“Tummy time”: una práctica con múltiples beneficios

“Tummy time”: una práctica con múltiples beneficios

El término “Tummy time”, traducido como tiempo de barriguita, se refiere al periodo de tiempo en el que los bebés permanecen tumbados boca abajo mientras están despiertos, con el objetivo de favorecer su correcto desarrollo.

FORTALECER MÚSCULOS

El objetivo de esta práctica es que los bebés fortalezcan los músculos de la zona del cuello, espalda y abdomen, los cuales utilizan muy poco debido a la recomendación de dormir en posición supina. Estos músculos intervendrán posteriormente en el desarrollo de habilidades motoras, como los volteos, sentarse, el gateo e incluso la marcha.

Además de esto, se observan otros beneficios de esta práctica. Uno de ellos es la prevención de la plagiocefalia postural, que aparece frecuentemente si el bebé pasa mucho tiempo apoyando la cabeza sobre el mismo lado.

En los bebés con tortícolis esta técnica también puede resultar beneficiosa, ya que la actividad física ayuda a liberar tensiones en los músculos de la zona.

Por otro lado, se produce una mejora en la coordinación de los movimientos, ya que el niño necesita usar todas sus extremidades para apoyarse o moverse.

Al observar el mundo desde otro punto de vista, los bebés mejoran su inteligencia espacial, su capacidad de orientación, así como el desarrollo de su sistema visual.

SIEMPRE ACOMPAÑADO

Durante la práctica de “Tummy time”, el niño debe estar acompañado en todo momento, además se debe intentar mantener su atención con juguetes, hablándoles… de manera que intenten mantener la cabeza levantada. El bebé debe permanecer alerta y tranquilo, buscando un momento en el que esté receptivo, pero sin llorar.

El “Tummy time” puede practicarse desde el nacimiento, comenzando al principio apoyando la tripita del niño sobre el pecho o las piernas de los padres o cuidadores, y pasando posteriormente a una manta o alfombra conforme el niño va creciendo. Al principio, los niños aguantan unos pocos minutos en esta posición, y las sesiones se alargan progresivamente a medida que el bebé se va acostumbrando, recomendándose su práctica varias veces al día.

 

Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad
Maria Eugenia Milagro Jiménez
Enfermeras especialistas en Pediatría.
Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN)

 

Fuentes

 

Imagen de Victoria_Watercolor en Pixabay

Cuidado del cuidador de personas con problemas de salud mental

Cuidado del cuidador de personas con problemas de salud mental

La enfermedad mental afecta no solo a la persona que la padece, sino también a la familia y amigos que se convierten en cuidadores principales.

El cuidado de estos pacientes puede generar sentimientos negativos en las personas cuidadoras, como ansiedad, falta de habilidades para afrontar situaciones complicadas, ausencia de recursos humanos o materiales y falta de recursos sociosanitarios.

Durante el cuidado de una persona con problemas de salud mental pueden aparecer:

  • Sobrecarga familiar por el impacto de la enfermedad.
  • Problemas económicos, al dedicar tiempo de la jornada laboral o reducir la misma para atender a nuestro familiar.
  • Ansiedad que se transmite entre los convivientes.
  • Falta de información/preparación que provoca angustia en los familiares además de actitudes erróneas.
PAUTAS RECOMENDADAS

Sugerencias para minimizar esta sobrecarga:

  • Busca un momento del día para cuidarte y sentirte.
  • Sigue al máximo posible las actividades rutinarias.
  • Utiliza técnicas de relajación, música, ejercicio o simplemente “no hagas nada”.
  • Pide ayuda (física y emocional) a familiares, amistades, servicios sociosanitarios. Comparte responsabilidades.    
  • Pide ayuda económica: reparte los gastos entre familiares, solicita ayuda en la Administración con asesoramiento de los profesionales de salud.
  • Comparte tus emociones con familiares, amigos, profesionales, asociaciones y grupos de apoyo. Tienes derecho a equivocarte.
  • Solicita información y preparación para atender a tu familiar.
  • Intenta mantener la atención/control sin angustiarte. Observar y transmitir, a veces es suficiente.
  • Piensa que gran parte de su actitud y comportamiento se debe a su enfermedad y no a causas conscientes. Aprende a controlar tus impulsos.
  • Aceptar la realidad nos servirá más que la negación, la búsqueda de culpables o la continua incertidumbre.
  • Tienes derecho a tener tu propia atención profesional.
Permítete pensar, respirar, sentir, saber qué sientes y cómo lo sientes. Permítete parar, mimarte, quererte.

  

Marta Alameda Blanco
DUE Especialista en Salud Mental
Unidad de Larga Estancia de Salud Mental. Servicio Navarro de Salud- Osasunbidea.

