Protégete frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS)

Protégete frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS)

infecciones transmisión sexual ITS

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Las infecciones de transmisión sexual (ITS) constituyen un problema de salud pública de importancia creciente por su fácil contagiosidad. Muchas de estas afecciones son asintomáticas, pero igualmente transmisibles.

Cada día, en el mundo, más de un millón de personas contrae una ITS.

España sigue registrando cifras crecientes en enfermedades de transmisión sexual (ETS): infecciones de sífilis, clamidia, gonorrea y linfogranuloma venéreo, según los datos del Instituto de Salud Carlos III en su último informe de “Vigilancia Epidemiológica de las Infecciones de Transmisión Sexual”.

Las ITS se pueden evitar, y la mejor manera de hacerlo es buscar y tener buena información sobre qué son y cómo prevenirlas.

 

María Castillo Echeverri
Enfermera
Medicina Preventiva e Higiene Hospitalaria. Hospital Universitario de Navarra

Judith Gálvez Sánchez
Enfermera
Medicina Preventiva e Higiene Hospitalaria. Hospital Universitario de Navarra

Beatriz Castillo Echeverri
Enfermera EIR Enfermería del Trabajo (R2)
Prevención de Riesgos Laborales. Hospital San Pedro Alcántara

Sonia Domínguez Pascual
Enfermera
Medicina Preventiva e Higiene Hospitalaria. Hospital Universitario de Navarra

 

Fuentes

  • Global health sector strategies on, respectively, HIV, viral hepatitis and sexually transmitted infections for the period 2022-2030. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2022.
  • Unidad de vigilancia de VIH, ITS y hepatitis B y C. Vigilancia epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual, 2022. Centro Nacional de Epidemiología, Instituto de Salud Carlos III/División de Control de VIH, ITS, Hepatitis virales y Tuberculosis, Dirección General de Salud Pública; 2024.
  • Plan Estratégico para la Prevención y Control de la Infección por el VIH y las ITS en España 2021-2030. Sanidad 2023. Ministerio de Sanidad.

 

Foto de Ketut Subiyanto en Pexels

Prevención de la fragilidad en personas mayores

Prevención de la fragilidad en personas mayores

¿QUE ES LA FRAGILIDAD?

La fragilidad es un estado de vulnerabilidad relacionado con el envejecimiento, en el que disminuyen las capacidades físicas, mentales y sociales. Este estado aumenta el riesgo de las personas mayores a sufrir problemas de salud graves cuando se enfrentan a situaciones estresantes, como enfermedades, caídas o intervenciones quirúrgicas.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DETECTARLA?

Un característica importante de la fragilidad es que no siempre es visible. Muchas personas mayores parecen estar bien, pero pequeños cambios en su salud o estilo de vida pueden empeorar rápidamente su situación. De ahí la importancia de la detección temprana y la intervención oportuna. Si no se identifica a tiempo, la fragilidad puede progresar hacia la discapacidad, afectando la calidad de vida y la independencia de la persona.

FACTORES QUE CONTRIBUYEN A LA FRAGILIDAD

La fragilidad no aparece de un día para otro, es el resultado de varios factores a lo largo del tiempo:

  • Envejecimiento natural: Nuestras capacidades físicas y mentales disminuyen progresivamente.
  • Sedentarismo, tabaco y alcohol: Estos hábitos reducen la fuerza muscular y el equilibrio, aumentando el riesgo de caídas y otras complicaciones.
  • Desnutrición: Una alimentación inadecuada provoca la pérdida de masa muscular, agravando la fragilidad.
  • Enfermedades crónicas: Condiciones como la diabetes, hipertensión, enfermedades cardíacas o pulmonares aceleran el desarrollo de la fragilidad.
  • Polimedicación: El uso de múltiples medicamentos puede generar efectos negativos y aumentar el riesgo de caídas o efectos secundarios. 
CONSECUENCIAS
  • Caídas y fracturas: La pérdida de fuerza y equilibrio aumenta el riesgo de caídas, lo que puede provocar fracturas y complicaciones graves.
  • Inmovilidad: La fragilidad puede limitar la independencia, aumentando el tiempo que pasa el paciente en cama o en silla, agravando aún más su condición.
  • Hospitalización frecuente: Las personas frágiles son más propensas a ser hospitalizadas debido a complicaciones de salud menores que, en su caso, se convierten en emergencias.
  • Dependencia: La fragilidad puede avanzar hacia la discapacidad, lo que implica que la persona necesitará ayuda para realizar actividades cotidianas como vestirse, comer o asearse.
¿TODAS LAS PERSONAS MAYORES SON FRÁGILES?

