20 Ene, 2021 | Destacado, Enfermería de Familia y Comunitaria
Muchos de los pacientes diagnosticados de COVID-19 deben saber que, con una serie de autocuidados y consejos básicos, superarán la enfermedad en su domicilio. Esta información puede ser facilitada por su enfermera desde el centro de salud.
¿CÓMO CUIDARSE EN EL DOMICILIO?
Hay una serie de medidas básicas a seguir:
- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón. Mantener higiene corporal diaria.
- Mantenerse en la habitación descansando, aislado del resto de convivientes.
- Ventilar la habitación de forma frecuente controlando los cambios de temperatura.
- Beber abundante agua, también otros líquidos como zumos, caldos e infusiones.
- Llevar una alimentación variada y ajustada al apetito
- Control de temperatura corporal (con termómetro) 2 veces al día, siempre antes de la toma de medicación.
- Tratar de mantenerse entretenido dentro del cuarto siempre y cuando el estado general lo permita y las actividades se adapten a este.
- Tomar antitérmicos o analgésicos indicados por el personal sanitario si presenta fiebre, malestar, dolor de cabeza o dolor muscular para alivio de síntomas.
- Evitar el tabaco o ambientes con humo.
- Eliminar en la basura (con pedal y tapa si fuera posible) los productos de desecho dentro de la habitación.
¿QUÉ DEBO VIGILAR DE FORMA ESPECIAL?
La principal recomendación diaria de vigilancia es la medición de la temperatura corporal 2 veces al día y la aparición de nuevos síntomas a lo largo del proceso. También el personal sanitario podría recomendarte la medición de algún otro parámetro más específico.
Se debe llamar al centro de salud de referencia o al número del Consejo Sanitario (948 290 290 en Navarra) ante la aparición de los siguientes síntomas:
- Fiebre mantenida que no cede con antitérmicos.
- Sensación de falta de aire, dificultad para respirar, aumento de la frecuencia respiratoria, tos con sangre.
- Diarrea que no cede con autocuidados, vómitos de repetición que llevan a presentar mucha sed, piel seca, cantidad de orina disminuida o muy oscura.
- Cambio brusco del estado general, debilidad generalizada, confusión, falta de respuesta a estímulos o pérdida de conocimiento.
Si la situación se agrava, se debe de poner en contacto con servicios de emergencias llamando al 112.
¿CÓMO REALIZO EL AISLAMIENTO DE FORMA CORRECTA?
- Es imprescindible permanecer en una habitación individual, aislado del resto de convivientes para todas las actividades básicas de la vida diaria. Mantener la habitación ventilada y la puerta cerrada. Limpiar las superficies con agua y lejía a diario.
- Si es posible, disponer de baño para uso propio. Si el baño es compartido tras su uso se precisa la limpieza de todas las superficies usadas con agua y lejía antes de ser utilizado por otro conviviente.
- Restringir al máximo las salidas de la habitación y en caso de hacerlo es imprescindible el uso de mascarilla, lavado de manos y mantener la distancia con el resto de convivientes.
- Comunicarse con el resto de convivientes a través del teléfono móvil.
- Utilizar ropa y utensilios (ropa de cama, toallas, productos de aseo, vajilla y cubiertos) para uso exclusivo durante todo el proceso. Las personas que manipulen estos objetos contaminados lo harán con mascarilla y su lavado será con agua y jabón a temperatura entre 60-90 grados. Tras la manipulación se realizará lavado de manos.
- Si la persona afectada por COVID- 19 precisa cuidados en los que no se mantiene la distancia de seguridad, se intentará en la medida de lo posible que se haga cargo una persona sana sin factores de riesgo y siempre con mascarilla.
- Las visitas estarán prohibidas durante todo el período de aislamiento.
Si presenta problemas para realizar el aislamiento de forma correcta, puede contactar con la trabajadora social de su centro de salud para gestionar el caso.