Aiora Leache Alegría
DUE Especialista en Salud Mental
Unidad de Larga Estancia de Salud Mental. Servicio Navarro de Salud- Osasunbidea.

 

Fuentes

El síndrome de la cabaña

El síndrome de la cabaña

La ansiedad, los trastornos adaptativos, depresión, fobias y estrés post traumático son sólo algunos de los trastornos detectados hasta el momento, como consecuencias psicológicas que esta pandemia ha traído consigo.

El proceso de vuelta a la normalidad no es gestionado emocionalmente igual por todo el mundo. Es totalmente normal que puedan surgir sentimientos de inseguridad y miedo, ya que hemos percibido nuestra casa como el único lugar seguro para estar. Esto lleva a que asociemos la calle a peligro y percibamos nuestra casa (donde pasamos tanto tiempo) como el único lugar seguro. Por ello, cada vez que cambiamos a un entorno fuera de casa, se genera un miedo. Nuestro cerebro se ha habituado a la seguridad de nuestro hogar.

CONDUCTAS DE EVITACIÓN O FALTA DE MOTIVACIÓN

El síndrome de la cabaña consiste en un miedo a salir a la calle después de un largo periodo en el que no se ha tenido ningún contacto con el exterior. Por lo que se producen conductas de evitación o falta de motivación para realizar cualquier actividad que conlleve salir al exterior.

En el síndrome de la cabaña se manifiestan síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión, pero no llegan a constituir ese cuadro clínico. Entre ellos destacan:

  • Sensación de nerviosismo, temblor de piernas, palpitaciones, sudoración en las manos, respiración acelerada
  • Dificultad para la concentración, déficit de memoria.
  • Falta de motivación.
  • Miedo a recuperar rutinas y contactos.
  • Excesivo miedo a salir, retomar la rutina y las relaciones sociales.
  • Alteraciones en los patrones de sueño: mayor frecuencia de siestas duraderas, sensaciones de cansancio y letargo.
PAUTAS PARA SUPERARLO
  • Reconocer el miedo. Sentir miedo es lógico ante la situación extraordinaria que estamos viviendo.
  • Normalizar estas emociones. Realizar exposiciones de manera gradual: empezar por paseos cortos en horas no muy concurridas e ir aumentando poco a poco la duración.
  • Intentar hacer actividades que resulten agradables a la persona y le proporcione placer, así es más fácil que se repita.
  • Realizar aquello que está en nuestra mano, es decir, tomar las precauciones necesarias y medidas de seguridad propuestas por sanidad. No podemos controlar todo, ya que muchas cosas no dependen de nosotros. Pero sí que podemos sentirnos más seguros con las medidas de prevención.
  • Intentar no evitar a toda costa el salir de casa con frases como “no es necesario salir”. No buscar excusas.
  • Tratar de hablar con alguien cercano sobre cómo te estas sintiendo.
  • Ir retomando la rutina de vida anterior de manera gradual.

Es importante aceptar que esta situación ha tenido un principio y que tendrá un final. Aunque cueste verlo, el final está cada vez más cerca.

Hay que ser conscientes de que no puede recuperarse todo de golpe. Hay que ir entrenando en esa desescaladaemocional e ir cuantificando los avances.

En caso de que los síntomas continúen en el tiempo y se vea afectado el funcionamiento habitual, es importante contactar con tu centro de salud para que valoren si necesitas atención especializada.

 

Mª Ángeles Duran Los Arcos
Marta Ibarra Zandio
Montse Fernandez Rubio
Enfermeras Especialistas en Salud Mental

 

Fuentes

Vacunación infantil frente a COVID-19

Vacunación infantil frente a COVID-19

La vacunación infantil frente a la COVID-19 en los niños y niñas de entre 5 y 11 años de edad se inició en España a partir del 15 de diciembre de 2021.

A día de hoy, la única vacuna autorizada en niños es Comirnaty® (Pfizer) en su presentación pediátrica. La dosis es de 10 mcg, un tercio de la dosis que se administra en adultos.

La vacuna diseñada para los niños y niñas entre los 5 y los 11 años es segura y eficaz, está autorizada por la Agencia Europea del Medicamento y por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios. La vacuna frente a la COVID-19 es el camino seguro para controlar y combatir la pandemia, junto con todas las medidas preventivas.

La vacunación en la población infantil disminuye la carga de enfermedad y puede reducir la transmisión en el entorno familiar, en los centros educativos y en la comunidad, contribuyendo a la protección de las poblaciones más vulnerables.

vacunacion infantil covid

Click para ampliar

La vacuna que se utiliza es la presentación pediátrica de la vacuna Comirnaty® (Pfizer) ha mostrado una eficacia frente a COVID-19 sintomático del 90,7% (IC95%: 67,7-98,3) en los ensayos clínicos con niños y niñas entre 5 y 11 años.