¡No! Las personas mayores no son todas iguales, ser mayor no implica ser frágil.

¿ES REVERSIBLE?

Una de las buenas noticias es que la fragilidad es, en muchos casos, reversible o tratable. Con la intervención adecuada, es posible mejorar la fuerza, el equilibrio y la capacidad funcional de las personas mayores. Las intervenciones más efectivas incluyen:

  • Ejercicio físico multicomponente. Programas que combinan entrenamiento de fuerza, resistencia y equilibrio han demostrado ser muy efectivos para revertir o retrasar la progresión de la fragilidad.
  • Nutrición adecuada. Mantener una dieta equilibrada y rica en proteínas ayuda a preservar la masa muscular y la energía.
  • Revisión de la medicación. Revisar y ajustar la medicación crónica, periódicamente por profesionales sanitarios, ya que puede evitar efectos secundarios no deseados y mejorar la calidad de vida.
  • Detección de la fragilidad. El diagnóstico temprano es fundamental por parte del profesional sanitario de referencia del centro de salud.

En un país con alta esperanza de vida como el nuestro, tener y mantener una buena calidad de vida nos ayuda a mantenernos independientes y disfrutar de una vida plena.

 

Estefanía Ibáñez Lagunas
Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria. Instituto Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN).

Irene Iniesta Martínez
Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria. Instituto Salud Pública y Laboral de Navarra.

Inmaculada Asunción Prieto Hualde
Enfermera. Atención Primaria. Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea.

 

Fuentes

 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Traumatismo craneoencefálico en ancianos

Traumatismo craneoencefálico en ancianos

DEFINICIÓN

Se define el Traumatismo Craneoencefálico (TCE) como cualquier lesión física o deterioro funcional del contenido craneal debido a un intercambio brusco de energía mecánica.


¿QUÉ PUEDE CAUSAR UN TCE EN ANCIANOS?
traumatismo craneoencefálico anciano

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Las caídas son la causa más frecuente de TCE en los ancianos. Habitualmente, el envejecimiento se asocia a múltiples factores de riesgo que aumentan el riesgo de sufrir caídas: 

  • Pérdida de visión
  • Alteraciones del equilibrio
  • Pérdida de masa muscular
  • Deterioro cognitivo o demencia
  • Dependencia
  • Consumo de fármacos
  • Caídas previas
¿CÓMO DEBEMOS ACTUAR?

Lo primero que debemos comprobar es si el paciente se encuentra consciente y comprobar si respira. Ante la duda, realizaremos la Reanimación Cardio Pulmonar (RCP) y/o llamaremos al 112.

Información a transmitir al 112:

  • Nombre completo y edad de la víctima.
  • Si ha sido un TCE presenciado o no.
  • Cómo ha ocurrido el TCE.
  • Zona de la cabeza afectada y otras heridas.
  • Toma de anticoagulantes.

En la espera de ayuda, presionaremos si hay hemorragia y no moveremos al paciente.

 

¿QUÉ DEBEMOS VIGILAR?

Se deben reconocer e identificar los siguientes signos de alarma tras un TCE:

  • Pérdida o disminución del nivel de consciencia.
  • Dificultad para hablar.
  • Pérdida de habilidades motoras o de fuerza.
  • Vómitos.
  • Dolor de cabeza intenso que no cede con calmantes.
  • Convulsiones.
  • Alteración en la forma de respirar.
  • Salida de líquido claro por la nariz o el oído.

Los pacientes anticoagulados que han sufrido un TCE deben ser trasladados al hospital.

 

¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?

Se deben adoptar una serie de medidas preventivas en el hogar para favorecer un adecuado ambiente doméstico. Algunos ejemplos son: retirar alfombras, colocar barras de seguridad, tener una buena luminosidad, evitar tener el suelo resbaladizo, etc.

