La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una patología respiratoria progresiva, por lo que empeora con el tiempo. Provoca inflamación y obstrucción de las vías respiratorias, limitando la entrada y salida del aire de los pulmones y reduciendo el aporte de oxígeno a los tejidos de forma progresiva.
La enfermedad era más frecuente en los hombres, pero el aumento de consumo de tabaco en los países desarrollados y el aumento de la exposición a tóxicos en los países menos desarrollados en las mujeres ha provocado que la incidencia se iguale.
¿QUÉ CAUSA LA EPOC?
El principal factor de riesgo para la EPOC es la exposición al humo del tabaco, aunque también puede ser causada por la contaminación ambiental, la exposición laboral y las infecciones de repetición.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
El inicio de los síntomas suele darse en torno a las 40-50 años. Dentro de los principales síntomas están:
Sensación de falta de aire.
Dificultad para respirar.
Sofoco o ahogo.
Tos que produce mucosidad.
Silbido o presión en el pecho.
La aparición de síntomas y su intensidad varía en función de cada persona y según la progresión de la enfermedad.
Con la presencia de estos síntomas y con la realización de algunas pruebas más específicas indicadas por tu médico, se puede establecer el diagnóstico principal. Una de las pruebas principales para el diagnóstico es la espirometría, que mide las capacidades pulmonares.
¿CÓMO TRATAR LA EPOC?
La EPOC es una enfermedad que no tiene cura, pero con el tratamiento adecuado se puede lograr controlar los síntomas, evitar las complicaciones, mejorar la capacidad para el ejercicio y aumentar la calidad de vida.
La primera medida para tratar la EPOC esDEJAR DE FUMAR y además hay otros tratamientos que mejoran la evolución de la enfermedad como son:
Medicamentos prescritos por el médico como broncodilatadores y corticoides, normalmente administrados en forma de inhaladores.
Ejercicios de rehabilitación y fisioterapia respiratoria.
Oxigenoterapia.
Vacunación preventiva frente a la gripe y al neumococo 23.
Modificación de estilos de vida:
Ejercicio físico adaptado.
Alimentación saludable, realizando comidas ligeras, fáciles de masticar y que no sean copiosas.
Control del peso.
Toma correcta de medicación. Es muy importante entrenar y conseguir una técnica adecuada en el uso de los inhaladores.
VIVIR CON EPOC
Conlleva aceptar el diagnóstico de una enfermedad crónica y adaptarse a sus síntomas y a un nuevo ritmo de vida:
Organizar y simplificar las actividades diarias, adaptándolas a la capacidad respiratoria, permitiendo descansos y evitando las prisas.
Aprender a relajarse para reducir el estrés.
Realizar una adecuada higiene bucal tras el uso de los inhaladores.
Llevar siempre el inhalador de rescate indicado.
ATENCIÓN A SÍNTOMAS ANTE LOS QUE SE DEBE CONSULTAR
Fiebre.
Empeoramiento del estado general.
Aumento del sofoco, tos, flemas o cambio de color de éstas.
Aumento de los ruidos del pecho.
Y SOLICITAR ATENCIÓN URGENTE
Si cuesta coger aire o hablar.
Los labios, uñas o dedos se ponen morados.
Confusión, somnolencia o disminución de consciencia.
Cristina Areta Cuesta Laura López Suárez Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
La espirometría es una de las “pruebas funcionales” que Enfermería realiza en los Exámenes de Salud de los trabajadores.
Se conoce como espirometría la determinación, mediante un espirómetro o un neumotacógrafo, de los volúmenes pulmonares y la rapidez con que estos pueden ser movilizados.
Protocolos de aplicación
A criterio médico.
Asma Laboral.
Silicosis y otras neumoconiosis.
Isocianatos.
Alveolitis alérgica extrínseca.
Ambientes pulvígenos.
Otras situaciones laborales que puedan alterar la función pulmonar (cancerígenos, etc.).
Indicaciones
Estudio de signos y síntomas respiratorios.
Detección y evaluación de disfunción pulmonar.
Medición del impacto del medio laboral en la función pulmonar (neumoconiosis, alveolitis alérgica extrínseca, etc.).
Cribado personas con riesgo: fumadores, exposición laboral a sustancias nocivas y exámenes médicos de rutina.
Valoración del estado de salud general del trabajador.
Control evolutivo en enfermedades respiratorias crónicas.
Monitorización del tratamiento broncodilatador o antiinflamatorio bronquial.
Detección de estenosis de vía aérea superior.
Medición del impacto de enfermedades sistémicas sobre la función pulmonar.
Valoración preoperatoria.
Evaluación de la incapacidad laboral.
Contraindicaciones relativas
Imposibilidad mental.
Intolerancia a la boquilla.
Incapacidad física: parálisis facial, lesiones bucales, trabajadores con traqueotomía, etc.
Contraindicaciones absolutas
Neumotórax.
Hemoptisis no filiada.
Angor inestable o infarto de miocardio reciente.
Desprendimiento de retina o cirugía reciente ocular.
Cirugía reciente torácica o abdominal.
INSTRUCCIONES PARA REALIZAR LA PRUEBA
Instrucciones previas al trabajador
Debe advertírsele de que no utilice medicación broncodilatadora en las horas previas a la prueba.
No debe fumar en las horas previas a la realización de la prueba, ni tomar bebidas con cafeína (café, té, cola…).
Explicarle SIEMPRE la razón del estudio y en qué consiste, con lenguaje claro y asequible: “Vamos a medir tu capacidad pulmonar mediante una inspiración y espiración forzadas. Para ello, sentado bien recto, coge por la boca todo el aire que puedas, colocas el tubo en la boca sellándolo con los labios y expúlsalo fuerte al principio y seguido de forma continua hasta que no puedas más. Yo te iré animando indicándote el inicio y el final de la prueba. Debido a que el examen involucra algo de respiración rápida y forzada, es posible que experimentes un cierto grado de dificultad respiratoria o mareo temporal”.
Instrucciones generales
Todas las maniobras espiratorias serán realizadas:
En posición sentada. Aunque la máxima expansión torácica se obtiene con el paciente de pie, el esfuerzo que requiere la prueba hace aconsejable que el trabajador permanezca sentado.
Aflojar la ropa demasiado ajustada.
Pinza nasal colocada, para evitar escapes de aire. Si no se dispone de pinza nasal, se puede realizar la prueba sin tapar la nariz, aunque se produzca un pequeño escape.
Siempre con boquilla desechable, por cuestiones de higiene. Idealmente debería colocarse también un filtro de partículas entre la boquilla y el circuito.
Se realizarán un mínimo de 3 maniobras y un máximo de 8. Por encima de ese número el agotamiento del trabajador hace que no se obtenga ninguna mejoría en el trazado.
Elena Landíbar Goñi Especialista en Enfermería del Trabajo Presidenta de la Asociación de Diplomados y Especialistas en Enfermería del Trabajo de Navarra (ADETNA)
Alonso Jiménez, E.M.; Tomé Bravo, P. Pruebas Funcionales Respiratorias. En: Formación Alcalá. Guía práctica de pruebas funcionales para Salud Laboral. Primera edición. Alcalá la Real (Jaén): 2017. ISBN: 978-84-9166-330-0.Pág. 25-51.
Sanchís Aldás, J.; Casan Clará, P.; Castillo Gómez, J.; Gómez Mangado, N.; Palenciano Ballesteros, L.; Roca Torrent, J. “Espirometría Forzada. Revisión de procedimientos y normativas de la SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica)”, [en línea]. Diciembre 2011 [Marzo 2012]. Disponible en la web: http://issuu.com/separ/docs/normativa_001
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