Cristina Areta Cuesta
Laura López Suárez
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
Fuentes:
- Guía de consejos y cuidados del paciente adulto con COVID-19. Gerencia de Atención primaria. Servicio Navarro de Salud.
- Medidas de aislamiento en domicilio. Gerencia de Atención primaria. Servicio Navarro de Salud.
- https://coronavirus.navarra.es/es/
26 May, 2020 | Destacado, Enfermería Salud Mental
Una de cada cuatro personas en las ciudades se sienten solos. La soledad se ha convertido en uno de los problemas más relevantes en la actualidad, experimentando un notable incremento por los cambios socioculturales y económicos.
Esta soledad no elegida provoca dolor y aumenta el riesgo de mortalidad. Su magnitud supera muchos de los principales indicadores de salud habituales.
ENTENDER LA SOLEDAD
El primer paso para combatir la soledad es entenderla.
El significado de “estar solo” implicaría el aislamiento social, la falta de compañía, la carencia de redes sociales, que no siempre se vive como una experiencia desagradable, sino que también puede darse desde la búsqueda personal como algo enriquecedor. No obstante, el sentimiento que realmente se asocia a la soledad más perjudicial y negativa es el “sentirse solo”, al representar un sentimiento no buscado y en el que, aun contando con una red de apoyo social, el individuo puede experimentar sensaciones de tristeza, nostalgia, miedo o dolor.
Se atribuye la soledad casi en exclusiva a los individuos que viven solos o que apenas tienen relaciones sociales, cuando es evidente que muchas personas que viven en compañía sienten igualmente la soledad. La soledad no es solo cosa de mayores, ni de mujeres, sino que está afectando a personas de muy diversa condición: hombres, jóvenes, adultos, personas con grandes responsabilidades, etc.
ESTAR BIEN CON UNO MISMO
Qué te sientas o no solo depende en gran medida de tu actitud. El tipo de pensamientos que tengas en los momentos de soledad pueden condicionar lo que sientas al estar solo.
Revisa tu diálogo interno ¿Qué significa para mí la soledad? Atrévete a debatir contigo mismo, busca pruebas a favor y en contra de esas ideas, analiza los miedos y comprueba si tienes recursos o no para enfrentarlos y si son realmente tan malos.
Todas las emociones que sentimos sirven como energía para actuar, son el origen del cambio, sólo se convierte en problema si nos estancamos en ellas. Potencia la actividad mental evitando sentimientos de autocompasión.
Cuídate; mantenerte bien físicamente contribuye al bienestar. Haz una dieta equilibrada y practica ejercicio regularmente.
TOMA LAS RIENDAS, SÉ PROACTIVO
Cuando eres proactivo tienes la sensación de que tomas el control de tu vida en detrimento de las circunstancias que nos rodean. Dejarse llevar por el contexto reafirma la creencia de que la situación nos aplasta.
No te aísles, utiliza todos los medios para mantener relaciones sociales. Realiza actividades grupales, viajes. Busca el apoyo de las personas más cercanas a ti, cuida las relaciones familiares y a los amigos, esfuérzate en asistir a eventos sociales.
Mantente laboralmente activo todo el tiempo que sea posible.
Practica tus hobbies o pasatiempos.
Incorpora pequeños avances en el día a día y vete llenando la vida de aquello que nos hace sentir bien. Continúa aprendiendo cosas nuevas a lo largo de toda la vida, evoluciona y adáptate a los nuevos tiempos.
UTILIZAR LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
Benefíciate de las múltiples ventajas que aportan: facilitan la comunicación con los seres queridos a través de correos electrónicos, redes sociales o a través de videoconferencias.
Permiten mantener la mente activa, adquirir habilidades y sentirse útil.
Facilitan la búsqueda de amistades o pareja. El uso de las webs de contactos permite, además de hacer nuevas amistades o encontrar pareja, mejorar las habilidades sociales y comunicacionales.
