13 Feb, 2018 | Destacado, Enfermería, Enfermería Salud Mental
¿Te has preguntado si la ansiedad que sientes está en un nivel adecuado, a pesar de lo molesta que es, o ha superado lo saludable?
La ansiedad forma parte de la vida: coger el autobús, hablar en público, esperar unos resultados que no llegan… ¡Hasta cuando soñamos, nuestro cuerpo responde a la ansiedad de la situación! Un nivel de ansiedad mínimo nos ayuda a concentrarnos y a estar “a punto” para enfrentarnos de manera eficaz a las circunstancias difíciles que se nos presentan.
Sin embargo, algunas personas sufren síntomas como mareos, palpitaciones, dificultad para dormir y sensación de falta de aire al enfrentarse a actividades cotidianas de su día a día. Los trastornos de ansiedad son el segundo problema psicológico por el que más se consulta con los profesionales de la salud mental, calculándose una prevalencia en la población española en torno al 10%.
Un buen indicador es la intensidad y la frecuencia de tu ansiedad, y hasta qué punto interfiere en las actividades normales de tu vida.
KIT PARA SOBREVIVIR A LA ANSIEDAD
- Aceptar lo que está pasando. No intentar huir.
No hay mal que cien años dure. Si esperas el tiempo suficiente, el miedo acabará por desaparecer. Sin embargo, al escapar de situaciones temidas, pensarás que la ansiedad puede más que tú. Esta es la gran trampa de la ansiedad: la evitación.
- Entrenar la respiración. La respiración abdominal ayuda a relajarse física y mentalmente, y de esa manera, tomar el control de la situación.
Practícala, repítela con frecuencia y notarás sus beneficios.
- Expresar los sentimientos. No acumules tensiones. ¡Desahógate con frecuencia!
- Aprender a ser asertivo/a. Decir lo que uno piensa sin herir los sentimientos de los demás es saludable. Puede ayudarte recordar que tienes derecho a no gustar a todo el mundo.
- Descansar. Es fundamental dedicar tiempo suficiente a reponer energías. El descanso es necesario para darle un respiro a nuestra mente.
- Dedicarse tiempo a uno mismo. Además de mejorar nuestro estado anímico, sirve de ayuda para sentirnos menos ansiosos, pues son momentos donde nuestro estado interior es más favorable.
- Estar activos/as físicamente. El ejercicio físico elimina el exceso de activación de la ansiedad y favorece la relajación muscular. La pasividad alimenta la ansiedad, gasta el exceso de energía que tienes en tu organismo. ¡Muévete!
- No buscar salidas rápidas a la ansiedad. Todo lo que supone un alivio inmediato -como puede ser fumar, beber alcohol, tomar sustancias tranquilizadoras- resultará inútil para superar la ansiedad a largo plazo.
Y recuerda, si necesitas ayuda, no dudes en consultar a tu enfermero especialista en salud mental.
Jordi Urbiola Castillo
Javier Laparra Garrido
Sergio Ladrón Arana
Enfermeros especialistas en Salud Mental
Fuentes
- Rodríguez, D. M., Ramírez, M. T. G., & Landaverde, O. D. M. (2015). Taller de manejo de ansiedad para hablar en público. Integración del enfoque cognitivo-conductual y la terapia breve centrada en soluciones. Revista de Psicología Universidad de Antioquia, 6(2), 121-136.
- Haro, J. M., Palacín, C., Vilagut, G., Martínez, M., Bernal, M., Luque, I., … & Alonso, J. (2006). Prevalencia de los trastornos mentales y factores asociados: resultados del estudio ESEMeD-España. Medicina clínica, 126(12), 445-451.
- Reyes-Ticas, J. A. (2010). Trastornos de ansiedad: Guía práctica para diagnóstico y tratamiento. Biblioteca virtual en salud.
Foto: Pixabay / TheDigitalArtist
6 Feb, 2018 | Destacado, Enfermería, Enfermería en Cardiología
La ergometría, también conocida como prueba de esfuerzo, es un estudio común en cardiología que se realiza de forma ambulatoria y consiste en la realización de ejercicio físico sobre un tapiz rodante o bicicleta estática
El médico especialista solicita la prueba con la finalidad de:
- Diagnosticar enfermedad arterial coronaria ante la sospecha de angina de pecho.
- Dolores y molestias torácicas de difícil etiquetación por anamnesis (datos recogidos en la historia clínica) compleja.
