Obesidad infantil: ¿qué podemos hacer para prevenirla?

Obesidad infantil: ¿qué podemos hacer para prevenirla?

La OMS define el sobrepeso y la obesidad infantil como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud y que supone consecuencias tanto a corto como a largo plazo. En el siglo XXI el sobrepeso y la obesidad infantil se han convertido en uno de los problemas más graves de salud pública debido al aumento en el número de casos, afectando en España al 41% de los niños con edades entre 6 y 9 años.


COMPLICACIONES Y CAUSAS

Las complicaciones derivadas del sobrepeso y la obesidad son múltiples y se pueden observar tanto en niños como en la etapa adulta temprana. Supone un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (como hipertensión arterial o accidente cerebrovascular), diabetes mellitus, problemas ortopédicos, elevación del colesterol en sangre e incluso con diversos tipos de cáncer. Además de esto, los niños con sobrepeso y obesidad sufren diversos problemas psicológicos derivados tanto de la discriminación social como de los problemas de autoestima.

Las causas que producen la obesidad son múltiples, pero se le da especial importancia a la alimentación, el ejercicio físico y el tiempo de que los niños emplean en actividades sedentarias, como ver la televisión, jugar con el ordenador o hacer los deberes.

El tratamiento del sobrepeso y la obesidad resulta complicado, por lo que se hace especial hincapié en su prevención, la cual debe iniciarse desde edades tempranas de la vida. Además, los niños que sufren sobrepeso y obesidad en la infancia tienen 20 veces más posibilidades de continuar siendo obesos en la edad adulta que los niños con sobrepeso. Los padres representan por ellos mismos un modelo de rol para sus hijos, suponiendo un ejemplo tanto en la creación de hábitos de vida como en alimentación saludable.


PAUTAS DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Los niños no deben seguir dietas restrictivas, ya que el periodo de crecimiento y desarrollo por el que están pasando precisa el aporte de todos los nutrientes. Las pautas principales de una alimentación saludable son las siguientes:

  • Disminución del consumo de comida rápida, alimentos ricos en sal, grasa y azúcares, así como de alimentos procesados.
  • Disminución del consumo bebidas carbohidratadas y azucaradas, sustituyéndolos por agua.
  • Consumir fruta entera en lugar de zumos, aunque sean caseros.
  • Aumentar la ingesta de fruta, verdura y fibra (cereales integrales).
  • Realizar comidas regulares, preferentemente 4-5 comidas al día, y evitar el picoteo.

En cuanto a la actividad física, se recomienda que los niños realicen a partir de los 6 años al menos 60 minutos de actividad física moderada-vigorosa al día, considerándose estas actividades como aquellas en las que no se puede cantar y hablar, respectivamente, mientras se realizan. Otra opción es que caminen al menos 10.000 pasos al día.

Respecto al tiempo de sedentarismo, se recomienda no tener televisión en el dormitorio, ya que está demostrado que aumenta el tiempo dedicado a este tipo de actividades y en consecuencia la obesidad. Este tiempo debe reducirse a 30 minutos máximo al día en edad preescolar, 60 en niños de 6-12 años y 120 en mayores de 12 años.

Los hábitos adquiridos durante la infancia tienen más posibilidades de permanecer durante la vida adulta, por lo que la adquisición de hábitos saludables resulta importante para mejorar la salud de nuestros niños tanto ahora como en el futuro.

 

Maria Eugenia Milagro Jiménez
Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad
Enfermeras especialistas en Pediatría.
Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN).

 

Fuentes

  • Estudio ALADINO 2015: Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España 2015. Madrid: Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; 2016.
  • Alba-Martín R. Prevalencia de obesidad infantil y hábitos alimentarios en educación primaria. Enferm Global. 2016;42:40-51
  • Styne DM, Arslanian SA, Connor EL, Farooqi IS, Murad MH, Silverstein JH, et al. Pediatric obesity. Assessment, treatment, and prevention: an endocrine society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2017;102(3):709–757. DOI: 10.1210/jc.2016-2573
  • Weihrauch-Blüher S, Kromeyer-Hauschild K, Graf C, Widhalm K, Korsten-Reck U, Jödicke B et al. Current guidelines for obesity prevention in childhood and adolescence. Obes Facts. 2018;11:263–276. DOI: 10.1159/000486512.
  • Ajejas MJ, Jiménez-Trujillo MI, Wärnberg J, Domínguez S, López-de-Andrés A, Pérez-Farinós N. Prevalence of childhood overweight/obesity in Spain 1993-2011 and associated risk factors in 2011. Nutr Hosp 2018;35:84-89. DOI: http://dx.doi.org/10.20960/nh.1355
  • EXERNET (Red Española de Investigación en Ejercicio Físico y Salud), Vicente-Rodríguez G, Benito PJ, Casajús JA, Ara I, Aznar S, Castillo MJ, et al. Actividad física, ejercicio y deporte en la lucha contra la obesidad infantil y juvenil. Nutr Hosp 2016;33(9):1-21. DOI: http://dx.doi.org/10.20960/nh.828
Fumar durante el embarazo: ¿qué consecuencias tiene?

Fumar durante el embarazo: ¿qué consecuencias tiene?

Según la sección de epidemiologia de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), un 47 % de mujeres entre los 25-34 años es fumadora.  Comprende un rango de edad en el cual la mujer desarrolla con más frecuencia su proceso reproductivo de embarazo. De dicha información podemos extrapolar que hay un alto porcentaje de mujeres fumadoras durante su embarazo.

La combustión del tabaco libera más de 4.000 sustancias toxicas que llegaran al feto, y que no será capaz de metabolizar. Sustancias como la nicotina y el monóxido de carbono (CO) que disminuyen el flujo uteroplacentario, lo que se traduce en una reducción en el aporte de oxígeno y nutrientes de la madre al feto.

CONSECUENCIAS DIRECTAS

Las consecuencias directas del consumo de tabaco sobre el feto son: crecimiento intrauterino retardado (CIUR) con el consiguiente bajo peso al nacer, partos prematuros -sumando a ello la morbimortalidad de la prematuridad-, malformaciones congénitas como el labio leporino y paladar hendido y, en postparto, podríamos hablar del síndrome de muerte súbita del lactante.

Además de daños fetales, el tabaco compromete la evolución del embarazo, aumenta el riesgo de aborto, de placenta previa y desprendimiento de placenta (incremento importante de morbi-mortalidad fetal), además de aumentar el riesgo de rotura prematura de membranas (relacionado con un alto porcentaje de prematuridad fetal)

El único nivel seguro de tabaco durante el embarazo es el de consumo cero. No está justificado ningún consumo, Por tanto, “la ansiedad del abandono tabáquico” no lo justifica, ya que ello no reporta daños sobre el feto y el desarrollo del embarazo, como si lo hace el consumo de un solo cigarrillo al día.

FACTOR DE RIESGO MODIFICABLE

Fumar durante el embarazo es un factor de riesgo modificable. Por tanto, antes de planear un embarazo y durante este, abandonar el hábito tabáquico reducirá problemas de salud para el bebé y la madre, tanto a corto como largo plazo.

Pida ayuda a los profesionales sanitarios de su centro de salud y /o de su centro de atención a la salud sexual y reproductiva (CASSYR).

 

Estefanía Castillo Castro
Vocal de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)

 

Foto: Pixabay / TawnyNina