Aunque tenemos que mirar a las redes sociales con precaución, son un escaparate de felicidad que pueden hacer que te sientas en comparación, más solo. Conviene no dejarse llevar por esas estampas tan perfectas compartidas por los demás y entender que están edulcoradas y exageradas.
Montserrat Fernández Rubio
Marta Ibarra Zandio
Mª Nieves Izco García
Enfermeras especialistas en Salud Mental
Fuentes
Imagen de Lukas_Rychvalsky en Pixabay
13 May, 2020 | Destacado, Enfermería Salud Mental
Hemos tenido que decir adiós de una manera abrupta a la vida que conocíamos. Ha cambiado nuestro día a día. Nos enfrentamos a una nueva forma de trabajo, a unas nuevas formas de ocio, hasta a una nueva manera de entender la conciliación familiar.
Ante esta nueva situación, a la que no estábamos preparados, es normal sentir un sinfín de emociones, ansiedad, estrés… Para poder manejar mejor estas situaciones, las enfermeras especialistas de salud mental proponemos una serie de pautas que pueden favorecer al llevar mejor el confinamiento.
Decálogo para afrontar el confinamiento de manera eficaz:
1. Planifica tu día
Organiza las tareas que quieres llevar a cabo durante el día, permitiéndote momentos de descanso y desconexión.
2. Mantén una dieta saludable
Equilibrada, sin olvidarte darte algún capricho.
3. Mantén tus horarios de sueño estructurados
Es importarte que tu cuerpo se adapte y mantenga las horas normales de sueño. El sueño es un proceso fisiológico que nos ayuda a la restauración metabólica y psíquica, restaurar la memoria, mejorar nuestra capacidad de adaptación, regular nuestras emociones y maduración del sistema nervioso.
4. Realiza ejercicio
La falta de actividad y la nueva rutina en la que nos encontramos, puede favorecer la aparición de apatía, anhedonia, aburrimiento, falta de vitalidad… Por ello se aconseja la práctica diaria de ejercicio (30 minutos al día) y antes de las 18 horas; realizar ejercicio a partir de las 18 horas puede contribuir a dificultar el sueño.
5. Cuídate
Muchas veces soñamos con el “si tuviera más tiempo para mí”. Aprovecha para cuidarte: date un baño o ducha relajante, cuida tu pelo, tu piel…Haz una lista de cosas que querías hacer cuando tenías menos tiempo y que ahora puedes estando en casa.
6. Realiza actividades de ocio
La música, la pintura y la lectura se han convertido en elementos fundamentales en el confinamiento, pero también existen otras actividades que puedes resultar divertidas y nos ayudan a desconectar de la situación: juegos de mesa, puzles, cocina, crucigramas, sudokus, escritura…
7. DES-infórmate
El mantenernos informados es importante, sin embargo, un exceso de información puede producirnos un aumento de los síntomas relacionados con el estrés y la ansiedad. Dedica unos minutos al día a la información y, el resto de día, céntrate en otras actividades.
8. Iniciate en la práctica de relajación o mindfulness
La práctica diaria de relajación aporta numerosos beneficios: aumenta la conciencia corporal y mental de uno mismo, disminuye la frecuencia cardíaca, disminuye la ansiedad, favorece el desarrollo de la presencia del aquí y del ahora, aumento la capacidad de atención y memoria, favorece el descanso, aumento de la oxigenación cerebral, aumento de la sensación de control sobre uno mismo…
9. Permítete
En los días de confinamiento, la inestabilidad e incertidumbre en la que muchos nos encontramos favorecen la aparición de un sinfín de emociones. Permítete sentirlas, identificarlas y describirlas. También podemos sentir emociones positivas. Resultan compatibles los momentos de bienestar con el confinamiento.
Siéntelas y si te ayuda, puedes escribirlas en un diario o hablarlas con tus seres queridos. Sin culpabilizarte y sin juzgarte.
