Durante los últimos años, la demanda del servicio de comedor escolar ha crecido de manera sostenida, impulsada por nuevas realidades sociales. Datos recientes sugieren que en España más del 20 % de la población escolarizada realiza la comida principal en su centro de enseñanza, cifra que se eleva hasta el 32 % para los escolares de enseñanza primaria. Esta situación supone la ingesta del 30-35 % del aporte energético diario y el aporte de un volumen considerable de nutrientes durante al menos 8 meses al año, a lo largo de toda la vida escolar.
Por tanto, el comedor escolar desempeña una importante función alimentaria en cuanto al suministro de alimentos y la composición de los menús ofertados, una función nutricional que permite satisfacer las necesidades nutricionales de los alumnos usuarios, una cualidad gastronómica y una función educativa, contribuyendo a la construcción de hábitos alimentarios que favorezcan el desarrollo y la promoción de la salud. Actualmente en Navarra los encargados de comedor son profesores.
FUNCIONES DE LA ENFERMERA ESCOLAR
En los comedores escolares, las funciones de la enfermera -algunas coordinadas con el nutricionista– son las siguientes:
Control del alumnado con dietas especiales: sin sal, hipercolesterolemia, ricas en fibra, astringentes, hipocalóricas…
Control de dietas de alumnos/as con alergias/intolerancias alimentarías.
Control de aquellos chavales y chavales que sean diabéticos: glucemia, administración de insulina, pesado de alimentos según raciones de hidratos de carbono. Posterior educación sanitaria dando apoyo para mantenimiento de la dieta.
Control de dietas para alumnado con patologías crónicas (problemas renales, hepáticos, etc…) Posterior educación sanitaria prestando apoyo para el mantenimiento de la dieta.
Supervisión de la textura de dietas para gastrostomía y sonda nasogástrica.
Incidencias que se dan en un comedor escolar: náuseas, vómitos, fiebre, atragantamientos, crisis epilépticas, crisis asmáticas, etc.
Administrar la medicación (o vigilar que se la toman) en aquellos chavales que la tienen pautada.
Enseñar higiene postural.
Preparar talleres, juegos, pequeñas charlas explicando tanto la necesidad de una alimentación saludable como de la realización de una correcta higiene antes y después, es decir de llevar a cabo una educación sanitaria completa adaptada a las necesidades y problemas reales que se detectan entre el alumnado.
El comedor escolar constituye una excelente oportunidad para configurar, bajo supervisión profesional, una dieta variada, educativa y saludable.
Paula Larumbe Oroz Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)
Ana Durana Murillo (@DuranaAna) Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Subdirección de Estadística y Estudios del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Datos y cifras. Curso escolar 2014-2015. 2014. [consultado 10 May 2015]. Disponible en: http://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/estadisticas.html. 2007.
Guía de comedores escolares. Programa PERSEO. Ministerio de Sanidad y Consumo. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Educación y Ciencia. Centro de Investigación y Documentación Educativa. 2008. [consultado 1 May 2015]. Disponible en: http://www.perseo.aesan.msssi.gob.es/docs/docs/programa_perseo/RESULTADOS_PRESENTACION_PERSEO_FINAL.pdf.
Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). Objetivos nutricionales para la población española. Consenso de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria 2011. Rev Esp Nutr Com. 2011;17(4):178-199.
Aranceta,C. Pérez Rodrigo. Alimentación colectiva en centros docentes. Tratado de nutrición pediátrica., 2.a ed., pp. 1115-1127
Aranceta,C. Pérez,L. Serra,A. Delgado. Hábitos alimentarios de los alumnos usuarios de comedores escolares en España: estudio Dime Cómo Comes. Aten Primaria., 33 (2004), pp. 131-139
Vago, imprevisible, agresivo, peligroso…. ¿Cómo te sentiríais si te definieran así sin ningún criterio? ¿Crees que tendrías problemas para mantener tus amigos, relacionarte con tu pareja, buscar trabajo o mantener tu autoestima? Estos son algunos de los falsos mitos o estereotipos que se asocian a las personas con enfermedad mental.
En España el 9% de la población padece un trastorno mental en la actualidad y más del 15% lo sufrirán en lo largo de su vida. Un 9% de los hombres y 17% de las mujeres mayores de 15 añosde Navarra declara haber padecido algún problema de “depresión, ansiedad u otros trastornos mentales” en los últimos 12 meses.
