La promoción de la salud es el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla y la acción comunitaria constituye uno de sus pilares básicos a nivel local.
Desde hace años se ha evidenciado la influencia que tienen en la salud no solo los estilos de vida de las personas, sino también la estructura social, política y económica en la cual viven y las redes comunitarias. Los determinantes sociales de la salud tienen gran influencia, por eso, se trata de tener en cuenta no solo la responsabilidad personal sino la influencia de las condiciones del entorno.
LOS ACTIVOS DE SALUD
También, es importante el enfoque salutogénico, que considera los factores que hacen que se genere salud o que se mantenga. Las comunidades tienen varios elementos que actúan como generadores de salud y que juntos pueden crear sinergias y potenciarse: los activos de salud y calidad de vida.
Los activos de salud son los factores reconocidos y valorados por la comunidad que hacen fácil y accesible las opciones orientadas al bienestar. Pueden ser tanto elementos del entorno (un espacio verde donde salir a pasear), como servicios (una jubiloteca, un polideportivo, un centro de salud), como personas referentes en la comunidad que promueven la salud, etc. En definitiva, todo lo que las personas identifican y usan porque les es útil para tener salud.
Cuando los y las profesionales desarrollamos acciones comunitarias, nos orientamos, por una parte, a mejorar el entorno donde viven las personas (entornos saludables) y, por otra, a mejorar las capacidades de éstas para llevar una vida más sana. También, buscamos reforzar sus vínculos y la cohesión social.
NUESTRO ROL EN LA ACCIÓN COMUNITARIA
El rol de las personas cuando llevamos a cabo acciones comunitarias se propone que sea un rol de colaboración, facilitador de procesos, con otros sectores y con la comunidad. Implica pues, un reconocimiento de los conocimientos y las experiencias de las personas de otros sectores, entidades y colectivos con las que trabajamos.
Esto requiere situarse de igual a igual en los procesos, partir de que hay distintos conocimientos en el tema y que el nuestro es uno más de ellos. Y que todos suman.
Tras el confinamiento de marzo de 2020, la vida de la sociedad en general y de los niños, niñas y adolescentes en particular cambió de forma radical. Se han modificado sus rutinas y ha variado el contacto directo con sus amigas, amigos y otras personas cercanas.
A lo largo de esta pandemia, las familias han estado y están sometidas a muchos factores que producen estrés y pueden estar teniendo dificultades económicas, sociales, laborales y emocionales. Estas personas pueden necesitar apoyos para reducir los posibles efectos que influyan negativamente en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN/NOPLOI) ha elaborado undecálogocon las claves para promover la salud infantil y reducir el impacto causado en estas edades por la pandemia de COVID-19.
DIEZ CLAVES
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Observarles y escuchar qué dicen, qué hacen, cómo están, … dedicarles tiempo y acompañarles en su desarrollo.
Reconocer y aceptar que en esta pandemia puedan sentir tristeza, preocupación, miedo, etc. Acoger sus emociones mostrando afecto, empatía y comprensión.
Transmitir seguridad y confianza. Acompañar y permitir sus procesos de duelo. Siempre que se necesite, pedir ayuda.
Ofrecer información clara, sencilla y adaptada a su edad, relacionada con la pandemia y mantener las medidas de prevención.
Promover y ser modelo de relaciones de buen trato en la familia, entre iguales, en el centro escolar, en todos los entornos.
Fomentar su responsabilidad y autonomía, estableciendo límites razonables y acompañando sus aprendizajes.
Educar en el respeto a las distintas capacidades personales, familias, culturas, religiones, formas de ser chicos y chicas…
Cuidarles y cuidarnos, con rutinas diarias saludables: alimentación, higiene, sueño, descanso, actividad física, uso de pantallas, otras aficiones, etc.
Enseñarles medidas de prevención de situaciones de riesgo: accidentes, violencia en las redes, abuso y maltrato.
Dedicar tiempo al juego libre, con amigas y amigos, en la naturaleza, en familia. Disfrutar de los momentos cotidianos.
SESIÓN FORMATIVA PARA FAMILIAS
Además, se ha organizado una sesión formativa para familias a través de Internet el miércoles 19 de mayo, de 17:00 a 18:30 horas. Será un foro ofrecido por la Escuela de Madres y Padres, dentro de la Escuela de Salud Navarra, en el que se abordarán las necesidades actuales de niñas y niños y se aportarán claves para reforzar su bienestar emocional.
Nuestra sociedad está viviendo la revolución de la longevidad. Se vive más tiempo, con mejor salud y mayor calidad de vida.
El hecho de envejecer se relaciona con múltiples oportunidades. Se desarrollan sentimientos de mayor tranquilidad, crece el afán por disfrutar de la vida, se cuenta con saberes nacidos de la experiencia, disminuyen las presiones sociales, continúa la capacidad de aprender, la jubilación laboral ofrece un sinfín de posibilidades de relación, actividades sociales, culturales, recreativas…
CUATRO CONCEPTOS
Se abren nuevas perspectivas y horizontes para la persona que está viviendo un proceso de adaptación global, siendo la sexualidad y la afectividad unas dimensiones más, que son posibles vivirlas como fuente de satisfacción y bienestar.
Las personas mayores conservan, en general, el interés y las capacidades afectivas y sexuales. Si hablamos de sexo y de sexualidad, hablamos de cómo somos, de cómo nos vivimos y de cómo nos expresamos. Para entenderlo mejor, describiremos 4 conceptos básicos: sexo, sexualidad, erótica y amatoria.
