El frío intenso favorece la aparición de enfermedades respiratorias agudas y el agravamiento de enfermedades crónicas (sobre todo cardíacas y respiratorias) en las personas mayores. También puede provocar contracturas y dolores musculares, y se relaciona con mayor número de caídas en la calle (hielo, suelos mojados…).
Para evitar los efectos perjudiciales provocados por el frío intenso pueden adoptarse las siguientes medidas:
No renuncie a pasear: camine diariamente, por terreno llano, llevando una marcha rítmica, y evitando las horas de la digestión. Utilice guantes, bufanda, gorras, calzado cómodo, antideslizante y resistente al agua y ropa ligera, cálida e impermeable.
Si deja de salir a causa del frío, mantenga el contacto con la familia y los amigos. La buena compañía es fuente de salud.
Ventile la casa en las horas de más calor, de 5 a 10 minutos.
Si utiliza braseros o estufas de leña y gas asegure que la instalación es correcta y evite acercarse demasiado a la fuente de calor.
Cuide su dieta: el frío hace aumentar las necesidades calóricas.
Tome bebidas calientes y evite el consumo de alcohol; hace que el cuerpo pierda calor.
Concepción Molina Pérez Enfermera especialista en Geriatría.
La consecuencia más temida del envejecimiento es la dependencia. En términos generales, causa sufrimiento y disminuye la calidad de vida de las personas mayores y sus familias.
La dependencia en el anciano se relaciona con el aumento de la prevalencia de enfermedades comunes, con frecuencia, de carácter crónico. A menudo se asocia a mortalidad, institucionalización y aumento de consumo de recursos sanitarios y sociales.
Se ha observado que las tasas de discapacidad aumentan con la edad. De hecho, a partir de los 80 años, uno de cada dos mayores declara alguna discapacidad (50%). El porcentaje de personas que tienen limitaciones en las actividades aumenta a tres de cada cuatro personas (75%) a partir de los 90 años. En general, se considera que este tipo de pacientes son los que mayor beneficio obtienen de la atención geriátrica. Tanto es así que se define como paciente geriátrico al anciano de más de 70 años que además presenta al menos una de estas 3 características: pluripatología (3 o más enfermedades) incapacitante, deterioro cognitivo y deterioro funcional (dependencia en 2 o más actividades de la vida diaria).
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Sin embargo, los cuidados de Enfermería dirigidos al anciano no pueden quedarse ahí. Trabajar para evitar la dependencia o para alcanzar el grado máximo posible de recuperación cuando esta es reversible es posible. La evidencia científica sostiene que es factible disminuir significativamente la incidencia, prevalencia e intensidad de la dependencia. Para ello es necesario promover la prevención y la promoción de la salud cuando la dependencia aún no ha aparecido, trabajar en la prevención y el control de las enfermedades crónicas y desarrollar servicios sanitarios eficientes para las personas mayores.
Bibliografía• Ruipérez Cantera I, Gomez Pavón J. “Prevención de la deficiencia, discapacidad y dependencia en Geriatría” en Prevención de deficiencias. 2010. “Curso de prevención de deficiencias. Materiales”. Real Patronato sobre Discapacidad. 359-374. Disponible en: http://riberdis.cedd.net/handle/11181/2968.
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