Hoy me permito llorar porque…
Hoy me permito reír porque…
10. Mantén el contacto con tus seres queridos
El distanciamiento de nuestros seres queridos es otra de las situaciones atípicas y excepcionales que nos está haciendo vivir la pandemia. En este momento, son las tecnologías las que nos acercan entre nosotros estando lejos. Dedica unos minutos al día en llamar o hablar con tus seres queridos. Es importante favorecer los mensajes positivos y de tranquilidad, teniendo en cuenta el llamado “contagio emocional”, ya que nuestro mensaje influye en el sentir de nuestros seres queridos.
Marta Sancho Tovar
EIR de Salud Mental
María Cruz Ariz Cia
Enfermera Especialista en Salud Mental.
Alba Fernández Falces
Enfermera Especialista en Salud Mental
Fuentes
- Lluch-Canut, M.T. (2020) (Coord.). Decálogos de Salud Mental Positiva adaptados a diferentes situaciones y/o personas afectadas por circunstancias de la pandemia de Coronavirus COVID-19. Barcelona: Colección OMADO, Depóstico Digital de la Universidad de Barcelona. Disponible en: http://hdl.handle.net/2445/155018
Imagen: Free-Photos en Pixabay
22 Oct, 2019 | Destacado, Enfermería de Familia y Comunitaria
La diarrea es una alteración intestinal muy frecuente que consiste en el aumento del número de deposiciones y la disminución de su consistencia (heces blandas o acuosas).
A menudo se acompaña de otros síntomas como malestar general, náuseas, vómitos, dolor abdominal (retortijones), dolor de cabeza y dependiendo de la causa, fiebre.
¿QUÉ PUEDE PRODUCIR DIARREA?
- Infecciones víricas, bacterianas o parásitos.
- Intoxicaciones alimenticias.
- Efectos secundarios de medicamentos.
- Diarrea del viajero: causada por el consumo de alimentos o agua contaminada.
La principal causa suele ser de origen infeccioso y en el adulto habitualmente se resuelve sin complicaciones en pocos días.
AUTOCUIDADOS
Lo fundamental para un adecuado manejo de la diarrea es garantizar el suficiente aporte de líquidos para evitar la deshidratación. Con una serie de consejos básicos se puede manejar el proceso desde casa.
- Beber abundantes líquidos: beber poco a poco y de forma continua.
- La hidratación se debe hacer principalmente con agua y se puede alternar con otros líquidos como suero oral (de farmacia), infusiones (manzanilla, té…), limonada alcalina o caldos de arroz o zanahoria.
- Cualquier bebida que preparemos se debe conservar en la nevera y tirarla tras 24 horas.
- Dieta suave y astringente: arroz blanco, puré de patata y zanahoria, jamón cocido, pollo y pescado a la plancha o hervido, yogur natural, plátano, manzana asada, membrillo, pan tostado…
- Evitar alimentos grasos, alimentos ricos en fibra (frutas, verduras y productos integrales), zumos, leche, alimentos azucarados, café, bebidas alcohólicas y gaseosas.
- Pasados unos días puede ser conveniente el consumo de probióticos o lácteos con bífidus para reponer la flora intestinal.
- No se deben tomar medicaciones para frenar la diarrea, antibióticos ni otros fármacos específicos sin que lo indique un médico. En caso de malestar o fiebre se puede optar por tomar paracetamol.
- Realizar reposo relativo y descanso en domicilio.
Si aparecen vómitos es conveniente esperar y volver a reintroducir líquidos de forma progresiva hasta conseguir tolerarlos. Pasados unos días, reintroducir la dieta habitual.
¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?
- Adecuado lavado de manos para evitar el contagio a otras personas. Prestar mayor atención tras ir al baño y antes de manipular alimentos.
- Correcto cocinado y conservación de alimentos: evitar lácteos no pasteurizados, cocinar bien carnes, pescados, huevos y mariscos, lavar bien la fruta y la verdura.
