La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la quemadura como una lesión a la piel u otro tejido orgánico de origen accidental, doméstico o laboral, siendo las causas principales el fuego, los líquidos hirviendo o en llamas, los sólidos incandescentes, los productos químicos, las radiaciones y la electricidad. El cuerpo humano tolera temperaturas de hasta 40ºC; por encima se produce una desnaturalización de las proteínas y se altera la capacidad de reparación celular.
Por otro lado, la piel es el órgano más extenso de nuestro organismo y una estructura especializada, compuesta esencialmente por dos capas: la epidermis (la más externa, y compuesta a su vez por varias capas) y la dermis, que es unas 20-30 veces más gruesa que la epidermis y alberga en su seno los vasos sanguíneos y linfáticos y ciertas estructuras nerviosas.
TIPOS DE QUEMADURAS
Según la profundidad, las quemaduras se pueden clasificar en: (4,5,6)
Primer grado: son las más leves. Afectan únicamente a la capa más superficial de la piel, la epidermis. Suelen estar producidas por una fuente de calor de intensidad baja o por una exposición muy corta, pero de mayor intensidad. El calor produce una vasodilatación de la circulación, provocando aumento de la temperatura local que se manifiesta con aparición de eritema (enrojecimiento de la piel por inflamación), dolor al tacto y al roce, prurito (hormigueo o irritación de la piel) y escozor.
Segundo grado: afecta a la epidermis y a la dermis. Suelen ser La zona afectada puede inflamarse, enrojecerse y ampollarse. Por lo general, la piel afectada se regenera, a menos que se infecte o que la lesión se haga más profunda.
Tercer grado: Atraviesan la epidermis y la dermis, y afectan tejidos más profundos, que también pueden resultar lesionados o destruidos. La zona afectada puede verse calcinada y de color negro, blanco o rojo intenso. A menudo, esta zona es insensible al tacto leve. Las quemaduras detercer grado no sanan solas y con frecuencia se requieren injertos de piel.
Cuarto grado:destruyen la piel, el tejido adiposo (la grasa), los músculos y, a veces, el hueso.
Según su extensión:
Las quemaduras se expresan en porcentaje de la superficie corporal afectada. La más extendida es la clasificación o regla de los nueves, que otorga porcentajes del 9% a las distintas áreas del organismo. Así, la cabeza supone un 9%, cada extremidad superior otro 9%, mientras que las extremidades inferiores, el tórax y el abdomen abarcan un 9% por cada uno de los lados. Por último, al periné le corresponde el 1% restante. (4,6)
RECOMENDACIONES
La OMS publica una serie de orientaciones básicas sobre primeros auxilios para tratar quemaduras en este ámbito:
Laura Chivite Felipe
Enfermera. Urgencias. Hospital Reina Sofía
Mario Jurado Gómez
Enfermero. Neumología. Hospital Universitario de Navarra (HUN)
Cesar Marrodán Navaz
Enfermero. Unidad Quirúrgica 3º G. HUN
Ana Ramos Ruiz
Enfermera. CS Chantrea. Atención Primaria
Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2020-2021.
Los Servicios de Urgencias Hospitalarias están abiertos las 24 horas del día, los 365 días del año. En ellos se atiende todo tipo de patologías en cualquier momento, si bien en muchas ocasiones la demanda de asistencia supera los recursos, de la misma forma que no todas las patologías que se atienden tienen la misma gravedad. Por todo esto es imprescindible organizar el trabajo y los recursos disponibles para que funcionen de la forma más eficiente posible.
Para entender con claridad cómo funcionan los servicios de urgencia, y la diferencia de tiempo que se tarda en atender a los diferentes pacientes, es importante tener en cuenta el orden de prioridades con el que trabajan los profesionales.
Para los pacientes y familiares que acuden a estos servicios, el tiempo pasa muy lento, y a veces resulta difícil comprender cómo, pese a haber llegado antes que otros pacientes, les llaman más tarde. Por ejemplo, hay ocasiones en las que puede parecer que alguien se encuentra “aparentemente bien” y sin embargo precisa una atención sin demora por padecer alguna patología potencialmente grave, que no se ve a simple vista.
CLASIFICACIÓN BASADA EN SIGNOS Y SÍNTOMAS DE GRAVEDAD
Pues bien, un pilar fundamental de esta organización es el triaje de todos los pacientes que acuden a urgencias. Triaje deriva de la palabra francesa “triage”, que significa clasificación.
La valoración que se realiza en el triaje no está enfocada hacia un diagnóstico médico. Está basada en signos y síntomas de gravedad, y su finalidad es determinar si aquello por lo que se consulta requiere una atención inmediata o se puede demorar cierto tiempo (si bien no se niega una atención posterior en el servicio).
Por ello, una vez recogida la información pertinente por el profesional sanitario, se establece un nivel de prioridad que, en nuestros centros hospitalarios, va desde la atención inmediata (prioridad 1), hasta unas 4 horas de espera (prioridad 5).
