Detectar un cáncer de mama lo antes posible aumenta en gran medida las probabilidades de que el tratamiento tenga éxito. Y los métodos más efectivos para la detección precoz son el autoexamen y la mamografía.
A pesar de los adelantos de los estudios por imagen, alrededor del 10% de los tumores mamarios pueden no verse en una mamografía y sin embargo, sí ser detectados en la exploración física de la mama.
La autoexploración mamaria es una técnica basada en la observación y palpación que la mujer se hace de sus mamas. Se trata de un procedimiento sencillo y fundamental para detectar cualquier anomalía o cambio que se produzcan en los pechos.
No existe una técnica especial que sea mejor que otras. Cada mujer deberá buscar la forma que considere más fácil para realizar esta exploración sin olvidar que lo importante es realizarla todos los meses y de forma similar.
¿Cuál es el momento ideal para hacerte una autoexploración mamaria?
La autoexploración debe realizarse mensualmente, en la semana después de la menstruación, cuando las mamas no están sensibles ni inflamadas.
Si las reglas no son regulares o aunque no se tenga (menopausia), la autoexploración también hay que realizarla una vez al mes intentando que sea siempre el mismo día. Asociarla a algún día del mes.
La autoexploración no debe ser interrumpida por la presencia de embarazo o lactancia. Debe ser realizada el mismo día de cada mes y después de dar el pecho para que no estén llenos de leche.
Poseer implantes mamarios no es motivo para dejar de hacerlo. También es recomendable realizarla una vez al mes.
Hacerlo siempre de la misma forma, buscando el momento y situación que cada mujer le resulte más cómoda y fácil de recordar. Con tranquilidad y sin prisa.
¿Cuándo empezar a hacerla?
La autoexploración se ha de convertir en un hábito, por lo que se recomienda realizarla a partir de los 20 años.
Técnica para realizarla
Colócarse frente al espejo. Poner los hombros rectos y los brazos pegados al cuerpo. Observar la forma de las mamas, y girar el tronco a ambos lados para ver si hay algún bulto en la piel o en los pezones. Prestar atención al aspecto de la piel, que esté lisa y sin arrugas.
Levantar los brazos, y ponerlos en posición vertical. Comprobar si se aprecia alguna diferencia entre un pecho y otro, y entre las axilas.
Bajar los brazos, y juntar las manos a la altura del cuello, tensar los brazos y hacer fuerza. Al marcarse los músculos del tórax, podremos observar mejor si hay alguna anomalía.
Apretar suavemente los pezones y fijarse si sale algún líquido de ellos. Examinar la zona de alrededor del pezón: si ambas tienen la misma forma o si hay alguna manchita o coloración anormal.
Imagen de la Fundación Tócate. Asociación de Mujeres Yucatecas contra el Cáncer (Amycc). Publicado en Milenio Novedades (http://sipse.com/milenio/)
Palpación
La mejor forma de hacerlo es tumbada, para que el seno se expanda de manera regular por el pecho. Consiste en dividir la mama en cuatro zonas, cuyo centro es el pezón.
Comenzaremos con la mama izquierda. Podemos colocar una almohada o una toalla debajo del hombro para estar más cómoda, levantar el brazo, y con la mano derecha palpa todo el cuadrante. Procurar utilizar un tacto firme y pausado con las yemas de los dedos, manteniendo los dedos rectos y juntos. El movimiento debe ser circular, del tamaño de una moneda aproximadamente. Procura revisar toda el área desde la clavícula hacia abajo e incluso hacia la axila.
Las caídas son eventos inesperados y repentinos que pueden llegar a ocasionar importantes lesiones que deriven en fracturas, hemorragias, inmovilidad y deterioro general del individuo. Incluso pueden llevar a la muerte.
Las caídas suponen un importante problema de salud pública por lo que su prevención es prioritaria. Se calcula que anualmente se producen en el mundo 37,3 millones de caídas que requieren atención sanitaria. Los principales afectados son las personas mayores, en quienes hay que centrar la atención sobre este aspecto tanto en la consulta de enfermería como en el manejo del entorno en el domicilio.
¿POR QUÉ SE CAEN LAS PERSONAS?
Factores ambientales: mala iluminación, suelos deslizantes, superficies irregulares, uso incorrecto de dispositivos de apoyo, calzado y ropa inadecuado.
Factores personales: antecedentes de caídas, edad avanzada, vivir solo, consumo de medicamentos, enfermedades crónicas y agudas, alteraciones de la vista o del oído, carencias nutricionales, alteraciones de la movilidad y deterioro cognitivo.
¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES RECOMENDACIONES PARA PREVENIR CAÍDAS?
Medidas generales:
Ingesta de alimentos ricos en calcio y vitamina D, exposición solar adecuada y beber 6-8 vasos de agua al día.
Realización de ejercicio físico de forma regular, de intensidad moderada y adaptado a cada persona, junto a ejercicios de equilibrio.
Revisión y corrección de déficit visuales y auditivos.
Participar en actividades sociales y mantener la mente activa.
Toma correcta de la medicación pautada.
Manejo del entorno en el domicilio:
Mantener una adecuada iluminación en la vivienda y encender luces para desplazarse durante la noche.
Evitar dejar objetos fuera de su sitio habitual o tirados en el suelo, retirar las alfombras, cerrar correctamente puertas y cajones de muebles.
Uso de calzado adecuado, preferiblemente cerrado evitando caminar descalzo.
Prestar especial atención en el baño, utilizando alfombrillas antideslizantes, barras de sujeción y manteniendo las superficies secas.
No levantarse de forma brusca de la cama ni de las sillas: realizar el movimiento de forma paulatina.
Evitar cerrar las puertas con pestillo o dejar las llaves puestas en la cerradura.
Valorar la necesidad de dispositivo de teleasistencia y llevarlo siempre consigo.
Utilizar teléfono inalámbrico con los números de emergencia accesibles.
Tenga los objetos de uso habitual en zonas accesibles para no necesitar subirse a escaleras o taburetes.
Medidas en vía pública:
Utilización de dispositivos de apoyo (bastones, andadores, muletas…).
Uso de barandillas para desplazamientos por escaleras.
Prestar atención a los desniveles del suelo para evitar tropezar.
En transporte público, procurar ir sentado, agarrarse a las barras y desplazarse sólo cuando el vehículo esté parado.
Cruzar siempre la calle por los pasos de peatones y cuando el semáforo esté en verde, vigilando que los coches hayan frenado por completo.
Laura López Suárez Cristina Areta Cuesta Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
Con la llegada del buen tiempo se elevan las cifras de niños que acuden a los servicios sanitarios por haber sufrido un accidente. En la etapa infantil, los accidentes son la primera causa de muerte en Europa, por eso es tan importante la prevención de aquellas situaciones que suponen un riesgo potencial. Es indudable que el riesgo de un niño para sufrir uno u otro tipo de accidente va a depender de su edad y su desarrollo psicomotor. Además se observan dos picos de aumento de la incidencia, en los niños de 1 a 3 años y después, durante la adolescencia. Por orden de prevalencia, los accidentes más comunes en la infancia son:
Caídas
Golpes
Cortes
Quemaduras
La vigilancia de los niños más pequeños por parte de los progenitores, no dejarlos en lugares altos sin barandillas (cama o cambiador), tener los productos químicos fuera de su alcance, y poner siempre los cinturones de seguridad en sillas de paseo, tronas y los soportes de seguridad para el vehículo son las principales recomendaciones. En niños más mayores, la enseñanza de la seguridad vial y el ejemplo de sus progenitores es un pilar fundamental para prevenir accidentes, además de tener cuidado con balcones, terrazas, piscinas u animales desconocidos. Procurar que jueguen en lugares seguros, y que se mantengan alejados de la cocina y fuentes de calor también son recomendaciones importantes. Mención especial requieren la prevención de los ahogamientos en esta época del año, suelen ser las piscinas privadas (sin vigilancia) las que registran más tasas de accidentes. Además en los últimos años han saltados a los medios numerosos casos de asfixia del niño por olvido en el vehículo, para lo que ya se han realizado varias campañas de prevención. Es importante que los padres sepan cómo actuar antes un accidente y cómo pedir ayuda. LaSociedad Española de Urgencias Pediátricasrecomienda la siguiente secuencia de actuación:
Proteger: Hay que asegurar la protección del accidentado y del que va a socorrer.
Avisar: Servicios de Emergencia 112 o Servicio de Toxicología 91 562 0420.
Socorrer: Practicar los primeros auxilios al accidentado.
Indudablemente aun poniendo todas las medidas de seguridad posibles, nadie está exento de que su hijo/a sufra un accidente. Cuando esto ocurre, los padres suelen tener un sentimiento de culpabilidad fuerte, es necesario que tengan el apoyo para no culpabilizarse por estas situaciones indeseables.
