristina Areta Cuesta Enfermera especialista en Familia y Comunitaria
Se acercan las vacaciones y los planes de viajes. Y sí, la salud también viaja, así que no la olvides al contratar un viaje y preparar la maleta.
Cada vez son más frecuentes los viajes a países exóticos o tropicales, lo que supone entrar en contacto con enfermedades infecciosas distintas a las de nuestro entorno. Aunque las recomendaciones deben ser individualizadas para cada persona y plan de viaje, existen unas pautas generales que vamos a repasar.
VACUNAS, MEDICACIÓN, INFORMES…
Pide cita en elCentro de Vacunación Internacional, al menos un mes y medio antes de viajar. Te darán información sobre las vacunas obligatorias y recomendadas, el certificado de vacunación internacional contra la fiebre amarilla (obligatorio en algunos países), medidas de prevención de la malaria y otros riesgos. Como primer punto, se recomienda tener el calendario vacunal sistemático actualizado, y llevarlo a esta cita facilita la atención en gran medida.
Si tienes alguna enfermedad, lleva un informe médico actualizado durante el viaje.
Si sigues un tratamiento, lleva medicación suficiente para toda tu estancia y es mejor no facturarla (pérdida de maleta, congelación en la bodega del avión…).
PREPARANDO LA MALETA
Ropa y calzado adecuados: en el trópico, usa tejidos naturales, ligeros y de colores claros. Calzado cerrado, cómodo y transpirable.
Pequeño botiquín. A modo orientativo, lo que se aconseja llevar es: antiséptico, gasas, venda, esparadrapo, tiritas, tijeras, termómetro, toallitas húmedas o solución alcohólica para limpieza de manos, pomada de corticoide, analgésico/antipirético (Paracetamol o Ibuprofeno), antidiarréico (Loperamida), sobres de suero oral, antihistamínico, antibiótico de amplio espectro (Amoxicilina o Ciprofloxacino), medicación contra el mareo (Biodramina), antipalúdicos prescritos si se requieren en tu viaje, pastillas potabilizadoras de agua y preservativos.
Protección solar (crema con filtro solar, gafas de sol y gorra): cuidado con el riesgo de insolaciones y deshidratación, principalmente en niños y mayores.
Repelente de insectos (que contengan DEET o IR3535 o Icaridin), ya que los mosquitos pueden transmitir enfermedades.
Y ahora, no olvides el billete. En el próximo post, comienza el viaje. Cristina Areta Cuesta Enfermera especialista en Familia y Comunitaria
Fuentes
Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Atención al viajero (direcciones de los centros de vacunación internacional, pedir cita, información sobre la situación sanitaria de los países, consejos, vacunas recomendadas según destinos, antipalúdicos… http://www.msssi.gob.es/ciudadanos/proteccionSalud/vacunaciones/viajero/home.htm
La vigilancia de la salud es una de las cuatro disciplinas que conforman la Prevención de Riesgos Laborales (PRL). Por lo tanto, los Especialistas en Salud Laboral formamos parte de un equipo multidisciplinar. Estamos organizados en Unidades Básicas de Salud (UBS), compuesta cada una por un Especialista en Enfermería del Trabajoy un Especialista en Medicina del Trabajo. Junto con la Higiene Industrial, la Seguridad en el Trabajo y la Ergonomía y Psicosociología aplicada, contribuimos a que las condiciones de trabajo en las empresas no perjudiquen a la salud de sus trabajadores.
Uno de los pilares en los que se basa la vigilancia de la salud de los trabajadores, y al mismo tiempo una poderosa herramienta para nuestro trabajo en Salud Laboral, son los Exámenes de Salud, todavía conocidos por muchos como “reconocimientos médicos”. Tengo que aclarar que el término “examen de salud” añade un matiz al clásico “reconocimiento médico”, y es la especificidad. Actualmente hacemos reconocimientos médicos específicos aplicando diferentes protocolos según los riesgos a los que está sometido cada trabajador. Antiguamente, a todos los trabajadores se les hacía un chequeo general anual con todas las pruebas. Ahora, cada protocolo tiene asociadas unas pruebas funcionales específicas y una periodicidad que no tiene por qué ser anual. Todo gira en función del tipo y nivel de riesgo con el que cada trabajador convive en su puesto.
Independientemente de lo anteriormente dicho, las empresas pueden ofrecer a sus empleados chequeos generales voluntarios, y de hecho los hacemos; pero nuestra misión va más encaminada a la detección de indicios de enfermedades profesionales y/o relacionadas con el trabajo.
En la próxima publicación hablaremos de manera más concreta de las pruebas funcionales que realizamos a los trabajadores. Hasta aquí debe quedar clara la importancia de someternos a los exámenes de salud en nuestra empresa. Elena Landíbar Goñi Especialista en Enfermería del Trabajo Presidenta de la Asociación de Diplomados y Especialistas en Enfermería del Trabajo de Navarra (ADETNA)
La Gerontología (del griego Geron, viejo y logos, tratado) es la ciencia que estudia la vejez y el envejecimiento desde sus diversos aspectos. Es una ciencia multidisciplinar que incluye, desde la investigación de los procesos biológicos relacionados con el envejecimiento, hasta el estudio físico del entorno y los cambios necesarios en el mismo, para mejorar la calidad y condiciones de vida del anciano en la sociedad. Es, por tanto, una ciencia que involucra a profesionales tan diversos como biólogos, trabajadores sociales, psicólogos, educadores, terapeutas ocupacionales, arquitectos…
La Gerontología tiene como objetivo conocer y mejorar la calidad y condiciones de vida del anciano mediante el diseño, ejecución y seguimiento de políticas y programas (gubernamentales y no gubernamentales) destinados al beneficio de la población anciana.
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La Geriatría (del griego geras, vejez e iatría, curación) es la parte de la Gerontología que estudia los aspectos médicos del envejecimiento y la vejez. Su campo de actuación se centra en la atención de las enfermedades prevalentes en la vejez y de los problemas psicológicos, funcionales y sociales del anciano. Su objetivo desde 1945, es “dar vida a los años y no sólo años a la vida”.
La aplicación práctica de esta ciencia también exige un abordaje multidisciplinar. El equipo de profesionales mínimo exigible para su correcta puesta en marcha está formado por médicos geriatras, enfermeras especialistas en Enfermería Geriátrica y trabajadores sociales sanitarios.
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