26 Ene, 2022 | Destacado, Enfermería Salud Mental
La ansiedad, los trastornos adaptativos, depresión, fobias y estrés post traumático son sólo algunos de los trastornos detectados hasta el momento, como consecuencias psicológicas que esta pandemia ha traído consigo.
El proceso de vuelta a la normalidad no es gestionado emocionalmente igual por todo el mundo. Es totalmente normal que puedan surgir sentimientos de inseguridad y miedo, ya que hemos percibido nuestra casa como el único lugar seguro para estar. Esto lleva a que asociemos la calle a peligro y percibamos nuestra casa (donde pasamos tanto tiempo) como el único lugar seguro. Por ello, cada vez que cambiamos a un entorno fuera de casa, se genera un miedo. Nuestro cerebro se ha habituado a la seguridad de nuestro hogar.
CONDUCTAS DE EVITACIÓN O FALTA DE MOTIVACIÓN
El síndrome de la cabaña consiste en un miedo a salir a la calle después de un largo periodo en el que no se ha tenido ningún contacto con el exterior. Por lo que se producen conductas de evitación o falta de motivación para realizar cualquier actividad que conlleve salir al exterior.
En el síndrome de la cabaña se manifiestan síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión, pero no llegan a constituir ese cuadro clínico. Entre ellos destacan:
- Sensación de nerviosismo, temblor de piernas, palpitaciones, sudoración en las manos, respiración acelerada…
- Dificultad para la concentración, déficit de memoria.
- Falta de motivación.
- Miedo a recuperar rutinas y contactos.
- Excesivo miedo a salir, retomar la rutina y las relaciones sociales.
- Alteraciones en los patrones de sueño: mayor frecuencia de siestas duraderas, sensaciones de cansancio y letargo.
PAUTAS PARA SUPERARLO
- Reconocer el miedo. Sentir miedo es lógico ante la situación extraordinaria que estamos viviendo.
- Normalizar estas emociones. Realizar exposiciones de manera gradual: empezar por paseos cortos en horas no muy concurridas e ir aumentando poco a poco la duración.
- Intentar hacer actividades que resulten agradables a la persona y le proporcione placer, así es más fácil que se repita.
- Realizar aquello que está en nuestra mano, es decir, tomar las precauciones necesarias y medidas de seguridad propuestas por sanidad. No podemos controlar todo, ya que muchas cosas no dependen de nosotros. Pero sí que podemos sentirnos más seguros con las medidas de prevención.
- Intentar no evitar a toda costa el salir de casa con frases como “no es necesario salir”. No buscar excusas.
- Tratar de hablar con alguien cercano sobre cómo te estas sintiendo.
- Ir retomando la rutina de vida anterior de manera gradual.
Es importante aceptar que esta situación ha tenido un principio y que tendrá un final. Aunque cueste verlo, el final está cada vez más cerca.
Hay que ser conscientes de que no puede recuperarse todo de golpe. Hay que ir entrenando en esa “desescalada” emocional e ir cuantificando los avances.
En caso de que los síntomas continúen en el tiempo y se vea afectado el funcionamiento habitual, es importante contactar con tu centro de salud para que valoren si necesitas atención especializada.
Mª Ángeles Duran Los Arcos
Marta Ibarra Zandio
Montse Fernandez Rubio
Enfermeras Especialistas en Salud Mental
Fuentes
17 Ago, 2021 | Destacado, Enfermería Obstétrico-Ginecológica
Recibir la vacuna es solo tu decisión. Para ello es importante conocer los datos de fuentes fiables como el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y otras fuentes como el Royal College of Midwives y el Royal College of Obstetricians & Gynecologists. Conocer la última evidencia disponible te ayudará a tomar esta decisión.
¿Por qué necesito la vacuna?
El virus se está propagando ampliamente entre las mujeres embarazadas, y cada vez más mujeres ingresan en el hospital con síntomas graves de COVID-19. Por ello los expertos en salud recomiendan ahora que todas las mujeres embarazadas se vacunen. La vacuna es la mejor manera de reducir el riesgo de contraer COVID-19 y los síntomas graves que este puede acarrear.
Es importante también que las personas de tu entorno estén vacunadas y que todos reforcéis las medidas de prevención.
¿La COVID podría dañar a mi bebé?
Si enfermas con COVID en el último trimestre, se duplican las posibilidades de muerte fetal y se triplican las posibilidades de tener un bebé prematuro. También aumenta la posibilidad de que necesites una cesárea de emergencia.
¿La vacuna dañará a mi bebé?
No. La vacuna no contiene ningún virus vivo, por lo que no se puede transmitir a tu bebé a través de la placenta. Los anticuerpos que desarrollas después de recibir la vacuna PUEDEN pasar a través de la placenta, por lo que es probable que tu bebé tenga una mayor protección contra el virus cuando nazca.
No existe contraindicación para la vacunación en ningún trimestre del embarazo.
A las mujeres embarazadas se les debe ofrecer las vacunas Pfizer-BioNTech o Moderna.
¿Cómo sabes que es seguro?
