El síndrome del shock tóxico

El síndrome del shock tóxico

¿QUÉ ES EL SST?

El síndrome del shock tóxico (SST) es una enfermedad aguda multisistémica causada por la toxina (TSST-1) producida por el Staphylococcus aureus. Es una enfermedad poco frecuente, pero con una alta mortalidad, ya que dicha toxina actúa como superantígeno que activa una cascada inflamatoria sistémica, conduciendo a shock y fallo multiorgánico. 

Los primeros casos descritos del síndrome de shock tóxico afectaban a mujeres que utilizaban tampones en sus períodos menstruales. Hoy en día, también ocurre con infecciones cutáneas, quemaduras y después de una cirugía. 

CAUSAS MÁS FRECUENTES
  • Haber dado a luz recientemente.
  • Infección por Staphylococcus aureus, llamada infección estafilocócica.
  • Uso de tampones por tiempo prolongado (>8h).
  • Infección de una herida tras una cirugía.
SÍNTOMAS
  • Fiebre repentina y alta (>38,5ºC).
  • Presión arterial baja.
  • Erupción cutánea similar a una quemadura de sol, con descamación.
  • Mareos, desmayos y dolor de cabeza.
  • Vómitos o diarrea.
  • Confusión, desorientación y malestar general.
  • Insuficiencia en riñones e hígado.
¿QUÉ PUEDO HACER PARA EVITAR EL SST SI UTILIZO TAMPONES?
  • Cambiar los tampones regularmente, cada 4 a 6 horas.
  • Utilizar tampones con la menor absorción necesaria para el flujo menstrual.
  • Alternar entre tampones y otros productos menstruales, como compresas o copas menstruales.
  • Lavarse las manos antes y después de manipular los tampones.
¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?
  • Extracción de los materiales (tampones, esponjas vaginales).
  • Drenaje de los sitios de infección.
  • Administración de antibióticos de amplio espectro.
  • Administración de fluidos intravenosos.
  • Ingreso hospitalario para monitorización y diálisis.

 

Irene Ferrando Ruiz
Unidad de Cirugía General N3. Hospital Universitario de Navarra.

Elena Garmendía Maíz
Unidad de Apoyo al Cuidado (pool). Hospital Universitario de Navarra.

María Jesús Ladrón Santamaría
Centro de Salud Mental Gayarre (Tudela)

Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2023-2024.

 

 

Fuentes

 

Foto de Karolina Kaboompics (Pexels)

Insuficiencia venosa crónica: “piernas cansadas”

Insuficiencia venosa crónica: “piernas cansadas”

La insuficiencia venosa crónica (IVC), conocida popularmente como “piernas cansadas”, consiste en la incapacidad de las venas de las extremidades inferiores para realizar un adecuado retorno de la sangre al corazón, provocando su acumulación en las piernas.

La enfermedad venosa crónica es una de las enfermedades más prevalentes y uno de los principales motivos de consulta por patología vascular en atención primaria, muchas veces infradiagnosticada. Afecta a un 25 % de la población y más del 50 % corresponde a mujeres.

SÍNTOMAS

Los síntomas que se pueden presentar van desde dolor, pesadez, cansancio de piernas, sensación de calor, hinchazón, calambres y picor, hasta aparición de pequeñas venas azuladas (teleangiectasias o “arañas vasculares”) o grandes venas dilatadas (varices), trastornos en la piel como aumento de color (hiperpigmentación), úlceras, etc. Pueden llegar a generar complicaciones graves como trombosis venosas, sangrado, etc.

FACTORES DE RIESGO

Los factores de riesgo relacionados con esta patología pueden ser:

  • Factores no modificables (donde no podemos influir):
    • Factores genéticos
    • Edad
    • Sexo femenino
    • Etapas de mayor riesgo como el embarazo y la menopausia.
  • Factores modificables (factores externos sobre los que podemos influir para prevenir y controlar la enfermedad):
    • Vida sedentaria, o largos periodos en la misma posición de pie o sentado.
    • Aumento de peso y obesidad
    • La falta de ejercicio físico.
    • Exposición al calor
    • Estreñimiento
    • Tabaco
    • Ciertas medicaciones como las pastillas anticonceptivas y hormonales.
CÓMO PREVENIR

