La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad neurodegenerativa y hereditaria que afecta a la zona central (mácula) de la retina, produciendo crecimiento de vasos sanguíneos anómalos. La mácula la responsable de la visión central y nos permite ver con nitidez y detalle.
Se puede distinguir dos formas:
DMAE seca: más frecuente (80%) con pérdida progresiva de visión.
Acudir al oftalmólogo para que realice un examen completo del ojo.
En la forma seca no hay tratamiento, pero se recomienda uso de vitaminas y evitar factores de riesgo para que no avance.
Para la forma húmeda hay diversos tratamientos. El más utilizado el uso de inyecciones periódicas de fármacos para frenar el desarrollo de los vasos anómalos.
¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?
Resulta difícil de prevenir ya que va unida al envejecimiento. Es aconsejable evitar factores de riesgo y seguir consejos dietéticos.
No fumar.
Control de tensión arterial.
Evitar obesidad y realizar ejercicio físico.
Comida saludable: los cítricos, los aceites vegetales, las nueces, los cereales integrales, las verduras de color oscuro y los pescados de agua fría son excelentes para la salud ocular.
Proteger los ojos del sol.
Vigilar la visión.
Y CUANDO APARECE LA DMAE, ¿QUÉ DEBEMOS HACER?
Control de visión: revisión del oftalmólogo y vigilar síntomas (rejilla de Amsler).
Utilización de antioxidantes.
Precaución al conducir, considere otras opciones de viaje.
Utilizar sistemas de baja visión: lupas, audios, filtros de luz….
Buena iluminación.
Cuidado con escaleras y otrosobjetos porque no se evalúa bien las distancias y alturas.
Un paciente con DMAE, sin otra patología ocular, nunca se quedará totalmente ciego, pues se conserva la visión lateral. Podrá caminar, pero presentará dificultad para leer.
Con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado podemos reducir la progresión del riesgo de ceguera.
Mª Cruz Imaz Prim Enfermera. Consultas de Oftalmología. Hospital Reina Sofía. Tudela.
El melanoma maligno es un tumor derivado de los melanocitos de la piel (células productoras de melanina, pigmento responsable del color de la piel y cabello) y también puede aparecer ocasionalmente en mucosas.
Los tumores del sistema melanocítico pueden ser benignos y malignos. Los benignos, llamados nevus, son extraordinariamente frecuentes y muy pocos poseen potencial de malignidad que los haga considerar como precursores de melanoma.
Actualmente, la incidencia del melanoma ha aumentado en todo el mundo. En España, se calcula que su prevalencia anual ronda los 120 casos por cada 100.000 habitantes.
Fases de crecimiento del melanoma
Horizontal o radial: afecta a la capa externa de la piel (epidermis).
Vertical: invade tejidos profundos.
Sus causas son desconocidas. Influyen factores genéticos (fototipo bajo, antecedentes familiares o personales de melanoma y presencia de nevus atípico o congénitos), factores ambientales (sol, cabinas de bronceado…), inmunosupresión… Es más frecuente en personas de piel clara y exposición solar esporádica pero intensa, con historia de quemaduras solares en la infancia y adolescencia.
Tratamiento
La prevención, el diagnóstico precoz y la cirugía siguen siendo el tratamiento estándar para el melanoma en estadio precoz. No obstante, para cuando este tratamiento falla y el tumor se extiende, han aparecido nuevos fármacos que han obtenido resultados muy esperanzadores. Estos tratamientos atienden a dos mecanismos. Uno consiste en inmunomoduladores que restauran el poder del sistema inmune para que actúe contra el melanoma: Ipilimumab (anti-CTLA-4) y Pembrolizumab (anti-PDL-1). Por otro lado, el 50% de los melanomas presenta mutación del gen BRAF, por lo que se diseñaron fármacos (Sorafenib) frente a esa mutación concreta.
Prevención y autoexploración
Los profesionales de Enfermería, mediante la educación sanitaria y la observación de la piel colaboran en la prevención de varias maneras:
Formando en la adopción de medidas de fotoprotección para evitar el daño solar.
Detectando y/o adiestrando a los pacientes de riesgo en técnicas de autoexploración y signos de alarma.
Favoreciendo el diagnóstico y tratamiento precoz en pacientes afectados.
Hemos estrenado año y seguro que para estas fechas ya tienes una lista de nuevos propósitos por cumplir. Apostamos a que el cuidado de la salud forma parte de uno de los puntos clave de esta lista.
