30 Abr, 2024 | Destacado, Enfermería Obstétrico-Ginecológica
Vaginitis es el término general para los trastornos causados por infección, inflamación o cambios en la flora vaginal normal. Se estima que la mayoría de las mujeres experimentarán una infección vaginal a lo largo de su vida, con síntomas como cambios en el flujo vaginal, picor, quemazón o mal olor.
¿CÓMO ES EL FLUJO VAGINAL NORMAL?
El flujo vaginal varía en función de la etapa vital. Durante la edad reproductiva es de aspecto blanco o transparente (puede ser también ligeramente amarillo), espeso o ligero, generalmente no tiene olor y su cantidad puede variar de 1 a 4 ml en 24 horas.
La cantidad y la consistencia varían según la fase del ciclo menstrual (más cantidad y elasticidad alrededor de la ovulación, menos cantidad y elasticidad tras la misma), en función de la toma de anticonceptivos y por el embarazo, entre otros motivos.
Antes de la primera menstruación, el flujo puede ser escaso o estar ausente. Cuando está presente puede ser blanco, claro o mucoso.
Tras la menopausia se produce una disminución del flujo vaginal.
No forman parte del flujo vaginal normal los síntomas y signos como picor, dolor, quemazón, irritación, enrojecimiento, lesiones o sangrado del cuello uterino o de la vagina.
¿CUÁL ES EL ORIGEN DE ESTAS INFECCIONES?
El origen se divide en infeccioso y no infeccioso. El origen infeccioso es el principal y se pueden encontrar tres causas predominantes ordenadas de mayor a menor frecuencia: vaginosis bacteriana, candidiasis y tricomoniasis.
- En la vaginosis bacteriana se producen una serie de alteraciones entre las que se encuentra la presencia de otras bacterias (por ejemplo Gardnerella vaginalis), con un flujo maloliente característico.
- La candidiasis es una infección causada por hongos de la especie Candida, donde la Candida albicans es la más frecuente.
- La tricomoniasis es por el momento la única de las tres que se considera una infección de transmisión sexual y se produce por un protozoo llamado Trichomonas vaginalis. Es crucial incidir en el uso consistente del preservativo para prevenir este tipo de infecciones.
En el origen no infeccioso podemos encontrar como causas la atrofia, la presencia de un cuerpo extraño (tampón, copa menstrual o preservativo retenidos) y enfermedades como el lupus entre otras.
¿ESTAS INFECCIONES SE PUEDEN PREVENIR?
Existen factores de riesgo asociados a cada infección. Es importante siempre consultar a un profesional sanitario ante cualquier síntoma/signo que haga sospechar de una posible infección, ya que el tratamiento, las recomendaciones y la actuación a seguir pueden variar entre las mismas. Así mismo, existen una serie de recomendaciones generales para mantener una salud vulvovaginal adecuada:
- Lavado con agua templada (no caliente), limpiador sin jabón y sin perfume y utilizar las propias manos (evitar toallitas).
- Evitar baños calientes y uso de productos perfumados.
- Evitar duchas vaginales y productos de higiene íntima (spray, polvos…).
- Evitar utilizar toallitas o papel higiénico perfumado tras el uso del WC. Utilizar agua o papel higiénico no perfumado.
- Secado a toques con una toalla suave, evitar frotar.
- Utilizar ropa interior de algodón, evitar tangas (ropa ajustada) y ropa interior de licra (sintética).
- Evitar el uso de salvaslip diario.
Alicia Garrón Rodríguez
Matrona en el Hospital Universitario de Navarra (Pamplona)
Amaia Moreno Torrano
Matrona en el Hospital García Orcoyen (Estella).
Miembros de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Fuentes
Imagen: Foto de Sora Shimazaki (Pexels)
10 Mar, 2020 | Destacado, Enfermería Pediátrica
La OMS define el sobrepeso y la obesidad infantil como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud y que supone consecuencias tanto a corto como a largo plazo. En el siglo XXI el sobrepeso y la obesidad infantil se han convertido en uno de los problemas más graves de salud pública debido al aumento en el número de casos, afectando en España al 41% de los niños con edades entre 6 y 9 años.