Aunque la vacuna en sí es nueva, se basa en la ciencia que se ha utilizado durante años de manera segura en el diseño de otras vacunas que se utiliza en mujeres embarazadas, como las vacunas contra la tos ferina o la gripe. No hay virus vivo en la vacuna, solo una proteína que activa tu sistema inmunológico, por lo que no contraerá COVID, ni ninguna otra enfermedad a causa de la vacuna.
¿Cuántas mujeres se han vacunado?
Solo en el Reino Unido y EE. UU. se han vacunado más de 200.000 mujeres embarazadas, sin efectos adversos para la mujer, el embarazo o el bebé.
¿Puedo esperar hasta que nazca el bebé?
Debido a los mayores riesgos si contraes COVID en las últimas etapas del embarazo, es más seguro para ti y para tu bebé vacunarte lo antes posible.
Elena Martínez Martínez
Vocal de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Esther de la Rúa Rumi
Vicepresidenta de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Fuentes
5 May, 2021 | Destacado, Enfermería Salud Mental
Las constantes noticias sobre la pandemia pueden parecer interminables y esto está afectando la salud mental de muchos, particularmente de quienes ya viven con afecciones como la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Aunque preocuparse por las noticias es comprensible, en muchas personas esto puede empeorar problemas de salud mental existentes. Una gran parte de los casos de ansiedad se basan en preocuparse por lo desconocido y estar a la espera de que suceda algo: el coronavirus es eso, a una escala gigante.
Todo esto nos lleva a la pregunta: ¿cómo podemos proteger nuestra salud mental durante la pandemia de covid-19? Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer consejos para proteger la salud mental:
- Limita la cantidad de tiempo que pasas leyendo o mirando cosas que no te hacen sentir mejor. Quizás elige un momento específico para leer noticias.
- Hay mucha desinformación circulando, por eso debes mantenerte informado a través de fuentes confiables de información, como sitios web del gobierno e instituciones públicas de salud.
- Haz una pausa en las redes sociales.
- Silencia palabras clave que pueden ser desencadenantes en Twitter y deja de seguir ciertas cuentas o siléncialas.
- Silencia ciertos grupos de WhatsApp y oculta publicaciones y feeds en Facebook si los encuentras demasiado abrumadores.
- Lávate las manos, pero no en exceso.
- Para las personas con trastorno obsesivo-compulsivo y algunos tipos de ansiedad, puede ser difícil que les digan constantemente que se laven las manos.
- ¿Se realiza el lavado para reducir el riesgo de propagación del virus o se hace de manera ritual para que se sienta “correcto”?
- Para muchas personas con TOC, mejorar significa poder salir de la casa, por lo que el autoaislamiento puede presentar otro desafío.
- Acuerda horarios regulares de contacto y sigue conectado con las personas que te rodean.
- Si te aíslas, trata de lograr un equilibrio entre tener una rutina y asegurarte de que cada día sea un poco diferente.
- Podrías revisar tu lista de tareas o leer el libro que has estado queriendo leer. Esto podría hacer que las semanas te parezcan más productivas.
- Evita el agotamiento.
- Continua en contacto con la naturaleza y con la luz solar. Haz ejercicio, come bien y mantente hidratado.
- Reconoce y admite la incertidumbre que te viene a la mente.
- No reacciones como lo haces normalmente. No reacciones en absoluto. Haz una pausa y respira.
- Repítete que es la preocupación que te está afectando y que una aparente necesidad de certeza no es útil ni necesaria. Se trata solamente de un pensamiento o sentimiento. No creas todo lo que piensas. Los pensamientos no son declaraciones ni hechos.
- Despídete de algunos pensamientos y sentimientos. Pasarán. No tienes que reaccionar.
Si te sientes desbordado, acude a tu Centro de Salud para qué el médico de cabecera valore si necesitas atención especializada. En los Centros de Salud Mental haremos todo lo posible por ayudarte.
Javier Laparra Garrido
Rubén Maeztu Ugarte
Enfermeros especialistas en Salud Mental
Centro de Salud Mental de Ansoain
21 Abr, 2021 | Destacado, Enfermería Geriátrica
El edadismo es un término acuñado por Robert Butler en 1969, quién lo definió como “un proceso de estereotipos y discriminación sistemáticos contra las personas porque son viejas”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el edadismo como: “los estereotipos, los prejuicios y la discriminación contra las personas debido a su edad”.
DIMENSIONES DEL EDADISMO
Las tres dimensiones del edadismo son:
- Estereotipos: ¿Qué pensamos de las personas mayores?
- Prejuicios: ¿Qué sentimos hacia las personas mayores?
- Discriminación: ¿Cómo nos comportamos con las personas mayores?
Los discursos sociales hegemónicos han retratado la vida tras la jubilación como un tiempo de decrepitud, fragilidad, mala salud, dependencia, pérdida de vigor sexual, aislamiento social, pasividad, falta de atractivo físico e improductividad.
Esta es la razón por la cual al envejecimiento y a la vejez les han sido asignadas connotaciones negativas, las cuales necesariamente deben ser eliminadas para evitar la discriminación de las personas mayores.