FUENTES DEL ESTIGMA
Las personas con problemas de salud mental, además de padecer el sufrimiento propio de la enfermedad, habitualmente padecen el sufrimiento extra del estigma. El estigma puede venir de diferentes fuentes:
Medios de comunicación. Por desconocimiento de la enfermedad mental. Por mantener los falsos mitos y prejuicios que se relacionan con la enfermedad mental.
Sociedad. Se estima que la población recibe el 90% de la información sobre salud mental a través de los medios de comunicación.
Profesionales de Atención Primaria y Urgencias. Porque son parte de la sociedad y porque pueden carecer de formación específica en Salud Mental.
Profesionales de Salud Mental, si nos centramos en la patología en lugar de en la persona.
La propia persona con un problema de salud mental, porque también es parte de la sociedad y se ha educado en la misma cultura que el resto, por lo que puede creer los mismos mitos y estereotipos.
¿Qué puedes hacer si conoces que alguien de tu entorno tiene un problema de salud mental? Lo más importante, escúchale. No trates de evitar ni a la persona ni el tema de su problema de salud mental. Hazle ver que sigues estando ahí, a su lado, y que eso no va a cambiar. Procura no dar consejos, sino comprender y hacer ver que comprendes. Muy frecuentemente los abrazos y el contacto ayudan. Infórmate sobre su enfermedad. Si tú tienes un problema de salud mental, no lo ocultes, trata el tema con naturalidad con aquellas personas con quienes te sientas cómodo. Si ves actitudes estigmatizantes, critícalas.
Rubén Maeztu Ugarte Enfermero especialista en Salud Mental @rmaeztu
Verónica Munárriz Fernández Enfermera especialista en Salud Mental @vmunarrizv
Fuentes
Dirección de Salud Mental. Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea. Plan Estratégico de Salud Mental de Navarra 2012-2016. Pamplona: Dirección de Salud Mental. Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea; 2012.
Obertament, l’aliança catalana de lluita contra l’estigma i la discriminació en salut mental [Internet]. Obertament.org. Availablefrom: http://obertament.org
Es una reacción desproporcionada (hipersensibilidad) de nuestro sistema inmunitario frente a sustancias que toleran la mayoría. Las causantes pueden ser bacterias, virus, o sustancias extrañas llamadas alérgenos: polen de las plantas, ácaros del polvo, alimentos, medicinas, productos químicos, picaduras de insecto, hongos, animales (gato, perro, procesionaria…), látex. etc. Penetran en nuestro organismo por diferentes vías: por el aire (ácaros, polen, hongos) y suelen ser primaverales; o por la piel (picaduras de insectos, cosméticos, metales…).
El sistema inmunitario, en un intento de protegernos, libera sustancias químicas, como la histamina, que son las que causan las reacciones alérgicas. Existe predisposición genética a padecer alergia.
SÍNTOMAS
Según el lugar de afectación podremos distinguir varios tipos de alergias:
Respiratorias: estornudos, tos y picor de garganta, moquita, silbido en el pecho…
Digestivas: lesiones en la piel, respiratorias, vómitos, diarrea, dolor abdominal…
Las alergias van de leves a severas, e incluso pueden provocar la muerte.
Las complicaciones más frecuentes son la crisis de asma, edema de glotis y shock anafiláctico. La anafilaxia es una reacción severa y se produce cuando ciertos insectos, medicamentos o alimentos, etc. desencadenan todos los síntomas anteriores, pero agravados, poniendo en peligro nuestra vida.
DIAGNÓSTICO
Hay varias maneras de diagnosticar una alergia, como la exploración física, pruebas cutáneas y análisis de sangre.
TRATAMIENTO
La mejor forma de reducir los síntomas es evitar lo que causa las alergias. Esto es especialmente importante en el caso de las alergias a medicamentos y alimentos.
Hay varios tipos de medicamentos para prevenir y tratar las alergias. El medicamento que recomiende el médico dependerá del tipo y gravedad de los síntomas, la edad y la salud general del paciente: adrenalina, antihistamínicos, corticoides, broncodilatadores e incluso vacunas (consiste en habituar, poco a poco, a nuestro organismo al alérgeno que nos provoca la reacción alérgica, administrándole dosis crecientes de una vacuna, hasta obtener la dosis eficaz).