 

Irene Durán Landa
Enfermera. Servicio de Urgencias. Hospital Universitario de Navarra

Myriam Fernández Senosiain
Enfermera. Centro de Salud Mental San Francisco Javier

Elsa Urrutia Salinas
Enfermera. Hospitalización a Domicilio. Hospital Universitario de Navarra

Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2023-2024.

 

Fuentes

Insuficiencia venosa crónica: “piernas cansadas”

Insuficiencia venosa crónica: “piernas cansadas”

La insuficiencia venosa crónica (IVC), conocida popularmente como “piernas cansadas”, consiste en la incapacidad de las venas de las extremidades inferiores para realizar un adecuado retorno de la sangre al corazón, provocando su acumulación en las piernas.

La enfermedad venosa crónica es una de las enfermedades más prevalentes y uno de los principales motivos de consulta por patología vascular en atención primaria, muchas veces infradiagnosticada. Afecta a un 25 % de la población y más del 50 % corresponde a mujeres.

SÍNTOMAS

Los síntomas que se pueden presentar van desde dolor, pesadez, cansancio de piernas, sensación de calor, hinchazón, calambres y picor, hasta aparición de pequeñas venas azuladas (teleangiectasias o “arañas vasculares”) o grandes venas dilatadas (varices), trastornos en la piel como aumento de color (hiperpigmentación), úlceras, etc. Pueden llegar a generar complicaciones graves como trombosis venosas, sangrado, etc.

FACTORES DE RIESGO

Los factores de riesgo relacionados con esta patología pueden ser:

  • Factores no modificables (donde no podemos influir):
    • Factores genéticos
    • Edad
    • Sexo femenino
    • Etapas de mayor riesgo como el embarazo y la menopausia.
  • Factores modificables (factores externos sobre los que podemos influir para prevenir y controlar la enfermedad):
    • Vida sedentaria, o largos periodos en la misma posición de pie o sentado.
    • Aumento de peso y obesidad
    • La falta de ejercicio físico.
    • Exposición al calor
    • Estreñimiento
    • Tabaco
    • Ciertas medicaciones como las pastillas anticonceptivas y hormonales.
CÓMO PREVENIR

La mejor forma de evitar esta patología es su prevención. Algunas recomendaciones son:

  • Llevar una dieta saludable.
    • Reducir el consumo de sal para evitar la retención de líquidos.
    • Dieta rica en fibra para evitar el estreñimiento.
  • Realizar ejercicio físico. Deportes como la bicicleta, la natación o caminar una media de 30 minutos diarios ayuda a activar la circulación.
  • Disminuir de peso.
  • Abandono del tabaco.
  • Evitar pasar demasiado tiempo sentado o de pie.
  • En los casos recomendados, el uso de medias de compresión asegura el retorno venoso al ejercer una presión pasiva en reposo y otra activa en movimiento. Esta terapia compresiva se receta por profesionales sanitarios que decidirán el tipo de compresión a utilizar. Es imprescindible una correcta toma de medidas para asegurar la talla adecuada en cada paciente y que el tratamiento sea efectivo. Además, es importante ponérselas todos los días por la mañana antes de levantarse, existiendo dispositivos que facilitan la colocación de estos dispositivos.
  • Evitar el uso de prendas excesivamente apretadas que dificultan la circulación.
  • Utilizar calzado cómodo.
  • Elevación de extremidades inferiores durante el sueño y varias veces al día ayuda a reducir la hinchazón.
  • Evitar la exposición prolongada al sol o las altas temperaturas de forma continuada.
  • Las duchas con agua fría tienen un efecto antiinflamatorio al producir vasoconstricción (reducción del calibre de los vasos sanguíneos, mejorando de esta forma la circulación). O bien alternar agua fría con tibia para estimular el retorno venoso. Los masajes con geles fríos en sentido ascendente desde el pie a la rodilla también ayudan a activar el retorno sanguíneo.
  • Mantener la piel hidratada y aumentar el aporte de líquidos ingeridos (preferiblemente agua) para evitar la retención de líquidos y favorecer la eliminación de orina.

