Vuelta al trabajo y síndrome posvacacional

Vuelta al trabajo y síndrome posvacacional

La readaptación a la vida laboral después de las vacaciones incluye cambios de horarios, de obligaciones y de estilo de vida en su conjunto. Todo ello conforma un proceso normal de adaptación, que en algunos casos llega a ser más intenso y produce en quien los sufre molestias psicológicas y/o físicas.

SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO

En algunos casos, la presión de la vuelta al trabajo llega a ocasionar verdaderos cuadros de estrés agudo: malestar, ansiedad, depresión, disminución del rendimiento, palpitaciones, sudoración, aumento de las frecuencias respiratoria y cardíaca, temblores, cambios de humor, etc.

Si estos cambios adaptativos se perpetúan más allá de unos días, puede aparecer un verdadero síndrome de ansiedad generalizada o un llamado estrés crónico que manifestará una clínica específica y que puede requerir tratamiento específico.

PAUTAS PARA EVITAR EL SINDROME POSVACACIONAL

Para superar las molestias derivadas de esta mala adaptación al cambio de vida desde las vacaciones a la vida laboral, se recomienda seguir algunas pautas desde las vacaciones:

  • Planea unas vacaciones activas (realiza actividad física).
  • Evita consumo de productos poco saludables y de bebidas distintas al agua, que no tienen el suficiente poder de hidratación.
  • Cuidado con el sol: la protección frente a las radiaciones UVA, UVB e IR-A son el pilar de unas vacaciones saludables.
  • Desconecta del trabajo (móvil, ordenador, etc.): desconectar del trabajo nos hará más eficientes y productivos a la vuelta de las vacaciones y nos ayudará a ver los problemas desde otra óptica, a relativizarlos e, incluso, encontrar nuevas soluciones. Los expertos afirman que son imprescindibles dos semanas seguidas de vacaciones como mínimo.
  • Programar el regreso a casa de manera anticipada y relajada. No volver de las vacaciones justo el día anterior a la vuelta al trabajo, sino que es recomendable volver un par de días antes, para prepararnos física y mentalmente para el retorno a la actividad laboral.
  • Al llegar al trabajo empezar de manera gradual con la intensidad del trabajo, de menos a más intensidad, siempre intentando comenzar por las tareas más gratas.
  • Dormir adecuadamente, alrededor de las ocho horas.
  • Mantener horarios regulares tanto durante el día como en las horas de acostarse y levantarse.
  • No “llevarse trabajo a casa”, dejar en el trabajo lo concerniente a éste.
  • Practicar ejercicio físico moderado, si es posible a diario.
  • Seleccionar aquellas actividades que podemos llevar a cabo, y delegar aquellas para las que no estamos tan preparados.

 

Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de la Sociedad Navarra de Medicina y Enfermería del Trabajo (SNMET)

 

Fuentes

 

Foto: Pixabay/Malachi Witt

Preparando el viaje con salud

Preparando el viaje con salud

Se acercan las vacaciones y los planes de viajes. Y sí, la salud también viaja, así que no la olvides al contratar un viaje y preparar la maleta.

Cada vez son más frecuentes los viajes a países exóticos o tropicales, lo que supone entrar en contacto con enfermedades infecciosas distintas a las de nuestro entorno. Aunque las recomendaciones deben ser individualizadas para cada persona y plan de viaje, existen unas pautas generales que vamos a repasar.

VACUNAS, MEDICACIÓN, INFORMES…
  • Pide cita en el Centro de Vacunación Internacional, al menos un mes y medio antes de viajar. Te darán información sobre las vacunas obligatorias y recomendadas, el certificado de vacunación internacional contra la fiebre amarilla (obligatorio en algunos países), medidas de prevención de la malaria y otros riesgos. Como primer punto, se recomienda tener el calendario vacunal sistemático actualizado, y llevarlo a esta cita facilita la atención en gran medida.
  • Si tienes alguna enfermedad, lleva un informe médico actualizado durante el viaje.
  • Si sigues un tratamiento, lleva medicación suficiente para toda tu estancia y es mejor no facturarla (pérdida  de maleta, congelación en la bodega del avión…).
PREPARANDO LA MALETA
  • Ropa y calzado adecuados: en el trópico, usa tejidos naturales, ligeros y de colores claros. Calzado cerrado, cómodo y transpirable.
  • Pequeño botiquín. A modo orientativo, lo que se aconseja llevar es: antiséptico, gasas, venda, esparadrapo, tiritas, tijeras, termómetro, toallitas húmedas o solución alcohólica para limpieza de manos, pomada de corticoide, analgésico/antipirético (Paracetamol o Ibuprofeno), antidiarréico (Loperamida), sobres de suero oral, antihistamínico, antibiótico de amplio espectro (Amoxicilina o Ciprofloxacino), medicación contra el mareo (Biodramina), antipalúdicos prescritos si se requieren en tu viaje, pastillas potabilizadoras de agua y preservativos.
  • Protección solar (crema con filtro solar, gafas de sol y gorra): cuidado con el riesgo de insolaciones y deshidratación, principalmente en niños y mayores.
  • Repelente de insectos (que contengan DEET o IR3535 o Icaridin), ya que los mosquitos pueden transmitir enfermedades.


Y ahora, no olvides el billete. En el próximo post, comienza el viaje.


Cristina Areta Cuesta
Enfermera especialista en Familia y Comunitaria

Fuentes

 

Foto de Sheila Condi en Pexels