El tabaquismo es la primera causa evitable de enfermedades y muerte prematura en España. Es muy conocido por todos que fumar provoca graves perjuicios para la salud personal y del entorno que nos rodea, pero nunca es tarde para abandonar el tabaco y disfrutar de los beneficios que nos aporta.
¿QUÉ BENEFICIOS OBTENGO AL DEJAR DE FUMAR?
Mejoría de la capacidad respiratoria y cardiovascular que aumenta la oxigenación, disminuye la tos y las limitaciones para realizar actividades físicas, permitiendo una vida más activa.
Disminución del riesgo de padecer cáncer y otras enfermedades derivadas del consumo de tabaco.
Mayor libertad y control sobre tu vida disminuyendo los niveles de ansiedad.
Aumento de la agudeza del los sentidos del olfato y el gusto que te permitirá volver a disfrutar de sabores y olores perdidos.
Mejoría de la vida sexual y aumento de las posibilidades de concepción además de evitar riesgos durante el embarazo para favorecer el nacimiento de un niño sano.
Mejoría del aspecto físico: la piel está más oxigenada y retrasa la aparición de arrugas y manchas. Además mostrarás una boca más sana con un aliento fresco y dientes más blancos.
Serás ejemplo para tu entorno y familia, evitando a su vez convertirlos en fumadores pasivos.
Ahorro económico que permitirá invertir tu dinero en otras necesidades o caprichos.
Aquí podrás ver los beneficios desde los primeros minutos de dejar de fumar hasta años después. ¿QUÉ PUEDO HACER PARA DEJARLO? La mejor medida para la prevención del tabaco es no empezar nunca a fumar y evitar ambientes con humo, para ello es muy importante insistir en no iniciar el consumo en edades tempranas informando en profundidad a adolescentes y jóvenes de las consecuencias del tabaco, fomentando entornos y actividades saludables.
Una vez que has decidido dejar de fumar lo primero es establecer el nivel de dependenciaa la nicotina a través del Test de Fagerströmy tu motivación en ese momento con elTest de Richmond que facilitará el diseño de tu estrategia. En tu centro de salud te facilitarán estas herramientas y te acompañarán muy de cerca en este proceso tanto en consulta de enfermería como de medicina.
Para empezar, establece una fecha concreta para dejar de fumar en un plazo menor de un mes, evitando épocas de estrés que te lleven a aplazarlo.
Es importante que lo comuniques a las personas de tu entorno para que te apoyen y te comprendan.
Conciénciate de que aparecerán dificultades en el camino derivadas de la abstinencia a la nicotina y planea estrategiaspara afrontarlas con éxito.
Elimina el tabaco y todo lo que te recuerde fumar de tu entorno para evitar tener tentaciones.
Sentirás un fuerte deseo de fumar, pudiendo acompañarse de otros síntomas físicos y psicológicos derivados de la abstinencia a la nicotina que cederán en unas 2- 4 semanas tras dejar de fumar.
Transcurrido este tiempo el deseo es menor. Es importante no confiarse puesto que la simple idea de que un cigarrillo no importa puede llevarnos a una recaída.
No obstante la recaída puede formar parte del proceso de dejar de fumar, no lo asumas como un fracaso sino como una alerta que te permita analizar los motivos que te han llevado a fumar de nuevo y trata de pensar en el tiempo sin tabaco y los beneficios que has obtenido.
¿QUÉ RECURSOS PUEDEN AYUDARME?
Centro de salud: consultas individualizadas, terapias grupales de apoyo, tratamientos farmacológicos para quien lo precisa y actividades comunitarias de educación para la salud en prevención del hábito tabáquico.
Guías y libros para dejar de fumar editadas por organismos públicos.
Grupos de apoyo en el entorno de la comunidad que incluyen exfumadores.
Páginas web de información y estrategias para dejar de fumar. (Prevención del Tabaquismo, página del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, MSSSI)
El conocido síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) está presente en el 6,5 % de la mujeres en edad fértil. Dicha patología suele debutar en torno a la primera menstruación y se puede considerar como la causa más frecuente de la cesación crónica de la ovulación. Su origen no está bien definido. Así, los autores determinan diferentes causas en la que están implicados el componente genético, los hábitos de vida y el exceso de insulina en sangre. Lo que sí está reconocido y es clave para el SOP es el aumento en la producción de los andrógenos (hormonas sexuales masculinas).
CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO
La clínica manifestada por el síndrome de ovarios poliquísticos abarca un amplio espectro de síntomas
Hallazgo ecográfico del ovario poliquístico.
Obesidad, presente en el 50% de los casos.
Desarrollo excesivo de vello y acné derivados del aumento de andrógenos.
Alteraciones del ciclo menstrual:
Ciclos menstruales poco frecuentes o escasos (oligoamenorrea).
Ausencia de la menstruación (amenorrea).
Infertilidad
Las mujeres con SOP con frecuencia suelen tener tensión arterial alta, obesidad y niveles elevados de grasa en sangre. Todo ello hace que aumente la probabilidad de sufrir diabetes y patología cardiovascular.
Los criterios definidos en la conferencia de Rotterdam (2004), indica que la existencia de dos de los siguientes signos es suficiente para catalogar un cuadro como SOP:
ovulaciones irregulares o falta de ovulación.
clínica y/ o signos bioquímicos de hiperandrogenismo (secreción excesiva de andrógenos).
ovario poliquístico ecográfico, definido como la presencia de 12 o más folículos de 2‐9 mm.
TRATAMIENTO
Este tratamiento debe adaptarse a cada mujer, tratar los síntomas más relevantes para la paciente, teniendo en cuenta si hay deseo de gestación o no.
Al margen de los tratamientos farmacológicos -como pueden ser anticonceptivos, inhibidores de andrógenos o hipoglucemiantes como la metformina-, el pilar básico para el tratamiento del SOP y sobre el que la enfermería y las matronas debemos hacer hincapié es el cambio de estilo de vida: ejercicio diario, control de la ingesta de grasas e hidratos de carbono. La pérdida de peso contribuye a un descenso de los niveles de insulina y, por lo tanto, descenso en la producción de andrógenos y con ello, mejoría clínica.
Estefanía Castillo Castro Matrona del Complejo Hospitalario de Navarra.
Vocal de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Bibliografía:
The Rotterdam ESHRE/ASRM sponsored PCOS consensus Workshop group. HumanReprod 2004.
J. Lombardía; M. Fernández. Ginecología y obstetricia Manual de consulta rápida. 2ed. Médica Panamericana 2007.
Una hemorragia es la salida o derrame de sangre dentro o fuera del organismo como consecuencia de la rotura de uno o varios vasos sanguíneos.
Puede llegar a ser causa de emergencia por lo que debe ser controlada, actuando de forma rápida y decidida ya que si es muy abundante puede ocasionar shock e, incluso, la muerte.
Se clasifican en capilar (sólo afecta a los vasos superficiales que irrigan la piel), venosa (fluido firme de sangre roja oscura) y arterial (salida abundante e intermitente de sangre roja brillante).
Actuaremos según el tipo de hemorragia:
Si la hemorragia es externa (sangre que sale al exterior a través de una herida):
Compresión directa: aplicar sobre la herida gasas haciendo presión fuerte. La presión directa se puede sustituir por vendaje cuando pare de sangrar, la superficie sea amplia o haya mas heridos para atender.
Si afecta a extremidades: elevación de la parte lesionada, disminuyendo la presión de la sangre en el lugar de la herida por encima del corazón y, simultáneamente, presión directa sobre la arteria, comprimiendo con la yema de los dedos el vaso contra el hueso subyacente. Esta técnica reduce la irrigación de todo el miembro. En miembros superiores, hacer presión con la palma de la mano sobre la arteria braquial o humeral, y en miembros inferiores, con el talón de la mano, efectuar presión en la ingle, sobre la arteria femoral.
Si la hemorragia es interna (la sangre no fluye al exterior y se acumula debajo de la piel o en una cavidad orgánica):
Capilar: causada por traumatismos, se suelen formar hematomas. Basta aplicar frío local sobre la piel (protegiéndola con un paño o gasa), ya que el frío contrae los vasos sanguíneos y reduce el hematoma.
Venosa o arterial: causada por fuerte golpes abdominales, caídas en vacío, accidentes de tráfico, etc. Podemos pensar en este tipo de hemorragias si nos encontramos con un abdomen sensible o rígido, sensación de mareo o desvanecimiento, palidez extrema, pulso débil o imperceptible, hematomas, sangre en vómito, sangre por recto o vagina.
Las hemorragias venosas o arteriales pueden complicarse y provocar un shock hipovolémico.
Ante esto, ¿qué podemos hacer?:
Vigilar para detectar signos de colapso como palidez, sed, ansiedad, frío, taquicardia.
Tumbar al individuo horizontalmente (colocar la cabeza mas baja que los pies, siempre que las lesiones lo permitan), abrigarlo y tranquilizarlo.
Controlar los signos vitales (pulso, respiración, tensión arterial).
Traslado a un centro sanitario, tan pronto como sea posible.
Torniquete : Este método se utilizará SÓLO en caso de que los demás no sean eficaces y la hemorragia persista o bien cuando exista mas de un accidentado en situación de emergencia o el auxiliador se encuentre solo. El torniquete produce la detención de TODA la circulación sanguínea en la extremidad, por lo que conlleva la falta de oxigenación de los tejidos y la muerte tisular, formándose toxinas por necrosis y trombos por acumulación plaquetaria.
Cuando las hemorragias son exteriorizadas (internas que salen al exterior a través de un orificio):
Otorragia (hemorragia en el oído): es la única en la que no hay que intentar detener, puesto que si no dejamos que salga sangre, ésta se acumula en el interior del cráneo, pudiendo ocasionar graves lesiones al afectado. Hay que tumbar a la persona del lado que se produce la hemorragia, colocando una gasa para que empape y trasladarlo lo más rápido posible a un hospital.