COMPLICACIONES Y CAUSAS
Las complicaciones derivadas del sobrepeso y la obesidad son múltiples y se pueden observar tanto en niños como en la etapa adulta temprana. Supone un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (como hipertensión arterial o accidente cerebrovascular), diabetes mellitus, problemas ortopédicos, elevación del colesterol en sangre e incluso con diversos tipos de cáncer. Además de esto, los niños con sobrepeso y obesidad sufren diversos problemas psicológicos derivados tanto de la discriminación social como de los problemas de autoestima.
Las causas que producen la obesidad son múltiples, pero se le da especial importancia a la alimentación, el ejercicio físico y el tiempo de que los niños emplean en actividades sedentarias, como ver la televisión, jugar con el ordenador o hacer los deberes.
El tratamiento del sobrepeso y la obesidad resulta complicado, por lo que se hace especial hincapié en su prevención, la cual debe iniciarse desde edades tempranas de la vida. Además, los niños que sufren sobrepeso y obesidad en la infancia tienen 20 veces más posibilidades de continuar siendo obesos en la edad adulta que los niños con sobrepeso. Los padres representan por ellos mismos un modelo de rol para sus hijos, suponiendo un ejemplo tanto en la creación de hábitos de vida como en alimentación saludable.
PAUTAS DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE
Los niños no deben seguir dietas restrictivas, ya que el periodo de crecimiento y desarrollo por el que están pasando precisa el aporte de todos los nutrientes. Las pautas principales de una alimentación saludable son las siguientes:
- Disminución del consumo de comida rápida, alimentos ricos en sal, grasa y azúcares, así como de alimentos procesados.
- Disminución del consumo bebidas carbohidratadas y azucaradas, sustituyéndolos por agua.
- Consumir fruta entera en lugar de zumos, aunque sean caseros.
- Aumentar la ingesta de fruta, verdura y fibra (cereales integrales).
- Realizar comidas regulares, preferentemente 4-5 comidas al día, y evitar el picoteo.
En cuanto a la actividad física, se recomienda que los niños realicen a partir de los 6 años al menos 60 minutos de actividad física moderada-vigorosa al día, considerándose estas actividades como aquellas en las que no se puede cantar y hablar, respectivamente, mientras se realizan. Otra opción es que caminen al menos 10.000 pasos al día.
Respecto al tiempo de sedentarismo, se recomienda no tener televisión en el dormitorio, ya que está demostrado que aumenta el tiempo dedicado a este tipo de actividades y en consecuencia la obesidad. Este tiempo debe reducirse a 30 minutos máximo al día en edad preescolar, 60 en niños de 6-12 años y 120 en mayores de 12 años.
Los hábitos adquiridos durante la infancia tienen más posibilidades de permanecer durante la vida adulta, por lo que la adquisición de hábitos saludables resulta importante para mejorar la salud de nuestros niños tanto ahora como en el futuro.
Maria Eugenia Milagro Jiménez
Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad
Enfermeras especialistas en Pediatría.
Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN).
Fuentes
- Estudio ALADINO 2015: Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España 2015. Madrid: Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; 2016.
- Alba-Martín R. Prevalencia de obesidad infantil y hábitos alimentarios en educación primaria. Enferm Global. 2016;42:40-51
- Styne DM, Arslanian SA, Connor EL, Farooqi IS, Murad MH, Silverstein JH, et al. Pediatric obesity. Assessment, treatment, and prevention: an endocrine society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2017;102(3):709–757. DOI: 10.1210/jc.2016-2573
- Weihrauch-Blüher S, Kromeyer-Hauschild K, Graf C, Widhalm K, Korsten-Reck U, Jödicke B et al. Current guidelines for obesity prevention in childhood and adolescence. Obes Facts. 2018;11:263–276. DOI: 10.1159/000486512.
