24 Sep, 2019 | Destacado, Enfermería del Trabajo
La readaptación a la vida laboral después de las vacaciones incluye cambios de horarios, de obligaciones y de estilo de vida en su conjunto. Todo ello conforma un proceso normal de adaptación, que en algunos casos llega a ser más intenso y produce en quien los sufre molestias psicológicas y/o físicas.
SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO
En algunos casos, la presión de la vuelta al trabajo llega a ocasionar verdaderos cuadros de estrés agudo: malestar, ansiedad, depresión, disminución del rendimiento, palpitaciones, sudoración, aumento de las frecuencias respiratoria y cardíaca, temblores, cambios de humor, etc.
Si estos cambios adaptativos se perpetúan más allá de unos días, puede aparecer un verdadero síndrome de ansiedad generalizada o un llamado estrés crónico que manifestará una clínica específica y que puede requerir tratamiento específico.
PAUTAS PARA EVITAR EL SINDROME POSVACACIONAL
Para superar las molestias derivadas de esta mala adaptación al cambio de vida desde las vacaciones a la vida laboral, se recomienda seguir algunas pautas desde las vacaciones:
- Planea unas vacaciones activas (realiza actividad física).
- Evita consumo de productos poco saludables y de bebidas distintas al agua, que no tienen el suficiente poder de hidratación.
- Cuidado con el sol: la protección frente a las radiaciones UVA, UVB e IR-A son el pilar de unas vacaciones saludables.
- Desconecta del trabajo (móvil, ordenador, etc.): desconectar del trabajo nos hará más eficientes y productivos a la vuelta de las vacaciones y nos ayudará a ver los problemas desde otra óptica, a relativizarlos e, incluso, encontrar nuevas soluciones. Los expertos afirman que son imprescindibles dos semanas seguidas de vacaciones como mínimo.
- Programar el regreso a casa de manera anticipada y relajada. No volver de las vacaciones justo el día anterior a la vuelta al trabajo, sino que es recomendable volver un par de días antes, para prepararnos física y mentalmente para el retorno a la actividad laboral.
- Al llegar al trabajo empezar de manera gradual con la intensidad del trabajo, de menos a más intensidad, siempre intentando comenzar por las tareas más gratas.
- Dormir adecuadamente, alrededor de las ocho horas.
- Mantener horarios regulares tanto durante el día como en las horas de acostarse y levantarse.
- No “llevarse trabajo a casa”, dejar en el trabajo lo concerniente a éste.
- Practicar ejercicio físico moderado, si es posible a diario.
- Seleccionar aquellas actividades que podemos llevar a cabo, y delegar aquellas para las que no estamos tan preparados.
Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de la Sociedad Navarra de Medicina y Enfermería del Trabajo (SNMET)
Fuentes
Foto: Pixabay/Malachi Witt
13 Feb, 2018 | Destacado, Enfermería, Enfermería Salud Mental
¿Te has preguntado si la ansiedad que sientes está en un nivel adecuado, a pesar de lo molesta que es, o ha superado lo saludable?
La ansiedad forma parte de la vida: coger el autobús, hablar en público, esperar unos resultados que no llegan… ¡Hasta cuando soñamos, nuestro cuerpo responde a la ansiedad de la situación! Un nivel de ansiedad mínimo nos ayuda a concentrarnos y a estar “a punto” para enfrentarnos de manera eficaz a las circunstancias difíciles que se nos presentan.
Sin embargo, algunas personas sufren síntomas como mareos, palpitaciones, dificultad para dormir y sensación de falta de aire al enfrentarse a actividades cotidianas de su día a día. Los trastornos de ansiedad son el segundo problema psicológico por el que más se consulta con los profesionales de la salud mental, calculándose una prevalencia en la población española en torno al 10%.
Un buen indicador es la intensidad y la frecuencia de tu ansiedad, y hasta qué punto interfiere en las actividades normales de tu vida.
KIT PARA SOBREVIVIR A LA ANSIEDAD
- Aceptar lo que está pasando. No intentar huir.
No hay mal que cien años dure. Si esperas el tiempo suficiente, el miedo acabará por desaparecer. Sin embargo, al escapar de situaciones temidas, pensarás que la ansiedad puede más que tú. Esta es la gran trampa de la ansiedad: la evitación.
- Entrenar la respiración. La respiración abdominal ayuda a relajarse física y mentalmente, y de esa manera, tomar el control de la situación.
Practícala, repítela con frecuencia y notarás sus beneficios.
- Expresar los sentimientos. No acumules tensiones. ¡Desahógate con frecuencia!
- Aprender a ser asertivo/a. Decir lo que uno piensa sin herir los sentimientos de los demás es saludable. Puede ayudarte recordar que tienes derecho a no gustar a todo el mundo.
