Ya se acerca el verano y esto conlleva un aumento de las horas que los niños pasan jugando al aire libre expuestos a los rayos del sol. Debemos cuidar la piel de los pequeños evitando la exposición prolongada y las quemaduras solares. Se plantea en esta época el siguiente dilema a los padres: ¿Qué protector solar elijo?
Hablemos primero del sol, emite diferentes tipos de radiaciones, vamos a ver dos de ellas:
Los rayos ultravioleta A (UVA): penetran en las capas profundas de la piel, son responsables de su envejecimiento y del aumento de cáncer de piel.
Los ultravioleta B (UVB): penetran de un modo más superficial, pero son los responsables de las quemaduras solares y también del cáncer de piel.
TIPOS DE FILTROS SOLARES
Actualmente en el mercado existen dos grandes grupos de filtros solares. Los químicos, que absorben la radiación ultravioleta, y los filtros físicos, que actúan reflejando la luz solar. Son estos últimos los más recomendados si hablamos de protección en niños pequeños ya que no suelen provocar reacciones en la piel, a nivel estético suelen gustar algo menos que los químicos porque pueden dejar una capa blanca, aunque en las nuevas presentaciones cada vez resulta menor esta desventaja. Además debemos fijarnos en que las cremas o lociones nos marquen una protección de amplio espectro, es decir UVB+UVA. En cuanto al factor de protección solar (SPF) es recomendable utilizar factor 50 y resistente al agua. Para asegurarnos una buena protección se recomienda administrar el protector15-20 minutos antes de la exposición al sol.
La utilización de fotoprotectores solares no exime que además tomemos otras medidas, como evitar que la exposición solar sea muy prolongada o que esta exposición se dé en las horas centrales del día. Se recomienda que pasen el mayor tiempo posible bajo la sombra y cuando no sea posible, proteger también con gafas de sol, gorras y ropa específica para la exposición solar.
En el caso de los niños menores de 6 meses no son recomendados los protectores solares. En este caso, la recomendación es la evitación de la exposición solar directa.
En definitiva, los niños podrán seguir disfrutando del verano y del juego al aire libre tomando las medidas oportunas para que su piel esté bien cuidada.
María Eugenia Milagro Jiménez
Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad Enfermeras especialistas en Pediatría. Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra(AEPAN)@AEPAenfermeria
Valdivielso Ramos M, Mauleón Fernández C, Balbín Carrero E, de la Cueva Dobao P, Chavarría Mur E, Hernanz Hermosa JM. Fotoprotección en la infancia. Revista Pediatria Atención Primaria. 2009;11:313-24.https://pap.es/articulo/1044/fotoproteccion-en-la-infancia(Último acceso 19/05/2019)
El cáncer de piel es la forma más frecuente de cáncer en la población de piel blanca. El principal factor de riesgo para desarrollarlo es la exposición crónica y prolongada a los rayos ultravioleta. Se puede prevenir mediante fotoprotección.
Generalmente aparece en zonas expuestas al sol y tiene buen pronóstico con un diagnóstico y tratamiento precoz. En esta entrada detallaremos los tratamientos, incluidos en los que toma parte Enfermería
Se clasifican en melanomas y no melanomas. Dentro de estos últimos, los más frecuentes son:
Carcinoma basocelular
Carcinoma basocelular (80 %): Existen diferentes tipos. Provoca destrucción local y no genera metástasis.
Carcinoma epidermoide (20 %): puede diseminarse a los nódulos linfáticos.
Queratosis actínicas: lesiones pre-malignas más frecuentes. Puede evolucionar a carcinomas espinocelulares.
Enfermedad de Bowen: carcinoma epidermoide in situ.
DIAGNÓSTICO
Se realiza mediante examen clínico y confirmación por biopsia. La sospecha se produce ante heridas o ulceraciones de larga duración que no curan
TRATAMIENTOS
La cirugía presenta índices de curación del 90 %. Se realizar un margen alrededor de la lesión, que asegure su total extirpación. Precisa de cuidados de la herida quirúrgica y de la cicatriz.
Crioterapia y electrocirugía
Destrucción de la lesión mediante frio/calor. Requiere cuidados posteriores de la quemadura.