La mejor forma de evitar esta patología es su prevención. Algunas recomendaciones son:

  • Llevar una dieta saludable.
    • Reducir el consumo de sal para evitar la retención de líquidos.
    • Dieta rica en fibra para evitar el estreñimiento.
  • Realizar ejercicio físico. Deportes como la bicicleta, la natación o caminar una media de 30 minutos diarios ayuda a activar la circulación.
  • Disminuir de peso.
  • Abandono del tabaco.
  • Evitar pasar demasiado tiempo sentado o de pie.
  • En los casos recomendados, el uso de medias de compresión asegura el retorno venoso al ejercer una presión pasiva en reposo y otra activa en movimiento. Esta terapia compresiva se receta por profesionales sanitarios que decidirán el tipo de compresión a utilizar. Es imprescindible una correcta toma de medidas para asegurar la talla adecuada en cada paciente y que el tratamiento sea efectivo. Además, es importante ponérselas todos los días por la mañana antes de levantarse, existiendo dispositivos que facilitan la colocación de estos dispositivos.
  • Evitar el uso de prendas excesivamente apretadas que dificultan la circulación.
  • Utilizar calzado cómodo.
  • Elevación de extremidades inferiores durante el sueño y varias veces al día ayuda a reducir la hinchazón.
  • Evitar la exposición prolongada al sol o las altas temperaturas de forma continuada.
  • Las duchas con agua fría tienen un efecto antiinflamatorio al producir vasoconstricción (reducción del calibre de los vasos sanguíneos, mejorando de esta forma la circulación). O bien alternar agua fría con tibia para estimular el retorno venoso. Los masajes con geles fríos en sentido ascendente desde el pie a la rodilla también ayudan a activar el retorno sanguíneo.
  • Mantener la piel hidratada y aumentar el aporte de líquidos ingeridos (preferiblemente agua) para evitar la retención de líquidos y favorecer la eliminación de orina.

 

Estefania Ibañez Lagunas
Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria. Instituto Salud Pública y Laboral de Navarra.

Irene Iniesta Martínez
Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria. Instituto Salud Pública y Laboral de Navarra.

Inmaculada Asunción Prieto Hualde
Enfermera. Atención Primaria, Osasunbidea.

 

Fuentes

 

Imagen: Rocketmann Team (Pexels)

Prevención de los efectos negativos del calor en la salud

Prevención de los efectos negativos del calor en la salud

Durante el verano se pueden originar situaciones de riesgo para nuestra salud por la exposición a altas temperaturas.

Cualquier persona puede verse afectada por las altas temperaturas; pero existen personas con mayor riesgo que requieren vigilancia: bebés y niños pequeños, mujeres gestantes, personas mayores, enfermedades mentales y enfermedades crónicas, etc.

Las medidas generales para prevenir los efectos del calor son:

  • Hidratarse: beber abundantes líquidos, en especial agua fresca, incluso sin sed.
  • Evitar bebidas alcohólicas, con cafeína o azucaradas.
  • Alimentación equilibrada y ligera. Se recomienda especialmente: frutas, verduras, ensaladas, zumos y gazpachos. Evitar comidas grasas y pesadas.
  • Protegernos del sol. Buscar sombra y usar protectores solares.
  • Proteger la cabeza con gorras o sombreros, utilizar gafas de sol.
  • Usar ropa ligera, holgada, transpirable y calzado fresco.
  • Permanecer en lugares frescos, aclimatar adecuadamente los domicilios, ventilar, y cerrar ventanas y persianas cuando las temperaturas sean elevadas.
  • Evitar grandes esfuerzos físicos, principalmente en horas centrales del día.
  • No dejar personas dentro de un vehículo estacionado y cerrado.
  • Tenga especial cuidado si toma medicación de alergia, hipertensión, depresión, Parkinson, enfermedad mental, etc.
  • Conservar medicación en lugares frescos.
  • Consultar a profesionales sanitarios ante síntomas de más de una hora relacionados con altas temperaturas.
GOLPE DE CALOR: SINTOMAS Y CÓMO ACTUAR

El golpe de calor es un cuadro clínico muy grave, con consecuencias fatales si no se identifica y se trata a tiempo. Los síntomas de sospecha son:

  • Temperatura corporal elevada, incluso superior a 40°
  • Piel caliente, roja y seca.
  • Fatiga, respiración rápida, pulso acelerado.
  • Náuseas, vómitos, diarrea.
  • Dolor intenso de cabeza.
  • Confusión mental, convulsiones, delirios, pérdida de conocimiento.