Irene Velasco Huici Marta Espartosa Larrayad Maria Eugenia Milagro Jiménez
Enfermeras especialistas en Pediatría. Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN) @AEPANenfermería
Esparza Olcina M. Grupo PrevInfand/PAPPS Infancia y Adolescencia. Prevención de lesiones infantiles por accidentes. Rev Pediatr Aten Primaria. 2009;11:657-66.
Kendrick D, Barlow J, Hampshire A, Polnay L, Stewart-Brown S. Programas de crianza para la prevención de lesiones no intencionales en la niñez (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 2. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 2. Chichester,UK: John Wiley & Sons, Ltd.).
Pastor Rodriguez A., Mingueza Sebastian Y. Estudio sobre accidentes infantiles atendidos en los centros de salud. Fundación Mapfre. Madrid 2010.
Los huesos constituyen el armazón que soporta nuestro cuerpo, protege los órganos y nos permite movernos. El hueso está en constante renovación, con zonas de hueso que se destruyen y se reemplazan. Casi el 99% del calcio del organismo se encuentra en su interior.
La osteoporosis significa literalmente “hueso poroso”. Se trata de la pérdida de masa ósea que provoca que el hueso sea más frágil y susceptible a fracturas.
Los factores de riesgo son:
Edad avanzada.
Sexo femenino.
Raza blanca y oriental.
Antecedentes familiares de osteoporosis.
Menopausia precoz.
Constitución delgada.
Sedentarismo.
Dieta pobre en calcio y vitamina D.
Estilo de vida: tabaco, alcohol y café.
Consumo de fármacos (corticoides > 3 meses, antiepilépticos y hormona tiroidea).
Fracturas previas.
La osteoporosis es un proceso silencioso, no presenta síntomas hasta que la debilidad de los huesos provoca fracturas. Las más típicas son: vértebras, cadera y muñeca. En muchas ocasiones este es el momento en el que se diagnostica la enfermedad.
¿Cómo puedo prevenir la osteoporosis?
Hay varios pilares en los que fundamentar la prevención:
1 •Alimentación: garantizar un aporte adecuado de alimentos ricos en calcio y vitamina D (queso, pescados azules, almendras, avellanas, langostinos, gambas, yogur, leche, legumbres, yema de huevo y espinacas).
2 •Estilo de vida saludable: reducir el consumo de alcohol y café porque disminuyen la absorción de calcio en el intestino. Abandono del tabaco.La exposición al sol durante 10-20 minutos al día (evitando las horas de más calor) aporta la vitamina D necesaria para la fijación del calcio en los huesos.Adoptar hábitos posturales adecuados a la actividad que se realiza.
3 • Ejercicio físico: realizar 30 minutos de ejercicio aeróbico combinado con tonificación durante 3-4 días por semana favorece el aumento de la masa ósea. Además mejora el equilibrio y la agilidad, que contribuyen a disminuir el riesgo de caídas (ejercicios recomendados y ejercicios contraindicados).
Otro punto fundamental es la prevención de las caídas para evitar las fracturas derivadas de la osteoporosis. Para ello, es importante prestar atención a: calzado cerrado, adecuada iluminación, retirar alfombras y objetos fuera de lugar, adaptar el baño, corregir problemas auditivos y de visión, evitar barreras arquitectónicas y uso de dispositivos (bastón, andador…).
Cristina Areta Cuesta
Laura López Suárez
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
En algunos trabajos que requieren o producen mucho calor (trabajos con hornos, fundiciones, etc.) o en actividades donde se realiza un esfuerzo físico importante, las condiciones de trabajo pueden provocar riesgos para la salud que pueden llevar a la muerte.
Con los fuertes calores del verano en nuestro país, especialmente al mediodía, esta amenaza se extiende a muchos más tipos de trabajos y condiciones. Sobre todo se hace especialmente peligrosa en los trabajos al aire libre, que además no suelen tener programas específicos de prevención de riesgos como en el caso de los trabajos donde el estrés por calor es un problema a lo largo de todo el año.
Las condiciones climáticas a las que se encuentran expuestos los trabajadores pueden ser la causa de accidentes de trabajo, algunos de ellos mortales.
¿QUÉ ES?
El estrés térmico por calor es la carga de calor que los trabajadores reciben y acumulan en su cuerpo y que resulta de la interacción entre las condiciones ambientales del lugar donde trabajan, la actividad física que realizan y la ropa que llevan. Al trabajar en condiciones de estrés térmico, el cuerpo del individuo sufre una sobrecarga fisiológica, debido a que, al aumentar su temperatura central del cuerpo superando los 38ºC, se pueden producir distintos daños a la salud, cuya gravedad estará en consonancia con la cantidad de calor acumulado en el cuerpo.