Aquí os dejamos una serie de recomendaciones que no deberían faltar:
“Haz de tu alimentación tu mejor medicina”
Ten una alimentación variada y equilibrada. Realiza 5 comidas al día empezando por un desayuno completo.
Consume a diario fruta y verdura, controlando la ingesta de grasas, elige grasas de origen vegetal como el aceite de oliva o frutos secos.
Procura elegir para sus comidas más pescado que carne.
Limita los azúcares, carnes rojas y grasas saturadas.
Elige formas saludables de cocinar como al vapor, a la plancha, al horno y hervido, evitando los fritos, rebozados y salsas.
“Beber agua nos da vida”
El agua es un elemento vital para nuestro organismo, así que consume entre 1,5-2 litros de agua al día. A esto también se pueden añadir infusiones, zumos naturales y caldos desgrasados.
“El poder de la mente”
Es importante cuidar la mente tanto como el cuerpo. Dedica tiempo a realizar actividades que te relajen y te resulten placenteras para así reducir el estrés.
“No busques tiempo para hacer ejercicio, encuéntralo”
Realizar ejercicio físico mejora la salud, el bienestar, la calidad de vida y previene enfermedades.
Se recomienda realizar ejercicio físico de intensidad moderada durante 30 minutos al menos 5 días a la semana. También es aconsejable incluir ejercicios de fuerza, flexibilidad y equilibrio.
Mantener una rutina de ejercicio nos ayuda a ajustar el peso corporal.
“Destruye lo que te destruye”
Modera el consumo de alcohol y abandona el tabaco y otras drogas.
Elige permanecer en espacios libres de humo.
“Dormir resuelve todo”
Dormir es una necesidad básica del ser humano y esencial para el buen funcionamiento diario.
Crea una rutina de descanso y procura dormir entre 7-8 horas diarias con un horario regular.
“Dedica tiempo a tu familia y amigos”
Relaciónate con tu entorno y mantén una vida social activa como fuente de bienestar y salud.
“Es mejor prevenir que curar”
Ten actualizada tu cartilla de vacunación.
Protégete del sol durante todo el año.
Conduce con precaución, modera la velocidad y usa los dispositivos de seguridad.
Adquiere posturas adecuadas para realizar las actividades diarias con el fin de evitar lesiones.
Lávate las manos con frecuencia para prevenir infecciones.
Realiza los controles de salud recomendados por el personal sanitario.
“Cuida de tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”
Cristina Areta Cuesta Laura López Suárez Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
Las caídas son la causa más frecuente de lesiones en los ancianos. Pueden producir discapacidad y reducir su calidad de vida y la de sus familiares. He aquí algunos consejos que le ayudarán a evitarlas. No obstante, si comienza a tener caídas de repetición, acuda a su médico. Es más que probable que su origen sea una causa clínica sin identificar.
Cuide la nutrición y la ingesta de líquidos: el calcio y la vitamina D disminuyen el riesgo de fracturas óseas. Consuma leche, queso, yogur, pescados grasos como las sardinas y el atún, y carne. Beba mucho líquido (de 6 a 8 vasos al día), especialmente cuando realice ejercicio.
Camine bajo el sol: favorece la síntesis de vitamina D y la movilidad.
Haga ejercicio con regularidad. El ejercicio fortalece y mejora el equilibrio y la coordinación.
Cuide su medicación: si está tomando medicamentos, incluso los que se venden sin receta, revíselos con su médico o farmacéutico. Pregunte si alguno puede provocar somnolencia o mareo, o si pueden interactuar unos con otros y ocasionar efectos adversos.
Utilice dispositivos de ayuda para caminar si es necesario (bastones, andadores).
Preste atención a su casa: que los suelos no resbalen, que no haya cables por el suelo, que las cosas que se utilizan habitualmente están al alcance de la mano, que la luz no haga sombras ni brillos. Evite el uso de alfombras y de chancletas y no camine descalzo.
Concepción Molina Pérez Especialista en Enfermería Geriátrica
Vocal de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología (SNGG) (@sngeriatria)
European Network for Safety amongElderly (EUNESE). Boletín informativo: prevención de las caídas en las personas de edad avanzada. Seguridad de las personas de edad avanzada centrada en las lesiones accidentales. ISBN: 978-960-89383-4-2
Documento de consenso sobre prevención de fragilidad y caídas en la persona mayor estrategia de promoción de la salud y prevención en el Sistema Nacional de Salud.Documento aprobado por el Consejo Interterritorial del SNS el 11 de junio de 2014.