El triaje, con sus diferencias entre servicios, se aplica tanto para la organización interna de los Servicios de Urgencias Hospitalarios, como para la atención en domicilio o la petición de una ambulancia en las llamadas al 112. Se distribuyen los recursos disponibles en cada momento en función de la gravedad y la urgencia del motivo de consulta.
COLABORACIÓN PARA EL BUEN FUNCIONAMIENTO DE LOS SERVICIOS
En cuanto a la información que se solicita respecto al estado de salud, antecedentes, alergias… es realmente importante para el personal sanitario obtener esos datos, con el fin de intentar aproximar lo máximo posible las necesidades a cubrir y los recursos disponibles, y poder priorizar correctamente, para dar la mejor calidad asistencial a cada paciente.
Por todo ello es sumamente importante tenerlo en cuenta y discernir si es realmente necesario acudir a Urgencias o se puede esperar a una visita de nuestro equipo de Atención Primaria. Hay que recordar que el tiempo de espera dependerá no solo de nuestra patología, sino del resto de pacientes y de cómo esté el servicio en ese momento. La paciencia en estos casos también es imprescindible: puesto que todo el mundo quiere la mayor agilidad, es necesaria la colaboración de todos para el buen funcionamiento de los servicios.
Ismael Bravo Tejedor Enfermero. Servicio de Urgencias Generales. Complejo Hospitalario de Navarra. Patricia Carrera Martín Enfermera. Servicio de Urgencias Rurales (SUR) de Isaba.
Fuentes
Sánchez-Bermejo R, Cortés-Fadrique C, Rincón-Fraile B, Fernández-Centeno E, Peña-Cueva S, Heras-Castro EMD las. El triaje en urgencias en los hospitales españoles. Emergencias. 2013;25(1):66–70.
Soler W, Muñoz MG, Bragulat E, Álvarez A. El triaje: herramienta fundamental en urgencias y emergencias. Triage: a key tool in emergency care. An Sist Sanit Navar. 2010;33(Suplemento 1):55.
Se considera que un niño está estreñido cuando hace deposiciones muy duras o no defeca con asiduidad. El diagnóstico como tal siempre lo realizará un profesional.
La dieta inadecuada y los hábitos incorrectos (aguantarse las ganas de defecar repetidamente o no intentar defecar todos los días) constituyen las causas principales del estreñimiento infantil.
¿FACTORES RELACIONADOS?
Apreciación errónea: el concepto erróneo sobre la idea de que se tiene que defecar todos los días
Barreras arquitectónicas/ropa: indagar sobre dificultades del entorno y de la vestimenta (facilidad con la que puede llegar al baño y desprenderse de la ropa: botones, cierres de difícil manejo…)
Cambios de comportamiento: cambios de ánimo; detectar si existe miedo a la defecación.
Cambios recientes: indagar sobre cambios de horario, falta de intimidad, cambio de lugar o de dieta, estrés (nacimiento de hermano, por ejemplo).
Inhibición del reflejo: averiguar la falta de respuesta habitual a la urgencia de defecar, si no utiliza el WC del colegio o públicos por problemas de limpieza o de intimidad.
Malos hábitos alimenticios: respecto a la ingesta de líquidos, fibra y cantidad de alimentos ingeridos en la comida.
Poca actividad: en cuanto a un estilo de vida sedentario o con poca actividad/ejercicio.
Posición incorrecta: averiguar si la posición de defecar es correcta. Muchas veces, los niños utilizan los inodoros de adultos y no tocan el suelo con los pies. Esta posición es importante para poder hacer fuerza en el acto de defecar, por lo que habría que utilizar taburetes, inodoros u orinales adecuados a la complexión y edad del niño.
¿QUÉ SE DEBE HACER EN CASA?
El niño debe sentarse en el retrete para intentar defecar todos los días a la misma hora, mejor después de alguna de las comidas (después del desayuno).
Debe permanecer sentado de 5-10 minutos, siendo consciente de lo que está haciendo,
Hay que enseñarle que no debe aguantarse las ganas de ir al baño cuando sienta el deseo.
Atención a las ventosidades, muchas veces son la antesala a la defecación.
Se debe insistir en la dieta saludable, en el ejercicio físico regular y en una buena higiene
Tener paciencia, paciencia y paciencia.
¿CUÁNDO DEBE CONSULTAR EN UN SERVICIO DE URGENCIAS?
El estreñimiento debe ser controlado por su pediatra, salvo que se produzca alguna de las situaciones siguientes, en las que se recomienda acudir a urgencias:
Dolor abdominal.
Si aparece sangre en las heces.
El niño vomita muchas veces, no tolera sólidos, ni líquidos.
Si encuentra a su hijo muy decaído y se queja mucho.
Maite Vázquez Soriano Tamalai Munárriz Granado Enfermeras del Consejo Sanitario. Servicio Extrahospitalario de Urgencias de Pamplona.
Fuentes
Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP)
Societat Catalana de Digestología: Información para pacientes, Estreñimiento.
Osakidetza Servicio Vasco de Salud. Planes de Cuidados de Enfermería en Atención Primaria. Guías para la práctica en pediatría.
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