Ante un golpe de calor, el principal objetivo es disminuir la temperatura corporal, las principales indicaciones son:

  • Llevar a la persona a un lugar fresco.
  • Poner en posición semisentada, en caso de pérdida de conciencia tumbar con piernas flexionadas.
  • Si está consciente, dar agua a pequeños sorbos.
  • Dejar con ropa ligera.
  • Mojar con agua fresca, poner paños fríos, envolver en sabanas mojadas, darle aire con ventilador o abanico.
  • Cuando mejore su estado, acudir a un servicio médico.
  • Si pierde el conocimiento o no se recupera, llamar al 112.

 

Estefanía Ibáñez Lagunas
Irene Iniesta Martínez
Enfermeras especialistas en Familiar y Comunitaria. Instituto Salud Pública y Laboral de Navarra.

 

Fuentes

 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

La disfonía o alteración del timbre de la voz

La disfonía o alteración del timbre de la voz

La voz es el sonido que resulta de la vibración de las cuerdas vocales al acercarse entre sí, como consecuencia del paso del aire a través de la laringe.

La voz es nuestra principal forma de comunicación y para algunas personas es, además, una herramienta de trabajo. De ahí la necesidad de mantener la voz en buenas condiciones.

Uno de los trastornos más frecuentes en la voz es la disfonía, definiéndose esta como la dificultad para producir sonidos al hablar o un cambio en el tono o calidad de la voz. La voz puede sonar débil, chillona o ronca (ronquera). La afonía es la pérdida total de la voz.

CAUSAS

Las causas más frecuentes son:

  • Laringitis o la inflamación de la laringe (lugar donde se encuentran las cuerdas vocales).
  • Resfriado común (virus).
  • Un mal uso de la voz (como gritar o cantar fuerte).
  • Respirar sustancias irritantes.
  • Consumo de tabaco o alcohol.
  • Con menor frecuencia, el reflujo gástrico (ácido del estómago que irrita la laringe).

En ocasiones la inflamación puede derivar en verdaderas lesiones de las cuerdas vocales, como nódulos, pólipos o granulomas de contacto. Por lo general, se suelen curar en unos días, pero algunas personas, por su profesión (profesor, músico, vendedor, etc.) tienen más riesgo de padecerlas. La necesidad de hablar durante muchas horas al día y a volúmenes excesivamente altos, cansa y desgasta la voz

FACTORES DE RIESGO
  • Mal uso (gritar o cantar fuerte) o abuso de la voz (profesionales).
  • Problemas alérgicos, inflamatorios (rinitis, faringitis o laringitis).
  • En el ambiente profesional influyen las condiciones de ventilación, humedad y temperatura, presencia de sustancias irritantes.
  • Malos hábitos (tabaco o alcohol).
  • El ruido es otro de los factores que agreden la voz, puesto que nos obliga a realizar un sobreesfuerzo.
SíNTOMAS 
  • Sensación de bulto o inflamación en mi garganta.
  • Sensación de mucosidad en mi garganta y/o necesidad de toser o carraspear.
  • Necesito realizar un esfuerzo mayor al hablar.
  • Dolor y tensión en el cuello y parte alta del hombro alrededor de mi garganta.
  • Ronquera en la voz.
  • Mi voz empeora durante el día.
  • Necesito jadear para tomar aire.
  • Tener acidez y/o quemazón que sube desde el tórax hasta el cuello.
¿QUÉ PUEDO HACER SI TENGO DISFONÍA?
  • No fume. Cualquier día y cualquier motivo es bueno para dejar de fumar.
  • Beba a sorbos con mucha frecuencia. Evite:
    • las bebidas muy frías o muy calientes y las comidas picantes.
    • el alcohol.
    • los ambientes cargados de humo, polvo o gases de productos irritantes.
    • el aire seco. Puede humedecer el ambiente con un vaporizador.
  • Hable pausadamente y utilice poco la voz. Hable menos y siempre en un tono e intensidad moderados. Evite gritar, susurrar, cantar, reír fuerte. No aclare la voz (el «ejem…»), ni carraspee fuerte. Esto aumenta la inflamación de las cuerdas vocales. Evite:
    • hablar por encima de un ambiente ruidoso.
    • hablar durante el esfuerzo o el ejercicio físico.
  • No confirme verbalmente todo lo que habla su interlocutor, mantenga reposo de voz mientras escucha.
  • Reduzca en lo posible las situaciones de agotamiento, estrés, falta de sueño y la tensión psíquica. Si no mejora, aumente el reposo de la voz. No hable.
  • Debe saber esperar dado que el proceso de curación puede durar varios días.
  • Las gárgaras no tienen ningún efecto terapéutico en las cuerdas vocales. Evite también los descongestionantes («gotas para la nariz») porque pueden resecar las cuerdas vocales y prolongan la irritación.