Con la fecundación comienza el proceso de sexuación, en el cual nos vamos construyendo como mujeres y como hombres, que finaliza con la muerte. El sexo (mujer u hombre) está repleto de posibilidades. Es más, posiblemente no existan ni los hombres ni las mujeres completamente “puras” en todos sus niveles. Un hombre siempre tendrá elementos, o gradientes, femeninos. Al igual que una mujer elementos, o gradientes, masculinos.
La sexualidad hace referencia a la forma en que nos vivimos como hombres o como mujeres. Nos sentimos mujeres o nos sentimos hombres, y además, nos sentimos más o menos conformes con nosotros mismos/as. Estas vivencias cambian con la edad, con la individualidad de cada persona y también la influencia cultural del lugar donde vivimos.
También forma parte de la sexualidad nuestra orientación del deseo. El deseo erótico se puede orientar preferentemente hacia personas de nuestro mismo sexo (homosexualidad) o del sexo contrario (heterosexualidad): son muchas y diversas las formas de vivir la orientación del deseo erótico. Las personas mayores con orientación del deseo homosexual vivieron su juventud, en una sociedad con unas actitudes muy prohibitivas hacia la sexualidad, una generación que ha podido expresarse y vivir esta orientación ya en su madurez.
Por otro lado, está la erótica, que sería la forma de expresar la sexualidad: la conducta (besos, caricias, masturbaciones, abrazos…) y las fantasías que forman parte de la intimidad de cada persona para su uso y disfrute. Se basan en la ética de las relaciones y el buen trato compartido.
Y por último, la amatoria, que tiene que ver con el encuentro entre los sexos, sea entre mujer y hombre, dos hombres, dos mujeres… Existe una gran diversidad de encuentros y modelos de parejas.
En definitiva, existe gran variabilidad de posibilidades para mujeres y para hombres, con o sin discapacidad, sanos o con problemas de salud, en distintas etapas de la vida, con pareja o sin ella, con orientación del deseo heterosexual u homosexual. Vivirla como cada persona desee es un derecho dentro de la diversidad más diversa.
Se entiende por afrontamiento a las actuaciones, respuestas y estrategias que las personas ponen en marcha para reducir el impacto y responder a los retos que les plantea la enfermedad.
Las enfermedades crónicas son muy frecuentes en nuestra comunidad. El afrontamiento de la enfermedad es una fase decisiva para avanzar en un abordaje y manejo que favorezca una mejor calidad de vida.
FACTORES
Para comprender cada situación, es útil tener en cuenta que el modo de afrontarla está influido por numerosos factores:
El tipo de enfermedad (gravedad, evolución, síntomas…)
Los conocimientos que se tenga sobre la enfermedad.
Las experiencias previas de enfermar o de superar dificultades en la vida.
Las actitudes, valores, sentimientos que tenga la persona enferma.
Las habilidades de manejo emocional, de autocuidado, de organización.
El apoyo social: servicios de salud, asociaciones…
Apoyos relacionales: familia, amistades…
RECURSOS
Para ayudarnos en el afrontamiento de la enfermedad, es importante poner en marcha una serie de recursos. Se trata pues de:
Conocer la enfermedad, manejar el dolor y las limitaciones de la enfermedad en la vida diaria. Tener percepción de la enfermedad ayuda a su manejo.
Manejar los sentimientos y emociones que se producen fruto del diagnóstico, y de las limitaciones que impone.
Mantener el equilibrio emocional.
Mantener la condición física al mejor nivel posible.
Desarrollar o utilizar los recursos y habilidades necesarias que permitan mantener una buena calidad de vida.
Llevar a cabo los autocuidados e incorporar cambios en el estilo de vida. Seguir el tratamiento prescrito.
Reajustar los roles familiares, laborales, sociales… Utilizar el apoyo social.
Ayudará además:
Preparar previamente las consultas médicas, e incluso anotar: qué quiero contar (síntomas, evolución, preocupación, sentimientos…) y qué quiero preguntar (dudas sobre la enfermedad, su repercusión en mi vida diaria, tratamiento, citas…). Acudir acompañado suele generar mayor seguridad.
Tener precaución al buscar información en internet. Es importante que las páginas que se utilicen sean fiables.
Desde hace unos años atrás se ha ido cambiando la forma y la implicación en el propio cuidado de cada persona. Ahora se solicita más información acerca de la propia salud, se requieren más medios para el cuidado, aumenta la implicación y los profesionales sanitarios también actúan promoviendo el autocuidado.
Para ello, cuando una persona tiene inquietudes o quiere saber más acerca de temas relacionados con la salud puede informarse de diferentes formas: en lugares fiables de Internet, asociaciones, acudiendo a la consulta del Centro de Salud o participando en talleres que se hacen en el propio centro y en los de la Escuela de Salud del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra. La Escuela de Salud, a su vez, engloba a otras tres:
Escuela de Pacientes.
Escuela de Mayores.
Escuela de Madres y Padres.
Las actividades que se realizan en ellas tienen una característica diferente, los docentes son una pareja formada por un profesional sociosanitario y, dependiendo de la Escuela, un paciente, una persona mayor o una madre o padre.
Los talleres que programa pretenden ser un espacio de intercambio de conocimientos y experiencias con el que se quiere contribuir a mejorar la salud y la calidad de vida de las personas y las familias.
Este tipo de formación se ha ido extendiendo a nivel mundial y se va ampliando en Navarra dados los buenos resultados obtenidos. Los asistentes valoran muy positivamente el hecho de que uno de los docentes sea una persona en su misma situación, los contenidos y la forma de trabajo práctica y de compartir experiencias.
De la misma forma, hay estudios que indican que las personas que acuden a este tipo de formación aumentan la confianza y la autoestima, incorporan hábitos de vida saludables, mejoran el control de la enfermedad, etc.
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