- Pronóstico de la enfermedad coronaria
- Permite ver cómo funciona el corazón durante el ejercicio.
- Tolerancia al ejercicio.
- Capacidad funcional.
- Pone de manifiesto alteraciones cardiovasculares no presentes en reposo.
- Comportamiento de la tensión arterial durante el ejercicio.
- Comportamiento de la frecuencia cardíaca.
- Valoración de la aparición de arritmias durante el ejercicio.
- Control de tratamiento.
La realización de ejercicio físico aumenta el trabajo del corazón que necesitará mayor aporte de oxígeno. Si existe una obstrucción de una arteria coronaria se producirá una disminución del aporte de sangre necesario que pondrá de manifiesto la angina de pecho y alteraciones en el electrocardiograma
Además de ayudar al diagnóstico correcto, la ergometría es útil para hacer una estimación del pronóstico, de la capacidad de ejercicio físico y valorar el efecto del tratamiento en aquellos pacientes con enfermedad coronaria ya conocida.
También nos permite obtener datos sobre: hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca avanzada, alteraciones del ritmo, cardiopatías congénitas, etc. así como la valoración de la capacidad funcional en personas sanas (atletas, discapacitados, etc.).
Cómo se realiza
Se colocan electrodos (parches conductores) en el pecho para registrar la actividad del corazón y un esfigmomanómetro o aparato para tomar la tensión arterial.
El paciente comenzará a caminar en una cinta sinfín o a pedalear en una bicicleta estática. La velocidad y el ángulo de inclinación de la cinta (o la resistencia del pedaleo) aumentarán poco a poco.
Debe realizarse en centros médicos con los recursos sanitarios humanos y materiales necesarios por si surgen complicaciones.
Preparación del paciente
- Debe acudir desayunado, no en ayunas, ya que va a realizar ejercicio físico.
- Debe tomar la mediación que toma habitualmente si antes no le han indicado suspender alguna pastilla concreta unos días antes de la prueba.
- Ropa y calzado cómodo.
- Si durante este proceso experimenta cualquier sintomatología: dolor en el pecho, falta de aire, mareo, sudoración fría o cualquier otro síntoma debe decírselo a la enfermera que le realiza la prueba
Los riesgos de las pruebas de esfuerzo son mínimos y son los mismos que pueden aparecer en circunstancias de la vida real del paciente.
Charo Casajús
Enfermera de Cardiología. Hospital Reina Sofía de Tudela
Fuentes
- Sociedad Española de Cardiología.
- Braunwal. Tratado de Cardiología.
- Manual de Enfermería en prevención y rehabilitación cardíaca. Asociación Española de Enfermería en Cardiología 2009 p.370-5.
30 Ene, 2018 | Destacado, Enfermería, Enfermería Escolar
Todos los seres humanos padecemos infecciones a lo largo de nuestra vida, forman parte del desarrollo normal del niño, permiten que se activen las defensas y mejore, a la larga, el sistema inmunitario.
Cuatro formas de contagio
Existen cuatro formas de contagio de las infecciones:
- Por vía respiratoria: al toser o estornudar expulsamos al aire gérmenes que pueden ser respirados por los demás (catarro, gripe, sarampión, varicela…)
- Por vía fecal-oral: los microbios se eliminan por las heces y el contagio se produce al ingerirlos (casi todos los cuadros de diarrea).
- Por contacto con la piel: directamente o a través de objetos que se comparten (piojos, hongos en la piel, varicela…).
- Por contacto con líquidos orgánicos (sangre, orina, saliva).
En la edad escolar, la mayoría de estos procesos son producidos por virus y revisten poca importancia. Las más frecuentes son las respiratorias como catarros, otitis, etc. y las diarreas.
El riesgo de contagio de un niño es mayor cuanto menos sea su edad, su sistema inmunitario es más inmaduro. A esto hay que añadir que los más pequeños no han adquirido unas medidas higiénicas adecuadas (no se lavan las manos, no cubren su nariz y boca al toser o estornudar…) y que suelen compartir juguetes y otros objetos.
Es importante aclarar que muchas veces es difícil controlar el contagio, ya que la mayoría de infecciones tienen lo que se denomina período de incubación o de latencia (tiempo en el que todavía no han producido síntomas, pero que ya se puede trasmitir)
Un buen aprendizaje de las medidas higiénicas básicas puede evitar el contagio de muchas infecciones, incluso en el período de incubación.
