Ni un piojo más

Ni un piojo más

La pediculosis o presencia de piojos en la cabeza es un problema recurrente que se produce entre septiembre y octubre, decreciendo en los meses siguientes para incrementarse de nuevo en febrero y marzo. Esta infestación conlleva pérdida de días de clase a los niños, problemas de conciliación familiar, gastos económicos y problemas dermatológicos.

CICLO BIOLÓGICO

Los piojos son artrópodos sin alas que se reproducen por huevos, liendres, que se adhieren a los pelos, cerca de la raíz. Suelen acceder primero a la zona situada detrás de las orejas y de allí colonizan el resto de la cabeza. De las liendres al cabo de una semana, salen las crías que se alimentan de sangre que chupan mediante picotazos que producen el picor característico, síntoma de su presencia. A los 16 días se transforman en adultos.

CONTAGIO
  • Por contacto directo entre cabeza y cabeza.
  • Por el intercambio de objetos, cepillos, gomas, diademas, etc.
  • Por contacto con sábanas o muebles infestados, donde los piojos pueden sobrevivir varias horas.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
  • Picor persistente en la nuca, detrás de las orejas y en la parte superior de la espalda.
  • El intenso rascado de la zona produce heridas que luego pueden sobreinfectarse y supurar.
  • La piel aumenta su grosor y cambia de color debido al rascado.
  • En ocasiones se pueden observan “ganglios” en el cuero cabelludo consecuencia de la inflamación.
DIAGNÓSTICO

El piojo de la cabeza suele ser reconocido mediante un cepillado con un peine mil púas y posterior colocación de este sobre una superficie blanca.

PREVENCIÓN
  • La principal medida es la inspección periódica del cabello de niñ@s (examen visual y/o lendrera) en la zona de detrás de las orejas y en la nuca.
  • No intercambiar coleteros, pinzas, gorros
  • Cada niño debe tener en el colegio su propia bolsa de aseo para evitar compartir.
  • Usar productos repelentes en el cuidado del pelo.
  • No emplear champús antipiojos como método preventivo porque pueden favorecer de resistencias.
  • Avisar al colegio en caso de detectar una infestación para que pongan el protocolo en el centro escolar.
  • Realizar educación sanitaria en el colegio enseñando a los niños cómo mantener los piojos a raya.
TRATAMIENTO EN CASO DE INFESTACIÓN
  • Pasar la lendrera cada día durante dos semanas.
  • Tratamiento farmacológico cuyas principios activos son la piretrinas (permetrinas y fenotrina). Estos actúan sobre el sistema nervioso del piojo, produciendo en primer lugar una fase de agitación seguida de una parálisis general. Toxicidad nula frente al hombre, pero su capacidad alergénica es destacable en comparación con otros plaguicidas.
  • Si es necesario algo más fuerte, se pueden usar los elaborados con el malatión, teniendo en cuenta que el cloro del agua de las piscinas lo inactiva, por lo que una vez aplicada la loción hay que esperar al menos 72 horas antes de bañarse en ellas. No es recomendable para menores de 2 años.
  • También hay algunos tratamientos que no contienen insecticidas químicos, como por ejemplo la dimeticona.
  • Fitoterapia: las esencias del árbol de té o de lavanda, la citronella o el geranio son productos de origen vegetal que se recomiendan por su efecto repelente para combatir los piojos.
  • Lavar ropa de cama, toallas, peines, cepillos en agua a 65 grados.
  • Los objetos que no puedan ser lavados deben guardarse en una bolsa de plástico cerrada durante 15 días.
  • Sofás y alfombras deben ser aspirados.
¿POR QUÉ FRACASAN LOS TRATAMIENTOS?
  • Resistencia a los pediculicidas.
  • Aplicación incorrecta de los productos.
  • Productos inadecuados.
  • Se ha producido un nuevo contagio.
CURIOSIDADES
  • Lo piojos prefieren los niños de 4-5 años, las mujeres a los hombres y el pelo largo al corto.
  • Los contagios son más frecuentes en otoño y primavera.
  • No es cierto que se den entre personas de bajo nivel social y mala higiene. Los piojos son muy contagiosos y pueden afectar a cualquiera.
  • Los piojos no trasmiten otras enfermedades.
  • El vinagre no previene ni mata, pero si ayuda a desprender la liendre.

Lo realmente importante es la colaboración entre enfermeras, padres y madres, profesorado y alumnado para establecer las medidas necesarias que permitan controlar la presencia de piojos.