Inmunomoduladores tópicos
Son aplicados por el paciente en su domicilio en forma de crema y provocan cascada inflamatoria y necrosis. La Enfermería forma al paciente en la aplicación correcta, controlará los efectos adversos, la tolerancia y la efectividad. Este tratamiento no deja cicatrices.
Terapia fotodinámica
Terapia fotodinámica (TDF) con luz de día o con lámpara Aktilite
Consiste en la destrucción selectiva de los tejidos fotosensibilizados, expuestos a una fuente de luz. Esta técnica la realiza Enfermería.
Aunque presentamos los tratamientos más utilizados, existen otras alternativas. Será el especialista junto con el paciente quienes tomarán la decisión más adecuada.
¡Ha llegado el verano! Y con él; el buen tiempo, las piscinas, el sol, el mar… Por ello, debemos tener en cuenta ciertas recomendaciones para nuestros pequeños. En este caso nos vamos a centrar en cuidados básicos sobre los siguientes temas.
PROTECCIÓN SOLAR
Los bebés y los niños menores de 3 años son los más vulnerables a los efectos nocivos de las radiaciones. Especialmente aquellos niños de piel blanca, rubios, pelirrojos, pecosos, con lunares numerosos y/ o con antecedentes familiares de cáncer de piel.
Es importante establecer hábitos de fotoprotección tanto en playas, piscinas, montañas, cómo cuando se realizan actividades al aire libre. Es fundamental su uso correcto. Para ello debemos:
Evitar la exposición prolongada o en horas centrales (12 a 16 horas).
Utilizar sombrillas y/o saber dónde hay lugares con sombra.
Utilizar cremas que sean resistentes al agua. Con factor de protección alto; con protección frente a rayos UVA y UVB.
Utilizar ropa que sea de color claro y que cubra parte del cuerpo, gorros, gafas de sol etc.
Las cremas deben aplicarse entre 15 y 30 minutos antes de la exposición. Hay que repetir el proceso cada 2 horas y tras el baño.
Extremar la precaución en las zonas más sensibles o con lunares (utilizar protección total).
Tener en cuenta que en días nublados debemos seguir las mismas recomendaciones. A los niños menores de 6 mesesno se les debe exponer directamente al sol.
SEGURIDAD EN EL AGUA
Chapotear en el agua es algo que les encanta a los niños. Por eso, debemos tener ciertas precauciones para evitar cortes de digestión o accidentes. Los accidentes más frecuentes en el agua son en piscinas privadas y en niños menores de 6 años.
Valorar siempre la presencia de un adulto y no perderlos de vista.
Utilizar flotadores.
Localizar los puestos de primeros auxilios.
Reposar tras la comida evitando actividad física y baños en aguas frías. Hacer la entrada de forma progresiva.
Utilizar gafas de bucear para proteger los ojos y secar los oídos tras el baño.
Utilizar chanclas para evitar hongos, verrugas…
HERIDAS
Los cortes y heridas son especialmente frecuentes en verano. Ante cualquier corte o herida sencilla; estos son los pasos a seguir:
Lo primero que debemos hacer es lavarnos bien las manos con agua y jabón.
Limpiar la herida con jabón y aclarar con un buen chorro de agua.
Secar la herida con gasas estériles dando pequeños toques de dentro hacia fuera. No usar algodón ni productos como polvos o pomadas sin que hayan sido indicados.
No extraer objetos clavados a no ser que sean muy pequeños y visibles.
Presionar la herida con una gasa si sangra.
Aplicar un antiséptico y valorar si precisa tapar o no.
En heridas más profundas, con objetos clavados, que no cede el sangrado o con alto riesgo de infección, acudir al centro sanitario más cercano para su valoración.
CUIDADOS GENERALES EN VERANO
Beber abundantes líquidos (agua) para evitar deshidratación, especialmente cuando hace mucho calor.
Cuidado con las picaduras de insectos. Tener un repelente o una crema para aliviar las picaduras.
Llevar una alimentación equilibrada. Aumentar consumo de fruta y verdura fresca. Controlar helados, chucherías, bollerías, refrescos y zumos de tetra brik.