Se trata de una enfermedad aguda causada por un virus que afecta a la vía respiratoria. Suele aparecer durante las estaciones de otoño-invierno.
Supone un importante problema de salud pública por las complicaciones para la salud que puede ocasionar, sobre todo en los grupos de riesgo.
¿Cómo se transmite?
El virus de la gripe tiene una gran capacidad de transmisión. Se transmite de una persona a otra a través de la vía aérea mediante gotitas producidas por el enfermo al hablar, toser o estornudar. También se transmite por contacto directo al tocar una superficie contaminada por el virus y después tocarte la nariz o la boca.
¿Qué síntomas presenta?
La enfermedad suele iniciarse de forma brusca con los siguientes síntomas:
Fiebre
Escalofríos
Dolor de cabeza
Molestias en la garganta
Dolores musculares
Congestión nasal
Tos seca
Malestar general
Pérdida de apetito
Habitualmente, en población sana cursa con fiebre y dolores musculares que pueden durar entre 3 y 5 días, alargándose la congestión nasal y el cansancio hasta 2 semanas.
En población de riesgo pueden producirse complicaciones que requieran ingreso hospitalario o atención especializada, de aquí la importancia de su prevención.
¿Cuáles son los grupos de riesgo?
Mayores de 60 años.
Personas con enfermedades crónicas (cardiovasculares, respiratorias, diabéticos, enfermos renales y hepáticos, etc.).
Personas inmunodeprimidas o pacientes con cáncer.
Mujeres embarazadas.
Residentes en centro geriátricos o asistenciales.
Personas que puedan transmitir la enfermedad a los grupos de riesgo, como por ejemplo, personal sanitario, trabajadores de centros asistenciales, cuidadores en domicilio, etc.
Convivientes con personas de alto riesgo (inmunodeprimidos, trasplantados…).
La mejor medida para prevenir la gripe es la vacunación y por ello se realizan campañas de vacunación anuales. Este año en Navarra se realiza del 16 de octubre al 30 de noviembre.
El virus de la gripe tiene una elevada capacidad de variación por eso la vacuna es diferente cada año y requiere vacunación anual.
No es aconsejable vacunarse si:
Se tiene fiebre elevada. Se debe esperar a la adecuada recuperación.
Edad inferior a 6 meses.
Alergia al huevo.
Reacción alérgica severa a vacunación anterior de la gripe.
Es importante saber que si tienes más de 65 años puedes aprovechar la campaña de la gripe para vacunarte frente al neumococo 23, que solo requiere una dosis. Puedes consultarlo con tu enfermera de atención primaria.
¿Cómo combatir la gripe?
El tratamiento de la gripe está dirigido a tratar los síntomas de la enfermedad.
Los principales consejos en caso de presentar gripe son:
Hacer reposo en domicilio.
Beber muchos líquidos (agua, zumos, infusiones).
Si hay falta de apetito, tomar comidas ligeras como caldos, verduras, purés…
Evitar el alcohol y el tabaco.
Tomar la medicación pautada por su médico para tratar los síntomas.
Recuerda que los antibióticos no están indicados para la curación de la gripe, ya que se trata de un virus.
En niños y adolescentes no dar Aspirina.
¿Cómo evitar su transmisión?
Tanto para evitar contagiarte como para evitar transmitir la gripe, es importante:
Taparse la boca y nariz al toser o estornudar.
Utilizar pañuelos desechables y tirarlos a la basura tras su uso.
Lavarse las manos a menudo.
Ventilar las habitaciones de casa.
No tener contacto muy cercano con personas de riesgo.
¿Cuándo necesito asistencia sanitaria?
Si padeces una enfermedad crónica importante.
Ancianos o niños menores de 2 años.
Fiebre alta mantenida por encima de 39°C durante más de 4 días.
Si presentas dificultad para respirar o expectoración verdosa o con sangre.
Si aparecen manchas en la piel, supuración por el oído o vómitos repetidos.
Laura López Suárez Cristina Areta Cuesta Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
Hemos enviado un mensaje de verificación a su correo. Por favor, compruébelo.
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.Estoy de acuerdo