- Buena manipulación de los alimentos: lavado de manos previo, limpieza de superficies y utensilios de cocina.
- Beber agua embotellada cuando se viaja fuera o en lugares donde se desconoce su potabilidad.
- Se recomienda cambio de ropa de cama e higiene corporal completa. También es importante ventilar la casa.
¿CUÁNDO ACUDIR AL CENTRO DE SALUD?
Es importante vigilar una serie de signos y síntomas en el domicilio como son:
- Fiebre mayor de 38,5ºC.
- Deposiciones con moco y/o sangre.
- Dolor abdominal intenso.
- Empeoramiento repentino del estado general.
Ante la aparición de estos síntomas o si no hay mejoría tras 3 días de dieta y cuidados, debe acudir a consultar con un profesional sanitario.
Laura López Suárez
Cristina Areta Cuesta
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
Fuentes
Foto: Imagen de StockSnap en Pixabay
22 Ene, 2019 | Destacado, Enfermería de Familia y Comunitaria
El cuidado de los pies es esencial en la prevención de complicaciones en los pacientes con diabetes, aunque a veces sea el gran olvidado. De ahí la importancia de que los profesionales de Enfermería insistan en su autocuidado.
Cifras elevadas de glucosa en sangre, la disminución de la circulación, el tabaco o el mal control del colesterol y la tensión arterial pueden provocar una disminución progresiva de la sensibilidad de los pies (neuropatía diabética), que conlleva importantes lesiones.
Todo paciente diabético debe de realizar autocuidados de los pies a diario:
- Observar los pies todos los días en busca de heridas, ampollas, grietas, zonas rojas, durezas, deformidades… ayudándose de un espejo o de otra persona para visualizarlos al completo.
- Limpiar los pies a diario con agua templada y jabón neutro evitando tenerlos en remojo más de 5 minutos. Comprobar la temperatura del agua antes de introducir los pies.
- Secar bien los pies con una toalla sin frotar, insistiendo en las zonas interdigitales.
- Hidratar tras la higiene con una crema hidratante sin perfume, evitando las zonas entre los dedos.
- Evitar el uso de polvos, desodorantes o aerosoles.
- Cortar las uñas rectas dejando que sobresalgan los bordes. Utilizar para el corte tijeras de punta roma y una lima de cartón para las esquinas.
- En caso de problemas de visión o dificultad para cortar las uñas, pedir ayuda a un familiar o acudir al podólogo.
LA IMPORTANCIA DE UTILIZAR UN CALZADO ADECUADO
- Utilizar un calzado ajustado, ni muy ancho ni muy estrecho, pero que permita cierta movilidad de los dedos.
- Elegir zapatos de materiales transpirables y de calidad.
- Evitar calzado abierto por delante o por detrás, el talón tiene que estar bien sujeto.
- Evitar calzado con tacón elevado.
- Revisar el calzado con la mano buscando objetos o costuras que puedan producir una lesión.
- Es recomendable comprar el calzado a última hora de la tarde y utilizar el calzado nuevo de forma progresiva en los siguientes días alternándolo con zapatos más usados.
- Utilizar calcetines de algodón, lana o hilo sin costuras ni dibujos, que no aprieten y cambiarlos a diario.
PREVENIR RIESGOS
- Evitar caminar descalzo, incluso en la playa o en la piscina.
- Aplicar crema de protección solar en los pies ante cualquier exposición solar.
- No usar fuentes de calor o frio de forma directa en los pies (bolsas de agua, braseros, manta eléctrica, radiadores, estufas…) que puedan ocasionar quemaduras sin darse cuenta.
- Si presenta callos, grietas, durezas, uñas encarnadas, ampollas, rozaduras o cualquier lesión acuda a un profesional sanitario para su valoración y tratamiento.
Laura López Suárez
Cristina Areta Cuesta
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
Fuentes
Fotografía: Ariadna Creus y Àngel García (Banc d’Imatges Infermeres)