Tener siempre a mano un botiquín.
Uso correcto de casco, rodilleras y otros dispositivos para evitar accidentes.
BOTIQUÍN
¿Qué incluir en el botiquín infantil de casa?
Un termómetro.
Antiséptico para curar heridas: clorhexidina, povidona yodada, alcohol.
Apósitos adhesivos (tiritas) para tapar heridas pequeñas.
Gasas y esparadrapo para cubrir heridas más grandes.
Suero fisiológico (en bote o ampollas individuales) para la limpieza de la nariz o de los ojos.
Un medicamento analgésico-antipirético para tratar la fiebre y el dolor. Los más utilizados son el paracetamol y el ibuprofeno.
El botiquín también lo utilizaremos para guardar la medicación de uso ocasional que necesitan los niños con alguna enfermedad crónica.
En caso de viajes o periodos de vacaciones fuera de casa es recomendable llevar un botiquín similar, que sea fácil de transportar. No olvidar la medicación habitual que algunos niños puedan tomar diariamente.
En función de las circunstancias del viaje valorar añadir otros productos como:
Protector solar.
Repelente de insectos y algún producto para aliviar sus picaduras.
Solución de rehidratación oral.
Medicación de urgencia para casos especiales; como por ejemplo autoinyector de adrenalina para alergias de riesgo, anticonvulsivantes en niños epilépticos, etc.
Importante también acordarnos de llevar la tarjeta sanitaria de todos los miembros de la familia y una copia del calendario vacunal de los niños actualizada.
Lo siguiente ya es….DISFRUTAR DEL VERANO!
Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad
Maria Eugenia Milagro Jiménez
Enfermeras especialistas en Pediatría.
Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN) @AEPANenfermería
Esparza Olcina M. Grupo PrevInfand/PAPPS Infancia y Adolescencia. Prevención de lesiones infantiles por accidentes. Rev Pediatr Aten Primaria. 2009;11:657-66.
Merino Moína, M. Prevención del cáncer de piel y consejo de protección solar. En recomendaciones PrevInfad / PAPPS [en línea]. Actualizado noviembre de 2009. [consultado 03-06-2016]. Disponible en http://www.aepap.org/previnfad/melanoma.htm
En verano el ritmo de vida cambia, el buen tiempo y el calor invitan a realizar diferentes actividades en contacto con la naturaleza y el aire libre.
Para poder disfrutar de nuestras vacaciones es importante tener en cuenta una serie de consejos para prevenir problemas de salud.
ALIMENTACIÓN Y EJERCICIO
Hay que adaptar la alimentación para estar bien hidratados y evitar problemas gastrointestinales:
Realizar comidas ligeras con abundantes frutas y verduras bien lavadas.
Garantizar una correcta hidratación bebiendo agua con frecuencia (2 litros/día) aunque no se tenga sensación de sed, evitando bebidas alcohólicas, azucaradas y gaseosas.
Vigilar la conservación de los alimentos expuestos al calor teniendo especial cuidado cuando los transportamos de excursión o a la playa y con los alimentos más susceptibles como los lácteos, quesos y huevos crudos o poco cocinados. Se requiere una refrigeración adecuada en nevera portátil para evitar crecimiento de bacterias que puedan producir enfermedades.
Realizar actividad física de mayor intensidad durante las horas de menos calor, evitando la franja horaria de 12 a 17 horas.
PROTEGERSE DEL CALOR
Exponerse al sol durante mucho tiempo o mientras realizamos ejercicio intenso puede producir pérdida de agua y sales que provoquen un golpe de calor. Los síntomas que aparecen son: aumento de la temperatura corporal (39°C o más), piel roja, caliente y seca, dolor de cabeza, mareo, náuseas, taquicardia e incluso pérdida de conocimiento que requiere atención sanitaria.
Para prevenir los golpes de calor hay que mantenerse bien hidratado, reducir la actividad física, protegerse del sol en lugares frescos y llevar ropa ligera, holgada y transpirable.