¿QUÉ RIESGOS Y DAÑOS GENERA A LA SALUD?
Cuando trabajan en condiciones de estrés térmico por calor, la primera consecuencia indeseable de la acumulación de calor en el cuerpo que experimentan los trabajadores es la sensación molesta de “tener calor”. Para tratar de eliminar el exceso de calor, enseguida se ponen en marcha los mecanismos de termorregulación del propio cuerpo: los trabajadores empiezan a sudar y, además, aumenta la vasodilatación periférica para llevar el calor del interior del cuerpo a su superficie y que desde allí pueda ser expulsado al exterior.
Si el estrés térmico es importante o, no siéndolo tanto, continúan trabajando mucho tiempo seguido sin hacer descansos, llegará un momento en que se producirán diversos daños, tales como erupción en la piel, edema en las extremidades, quemaduras, calambres musculares, deshidratación, agotamiento, etc. Pero, sin duda, el efecto más grave de la exposición a situaciones de calor intenso es el golpe de calor, que en muchas ocasiones provoca la muerte.
Además del estrés térmico por calor, hay otros factores que intervienen como son:
El tiempo de exposición (duración del trabajo).
Factores personales: falta de aclimatación al calor, obesidad, edad, estado de salud, toma de medicamentos que actúan alterando la termorregulación natural del cuerpo (antihistamínicos, antidepresivos, diuréticos, tranquilizantes, etc.), mala forma física, falta de descanso, consumo de alcohol, drogas y exceso de cafeína, haber sufrido con anterioridad algún trastorno relacionado con el calor…
MEDIDAS PREVENTIVAS
Verificar las condiciones meteorológicas de forma frecuente e informar a los trabajadores.
Limitar las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado. Si es posible, proporcionar ayudas mecánicas para la manipulación de cargas.
Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso de los trabajadores.
Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en caso de locales cerrados.
Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya sitios con menor exposición que lo permitan.
Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo.
Considerar que es necesario un periodo de 7 a 15 días para que el trabajador se aclimate al calor. Cuando se deja de trabajar en condiciones calurosas durante periodos como las vacaciones o bajas laborales, es necesario volver a aclimatarse al incorporarse de nuevo al trabajo.
Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación (cada hora, por ejemplo)
Permitir al trabajador, en la medida de lo posible, adaptar su propio ritmo de trabajo.
Procurar vestir con ropas amplias, de tejido ligero y colores claros. Proteger la cabeza con gorra o sombrero.
Evitar el trabajo individual, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.
Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas y de primeros auxilios que hay que adoptar.
ACTUACIÓN EN CASO DE UN GOLPE DE CALOR
Colocar al trabajador en una zona a la sombra y en un ambiente frío, a ser posible.
Debe desvestirse al trabajador y se recomiendan duchas con agua fría (15-18ºC). No debe utilizarse agua más fría de 15ºC, ya que se produciría una disminución de la pérdida del calor, debido a una constricción de los vasos sanguíneos cutáneos.
Si el trabajador está consciente, suministrarle agua fría para beber. Si está inconsciente, colocarlo en posición lateral de seguridad.
Otra posibilidad es cubrir el cuerpo con toallas húmedas, cambiándolas con frecuencia y, preferiblemente, en combinación con un ventilador eléctrico o un dispositivo similar, para que la temperatura del cuerpo disminuya algo más.
Contacte con un médico y, si es posible, lleve al paciente al hospital lo más pronto posible. A menudo, una persona que sufre un golpe de calor puede precisar oxígeno, administración de suero por vía intravenosa y, algunas veces, medicación adecuada.
José Ángel Aizkorbe Iraizoz Mª Elena Landibar Goñi Especialistas en Enfermería del Trabajo. Miembros de la Junta de la Asociación de Diplomados y Especialistas de Enfermería del Trabajo de Navarra (ADETNA) y de la Junta de la Sociedad Navarra de Medicina y Enfermería del Trabajo (SNMET).
REAL DECRETO 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción. BOE nº 256 25/10/1997
Real Decreto 39/1997, de 18 de enero, Reglamento de los Servicios de Prevención ysus modificaciones posteriores
Hemos enviado un mensaje de verificación a su correo. Por favor, compruébelo.
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.Estoy de acuerdo