 

PAUTAS DE ADMINISTRACIÓN Y EXCEPCIONES

De acuerdo a la 10ª Actualización de la Estrategia de Vacunación COVID-19, la segunda dosis se administrará a partir de las 8 semanas de la primera dosis de vacuna, para conseguir una mejor respuesta inmune y perfil de seguridad.

  • En niños que pasan la infección antes de la primera dosis de la vacuna, no será necesario administrar una segunda dosis.
  • Si la infección se produce antes de la vacunación, se administrará una única dosis de la vacuna a partir de las 4 semanas de la confirmación de la misma.
  • Si la infección se produce entre la primera y la segunda dosis de la vacuna, se administrará una segunda dosis a partir de las 4 semanas de la confirmación de la infección.
  • Un niño en cuarentena debe permanecer en aislamiento en domicilio durante 7 días tras el último contacto. En el momento en el que termine la cuarentena, podrá solicitar cita para la vacunación.
  • La vacunación debe posponerse temporalmente en niños/as con enfermedad aguda grave, pero una enfermedad leve sin fiebre no es una razón válida para retrasar la vacunación.
  • Las vacunas frente a COVID-19 para niños se pueden administrar a la vez con cualquier vacuna, en lugares anatómicos diferentes. Si no se administran en el mismo día, no es necesario esperar ningún intervalo entre las diferentes vacunas.
  • La vacuna está contraindicada en niños/as, que hayan presentado una reacción de hipersensibilidad (de tipo anafiláctico) a una dosis previa de vacuna de ARNm frente a la COVID-19 o a alguno de los componentes de la vacuna (incluyendo polietilenglicol). Actualmente, la vacuna también está contraindicada para niños/as que no hayan cumplido aún los 5 años de edad.
  • Se considera una “precaución” para la vacunación a aquellas personas con historia de alergia grave (anafilaxia) a cualquier otra vacuna o terapia administrada por vía intramuscular. En estos casos, la familia y el niño/a deben recibir información sobre la posibilidad de que pudieran existir riesgos de reacciones alérgicas graves tras recibir la vacuna.
  • No constituyen contraindicaciones o precauciones para recibir la vacuna:
    • Historia de alergias a animales, alimentos, insectos, látex u otras alergias no relacionadas con vacunas o medicación inyectable.
    • Historia de alergia a medicinas administradas por vía oral.
    • Historia familiar de alergia.

 

POSIBLES REACCIONES ADVERSAS

En el mundo se han administrado ya más de 10 millones de dosis. Hasta la fecha no se ha generado ninguna señal de alarma sobre la seguridad de la vacunación en estos niños y niñas.

Las reactogeniciadad (reacciones adversas) de la vacuna en niños de 5 a 11 años es, en general, inferior a la observada en personas de 16 a 25 años.

Las reacciones adversas más frecuentes son las molestias en la zona del pinchazo, fiebre, dolor de cabeza o cansancio. Estás reacciones son más frecuentes tras la administración de la segunda dosis de la vacuna.

 

 

Inmaculada Cuesta Esteve
Secretaria de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (ANENVAC)

 

Fuentes y enlaces de interés

Me han dicho que tengo el colesterol alto, ¿qué hago?

Me han dicho que tengo el colesterol alto, ¿qué hago?

 ¿QUÉ ES EL COLESTEROL?

El colesterol es un tipo de “grasa”, que tiene importantes funciones en nuestro cuerpo. Sin embargo, un exceso de colesterol acumulará grasa en nuestras arterias y venas, y puede provocar enfermedades graves como infarto cerebral y enfermedades cardiacas.

Se diferencian dos tipos de colesterol:

  • Colesterol “malo” (LDL): acumula grasas en los vasos sanguíneos.
  • Colesterol “bueno” (HDL): disminuye grasas en los vasos sanguíneos.

 

¿QUÉ ES EL COLESTEROL ALTO?

Las cifras de colesterol en sangre ideales son:

  • Colesterol total menor de 200mg/dl.
  • Colesterol “malo” (LDL) por debajo de 130 mg/dl.

 

¿QUÉ CAUSA EL AUMENTO DEL COLESTEROL?
  • No realizar ejercicio físico.
  • Tener obesidad o sobrepeso.
  • Dieta poco saludable:
    • Comer alimentos muy grasos, sobre todo los de origen animal.
    • Consumo de embutidos y quesos grasos.
    • Comer bollería, alimentos precocinados y azúcares en exceso.
    • Consumir bebidas azucaradas o bebidas alcohólicas.
    • No consumir frutas y verduras.