PISCINAS Y BAÑOS
Las zonas de baños son lugares que requieren especial atención:
Utilizar protección solar adecuada al tipo de piel y edad aplicándola al menos 30 minutos antes de la exposición y renovarla cada 2 horas y después de cada baño.
Se recomienda cubrir la cabeza con un sombrero o gorro en exposiciones prolongadas y utilizar gafas de sol homologadas.
Realizar una entrada progresiva al agua, sobre todo tras las comidas o la exposición prolongada al sol para no presentar alteraciones gastrointestinales.
Para prevenir los accidentes en el agua hay que respetar las normas de seguridad en las zonas de baño, comprobar la profundidad del agua antes de zambullirse para evitar traumatismos craneales o lesiones medulares, utilizar dispositivos de flotación para las personas que no saben nadar o mientras se practican deportes acuáticos de riesgo. Vigilar especialmente a los niños durante el baño y evitar bañarse tras ingerir alcohol o por la noche.
PERSONAS MÁS VULNERABLES
Las personas más vulnerables a las altas temperaturas y al efecto del sol que precisan especial cuidado son los niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.
En estos casos las recomendaciones son las mismas que para el resto de la población pero prestando mayor atención para que las cumplan:
Insistir en una adecuada ingesta de líquidos en personas mayores que no sienten sed.
Ofrecer agua a menudo a los niños y a los bebés ponerlos al pecho con más frecuencia.
No dejar a nadie en un vehículo estacionado y cerrado, aunque sea por poco tiempo.
Mantener los medicamentos en un lugar fresco, sin exposición directa al sol para no alterar sus propiedades y comprobar que la medicación que se toma no aumenta la sensibilidad de la piel al sol.
Si un anciano vive solo, pasar a visitarle o llamarle a diario.
Los enfermos crónicos deben consultar al médico ante cambios en su estado de salud.
Cristina Areta Cuesta
Laura López Suárez
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
El cambio climático es un fenómeno con un gran impacto socio sanitario. La actividad de la radiación ultravioleta se correlaciona con un aumento de la morbilidad y mortalidad asociada a determinadas patologías cancerígenas.
Cuida tu piel hidratándola. El verano es una estación más húmeda que el invierno, según dónde se viva, pero siempre debemos hidratarnos. Seleccionaremos cremas o emulsiones adecuadas a las características de nuestra piel, pues tanto el agua salada como la clorada aumentan la sequedad. Para las personas con piel atópica o muy seca, la hidratación es fundamental.
Protege tu piel del sol.Tras el invierno estamos deseosos de pasar tiempo al aire libre, pero recuerda que en primavera y verano aumenta la radiación UV y no es raro que nos despistemos y suframos quemaduras solares en los primeros días de sol. El uso razonado de los baños de sol debe de ir acompañado de una fotoprotección adecuada.
Clasificación de los fotoprotectores:
a) Físicos. Son minerales que dispersan o reflejan la luz -los rayos ultravioleta y los infrarrojos-, son opacos y evitan su paso a la piel. Podemos encontrar los elaborados a base de arcillas, caolines, óxido de cinc y óxido de titanio.
b) Químicos. Absorben la radiación UV que incide sobre ellos y la transforman en energía no dañina a la piel. Entre estos tenemos salicilato de benzilo y bencil cinomato y mexoryl SX XL.
c) Mixtos. Es el resultante de la mezcla de los dos anteriores. Son más potentes y generalmente se utilizan derivados generalmente del benzotriazol.
d) Biológicos. Actúan como antioxidantes y evitan la formación de radicales libres (son protectores del ADN). Para ello se emplea la vitamina A, C y E. El factor de fotoprotección (FPS) es el índice numérico multiplicado por 10, que nos sugiere el tiempo que podemos permanecer expuestos al sol sin riesgo de quemadura. Cuanto mayor sea el FPS, más alta será la fotoprotección frente al sol (UVB).
Mª del Carmen Martín de Aguilera Moro Enfermera de Dermatología. Hospital Reina Sofía (Tudela) Delegada en Navarra de la Asociación Nacional de Enfermería Dermatológica e Investigación del Deterioro de la Integridad Cutánea (ANEDIDIC)
Federico Palomar LLatas Presidente de la ANEDIDIC.
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