Cómo actuar ante un sangrado nasal en el centro educativo

Cómo actuar ante un sangrado nasal en el centro educativo

Las hemorragias nasales o epistaxis son una de las urgencias que más frecuentemente nos podemos encontrar con nuestro alumnado en el centro educativo.

Aproximadamente el 60 % de la población ha tenido algún episodio a lo largo de su vida y son más frecuentes en las edades comprendidas entre los 2 y los 15 años. Algunos niños o niñas pueden tener episodios recurrentes. Sólo en torno al 6 % precisan atención médica.

Por lo general es un proceso banal y autolimitado.

Las causas más comunes de epistaxis en la infancia son:

  • Epistaxis esencial (sin causa aparente).
  • Traumatismo.
  • Cuerpo extraño en la nariz.
  • Inflamación de la mucosa por catarro, alergia…
 CUIDADOS ANTE UN SANGRADO NASAL
  • Tranquiliza al alumno o alumna. La sangre es muy escandalosa, por lo que es importante reducir la ansiedad para lograr su colaboración. Si no has presenciado el comienzo del sangrado, pregúntale cuándo, qué fosa nasal y en qué circunstancias ha comenzado a sangrar (espontáneo, tras un golpe, tras rascarse la nariz…)
  • Valora rápidamente su estado general. Esto es de vital importancia si el sangrado es consecuencia de una caída o golpe, para detectar otras posibles lesiones.
  • Si sólo se trata de un sangrado nasal, indícale al niño o niña que se siente derecho, con la cabeza en posición vertical, levemente inclinado hacia adelante. Esta postura ayuda a que no se trague la sangre y a reducir algo la presión dentro de la nariz.
  • Dile que se suene ligeramente la nariz, para limpiarla de coágulos y poder observar mejor la fosa sangrante. Límpiale también la cara de restos de sangre.
  • Presiónale los lados de la nariz con el pulgar y el índice para cerrar ambos orificios nasales. Indícale que respire por la boca. Esta presión la tienes que mantener un mínimo de 5 minutos, siendo recomendable entre 10 y 15 minutos. De esta manera ejerces presión sobre el tabique nasal y suele ser suficiente para detener el sangrado. Si la presión no es suficiente y continúa sangrando, se puede introducir un algodón o trozo de gasa doblado e impregnado en agua oxigenada. En este caso siempre hay que dejar un cabo fuera para poder retirar el tapón con posterioridad.
  • Si la hemorragia continúa después de 10 a 15 minutos, repite la presión durante otros 10 a 15 minutos.
  • MUY IMPORTANTE: no echar hacia atrás la cabeza. No sirve para detener la hemorragia y la sangre pasa a la garganta y el estómago. Dificulta la visibilidad e irrita la mucosa gástrica.
  • Una vez resuelto el episodio, regístralo e informa a la familia por los cauces habituales del centro educativo. El registro nos ayudará -entre otras cosas- a detectar sangrados recurrentes. Dichos sangrados deberán ser valorados por un especialista sanitario.
CUÁNDO TRASLADAR A UN CENTRO SANITARIO O SOLICITAR AYUDA (112)
  • Si el sangrado ocurre después de un accidente, una caída o una lesión en la cabeza.
  • Si en 30 minutos no ha cesado la hemorragia.
  • Si el niño o niña está mareado o aturdido.
  • Si nos consta que toma algún tratamiento anticoagulante o tiene algún trastorno de la coagulación.

Para evitar que vuelva a sangrar, Indícale que no se rasque la nariz, no sople con fuerza, no se incline ni haga grandes esfuerzos (coger peso, correr…) durante las próximas horas. Dile que se mantenga erguido, con la cabeza por encima del nivel del corazón (no se tumbe, no se agache, no haga el pino…). No es recomendable la clase de educación física en lo que queda de día.

Asimismo, para prevenir el sangrado nasal, puede ser de utilidad aplicar vaselina o algún otro tipo de lubricante en los orificios nasales y humedecer el ambiente. Esto es especialmente interesante en caso de sangrados por inflamación de la mucosa, secundaria a alergias, catarros, calefacción…

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

 

Fuentes

Ante una hemorragia, ¿cómo debemos actuar?

Ante una hemorragia, ¿cómo debemos actuar?

Una hemorragia es la salida o derrame de sangre dentro o fuera del organismo como consecuencia de la rotura de uno o varios vasos sanguíneos.

Puede llegar a ser causa de emergencia por lo que debe ser controlada, actuando de forma rápida y decidida ya que si es muy abundante puede ocasionar shock e, incluso, la muerte.

Se clasifican en capilar (sólo afecta a los vasos superficiales que irrigan la piel), venosa (fluido firme de sangre roja oscura) y arterial (salida abundante e intermitente de sangre roja brillante).