Epistaxis (sangrado nasal): colocar a la persona sentada, con la cabeza inclinada hacia delante y tranquilizarle. Comprimir con dos dedos las fosas nasales durante un par de minutos y levantar la compresión para ver si ha cesado. El afectado no deberá respirar con fuerzas para evitar que la hemorragia se reanude. En caso de que al levantar la compresión, la hemorragia no haya cesado, será necesario volver al paso anterior y comprimir durante otros nuevos cinco minutos repitiendo la anterior operación. Cuando la hemorragia es importante y no cesa con la compresión, se hace uso de un taponamiento empleando una gasa enrollada y mojada en vaselina o agua oxigenada. A continuación deberá trasladarse al afectado a un centro sanitario.
Hemoptisis(proveniente de bronquios o pulmones): producida por golpes de tos. Colocar al paciente semisentado, poner hielo en el tórax, conservar la materia expulsada y acudir a centro sanitario.
Hematemesis: La sangre proviene de vías digestivas, saliendo por la boca, colocar al afectado en decúbito supino, hielo en el abdomen y dirigirse a centro sanitario.
Rectorragias (hemorragias en el ano): sangre de color rojo intenso, aplicar apósito absorbente. Si el sangrado es abundante, acudir a centro sanitario. Melenas (heces color negro, maloliente): traslado urgente al hospital.
Hemorragias vaginales: si el sangrado es abundante, consultar con profesional sanitario.
Hematuria(sangre en la orina): acudir a centro sanitario.
Una herida se define como la pérdida de solución de continuidad de la piel.
CLASIFICACIÓN Existen distintas clasificaciones de las heridas dependiendo de:
Localización.
Profundidad: si afectan a una capa de la piel o a más, a los nervios, tendones, músculos u órganos internos.
Mecanismo de producción:
Punzantes: producidas por objetos punzantes (como un cuchillo).
Contusas: producidas por objetos romos, son heridas cerradas en las que es usual la aparición de hematomas (golpe contra una puerta).
Abrasivas: causadas por la fricción o rozamiento de la piel con superficies duras (caída de la bicicleta).
Quemaduras: que a su vez se clasifican según extensión, profundidad (1,2 o 3 grado) y mecanismo de producción (químicas, eléctricas, solares).
Quirúrgicas: producidas por una cirugía.
Mordeduras.
CUIDADOS Dependiendo de la clasificación de las heridas, éstas necesitarán distintos cuidados: aplicación de puntos o grapas; de pomadas y apósitos desbridantes (ayudan a eliminar el tejido muerto); anti-infecciosos (combaten la infección) y cicatrizantes (estimulan la cicatrización de las heridas). En general los primeros cuidados que se deben aplicar a todas las heridas son:
Limpieza con agua y jabón neutro y secado minucioso.
Aplicación de antiséptico (povidona yodada, clorhexidina…)
Si existe sangrado, compresión directa de la herida hasta que ceda.
Cubrir con un apósito o vendaje.
También conviene tener en cuenta otros consejos como:
Mantener la heridas limpias y secas.
Vigilar los síntomas o signos que nos indicarían que puede existir una infección: enrojecimiento de los bordes, calor, dolor y exudación purulenta y/o maloliente.
Comprobar que se cumple el calendario vacunal frente al tétanos.
En la primera entradasobre el manejo de las alergias en los centros escolares hablábamos de los síntomas de una reacción y de cómo crear, con la participación de toda la Comunidad Educativa, un ambiente seguro para el alumno/a.
Ahora nos vamos a centrar en la prevención, detección y actuación ante una reacción alérgica.
Como norma general todos los trabajadores/as deben estar capacitados para:
Prevenir una reacción alérgica
Conocer la sustancia que provoca la alergia.
Conocer los alimentos, materiales y/o espacios escolares en la que se puede encontrar.
Evitar el contacto directo con dicha sustancia.
Evitar contaminaciones cruzadas como por ejemplo el intercambio de bocadillos o utensilios de comida con compañeros/as de clase.
Detectar los síntomas de una reacción
Sarpullido.
Vómitos.
Crisis de asma.
…
Actuar en caso de una reacción
Eliminar el contacto con la sustancia (alejarle del lugar, lavar la parte del cuerpo que ha entrado en contacto…).
Administrar el tratamiento prescrito: inhaladores, antihistamínicos,adrenalina.
Avisar a los padres o tutores legales.
En caso de gravedad, llamar al 112 y seguir sus pautas.
Debe tenerse especial cuidado en actividades especiales, como las excursiones / Pixabay
La educación sanitaria a realizar con el propio alumno/a, así como con sus compañeros de aula debe hacer hincapié en la concienciación, prevención y detección precoz de síntomas, para evitar situaciones potencialmente graves.
Se tendrá especial cuidado en las actividades que se salgan de la rutina normal del centro: cumpleaños, excursiones…
Cada vez que ocurra una reacción, es muy conveniente que el centro educativo elabore un informe interno en el que se recojan los hechos, las posibles causas y propuestas de mejora para evitar que vuelva a suceder.
Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona) Ana Durana Murillo(@DuranaAna)Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)
Hemos enviado un mensaje de verificación a su correo. Por favor, compruébelo.
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.Estoy de acuerdo