Para mantener la voz en buenas condiciones es necesario adquirir hábitos saludables, tanto en la vida diaria, así como en la actividad laboral, manteniendo una buena higiene vocal.

HIGIENE VOCAL

Recomendaciones en torno al ambiente 

  • Evite los ambientes cargados de humo.
  • Observe cómo afectan los cambios climatológicos a su aparato respiratorio.
  • Evite la inhalación de olores fuertes, productos de limpieza, pinturas (ya que son sustancias irritantes para el aparato respiratorio).
  • Mantener una humedad ambiental adecuada entre el 30 % y 70 %.

Recomendaciones en torno a la voz:

  • No fuerce la voz intentando sobrepasar al ruido ambiental.
  • Mantener una dieta equilibrada.
  • No se recomienda ingerir alimentos y bebidas excesivamente fríos, ni muy calientes.
  • Mantener una buena hidratación corporal (y por tanto en la laringe), bebiendo 2 litros de agua al día.
  • Mantener un correcto equilibrio postural.
  • Evitar el estrés, la fatiga y tensiones emocionales que pueden afectar a la voz.
  • Control de la técnica vocal: aprendizaje de técnicas de impostación de la voz, respiración, articulación…
CÓMO SACAR MEJOR PARTIDO A LA VOZ disfonía

 

Diferentes causas, asociadas o por separado, pueden provocar la pérdida de voz por parte del trabajador, haciendo que este no pueda llevar a cabo sus tareas. En último caso, puede llegar a resultar incapacitante.

Para aquellas personas que utilizan la voz como herramienta de trabajo (docentes, cantantes, teleoperadores…), la aparición de nódulos de cuerdas vocales a causa de esfuerzos sostenidos por motivos profesionales se reconocen como enfermedad profesional, según el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre y la mutua lo comunicará como enfermedad profesional al Instituto Nacional de la Seguridad Social.

 

José Ángel Aizkorbe Iraizotz
D.U.E Especialista en Enfermería del Trabajo

Mª José Ochotorena Ureta
D.U.E Especialista en Enfermería del Trabajo

 

 

Bibliografía

  1. Factores ambientales y hábitos vocales en docentes y funcionarios de pre-escolar con alteraciones de voz. 1.D.P. Barreto-Munévar, et al. Rev. Salud Pública, 13 (3) (2011), pp. 410-420
  2. Patología vocal en trabajadores docentes: influencia de factores laborales y extralaborales. 1.R.E. Gañet, C. Serrano, M.I. Gallego. Arch Prev Riesgos Labor, 10 (1) (2007), pp. 12-17
  3. Rodríguez Bayarri, M J, Oliveres Verges, J y col. Descripción de las disfonías atendidas en una mutua durante el año 2013. Arch Prev Riesgos Labor 2015; 18 (1): 12-16 www.archivosdeprevencion.com/view_document.php?tpd=2&i=4769
  4. Real Decreto 486/1997, sobre condiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo en su anexo III (Condiciones ambientales) de obligado cumplimiento.
  5. Casanova C, Bosque Ll, Vilaseca I, Rigual L. Guía Clínica para el abordaje de la disfonía crónica en Medicina Primaria y Medicina del Trabajo. INSSBT, en colaboración con el grupo EVES de la UAB, 2016
  6. NTP 1149 “Voz y Trabajo”: procedimiento preventivo. https://www.insst.es/documents/94886/566858/NTP+1149+Voz+y+trabajo+procedimiento+preventivo+-+A%C3%B1o+2021.pdf/faf847de-5b8c-5ea7-aab0-4805cb494cb9?version=1.0&t=1621435179383