Actuaremos según el tipo de hemorragia:

Si la hemorragia es externa (sangre que sale al exterior a través de una herida):
  • Compresión directa: aplicar sobre la herida gasas haciendo presión fuerte. La presión directa se puede sustituir por vendaje cuando pare de sangrar, la superficie sea amplia o haya mas heridos para atender.
  • Si afecta a extremidades: elevación de la parte lesionada, disminuyendo la presión de la sangre en el lugar de la herida por encima del corazón y, simultáneamente, presión directa sobre la arteria, comprimiendo con la yema de los dedos el vaso contra el hueso subyacente. Esta técnica reduce la irrigación de todo el miembro. En miembros superiores, hacer presión con la palma de la mano sobre la arteria braquial o humeral, y en miembros inferiores, con el talón de la mano, efectuar presión en la ingle, sobre la arteria femoral.

Si la hemorragia es interna (la sangre no fluye al exterior y se acumula debajo de la piel o en una cavidad orgánica):

  • Capilar: causada por traumatismos, se suelen formar hematomas. Basta aplicar frío local sobre la piel (protegiéndola con un paño o gasa), ya que el frío contrae los vasos sanguíneos y reduce el hematoma.
  • Venosa o arterial: causada por fuerte golpes abdominales, caídas en vacío, accidentes de tráfico, etc. Podemos pensar en este tipo de hemorragias si nos encontramos con un abdomen sensible o rígido, sensación de mareo o desvanecimiento, palidez extrema, pulso débil o imperceptible, hematomas, sangre en vómito, sangre por recto o vagina.

Las hemorragias venosas o arteriales pueden complicarse y provocar un shock hipovolémico.

Ante esto, ¿qué podemos hacer?:

  • Vigilar para detectar signos de colapso como palidez, sed, ansiedad, frío, taquicardia.
  • Tumbar al individuo horizontalmente (colocar la cabeza mas baja que los pies, siempre que las lesiones lo permitan), abrigarlo y tranquilizarlo.
  • Controlar los signos vitales (pulso, respiración, tensión arterial).
  • Traslado a un centro sanitario, tan pronto como sea posible.
  • Torniquete : Este método se utilizará SÓLO en caso de que los demás no sean eficaces y la hemorragia persista o bien cuando exista mas de un accidentado en situación de emergencia o el auxiliador se encuentre solo. El torniquete produce la detención de TODA la circulación sanguínea en la extremidad, por lo que conlleva la falta de oxigenación de los tejidos y la muerte tisular, formándose toxinas por necrosis y trombos por acumulación plaquetaria.


Cuando las hemorragias son exteriorizadas (internas que salen al exterior a través de un orificio):

  • Otorragia (hemorragia en el oído): es la única en la que no hay que intentar detener, puesto que si no dejamos que salga sangre, ésta se acumula en el interior del cráneo, pudiendo ocasionar graves lesiones al afectado. Hay que tumbar a la persona del lado que se produce la hemorragia, colocando una gasa para que empape y trasladarlo lo más rápido posible a un hospital.
  • Epistaxis (sangrado nasal): colocar a la persona sentada, con la cabeza inclinada hacia delante y tranquilizarle. Comprimir con dos dedos las fosas nasales durante un par de minutos y levantar la compresión para ver si ha cesado. El afectado no deberá respirar con fuerzas para evitar que la hemorragia se reanude. En caso de que al levantar la compresión, la hemorragia no haya cesado, será necesario volver al paso anterior y comprimir durante otros nuevos cinco minutos repitiendo la anterior operación. Cuando la hemorragia es importante y no cesa con la compresión, se hace uso de un taponamiento empleando una gasa enrollada y mojada en vaselina o agua oxigenada. A continuación deberá trasladarse al afectado a un centro sanitario.
  • Hemoptisis (proveniente de bronquios o pulmones): producida por golpes de tos. Colocar al paciente semisentado, poner hielo en el tórax, conservar la materia expulsada y acudir a centro sanitario.
  • Hematemesis: La sangre proviene de vías digestivas, saliendo por la boca, colocar al afectado en decúbito supino, hielo en el abdomen y dirigirse a centro sanitario.
  • Rectorragias (hemorragias en el ano): sangre de color rojo intenso, aplicar apósito absorbente. Si el sangrado es abundante, acudir a centro sanitario. Melenas (heces color negro, maloliente): traslado urgente al hospital.
  • Hemorragias vaginales: si el sangrado es abundante, consultar con profesional sanitario.
  • Hematuria (sangre en la orina): acudir a centro sanitario.

 

Marta Martínez de Goñi Pérez
Beartriz Ágreda Lizáldez

Enfermeras del Consejo Sanitarío (SNS-Osasunbidea)

Bibliografía: