Dermatitis asociada a incontinencia

Dermatitis asociada a incontinencia

La piel es el órgano más extenso del cuerpo. Entre las funciones más importantes que realiza se encuentra la protección ante el daño de agentes externos.

El paso del tiempo hace que el estado de nuestra piel vaya cambiando, y la función de protección se vaya deteriorando, haciendo más fácil que se produzcan diversas lesiones.

En personas de edad avanzada en las que dicha función de protección se va deteriorando, la humedad producida por incontinencia, tanto urinaria como fecal, es uno de los agentes que facilita la aparición de lesiones cutáneas, entre ellas la llamada dermatitis asociada a la incontinencia (DAI).

¿QUÉ ES?

Son lesiones cutáneas que se producen por una exposición durante largos periodos de tiempo a la humedad y las sustancias irritantes producidas por la orina o las heces, principalmente.

Esta exposición excesiva hace que aparezca un enrojecimiento de la zona, acompañada de una inflamación, y con el tiempo, la aparición de lesiones, si esta no es tratada.

Se suele dar con frecuencia en personas que sufren de incontinencia urinaria y/o fecal, de allí su nombre.

 ¿DÓNDE APARECE?
  • Con mayor frecuencia en la zona de los glúteos, ingles, interglúteo y zona perianal.
  • También pueden aparecer en muslos y parte baja de la espalda.
CUIDADOS Y PREVENCIÓN

Las medidas preventivas y los cuidados correctos, aunque sencillos, son de vital importancia para evitar su aparición, y para que la evolución de estas, en caso de ya haber aparecido, sea satisfactoria.

Los objetivos principales a la hora de hacer frente al DAI son: limpieza, hidratación y protección. Para ello debemos:

  • Mantener una correcta higiene de la zona. Se puede limpiar esta simplemente con agua y jabón.
  • Secar bien la zona. Intentaremos secar con suavidad evitando frotar para no lesionar la piel.
  • Mantener la zona hidratada. Para ello podemos aplicar cremas hidratantes con el fin de reforzar la función protectora de la piel.
  • Proteger la zona con las llamadas cremas de barrera. Estas lo que hacen es crear una película impermeable o semipermeable que protege la piel del contacto con el agua y las sustancias irritantes que contienen la orina y las heces.
  • Cambio frecuente de absorbente, si lo usase.
  • Vigilar e inspeccionar las zonas de riesgo con frecuencia.
  • Si observase aumento de la zona afectada o empeoramiento, debe acudir a su centro sanitario de referencia.

 

 

Estefanía Afang Mapango
Enfermera de Servicio de Urgencias Extrahospitalarias (SUE Pamplona)

Tamalai Munárriz Granado
Leyre Ezcurra Acedo.
Enfermeras del Consejo Sanitario. SUE Pamplona

 

 

Fuentes

  • García Fernández FP; López Casanova P, Rodríguez Palma M, Segovia Gómez T, Soldevilla Agreda JJ. Cuidados de la piel en pacientes con incontinencia y prevención de lesiones asociadas a la humedad. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Ulceras por Presión y Heridas Crónicas. 2016. https://gneaupp.info/cuidados-de-la-piel-en-pacientes-con-incontinencia-y-prevencion-de-lesiones-asociadas-a-la-humedad/ (Última consulta 13 agosto 2020)
  • García Fernández FR, Ibars Moncasi P, Martínez Cuerva F, Perdomo Pérez E, Rodríguez Palma M, Rueda López J, Soldevilla Agreda JJ, Verdú Soriano J. Incontinencia y Úlceras por presión. Serie de Documentos Técnicos GNEAUPP Nº 10. Madrid. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Ulceras por Presión y Heridas Crónicas. 2006. https://gneaupp.info/incontinencia-y-ulceras-por-presion/ (Última consulta 13 agosto 2020)
  • Zapata Sampedro MA, Castro Varela L, Tejada Caro R. Lesiones por humedad. Revisión de conocimientos. Enfermería Global. 2015; 38:325-334
Higiene y cuidado de las manos

Higiene y cuidado de las manos

La higiene de las manos es esencial para garantizar su limpieza y reducir la transmisión de enfermedades, entre ellas el coronavirus.  Pero el exceso de lavados, el uso de productos irritantes, un secado inadecuado, factores individuales… pueden provocar la aparición de eccemas y dermatitis en las manos, haciéndolas más vulnerables a la entrada de infecciones.

Las recomendaciones del lavado frecuente deben ir unidas al consejo de un buen cuidado de las manos, que implica acciones para disminuir el riesgo de irritación y deterioro de la piel.

 Proteger las manos con guantes adecuados para:

  • Resguardarse del frío.
  • Utilizar productos irritantes o sensibilizantes (detergentes, lejías, polvo, cartón,  tintes, disolventes…).
  • Evitar roces y daños en trabajo y aficiones.
  • Manipular alimentos, sobre todo ajo, cebolla, tomate, patatas, naranjas, limones… (son irritantes).
  • Evitar la humedad excesiva (fregar, limpiezas…). No llevarlos mucho tiempo, Cambiarlos si nota las manos húmedas.

No tocarse la cara con los guantes puestos. Retirarlos de manera adecuada.

El uso de guantes no sustituye al lavado de manos.

 

 ¿CUÁNDO HAY QUE LAVARSE LAS MANOS?
  • Siempre que estén visiblemente sucias.
  • Después de ir al baño, estornudar, toser o sonarse la nariz.
  • Tras estar con enfermos, tocar animales, productos tóxicos, objetos que pueden estar contaminados (dinero, interruptores, envases, alimentos, carnes crudas…).
  • Para tocar a los bebes, atender enfermos y curar heridas.
  • Para preparar alimentos, comer, tocarse la cara, los ojos
  • Antes de ponerse guantes y después de quitárselos.

 

¿CÓMO LAVARSE LAS MANOS?

Siempre que sea posible, el lavado se hará con agua y jabón suave.

En su defecto, en algunas profesiones, si nuestras manos están dañadas y no se encuentran sucias, podemos limpiarlas con geles o soluciones hidroalcohólicas, frotándolas por todas las zonas hasta absorber el producto

  • Retirar objetos: anillos, pulseras, relojes…
  • Llevar las uñas cortas y cuidadas.
  • Mojar las manos con agua tibia (ni caliente, ni muy fría).
  • Aplicar una cantidad adecuada de jabón suave (pH neutro, syndet,  hipoalergénicos…)
  • Frotar unos 30 segundos: palmas,  dorso, entre  los dedos (incluidos los pulgares), uñas, pulpejos (espacio entre índice y pulgar) y muñecas.
  • Aclarar  con agua todo el jabón.
  • Secar bien sin frotar (a toquecitos) todas las zonas, con una toalla limpia.
  • Aplicar cremas hidratantes o protectoras después de cada lavado y siempre antes de acostarse.

La dermatitis de manos puede ocasionar: picor, escozor, pequeñas ampollitas, enrojecimiento, fisuras, zonas engrosadas o secas… Precisará de la aplicación de tratamiento tópicos con  corticoides o inmunomoduladores y, en ocasiones, la valoración  por Dermatología para descartar sensibilizaciones u otros tratamientos.

 

Mº Pilar Hernández Orta
Enfermera de Dermatología. Hospital Reina Sofía de Tudela.
Máster en Deterioro de la Integridad Cutánea y Cuidado de la Piel. Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia (UCV).

 

Fuentes

 

Imagen de ivabalk en Pixabay