- Ajejas MJ, Jiménez-Trujillo MI, Wärnberg J, Domínguez S, López-de-Andrés A, Pérez-Farinós N. Prevalence of childhood overweight/obesity in Spain 1993-2011 and associated risk factors in 2011. Nutr Hosp 2018;35:84-89. DOI: http://dx.doi.org/10.20960/nh.1355
- EXERNET (Red Española de Investigación en Ejercicio Físico y Salud), Vicente-Rodríguez G, Benito PJ, Casajús JA, Ara I, Aznar S, Castillo MJ, et al. Actividad física, ejercicio y deporte en la lucha contra la obesidad infantil y juvenil. Nutr Hosp 2016;33(9):1-21. DOI: http://dx.doi.org/10.20960/nh.828
8 Oct, 2019 | Destacado, Enfermería de Familia y Comunitaria
Se considera que un niño está estreñido cuando hace deposiciones muy duras o no defeca con asiduidad. El diagnóstico como tal siempre lo realizará un profesional.
La dieta inadecuada y los hábitos incorrectos (aguantarse las ganas de defecar repetidamente o no intentar defecar todos los días) constituyen las causas principales del estreñimiento infantil.
¿FACTORES RELACIONADOS?
- Apreciación errónea: el concepto erróneo sobre la idea de que se tiene que defecar todos los días
- Barreras arquitectónicas/ropa: indagar sobre dificultades del entorno y de la vestimenta (facilidad con la que puede llegar al baño y desprenderse de la ropa: botones, cierres de difícil manejo…)
- Cambios de comportamiento: cambios de ánimo; detectar si existe miedo a la defecación.
- Cambios recientes: indagar sobre cambios de horario, falta de intimidad, cambio de lugar o de dieta, estrés (nacimiento de hermano, por ejemplo).
- Inhibición del reflejo: averiguar la falta de respuesta habitual a la urgencia de defecar, si no utiliza el WC del colegio o públicos por problemas de limpieza o de intimidad.
- Malos hábitos alimenticios: respecto a la ingesta de líquidos, fibra y cantidad de alimentos ingeridos en la comida.
- Poca actividad: en cuanto a un estilo de vida sedentario o con poca actividad/ejercicio.
- Posición incorrecta: averiguar si la posición de defecar es correcta. Muchas veces, los niños utilizan los inodoros de adultos y no tocan el suelo con los pies. Esta posición es importante para poder hacer fuerza en el acto de defecar, por lo que habría que utilizar taburetes, inodoros u orinales adecuados a la complexión y edad del niño.
¿QUÉ SE DEBE HACER EN CASA?
- El niño debe sentarse en el retrete para intentar defecar todos los días a la misma hora, mejor después de alguna de las comidas (después del desayuno).
- Debe permanecer sentado de 5-10 minutos, siendo consciente de lo que está haciendo,
- Hay que enseñarle que no debe aguantarse las ganas de ir al baño cuando sienta el deseo.
- Atención a las ventosidades, muchas veces son la antesala a la defecación.
- Se debe insistir en la dieta saludable, en el ejercicio físico regular y en una buena higiene
- Tener paciencia, paciencia y paciencia.
¿CUÁNDO DEBE CONSULTAR EN UN SERVICIO DE URGENCIAS?
El estreñimiento debe ser controlado por su pediatra, salvo que se produzca alguna de las situaciones siguientes, en las que se recomienda acudir a urgencias:
- Dolor abdominal.
- Si aparece sangre en las heces.
- El niño vomita muchas veces, no tolera sólidos, ni líquidos.
- Si encuentra a su hijo muy decaído y se queja mucho.
Maite Vázquez Soriano
Tamalai Munárriz Granado
Enfermeras del Consejo Sanitario. Servicio Extrahospitalario de Urgencias de Pamplona.
Fuentes
- Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP)
- Societat Catalana de Digestología: Información para pacientes, Estreñimiento.
- Osakidetza Servicio Vasco de Salud. Planes de Cuidados de Enfermería en Atención Primaria. Guías para la práctica en pediatría.
Foto: Pixabay/Alexas_Fotos