En cuanto a la prevención, además de evitar el causante de la alergia, si la persona ha tenido episodio previo, se aconseja la educación sanitaria para instruir en la técnica de administración del autoinyector de adrenalina.
Marta Martínez de Goñi Pérez Beatriz Ágreda Lizáldez
El insomnio puede producir importantes alteraciones a los mayores, menoscabando de forma importante su calidad de vida. Las cabezadas diurnas y dormir menos de 7 horas se ha asociado a un mayor riesgo de caídas, de deterioro cognitivo, a alteración en la deambulación y el equilibrio y a dificultades en el manejo adecuado de la medicación.
Habitualmente el insomnio se trata con fármacos. Sin embargo, las medidas no farmacológicas constituyen un pilar dentro del abordaje terapéutico del insomnio, y son fundamentales para restaurar hábitos de vida saludables. Entre ellas destacan:
Mantener horarios regulares de acostarse y levantarse.
Limitar la permanencia en la cama a un máximo de 8 horas.
Evitar las siestas mayores a 30 minutos y que sólo sean una al día.
Cenar ligero y evitar acostarse inmediatamente después de cenar. Esperar 2-3 horas.
Evitar alcohol tabaco, café, té… estimulantes.
Restringir la ingesta líquida en la tarde noche si hay prostatismo o incontinencia.
No obsesionarse con comprobar la hora.
Hacer ejercicio físico durante el día acorde con las capacidades, evitando las horas cercanas a acostar.
Favorecer el confort: usar ropa de cama confortable, habitación oscura, ventilada y con temperatura adecuada, y eliminar los ruidos.
Realizar actividades relajantes antes de dormir.
Adoptar la posición adecuada para favorecer el sueño, colchones duros.
Utilizar la cama sólo para dormir.
Acostarse sólo cuando uno se siente somnoliento. Si no se puede dormir en 20-30 minutos, levantarse y hacer una actividad relajante, ir de nuevo a la cama cuando se sienta sueño.
Fijar una hora para levantarse independientemente de las horas dormidas todos los días de la semana.
Establecer rutinas para ir a la cama (lavarse los dientes, ponerse el pijama…).
Restringir tecnología con pantallas iluminadas, luz blanca antes de dormir.
Reducir las expectativas respecto a la cantidad de horas que queremos dormir para reducir la ansiedad que nos produce ir a la cama cuando se padece insomnio.
Gloria Urbistondo Lasa Especialista en Enfermería Geriátrica
Fuentes
Insomnio. Guía de buena práctica clínica en geriatría. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Madrid 2015.
Manual de protocolos asistenciales para uso en el medio residencial. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Grupo de trabajo asistencia sanitaria en residencias. Madrid 2014
La adolescencia es una etapa importante de grandes cambios físicos y psíquicos. El inicio en la etapa adulta supone un desarrollo significativo en la sexualidad. Los padres somos los responsables principales de crear unos valores sanos y positivos que permitirán al adolescente vivir una salud sexual y reproductiva satisfactoria en su edad adulta.
Presentamos varios consejos que pueden ayudar a establecer un dialogo cálido y muy enriquecedor sobre este tema:
Los padres debemos estar siempre dispuestos a hablar de sexualidad y nuestros hijos debe saber que siempre estamos dispuestos a resolver sus dudas. Las charlas se deben mantener con cierta frecuencia.
En muchas ocasiones los hijos nunca preguntan y debemos ser nosotros quienes busquemos el momento adecuado para interesarnos por ellos.
El tono de voz ha de ser similar a una charla o una conversación tranquila. Se debe utilizar un lenguaje apropiado hablando con madurez, evitando un lenguaje infantil que hará sentir a nuestro hijo que no le vemos maduro.
Debemos escuchar activamente en un entorno de confianza, respeto y confidencialidad.
Sentirse algo incómodo cuando se trata estos temas también puede ser normal. Tenemos que tener confianza en nosotros mismos y hablar con naturalidad.
Debemos conocer qué se les enseña en las escuelas sobre sexualidad y, si tienen pareja, interesarnos por ella.
No hemos de olvidar que la sexualidad no es solo desarrollo genital, sino que engloba pensamientos y sentimientos sexuales. No nos debemos centrar solo en aspectos técnicos, tenemos que considerar sus emociones.
Se tiene que reforzar e insistir en el uso de medidas anticonceptivas para prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. La comunicación va a favorecer el cumplimiento de la anticoncepción. Debemos valorar su potencial para tomar decisiones correctas.
