Cualquier persona empadronada en Navarra en los dos últimos años o durante 5 años en cualquier municipio español (de los cuales dos deben ser inmediatamente anteriores a la solicitud) con un estado de salud de carácter permanente por razones de edad, enfermedad o discapacidad, puede dirigirse a su servicio social de base o centro de salud con un informe médico actualizado y los certificados de empadronamiento correspondientes, para solicitar la valoración de dependencia.
Técnicos del equipo (terapeutas, fisioterapeutas y enfermeras) se desplazan a los domicilios habituales previa citación y realizan una entrevista acerca de las limitaciones y capacidades que presenta la persona para desarrollar actividades básicas de la vida diaria y del entorno en el que se llevan a cabo.
En base al baremo de valoración de la dependencia, aprobado por el Consejo Territorial de Salud y que cumple criterios de sensibilidad, fiabilidad y validez, se categoriza una de las siguientes:
No dependencia
Dependencia moderada
Dependencia severa
Gran dependencia.
La resolución se comunica por carta. Después se valora la situación económica de la unidad familiar y se pone en marcha un Programa de Atención Individualizado, donde se consensúa la atención a recibir considerando posibles incompatibilidades de SyPE, con la trabajadora social de referencia.
La cartera de servicios comprende ingreso en centro residencial (permanente o temporal), centros de día, atención a domicilio, teléfono de emergencia, transporte adaptado y asistido y ayuda económica para cuidados en el entorno familiar (facilitando la permanencia en el domicilio y evitando la institucionalización) entre otros. Para acceder a estos SyPE pueden existir otros requisitos además de la valoración de dependencia.
Gloria Urbistondo Enfermera especialista en Geriatría.
El tabaquismo es la primera causa evitable de enfermedades y muerte prematura en España. Es muy conocido por todos que fumar provoca graves perjuicios para la salud personal y del entorno que nos rodea, pero nunca es tarde para abandonar el tabaco y disfrutar de los beneficios que nos aporta.
¿QUÉ BENEFICIOS OBTENGO AL DEJAR DE FUMAR?
Mejoría de la capacidad respiratoria y cardiovascular que aumenta la oxigenación, disminuye la tos y las limitaciones para realizar actividades físicas, permitiendo una vida más activa.
Disminución del riesgo de padecer cáncer y otras enfermedades derivadas del consumo de tabaco.
Mayor libertad y control sobre tu vida disminuyendo los niveles de ansiedad.
Aumento de la agudeza del los sentidos del olfato y el gusto que te permitirá volver a disfrutar de sabores y olores perdidos.
Mejoría de la vida sexual y aumento de las posibilidades de concepción además de evitar riesgos durante el embarazo para favorecer el nacimiento de un niño sano.
Mejoría del aspecto físico: la piel está más oxigenada y retrasa la aparición de arrugas y manchas. Además mostrarás una boca más sana con un aliento fresco y dientes más blancos.
Serás ejemplo para tu entorno y familia, evitando a su vez convertirlos en fumadores pasivos.
Ahorro económico que permitirá invertir tu dinero en otras necesidades o caprichos.
Aquí podrás ver los beneficios desde los primeros minutos de dejar de fumar hasta años después. ¿QUÉ PUEDO HACER PARA DEJARLO? La mejor medida para la prevención del tabaco es no empezar nunca a fumar y evitar ambientes con humo, para ello es muy importante insistir en no iniciar el consumo en edades tempranas informando en profundidad a adolescentes y jóvenes de las consecuencias del tabaco, fomentando entornos y actividades saludables.
Una vez que has decidido dejar de fumar lo primero es establecer el nivel de dependenciaa la nicotina a través del Test de Fagerströmy tu motivación en ese momento con elTest de Richmond que facilitará el diseño de tu estrategia. En tu centro de salud te facilitarán estas herramientas y te acompañarán muy de cerca en este proceso tanto en consulta de enfermería como de medicina.
Para empezar, establece una fecha concreta para dejar de fumar en un plazo menor de un mes, evitando épocas de estrés que te lleven a aplazarlo.
Es importante que lo comuniques a las personas de tu entorno para que te apoyen y te comprendan.
Conciénciate de que aparecerán dificultades en el camino derivadas de la abstinencia a la nicotina y planea estrategiaspara afrontarlas con éxito.
Elimina el tabaco y todo lo que te recuerde fumar de tu entorno para evitar tener tentaciones.
Sentirás un fuerte deseo de fumar, pudiendo acompañarse de otros síntomas físicos y psicológicos derivados de la abstinencia a la nicotina que cederán en unas 2- 4 semanas tras dejar de fumar.
Transcurrido este tiempo el deseo es menor. Es importante no confiarse puesto que la simple idea de que un cigarrillo no importa puede llevarnos a una recaída.
No obstante la recaída puede formar parte del proceso de dejar de fumar, no lo asumas como un fracaso sino como una alerta que te permita analizar los motivos que te han llevado a fumar de nuevo y trata de pensar en el tiempo sin tabaco y los beneficios que has obtenido.
¿QUÉ RECURSOS PUEDEN AYUDARME?
Centro de salud: consultas individualizadas, terapias grupales de apoyo, tratamientos farmacológicos para quien lo precisa y actividades comunitarias de educación para la salud en prevención del hábito tabáquico.
Guías y libros para dejar de fumar editadas por organismos públicos.
Grupos de apoyo en el entorno de la comunidad que incluyen exfumadores.
Páginas web de información y estrategias para dejar de fumar. (Prevención del Tabaquismo, página del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, MSSSI)
La consecuencia más temida del envejecimiento es la dependencia. En términos generales, causa sufrimiento y disminuye la calidad de vida de las personas mayores y sus familias.
La dependencia en el anciano se relaciona con el aumento de la prevalencia de enfermedades comunes, con frecuencia, de carácter crónico. A menudo se asocia a mortalidad, institucionalización y aumento de consumo de recursos sanitarios y sociales.
Se ha observado que las tasas de discapacidad aumentan con la edad. De hecho, a partir de los 80 años, uno de cada dos mayores declara alguna discapacidad (50%). El porcentaje de personas que tienen limitaciones en las actividades aumenta a tres de cada cuatro personas (75%) a partir de los 90 años. En general, se considera que este tipo de pacientes son los que mayor beneficio obtienen de la atención geriátrica. Tanto es así que se define como paciente geriátrico al anciano de más de 70 años que además presenta al menos una de estas 3 características: pluripatología (3 o más enfermedades) incapacitante, deterioro cognitivo y deterioro funcional (dependencia en 2 o más actividades de la vida diaria).
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Sin embargo, los cuidados de Enfermería dirigidos al anciano no pueden quedarse ahí. Trabajar para evitar la dependencia o para alcanzar el grado máximo posible de recuperación cuando esta es reversible es posible. La evidencia científica sostiene que es factible disminuir significativamente la incidencia, prevalencia e intensidad de la dependencia. Para ello es necesario promover la prevención y la promoción de la salud cuando la dependencia aún no ha aparecido, trabajar en la prevención y el control de las enfermedades crónicas y desarrollar servicios sanitarios eficientes para las personas mayores.
Bibliografía• Ruipérez Cantera I, Gomez Pavón J. “Prevención de la deficiencia, discapacidad y dependencia en Geriatría” en Prevención de deficiencias. 2010. “Curso de prevención de deficiencias. Materiales”. Real Patronato sobre Discapacidad. 359-374. Disponible en: http://riberdis.cedd.net/handle/11181/2968.
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