Vivir la sexualidad en la etapa de la vejez

Vivir la sexualidad en la etapa de la vejez

Nuestra sociedad está viviendo la revolución de la longevidad. Se vive más tiempo, con mejor salud y mayor calidad de vida.

El hecho de envejecer se relaciona con múltiples oportunidades. Se desarrollan sentimientos de mayor tranquilidad, crece el afán por disfrutar de la vida, se cuenta con saberes nacidos de la experiencia, disminuyen las presiones sociales, continúa la capacidad de aprender, la jubilación laboral ofrece un sinfín de posibilidades de relación, actividades sociales, culturales, recreativas…

CUATRO CONCEPTOS

Se abren nuevas perspectivas y horizontes para la persona que está viviendo un proceso de adaptación global, siendo la sexualidad y la afectividad unas dimensiones más, que son posibles vivirlas como fuente de satisfacción y bienestar.

Las personas mayores conservan, en general, el interés y las capacidades afectivas y sexuales. Si hablamos de sexo y de sexualidad, hablamos de cómo somos, de cómo nos vivimos y de cómo nos expresamos. Para entenderlo mejor, describiremos 4 conceptos básicos: sexo, sexualidad, erótica y amatoria.

  • Con la fecundación comienza el proceso de sexuación, en el cual nos vamos construyendo como mujeres y como hombres, que finaliza con la muerte. El sexo (mujer u hombre) está repleto de posibilidades. Es más, posiblemente no existan ni los hombres ni las mujeres completamente “puras” en todos sus niveles. Un hombre siempre tendrá elementos, o gradientes, femeninos. Al igual que una mujer elementos, o gradientes, masculinos.
  • La sexualidad hace referencia a la forma en que nos vivimos como hombres o como mujeres. Nos sentimos mujeres o nos sentimos hombres, y además, nos sentimos más o menos conformes con nosotros mismos/as. Estas vivencias cambian con la edad, con la individualidad de cada persona y también la influencia cultural del lugar donde vivimos.
  • También forma parte de la sexualidad nuestra orientación del deseo. El deseo erótico se puede orientar preferentemente hacia personas de nuestro mismo sexo (homosexualidad) o del sexo contrario (heterosexualidad): son muchas y diversas las formas de vivir la orientación del deseo erótico. Las personas mayores con orientación del deseo homosexual vivieron su juventud, en una sociedad con unas actitudes muy prohibitivas hacia la sexualidad, una generación que ha podido expresarse y vivir esta orientación ya en su madurez.
  • Por otro lado, está la erótica, que sería la forma de expresar la sexualidad: la conducta (besos, caricias, masturbaciones, abrazos…) y las fantasías que forman parte de la intimidad de cada persona para su uso y disfrute. Se basan en la ética de las relaciones y el buen trato compartido.
  • Y por último, la amatoria, que tiene que ver con el encuentro entre los sexos, sea entre mujer y hombre, dos hombres, dos mujeres… Existe una gran diversidad de encuentros y modelos de parejas.

En definitiva, existe gran variabilidad de posibilidades para mujeres y para hombres, con o sin discapacidad, sanos o con problemas de salud, en distintas etapas de la vida, con pareja o sin ella, con orientación del deseo heterosexual u homosexual. Vivirla como cada persona desee es un derecho dentro de la diversidad más diversa.

Para más información: Escuela de Mayores de Navarra.

 

Amaya Aguas Torres
Sonia Domínguez Pascual
Enfermeras. Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN)

 

Fuentes

 

Imagen de Brandon Roberts en Pixabay

¿Cómo se relacionan sexualidad y salud mental?

¿Cómo se relacionan sexualidad y salud mental?

La sexualidad es un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de toda su vida y siendo diferente su expresión según la etapa vital en la que esté manifestándose.

Podríamos decir que la sexualidad es una forma de comunicación. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.

Todos los seres humanos experimentamos la sexualidad de manera individualizada. Ésta forma parte de la identidad de las personas y cuando se dan problemas sexuales, dicha identidad puede verse afectada y, como consecuencia, nuestra salud mental.

Nuestra manera de vivir, sentir y experimentar la sexualidad puede influir en nuestro:

  • estado de ánimo.
  • autoestima positiva/infravaloración.
  • plenitud/disfunción sexual.
  • concepción positiva del mundo y la vida/prejuicios, creencias y formas inadecuadas de concebir la sexualidad.
  • satisfacción/insatisfacción personal.
  • seguridad en socialización/problemas relacionales.
  • vivencia adecuada/errónea de la sexualidad.
  • cumplimiento/abandono de tratamientos pautados.

La sexualidad es fuente de salud, bienestar y vida, expresión de comunicación, amor y afecto. Para disfrutar de una manera plena la sexualidad se puede considerar útil que cada persona se conozca, se quiera, se respete, y se responsabilice.

 

David Rodriguez Merchán
Enfermero especialista en Salud Mental.

Maria Cruz Ariz Cia
Enfermera especialista en Salud Mental.

 

Fuentes:

La matrona, una acompañante cercana durante el climaterio

Las matronas somos esa figura sanitaria desconocida que acompaña a la mujer en su buen vivir y en todos aquellos cambios fisiológicos que se presentan.


Uno de ellos es el climaterio, ese maravilloso periodo que nos hace sentarnos a las mujeres “ya por fin”, frente a frente, con nosotras mismas, con nuestras vidas. Pero…en muchas ocasiones, la vivencia no resulta agradable y nos encontramos con mujeres apáticas, cansadas, irritables, rabiosas y con esa queja tan habitual en nuestras consultas “ya no tengo ganas…”

La variedad de síntomas que se han relacionado con este periodo de vida puede tener un efecto perjudicial en la calidad de vida de la mujer y, directa o indirectamente, afectar a su vida sexual, sus relaciones eróticas.

Conforme aumenta la edad, en muchas ocasiones, disminuye el interés sexual. Las diversas revisiones disponibles concluyen que existe una asociación entre diferentes aspectos de la sexualidad (disminución del interés sexual, de la frecuencia del coito y de la lubricación vaginal) y la sexualidad. Sin embargo los factores influyentes son complejos y múltiples.


La cercanía, la complicidad existente entre la matrona y la mujer nos permite abordar y acompañar, tal y cómo nos lo están demandando. Son oportunidades únicas las que nos ofrece nuestra consulta.

Cuando una mujer se siente bien acompañada e informada se puede dar permiso para seguir creciendo, empoderarse, sin perderse en la crisis, confiando en su propio conocimiento, con un sí a la vida en cualquiera de sus formas.

El gran reto de la mujer para el siglo XXI, no creo que sea otro que el seguir empoderándose, seguir buscando su poder interno, ya que en lo más profundo de cada una de sus células la mujer es digna de lo mejor y eso se lo tiene que creer. Y esto puede conllevar a tener las mejores relaciones eróticas de su vida, independientemente de la edad que se tenga.

Maite Aramburu Elosegui
Matrona de Osasunbidea. C.A.M. de Etxarri-Aranatz


Bibliografía

  • Mireia Dander. “Nacidas para el placer”. Ed. Ridgen. 2014. 
  • Dra. Christian Northrup. “Sabiduría de la menopausia”. Ed. Urano. 2002. 
  • Mª Jesús Balbás. “Bueno chicas, esto se acabó: una guía para desdramatizar la menopausia”. Ed. B. 2008. 
  • Dr. Eusebio Rubio. “Lo que todo clínico debe saber en sexología”. Ed. Nieto editores. 2014.