22 Oct, 2019 | Destacado, Enfermería de Familia y Comunitaria
La diarrea es una alteración intestinal muy frecuente que consiste en el aumento del número de deposiciones y la disminución de su consistencia (heces blandas o acuosas).
A menudo se acompaña de otros síntomas como malestar general, náuseas, vómitos, dolor abdominal (retortijones), dolor de cabeza y dependiendo de la causa, fiebre.
¿QUÉ PUEDE PRODUCIR DIARREA?
- Infecciones víricas, bacterianas o parásitos.
- Intoxicaciones alimenticias.
- Efectos secundarios de medicamentos.
- Diarrea del viajero: causada por el consumo de alimentos o agua contaminada.
La principal causa suele ser de origen infeccioso y en el adulto habitualmente se resuelve sin complicaciones en pocos días.
AUTOCUIDADOS
Lo fundamental para un adecuado manejo de la diarrea es garantizar el suficiente aporte de líquidos para evitar la deshidratación. Con una serie de consejos básicos se puede manejar el proceso desde casa.
- Beber abundantes líquidos: beber poco a poco y de forma continua.
- La hidratación se debe hacer principalmente con agua y se puede alternar con otros líquidos como suero oral (de farmacia), infusiones (manzanilla, té…), limonada alcalina o caldos de arroz o zanahoria.
- Cualquier bebida que preparemos se debe conservar en la nevera y tirarla tras 24 horas.
- Dieta suave y astringente: arroz blanco, puré de patata y zanahoria, jamón cocido, pollo y pescado a la plancha o hervido, yogur natural, plátano, manzana asada, membrillo, pan tostado…
- Evitar alimentos grasos, alimentos ricos en fibra (frutas, verduras y productos integrales), zumos, leche, alimentos azucarados, café, bebidas alcohólicas y gaseosas.
- Pasados unos días puede ser conveniente el consumo de probióticos o lácteos con bífidus para reponer la flora intestinal.
- No se deben tomar medicaciones para frenar la diarrea, antibióticos ni otros fármacos específicos sin que lo indique un médico. En caso de malestar o fiebre se puede optar por tomar paracetamol.
- Realizar reposo relativo y descanso en domicilio.
Si aparecen vómitos es conveniente esperar y volver a reintroducir líquidos de forma progresiva hasta conseguir tolerarlos. Pasados unos días, reintroducir la dieta habitual.
¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?
- Adecuado lavado de manos para evitar el contagio a otras personas. Prestar mayor atención tras ir al baño y antes de manipular alimentos.
- Correcto cocinado y conservación de alimentos: evitar lácteos no pasteurizados, cocinar bien carnes, pescados, huevos y mariscos, lavar bien la fruta y la verdura.
- Buena manipulación de los alimentos: lavado de manos previo, limpieza de superficies y utensilios de cocina.
- Beber agua embotellada cuando se viaja fuera o en lugares donde se desconoce su potabilidad.
- Se recomienda cambio de ropa de cama e higiene corporal completa. También es importante ventilar la casa.
¿CUÁNDO ACUDIR AL CENTRO DE SALUD?
Es importante vigilar una serie de signos y síntomas en el domicilio como son:
- Fiebre mayor de 38,5ºC.
- Deposiciones con moco y/o sangre.
- Dolor abdominal intenso.
- Empeoramiento repentino del estado general.
Ante la aparición de estos síntomas o si no hay mejoría tras 3 días de dieta y cuidados, debe acudir a consultar con un profesional sanitario.
Laura López Suárez
Cristina Areta Cuesta
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
Fuentes
Foto: Imagen de StockSnap en Pixabay
30 Ene, 2018 | Destacado, Enfermería, Enfermería Escolar
Todos los seres humanos padecemos infecciones a lo largo de nuestra vida, forman parte del desarrollo normal del niño, permiten que se activen las defensas y mejore, a la larga, el sistema inmunitario.
Cuatro formas de contagio
Existen cuatro formas de contagio de las infecciones:
- Por vía respiratoria: al toser o estornudar expulsamos al aire gérmenes que pueden ser respirados por los demás (catarro, gripe, sarampión, varicela…)
- Por vía fecal-oral: los microbios se eliminan por las heces y el contagio se produce al ingerirlos (casi todos los cuadros de diarrea).
- Por contacto con la piel: directamente o a través de objetos que se comparten (piojos, hongos en la piel, varicela…).
- Por contacto con líquidos orgánicos (sangre, orina, saliva).
En la edad escolar, la mayoría de estos procesos son producidos por virus y revisten poca importancia. Las más frecuentes son las respiratorias como catarros, otitis, etc. y las diarreas.
El riesgo de contagio de un niño es mayor cuanto menos sea su edad, su sistema inmunitario es más inmaduro. A esto hay que añadir que los más pequeños no han adquirido unas medidas higiénicas adecuadas (no se lavan las manos, no cubren su nariz y boca al toser o estornudar…) y que suelen compartir juguetes y otros objetos.
Es importante aclarar que muchas veces es difícil controlar el contagio, ya que la mayoría de infecciones tienen lo que se denomina período de incubación o de latencia (tiempo en el que todavía no han producido síntomas, pero que ya se puede trasmitir)
Un buen aprendizaje de las medidas higiénicas básicas puede evitar el contagio de muchas infecciones, incluso en el período de incubación.
Medidas que puede adoptar el centro educativo para evitar los contagios
- Mantener una buena higiene y ventilación en las instalaciones, haciendo especial hincapié en espacios y objetos que han podido estar con contacto con fluidos corporales como son los baños y el comedor (y sus utensilios) en caso de que la escuela disponga de éste. Sería muy conveniente que el centro dispusiera de personal de limpieza en horario escolar.
- Lavar a menudo los juguetes y objetos de uso común (colchonetas, mantas para las siestas de los más pequeños…)
- Procurar que el número de niños y niñas esté adaptado a las dimensiones del aula y ventilarla regularmente incluso en horario escolar.
- Realizar educación sanitaria básica con el alumnado:
- Enseñar a los niños y niñas a cubrirse la boca al toser o estornudar. Para sonarse la nariz son preferibles los pañuelos desechables.
- Educar a los niños y niñas en la importancia de lavarse las manos con agua y jabón. Especialmente al salir del baño y antes de comer o almorzar, y más a menudo si están acatarrados.
- Concienciar a los padres y madres para que no lleven sus hijos al colegio si están con un proceso infeccioso así diagnosticado por el pediatra.
- Informar a las familias de aquellas infecciones que ocurran en el colegio (piojos, gastroenteritis…) para que puedan tomar medidas preventivas extra.
- Si un niño se pone enfermo en el colegio llamar a su casa cuanto antes para que vengan a por él e intentar que mientras tanto tenga el mínimo contacto con el resto de alumnado.
- Asesorar a las madres y padres acerca de la conveniencia de que el niño o niña tenga al día el calendario vacunal. La vacunación es la mejor manera de prevenir algunas enfermedades contagiosas.
Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)
Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)
Fuentes
-
- Guía de ayuda: Manejo práctico de los problemas pediátricos más frecuentes en la escuela y guardería: Consejos para profesorado y cuidadores escolares; Asociación española de pediatría de Atención Primaria; 2015.
- Guía para la prevención de accidentes en centros escolares; Comunidad de Madrid, consejería de Educación.
- http://www.who.int/antimicrobial-resistance/global-action-plan/infection-prevention-control/es/
- Protocolo de actividades preventivas y de promoción de la salud a la edad pediátrica; Generalitat de Catalunya, Departament de Salut; 2008.
Fotografía: Pixabay / airunique