Dar una educación sexual de calidad va a ayudar a que los hijos estén sanos y felices.
María Jericó Ojer Enfermera Especialista en Obstetricia-Ginecología. Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea. Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Fuentes
Gómez Zapiain, J; Ortiz Barón, M; Eceiza Camarero, A. Sexualidad en adolescentes de la Comunidad Autónoma Vasca Perfiles de comportamiento sexual de los y las adolescentes vascos y estado de la educación sexual en la educación secundaria obligatoria del País Vasco. Facultad de Psicología UPV-EHU.
Peris, Montserrat; Maganto, Carmen; Kortabarria, Lorea. Autoestima corporal, publicaciones virtuales en las redes sociales y sexualidad en adolescentes European Journal of Investigation in Health, Psychology and Education. Vol.3, Nº2. Pág 171-180. Octubre 2015.
Nuevas Recomendaciones sobre Salud Sexual y Reproductiva, consumo de Alcohol y Salud Mental, del grupo de Trabajo de Promoción de la Salud a la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo. Ganar salud con la juventud Aprobado en la XX Reunión de Promoción de la Salud, celebrada en Sevilla el 15 de mayo de 2008. Aprobado en la 118ª Reunión de la Comisión de Salud Pública, celebrada en Zaragoza el 1 de julio de 2008.
Las caídas son eventos inesperados y repentinos que pueden llegar a ocasionar importantes lesiones que deriven en fracturas, hemorragias, inmovilidad y deterioro general del individuo. Incluso pueden llevar a la muerte.
Las caídas suponen un importante problema de salud pública por lo que su prevención es prioritaria. Se calcula que anualmente se producen en el mundo 37,3 millones de caídas que requieren atención sanitaria. Los principales afectados son las personas mayores, en quienes hay que centrar la atención sobre este aspecto tanto en la consulta de enfermería como en el manejo del entorno en el domicilio.
¿POR QUÉ SE CAEN LAS PERSONAS?
Factores ambientales: mala iluminación, suelos deslizantes, superficies irregulares, uso incorrecto de dispositivos de apoyo, calzado y ropa inadecuado.
Factores personales: antecedentes de caídas, edad avanzada, vivir solo, consumo de medicamentos, enfermedades crónicas y agudas, alteraciones de la vista o del oído, carencias nutricionales, alteraciones de la movilidad y deterioro cognitivo.
¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES RECOMENDACIONES PARA PREVENIR CAÍDAS?
Medidas generales:
Ingesta de alimentos ricos en calcio y vitamina D, exposición solar adecuada y beber 6-8 vasos de agua al día.
Realización de ejercicio físico de forma regular, de intensidad moderada y adaptado a cada persona, junto a ejercicios de equilibrio.
Revisión y corrección de déficit visuales y auditivos.
Participar en actividades sociales y mantener la mente activa.
Toma correcta de la medicación pautada.
Manejo del entorno en el domicilio:
Mantener una adecuada iluminación en la vivienda y encender luces para desplazarse durante la noche.
Evitar dejar objetos fuera de su sitio habitual o tirados en el suelo, retirar las alfombras, cerrar correctamente puertas y cajones de muebles.
Uso de calzado adecuado, preferiblemente cerrado evitando caminar descalzo.
Prestar especial atención en el baño, utilizando alfombrillas antideslizantes, barras de sujeción y manteniendo las superficies secas.
No levantarse de forma brusca de la cama ni de las sillas: realizar el movimiento de forma paulatina.
Evitar cerrar las puertas con pestillo o dejar las llaves puestas en la cerradura.
Valorar la necesidad de dispositivo de teleasistencia y llevarlo siempre consigo.
Utilizar teléfono inalámbrico con los números de emergencia accesibles.
Tenga los objetos de uso habitual en zonas accesibles para no necesitar subirse a escaleras o taburetes.
Medidas en vía pública:
Utilización de dispositivos de apoyo (bastones, andadores, muletas…).
Uso de barandillas para desplazamientos por escaleras.
Prestar atención a los desniveles del suelo para evitar tropezar.
En transporte público, procurar ir sentado, agarrarse a las barras y desplazarse sólo cuando el vehículo esté parado.
Cruzar siempre la calle por los pasos de peatones y cuando el semáforo esté en verde, vigilando que los coches hayan frenado por completo.
Laura López Suárez Cristina Areta Cuesta Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
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