 

Estefania Ibañez Lagunas
Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria. Instituto Salud Pública y Laboral de Navarra.

Irene Iniesta Martínez
Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria. Instituto Salud Pública y Laboral de Navarra.

Inmaculada Asunción Prieto Hualde
Enfermera. Atención Primaria, Osasunbidea.

 

Fuentes

 

Imagen: Rocketmann Team (Pexels)

Infecciones vaginales: causas y prevención

Infecciones vaginales: causas y prevención

Vaginitis es el término general para los trastornos causados por infección, inflamación o cambios en la flora vaginal normal. Se estima que la mayoría de las mujeres experimentarán una infección vaginal a lo largo de su vida, con síntomas como cambios en el flujo vaginal, picor, quemazón o mal olor.

¿CÓMO ES EL FLUJO VAGINAL NORMAL?

El flujo vaginal varía en función de la etapa vital. Durante la edad reproductiva es de aspecto blanco o transparente (puede ser también ligeramente amarillo), espeso o ligero, generalmente no tiene olor y su cantidad puede variar de 1 a 4 ml en 24 horas.

La cantidad y la consistencia varían según la fase del ciclo menstrual (más cantidad y elasticidad alrededor de la ovulación, menos cantidad y elasticidad tras la misma), en función de la toma de anticonceptivos y por el embarazo, entre otros motivos.

Antes de la primera menstruación, el flujo puede ser escaso o estar ausente. Cuando está presente puede ser blanco, claro o mucoso.

Tras la menopausia se produce una disminución del flujo vaginal.

No forman parte del flujo vaginal normal los síntomas y signos como picor, dolor, quemazón, irritación, enrojecimiento, lesiones o sangrado del cuello uterino o de la vagina.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE ESTAS INFECCIONES?

El origen se divide en infeccioso y no infeccioso. El origen infeccioso es el principal y se pueden encontrar tres causas predominantes ordenadas de mayor a menor frecuencia: vaginosis bacteriana, candidiasis y tricomoniasis.

  • En la vaginosis bacteriana se producen una serie de alteraciones entre las que se encuentra la presencia de otras bacterias (por ejemplo Gardnerella vaginalis), con un flujo maloliente característico.
  • La candidiasis es una infección causada por hongos de la especie Candida, donde la Candida albicans es la más frecuente.
  • La tricomoniasis es por el momento la única de las tres que se considera una infección de transmisión sexual y se produce por un protozoo llamado Trichomonas vaginalis. Es crucial incidir en el uso consistente del preservativo para prevenir este tipo de infecciones.

En el origen no infeccioso podemos encontrar como causas la atrofia, la presencia de un cuerpo extraño (tampón, copa menstrual o preservativo retenidos) y enfermedades como el lupus entre otras.

¿ESTAS INFECCIONES SE PUEDEN PREVENIR?

Existen factores de riesgo asociados a cada infección. Es importante siempre consultar a un profesional sanitario ante cualquier síntoma/signo que haga sospechar de una posible infección, ya que el tratamiento, las recomendaciones y la actuación a seguir pueden variar entre las mismas. Así mismo, existen una serie de recomendaciones generales para mantener una salud vulvovaginal adecuada:

  • Lavado con agua templada (no caliente), limpiador sin jabón y sin perfume y utilizar las propias manos (evitar toallitas).
  • Evitar baños calientes y uso de productos perfumados.
  • Evitar duchas vaginales y productos de higiene íntima (spray, polvos…).
  • Evitar utilizar toallitas o papel higiénico perfumado tras el uso del WC. Utilizar agua o papel higiénico no perfumado.
  • Secado a toques con una toalla suave, evitar frotar.
  • Utilizar ropa interior de algodón, evitar tangas (ropa ajustada) y ropa interior de licra (sintética).
  • Evitar el uso de salvaslip diario.

 

 

Alicia Garrón Rodríguez
Matrona en el Hospital Universitario de Navarra (Pamplona)

Amaia Moreno Torrano
Matrona en el Hospital García Orcoyen (Estella).
Miembros de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)

 

Fuentes

Imagen: Foto de Sora Shimazaki (Pexels)