 

¿QUÉ DEBO HACER PARA BAJAR LAS CIFRAS ALTAS DE COLESTEROL?
  • Llevar una vida activa.
  • Realizar ejercicio físico adecuado a su edad y condición física.
  • Disminuir peso en casos de sobrepeso u obesidad.
  • Realizar una dieta saludable:
    • Disminuir alimentos y comidas grasas.
    • Limitar carnes grasas como cerdo, ternera, cordero, y embutidos, y sustituirlos por carnes menos grasas como pollo, conejo, pavo.
    • Comer pescado azul, rico en Omega 3, como: atún, salmón, sardinas, anchoas, etc.
    • Aumentar consumo de frutas, legumbres, verduras y cereales integrales.
    • Escoger lácteos desnatados.
    • Evitar alcohol y bebidas azucaradas como los refrescos o zumos industriales.
    • Evitar galletas, azucares, alimentos precocinados, y bollería.
  • Tomar medicación prescrita por su médico, siguiendo sus recomendaciones.

A continuación, se presenta una tabla con alimentos de menor a mayor contenido de colesterol. Los que tienen un contenido nulo o bajo puede comerlos diariamente, si tienen un contenido moderado puede tomarlos 3-4 veces por semana, y si tienen un contenido alto o muy alto, debería tomarlos esporádicamente.

colesterol alto

 

Irene Iniesta Martínez
Enfermera familiar y comunitaria
Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra

  

Fuentes

  • Sociedad Española de Medicina Interna. Hipercolesterolemia [Internet]. Fesemi. [Consultado 16 noviembre 2021]. Disponible en: https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/hipercolesterolemia
  • Urtaran Laresgoiti M, Nuño Solinis R, et al. Hipercolesterolemia: una llamada a la acción. Bilbao: Deusto BSH; 2017.
  • Chang Calderin O, Figueredo Villa K, Murillo Pulgar TJ. Hipercolesterolemia en el adulto mayor. RevCubanaMedGenIntegr. 2020; 36(3).

 

Promoviendo la salud a nivel local: acción comunitaria

Promoviendo la salud a nivel local: acción comunitaria

La promoción de la salud es el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla y la acción comunitaria constituye uno de sus pilares básicos a nivel local.

Desde hace años se ha evidenciado la influencia que tienen en la salud no solo los estilos de vida de las personas, sino también la estructura social, política y económica en la cual viven y las redes comunitarias. Los determinantes sociales de la salud tienen gran influencia, por eso, se trata de tener en cuenta no solo la responsabilidad personal sino la influencia de las condiciones del entorno.

LOS ACTIVOS DE SALUD

También, es importante el enfoque salutogénico, que considera los factores que hacen que se genere salud o que se mantenga. Las comunidades tienen varios elementos que actúan como generadores de salud y que juntos pueden crear sinergias y potenciarse: los activos de salud y calidad de vida.

Los activos de salud son los factores reconocidos y valorados por la comunidad que hacen fácil y accesible las opciones orientadas al bienestar. Pueden ser tanto elementos del entorno (un espacio verde donde salir a pasear), como servicios (una jubiloteca, un polideportivo, un centro de salud), como personas referentes en la comunidad que promueven la salud, etc. En definitiva, todo lo que las personas identifican y usan porque les es útil para tener salud.

Cuando los y las profesionales desarrollamos acciones comunitarias, nos orientamos, por una parte, a mejorar el entorno donde viven las personas (entornos saludables) y, por otra, a mejorar las capacidades de éstas para llevar una vida más sana. También, buscamos reforzar sus vínculos y la cohesión social.

NUESTRO ROL EN LA ACCIÓN COMUNITARIA

El rol de las personas cuando llevamos a cabo acciones comunitarias se propone que sea un rol de colaboración, facilitador de procesos, con otros sectores y con la comunidad. Implica pues, un reconocimiento de los conocimientos y las experiencias de las personas de otros sectores, entidades y colectivos con las que trabajamos.

Esto requiere situarse de igual a igual en los procesos, partir de que hay distintos conocimientos en el tema y que el nuestro es uno más de ellos. Y que todos suman.

 

Mikele Jáuregui Elso
Enfermera Familiar y Comunitaria


Natalia Lafuente Larrañeta

Enfermera

Amaya Aguas Torres
Enfermera

Sección de Promoción de la Salud y Salud en todas las Políticas (ISPLN)
Osasuna Sustatzeko eta Politika guztietan Txertatzeko Atala (NOPLOI)

 

Fuentes

 

Imagen de SweetMellowChill en Pixabay