 

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

 

Fuentes:

  • Instituto de Salud Pública Gobierno de Navarra. Sección de Sanidad Ambiental. Información y consejos acerca de los piojos.
  • Pediculosis e infestación por piojos. Clínica Universidad de Navarra. Cuidados en casa. Enfermedades y tratamientos.
  • J.M. Gairí Tahull, V. Molina Morales, F.A. Moraga Llop, X. Viñallonga Sardá,, E. Baselga Torres. Pediculosis de la cabeza. Asociación Española de Pediatría. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/pediculosis.pdf
  • Atención a enfermos con pediculosis. Cuidados de Enfermería 4.1.-Comunidad de Madrid.
Prevención de infecciones en el centro escolar

Prevención de infecciones en el centro escolar

Todos los seres humanos padecemos infecciones a lo largo de nuestra vida, forman parte del desarrollo normal del niño, permiten que se activen las defensas y mejore, a la larga, el sistema inmunitario.

 

Cuatro formas de contagio

Existen cuatro formas de contagio de las infecciones:

  • Por vía respiratoria: al toser o estornudar expulsamos al aire gérmenes que pueden ser respirados por los demás (catarro, gripe, sarampión, varicela…)
  • Por vía fecal-oral: los microbios se eliminan por las heces y el contagio se pro­duce al ingerirlos (casi todos los cuadros de diarrea).
  • Por contacto con la piel: directamente o a través de objetos que se comparten (piojos, hongos en la piel, varicela…).
  • Por contacto con líquidos orgánicos (sangre, orina, saliva).

En la edad escolar, la mayoría de estos procesos son producidos por virus y revisten poca importancia. Las más frecuentes son las respiratorias como catarros, otitis, etc. y las dia­rreas.

El riesgo de contagio de un niño es mayor cuanto menos sea su edad, su sistema inmunitario es más inmaduro. A esto hay que añadir que los más pequeños no han adquirido unas medidas higiénicas adecuadas (no se lavan las manos, no cubren su nariz y boca al toser o estornudar…) y que suelen compartir juguetes y otros objetos.

Es importante aclarar que muchas veces es difícil controlar el contagio, ya que la mayoría de infecciones tienen lo que se denomina período de incubación o de latencia (tiempo en el que todavía no han producido síntomas, pero que ya se puede trasmitir)

Un buen aprendizaje de las medidas higiénicas básicas puede evitar el contagio de muchas infecciones, incluso en el período de incubación.

 

Medidas que puede adoptar el centro educativo para evitar los contagios
  • Mantener una buena higiene y ventilación en las instalaciones, haciendo especial hincapié en espacios y objetos que han podido estar con contacto con fluidos corporales como son los baños y el comedor (y sus utensilios) en caso de que la escuela disponga de éste. Sería muy conveniente que el centro dispusiera de personal de limpieza en horario escolar.
  • Lavar a menudo los juguetes y objetos de uso común (colchonetas, mantas para las siestas de los más pequeños…)
  • Procurar que el número de niños y niñas esté adaptado a las dimensiones del aula y ventilarla regularmente incluso en horario escolar.
  • Realizar educación sanitaria básica con el alumnado:
    • Enseñar a los niños y niñas a cubrirse la boca al toser o estornudar. Para sonarse la nariz son preferibles los pañuelos desechables.
    • Educar a los niños y niñas en la importancia de lavarse las manos con agua y jabón. Especialmente al salir del baño y antes de comer o almorzar, y más a menudo si están acatarrados.
  • Concienciar a los padres y madres para que no lleven sus hijos al colegio si están con un proceso infeccioso así diagnosticado por el pediatra.
  • Informar a las familias de aquellas infecciones que ocurran en el colegio (piojos, gastroenteritis…) para que puedan tomar medidas preventivas extra.
  • Si un niño se pone enfermo en el colegio llamar a su casa cuanto antes para que vengan a por él e intentar que mientras tanto tenga el mínimo contacto con el resto de alumnado.
  • Asesorar a las madres y padres acerca de la conveniencia de que el niño o niña tenga al día el calendario vacunal. La vacunación es la mejor manera de prevenir algunas enfermedades contagiosas.

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

 

Fuentes

    • Guía de ayuda: Manejo práctico de los problemas pediátricos más frecuentes en la escuela y guardería: Consejos para profesorado y cuidadores escolares; Asociación española de pediatría de Atención Primaria; 2015.
    • Guía para la prevención de accidentes en centros escolares; Comunidad de Madrid, consejería de Educación.
    • http://www.who.int/antimicrobial-resistance/global-action-plan/infection-prevention-control/es/
    • Protocolo de actividades preventivas y de promoción de la salud a la edad pediátrica; Generalitat de Catalunya, Departament de Salut; 2008.

 

Fotografía: Pixabay / airunique