 

Imagen de Quim Muns en Pixabay

Enfermedades de transmisión sexual

Enfermedades de transmisión sexual

Las enfermedades de transmisión sexual o ETS son infecciones que se contagian de una persona a otra a través del sexo vaginal, anal u oral, y también de una madre infectada al hijo durante el embarazo o parto.

Son causadas por bacterias (gonorrea, sífilis, clamidia), por parásitos (tricomoniasis, sarna, ladillas) o virus (herpes genitales, hepatitis B, VIH, verrugas por virus del papiloma humano).

 

SÍNTOMAS

Muchas de las ETS no dan ningún síntoma, pero eso no significa que no se esté infectado y contagiando a otras personas al tener relaciones sexuales.

Algunas manifestaciones:

  • Sensación de quemazón o picor en los genitales.
  • Secreción vaginal o uretral espesa, maloliente o purulenta.
  • Dolor en la pelvis, al orinar o con las relaciones sexuales.
  • En personas que tienen relaciones sexuales anales: dolor rectal o secreción de
  • moco, pus o sangrado.
  • Úlceras, heridas o ampollas en los genitales, zona perianal o boca.
  • Sangrado por la vagina sin tratarse de la menstruación o tras la relación sexual.

 

FACTORES DE RIESGO
  • Tener relaciones sexuales anales, vaginales u orales sin preservativo.
  • Elevado número de parejas sexuales.
  • Tener sexo bajo la influencia de alcohol y drogas.

 

PREVENCIÓN
  • Abstinencia de relaciones sexuales o siempre con la misma persona y que no
  • esté infectada.
  • Utilizar preservativo (no usar un lubricante a base de aceite, como vaselina, con un condón de látex. Los condones hechos de membranas naturales no son recomendables porque no son tan efectivos para prevenir las ETS).
  • Utilizar protectores dentales para el sexo oral.
  • Vacunarse para el virus del papiloma humano, hepatitis A y B.
  • En la prevención primaria contra las ETS es fundamental la educación sexual. 

 

TRATAMIENTO

Es importante tratarlas para evitar complicaciones como infertilidad, esterilidad, cáncer de cérvix, enfermedad inflamatoria pélvica… etc.

Se tratan con antibióticos, antivíricos o cremas y lociones, según su causa.

 

Beatriz Pierola Ruiz de Galarreta
Alvaro Cabañas Oter
Enfermeras. Hospital Universitario de Navarra.

 

Fuentes

  • Workowski KA, Bolan GA, Centers for Disease Control and Prevention. Sexually transmitted diseases treatment guidelines, 2015. MMWR Recomm reports Morb Mortal Wkly report Recomm reports [Internet]. 2015 Jun 5;64(RR-03):1–137. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26042815
  • Barrow RY, Ahmed F, Bolan GA, Workowski KA. Recommendations for Providing Quality Sexually Transmitted Diseases Clinical Services, 2020. MMWR Recomm reports Morb Mortal Wkly report Recomm reports [Internet]. 2020;68(5):1–20. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31899459
  • Pearson WS, Kumar S, Habel MA, Walsh S, Meit M, Barrow RY, et al. Sexually transmitted disease clinics in the United States: Understanding the needs of patients and the capabilities of providers. Prev Med (Baltim). 2021;145.
  • Kirby D, Short L, Collins J, Rugg D, Kolbe L, Howard M, et al. School-based programs to reduce sexual risk behaviors: A review of effectiveness. Public Health Rep. 1994;109(3).
  • Holmes KK, Levine R, Weaver M. Effectiveness of condoms in preventing sexually transmitted infections. Vol. 82, Bulletin of the World Health Organization. 2004.