Medidas que puede adoptar el centro educativo para evitar los contagios
- Mantener una buena higiene y ventilación en las instalaciones, haciendo especial hincapié en espacios y objetos que han podido estar con contacto con fluidos corporales como son los baños y el comedor (y sus utensilios) en caso de que la escuela disponga de éste. Sería muy conveniente que el centro dispusiera de personal de limpieza en horario escolar.
- Lavar a menudo los juguetes y objetos de uso común (colchonetas, mantas para las siestas de los más pequeños…)
- Procurar que el número de niños y niñas esté adaptado a las dimensiones del aula y ventilarla regularmente incluso en horario escolar.
- Realizar educación sanitaria básica con el alumnado:
- Enseñar a los niños y niñas a cubrirse la boca al toser o estornudar. Para sonarse la nariz son preferibles los pañuelos desechables.
- Educar a los niños y niñas en la importancia de lavarse las manos con agua y jabón. Especialmente al salir del baño y antes de comer o almorzar, y más a menudo si están acatarrados.
- Concienciar a los padres y madres para que no lleven sus hijos al colegio si están con un proceso infeccioso así diagnosticado por el pediatra.
- Informar a las familias de aquellas infecciones que ocurran en el colegio (piojos, gastroenteritis…) para que puedan tomar medidas preventivas extra.
- Si un niño se pone enfermo en el colegio llamar a su casa cuanto antes para que vengan a por él e intentar que mientras tanto tenga el mínimo contacto con el resto de alumnado.
- Asesorar a las madres y padres acerca de la conveniencia de que el niño o niña tenga al día el calendario vacunal. La vacunación es la mejor manera de prevenir algunas enfermedades contagiosas.
Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)
Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)
Fuentes
-
- Guía de ayuda: Manejo práctico de los problemas pediátricos más frecuentes en la escuela y guardería: Consejos para profesorado y cuidadores escolares; Asociación española de pediatría de Atención Primaria; 2015.
- Guía para la prevención de accidentes en centros escolares; Comunidad de Madrid, consejería de Educación.
- http://www.who.int/antimicrobial-resistance/global-action-plan/infection-prevention-control/es/
- Protocolo de actividades preventivas y de promoción de la salud a la edad pediátrica; Generalitat de Catalunya, Departament de Salut; 2008.
Fotografía: Pixabay / airunique
23 Ene, 2018 | Destacado, Enfermería, Enfermería de Familia y Comunitaria
Hemos estrenado año y seguro que para estas fechas ya tienes una lista de nuevos propósitos por cumplir. Apostamos a que el cuidado de la salud forma parte de uno de los puntos clave de esta lista.
Aquí os dejamos una serie de recomendaciones que no deberían faltar:
“Haz de tu alimentación tu mejor medicina”
- Ten una alimentación variada y equilibrada. Realiza 5 comidas al día empezando por un desayuno completo.
- Consume a diario fruta y verdura, controlando la ingesta de grasas, elige grasas de origen vegetal como el aceite de oliva o frutos secos.
- Procura elegir para sus comidas más pescado que carne.
- Limita los azúcares, carnes rojas y grasas saturadas.
- Elige formas saludables de cocinar como al vapor, a la plancha, al horno y hervido, evitando los fritos, rebozados y salsas.
“Beber agua nos da vida”
- El agua es un elemento vital para nuestro organismo, así que consume entre 1,5-2 litros de agua al día. A esto también se pueden añadir infusiones, zumos naturales y caldos desgrasados.
“El poder de la mente”
- Es importante cuidar la mente tanto como el cuerpo. Dedica tiempo a realizar actividades que te relajen y te resulten placenteras para así reducir el estrés.
“No busques tiempo para hacer ejercicio, encuéntralo”
- Realizar ejercicio físico mejora la salud, el bienestar, la calidad de vida y previene enfermedades.
- Se recomienda realizar ejercicio físico de intensidad moderada durante 30 minutos al menos 5 días a la semana. También es aconsejable incluir ejercicios de fuerza, flexibilidad y equilibrio.
- Mantener una rutina de ejercicio nos ayuda a ajustar el peso corporal.
“Destruye lo que te destruye”
- Modera el consumo de alcohol y abandona el tabaco y otras drogas.
- Elige permanecer en espacios libres de humo.
“Dormir resuelve todo”
- Dormir es una necesidad básica del ser humano y esencial para el buen funcionamiento diario.