- Descansar. Es fundamental dedicar tiempo suficiente a reponer energías. El descanso es necesario para darle un respiro a nuestra mente.
- Dedicarse tiempo a uno mismo. Además de mejorar nuestro estado anímico, sirve de ayuda para sentirnos menos ansiosos, pues son momentos donde nuestro estado interior es más favorable.
- Estar activos/as físicamente. El ejercicio físico elimina el exceso de activación de la ansiedad y favorece la relajación muscular. La pasividad alimenta la ansiedad, gasta el exceso de energía que tienes en tu organismo. ¡Muévete!
- No buscar salidas rápidas a la ansiedad. Todo lo que supone un alivio inmediato -como puede ser fumar, beber alcohol, tomar sustancias tranquilizadoras- resultará inútil para superar la ansiedad a largo plazo.
Y recuerda, si necesitas ayuda, no dudes en consultar a tu enfermero especialista en salud mental.
Jordi Urbiola Castillo
Javier Laparra Garrido
Sergio Ladrón Arana
Enfermeros especialistas en Salud Mental
Fuentes
- Rodríguez, D. M., Ramírez, M. T. G., & Landaverde, O. D. M. (2015). Taller de manejo de ansiedad para hablar en público. Integración del enfoque cognitivo-conductual y la terapia breve centrada en soluciones. Revista de Psicología Universidad de Antioquia, 6(2), 121-136.
- Haro, J. M., Palacín, C., Vilagut, G., Martínez, M., Bernal, M., Luque, I., … & Alonso, J. (2006). Prevalencia de los trastornos mentales y factores asociados: resultados del estudio ESEMeD-España. Medicina clínica, 126(12), 445-451.
- Reyes-Ticas, J. A. (2010). Trastornos de ansiedad: Guía práctica para diagnóstico y tratamiento. Biblioteca virtual en salud.
Foto: Pixabay / TheDigitalArtist
23 Ene, 2018 | Destacado, Enfermería, Enfermería de Familia y Comunitaria
Hemos estrenado año y seguro que para estas fechas ya tienes una lista de nuevos propósitos por cumplir. Apostamos a que el cuidado de la salud forma parte de uno de los puntos clave de esta lista.
Aquí os dejamos una serie de recomendaciones que no deberían faltar:
“Haz de tu alimentación tu mejor medicina”
- Ten una alimentación variada y equilibrada. Realiza 5 comidas al día empezando por un desayuno completo.
- Consume a diario fruta y verdura, controlando la ingesta de grasas, elige grasas de origen vegetal como el aceite de oliva o frutos secos.
- Procura elegir para sus comidas más pescado que carne.
- Limita los azúcares, carnes rojas y grasas saturadas.
- Elige formas saludables de cocinar como al vapor, a la plancha, al horno y hervido, evitando los fritos, rebozados y salsas.
“Beber agua nos da vida”
- El agua es un elemento vital para nuestro organismo, así que consume entre 1,5-2 litros de agua al día. A esto también se pueden añadir infusiones, zumos naturales y caldos desgrasados.
“El poder de la mente”
- Es importante cuidar la mente tanto como el cuerpo. Dedica tiempo a realizar actividades que te relajen y te resulten placenteras para así reducir el estrés.
“No busques tiempo para hacer ejercicio, encuéntralo”
- Realizar ejercicio físico mejora la salud, el bienestar, la calidad de vida y previene enfermedades.
- Se recomienda realizar ejercicio físico de intensidad moderada durante 30 minutos al menos 5 días a la semana. También es aconsejable incluir ejercicios de fuerza, flexibilidad y equilibrio.
- Mantener una rutina de ejercicio nos ayuda a ajustar el peso corporal.
“Destruye lo que te destruye”
- Modera el consumo de alcohol y abandona el tabaco y otras drogas.
- Elige permanecer en espacios libres de humo.
“Dormir resuelve todo”
- Dormir es una necesidad básica del ser humano y esencial para el buen funcionamiento diario.
- Crea una rutina de descanso y procura dormir entre 7-8 horas diarias con un horario regular.
“Dedica tiempo a tu familia y amigos”
- Relaciónate con tu entorno y mantén una vida social activa como fuente de bienestar y salud.
“Es mejor prevenir que curar”
- Ten actualizada tu cartilla de vacunación.
- Protégete del sol durante todo el año.
- Conduce con precaución, modera la velocidad y usa los dispositivos de seguridad.
- Adquiere posturas adecuadas para realizar las actividades diarias con el fin de evitar lesiones.
- Lávate las manos con frecuencia para prevenir infecciones.
- Realiza los controles de salud recomendados por el personal sanitario.
“Cuida de tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”
Cristina Areta Cuesta
Laura López Suárez
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
Fuentes:
Fotografía: Pixabay / DanielReche