DISCRIMINACIÓN DURANTE LA PANDEMIA DE COVID-19
Durante la pandemia por Covid-19, se ha puesto de manifiesto la discriminación y los estereotipos que existen respecto a la vejez y las personas mayores. Además, de cómo los estereotipos pueden influir de forma negativa incluso en el pleno ejercicio de un derecho tan básico como el acceso a la salud.
Los asuntos más graves que se han producido en los últimos meses han sido: las dificultades de las personas mayores para acceder a los servicios de salud en igualdad de condiciones y el incremento de los problemas crónicos de salud. Por otro lado, muchas personas se han visto en situaciones de soledad no deseada y han vivido periodos de aislamiento muy largos, lo que ha empeorado, aún más, su salud y su bienestar.
Por todo ello, garantizar la igualdad de derechos y la dignidad de las personas mayores debe convertirse en una prioridad.
Ruth Calvo Izaguerri
EIR de Geriatría
Fuentes
Imagen de pasja1000 en Pixabay
2 Feb, 2021 | Destacado, Promoción de la salud
A diario surgen distintas situaciones relacionadas con la COVID, como al entrar en un comercio, usar el transporte público, responder a una invitación a comer… Algunas nos generan conflicto, a veces con nosotros o nosotras mismas, a veces con otras personas o con las instituciones o con las personas responsables de espacios (un bar, autobús…) y otras no.
¿Qué hacemos? Hay muchas maneras de ver una situación, ver el vaso medio lleno o medio vacío, y muchas formas de tomar decisiones. A veces más con el corazón o la emoción, otras más con la razón, otras teniendo ambas en cuenta… Unas más pensando solo en mí, otras pensando en las personas con las que convivimos o en la comunidad en general.
Respecto a la pandemia hay dos elementos que tienen gran relevancia a la hora de tomar decisiones: las emociones y los riesgos.
MANEJO DE LAS EMOCIONES
En cuanto al manejo de las emociones podemos decir que esta pandemia nos ha llevado a vivir una situación compleja y delicada con repercusión en nuestras vidas a nivel personal, económico, laboral y social. Podemos experimentar aprensión, miedo, preocupación, crispación, angustia, tensión muscular, nudo en el estómago, falta de apetito, de sueño, etc. Estas reacciones, en su justa medida, son normales, nos ayudan a tener más precaución y adaptarnos a la nueva normalidad en la que nos toca convivir con el coronavirus. Se convierten en un problema si no nos ayudan a adaptarnos, aparecen con una intensidad excesiva no acorde con la situación, nos bloquean y paralizan o aparecen ante situaciones que todavía no han ocurrido.
Algunas herramientas que pueden ayudarnos a manejar esta situación y sentirnos mejor:
- Afrontar las situaciones que resultan difíciles y mirar las cosas positivamente.
- Descargar la tensión física y disfrutar cada día.
- Apoyarse en la gente y no aislarse.
- Cuidarse: cuidar la alimentación, el descanso y hacer ejercicio físico.
CÓMO GESTIONAR LOS RIESGOS
Otro de los puntos que tiene relevancia es cómo manejamos los riesgos. Es importante ser conscientes de que en la vida el riesgo cero no existe. Pero los entornos pueden ser más o menos seguros o saludables y las personas pueden hacer elecciones o poner en marcha comportamientos más o menos seguros o saludables.
El riesgo de trasmitir el virus y contraer la COVID depende de que interactúen un conjunto de elementos. El riesgo es más bajo si se cumple lo siguiente:
- La persona que tiene el virus tiene una carga de virus pequeña y toma medidas para no transmitir permaneciendo en aislamiento.
- La posible persona receptora tiene un sistema de defensas fuerte y toma también medidas preventivas: uso de mascarilla, distancia, lavado de manos…
- El encuentro es en lugares abiertos. Si es en cerrados, el riesgo disminuye si todas las personas usan mascarillas, el encuentro es breve, el aforo es pequeño y el espacio está bien ventilado.
EJERCICIO PREVIO DE REFLEXIÓN
Los comportamientos están condicionados, entre otras, por las emociones y sentimientos. En relación a la COVID, esto nos lleva a actuar de diferente manera si lo que nos mueve es el miedo a contagiarnos o las ganas de juntarnos con amistades y familiares. Si respondemos de forma espontánea, lo que me sale hacer puede que no siempre sea saludable y puede conllevar riesgos. Para evitar esto, es útil tener pensado con anterioridad qué queremos hacer en determinadas situaciones haciendo un ejercicio previo de reflexión sobre qué emociones te provoca, por ejemplo, el quedar con amistades o familiares, ir a un bar… y pensar qué medidas puedes tomar para minimizar el riesgo de transmisión, para cuidarte y cuidar a las demás personas.
Puede consultar más información, talleres en formato online o presencial sobre Convivir con el coronavirus en la página web de la Escuela de Salud de Navarra.
Sonia Domínguez Pascual
Amaya Aguas Torres
Enfermeras. Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN)
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