- Crea una rutina de descanso y procura dormir entre 7-8 horas diarias con un horario regular.
“Dedica tiempo a tu familia y amigos”
- Relaciónate con tu entorno y mantén una vida social activa como fuente de bienestar y salud.
“Es mejor prevenir que curar”
- Ten actualizada tu cartilla de vacunación.
- Protégete del sol durante todo el año.
- Conduce con precaución, modera la velocidad y usa los dispositivos de seguridad.
- Adquiere posturas adecuadas para realizar las actividades diarias con el fin de evitar lesiones.
- Lávate las manos con frecuencia para prevenir infecciones.
- Realiza los controles de salud recomendados por el personal sanitario.
“Cuida de tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”
Cristina Areta Cuesta
Laura López Suárez
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
Fuentes:
Fotografía: Pixabay / DanielReche
16 Ene, 2018 | Destacado, Enfermería Obstétrico-Ginecológica
El retraso de la maternidad, sobre todo en el último tercio del siglo XX, se ha convertido en un fenómeno común en el mundo desarrollado como resultado de factores sociales, educacionales y económicos. Según datos de la Comunidad Económica Europea, se ha producido un incremento progresivo, en todos los estados miembros, de la edad materna en el momento del primer parto, siendo España el país cuya media de edad es más alta de toda la comunidad (30,8 años).
El límite superior de edad, a partir del cual se considera a la paciente gestante añosa, ha ido variando a lo largo de la historia y aún hoy en día sigue siendo un importante motivo de controversia. En la actualidad, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) establece este límite en los 35 años. El embarazo a partir de los 35 años se considera un factor de riesgo medio (riesgo I) para el desarrollo de complicaciones en el transcurso de la gestación.
Menos posibilidades de embarazo
A medida que avanza la edad, las posibilidades de que una mujer quede embarazada disminuyen, debido al deterioro en la calidad de sus óvulos. Los índices de aborto espontáneo (por anomalías cromosómicas) o de embarazo ectópico (embarazo fuera de la cavidad uterina) aumentan también de forma significativa con la edad.
Por otro lado, la gestación en mujeres mayores de 35 años se asocia con mayor frecuencia a patología gestacional lo cual repercute en la morbimortalidad materna y fetal. A este respecto diversos estudios concluyen que las madres añosas tienen mayor riesgo de sangrado en el primer trimestre de embarazo y de amenaza de parto pretérmino (antes de las 37 semanas de gestación) lo cual requiere ingreso hospitalario y tratamiento específico. Además aumenta el riesgo de tener placenta previa lo cual pueda dar lugar a sangrados, diabetes gestacional e hipertensión arterial durante el embarazo. La mayor frecuencia de esta patología gestacional se asocia a una mayor tasa de inducciones de parto y también de cesáreas, sobre todo en mujeres primíparas.
Repercusiones en el bebé
Respecto a las repercusiones en el bebé, la edad materna guarda relación con la mayor probabilidad de que el niño tenga alguna anomalía cromosómica, la más frecuente es el Síndrome de Down. La prematuridad en los bebés de madres añosas también resulta más frecuente al igual que la muerte intraútero en comparación con las mujeres más jóvenes.
Si bien es cierto que el embarazo a partir de los 35 años tiene sus riesgos tanto para la madre como para el bebé, la mayoría de estos riesgos pueden controlarse de manera eficaz con un adecuado control médico perinatal.
Amaia Luquin Villanueva
Matrona. Complejo Hospitalario de Navarra-B
Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Fuentes
- Edad materna avanzada y gestación. Resultados perinatales. M. Canto Rivera, A. Reus Agusti, S. Cortes Biedma, F. Ojeda Pérez. 31 Congreso Nacional de la SEGO. Mayo 2011.
- Riesgo obstétrico y perinatal en embarazos mayores de 35 años. Verónica Chamy P., Felipe Cardemil Mª., Pablo Betancour Mª., Matías Ríos Sª., Luis Leighton V. Rev Chil.Obstet Ginecol.2009; 74 (6): 331-338.
- Embarazo después de los 35. SEGO.
- La edad materna como factor de riesgo obstétrico. Resultados perinatales en gestantes de edad avanzada. Blanca Heras Pérez, Julio Gobernado Tejedor, Pablo Mora Cepeda, Ana Almaraz Gómez. Prog Obstet Ginecol.2011; 54 (11): 575-580.
Foto: Pixabay / gdakaska