Autolesiones: cuando producirse heridas puede ser adictivo

Autolesiones: cuando producirse heridas puede ser adictivo

Las autolesiones, automutilaciones o autoagresiones consisten en la realización de heridas sobre el propio cuerpo, sin intención de cometer un suicidio. Se trata de un daño físico que puede repetirse en el tiempo e incluso convertirse en una compulsión. La mayoría de las autolesiones se producen mediante cortes en la piel, aunque también pueden realizarse arañazos, mordiscos, arrancarse el pelo o darse golpes.

En algunos casos, las personas que se autolesionan lo hacen como consecuencia del padecimiento de alguna enfermedad o trastorno como el obsesivo compulsivo, el autismo, trastornos alimentarios, de ansiedad o límite de la personalidad. También puede darse en individuos que experimentan emociones fuertes que no saben gestionar o sufren depresión.

¿Por qué lo hacen?
  • Como forma de desahogar la tensión emocional padecida, sintiéndose mejor tras realizarlo.
  • Ausencia de otras estrategias de afrontamiento ante las situaciones y recurrir a la automutilación para evitar pensar o digerir el dolor emocional centrándose en el dolor físico.
  • Forma de autocastigo que la persona piensa que puede merecer.
  • Tras ciertos acontecimientos que son vividos como muy fuertes o dolorosos, se puede sentir como si se estuviera anestesiada, lo que puede llevar a dicha persona a la autolesión como forma de sentir algo, aunque sea dolor. Notar una sensación en el cuerpo, un indicio de “sigo vivo”.
  • Sobre ciertas situaciones que no puede controlar, recurre a la automutilación, ya que esto sí puede controlarlo.
¿Y qué consecuencias tiene?

Lógicamente la consecuencia principal es el daño producido en el propio cuerpo: heridas e incluso infecciones de las lesiones.

Se puede sentir vergüenza e incluso culpabilidad por el acto cometido. De hecho, es frecuente que las automutilaciones se realicen en zonas que no sean fáciles de ver por otras personas, como en los muslos o los antebrazos, pudiéndose disimular con la ropa.

¿Hacerse daño engancha?
  • Según Scilletta (2012), los cortes liberan endorfinas que acaban generando una adicción. Estas sustancias son opiáceos naturales que provocan una sensación de calma, bienestar y alivian el dolor. Como consecuencia, habría personas que se harían adictas a sus propias endorfinas, lo que mantendría la conducta de seguir produciéndose cortes. De hecho, podrían llegar a sufrir una especie de síndrome de abstinencia si no se cortan durante un tiempo.
  • El hecho de que al lesionarse disminuya el malestar emocional, puede llegar a compensar el dolor físico, haciendo que esta conducta se convierta en un círculo vicioso.
  • Se puede desarrollar tolerancia a las mutilaciones realizadas. Esto significa que deberá hacerse heridas más profundas para sentir lo mismo que sentía al principio, lo cual puede perjudicar seriamente la salud de la persona.
¿Y qué hago para evitarlo?

Es fundamental buscar ayuda. Acuda a su centro de salud y ellos serán quienes valorarán la posible derivación a los centros de salud mental.

 

 

Javier Laparra Garrido
Enfermero especialista en Salud Mental. Unidad de Hospitalización Psiquiátrica-B. Complejo Hospitalario de Navarra.
Socio de AEESME Navarra.

 

Fuentes

La importancia del diagnóstico precoz en el autismo

El autismo es uno de los trastornos que se incluyen dentro de la categoría de Trastornos del Espectro Autista (TEA), caracterizados por ser un conjunto de alteraciones conductuales que afectan al desarrollo infantil.

En el niño con autismo se pueden identificar varios signos y síntomas característicos, como dificultades en el lenguaje, la comunicación y la socialización. Además, se observan intereses restringidos y conductas repetitivas. 

Sin embargo, en trastornos como este, las habilidades y comportamientos varían mucho de un niño a otro, así como la gravedad.

En general, son los padres los primeros en detectar que al niño le pasa algo, generalmente en torno a los 13-14 meses de edad. Este tiempo que transcurre entre la detección de un problema y el diagnóstico del TEA suele cursar con mucha angustia e incertidumbre por parte de los progenitores.
Es importante conocer los signos de diagnóstico precoz para iniciar el tratamiento lo antes posible. Algunos de estos signos son los siguientes:

Antes de los 12 meses:

  • No dirige la mirada a personas.
  • No muestra interés en juegos interactivos (cucu-tras, toma y daca).
  • Falta de ansiedad ante los extraños sobre los 9 meses.
  • No muestra anticipación al ser cogido…

Después de los 12 meses:

  • Menor contacto ocular.
  • No responde a su nombre.
  • No señala para pedir.
  • Ausencia de imitación o de balbuceo social…

A partir de los 18 meses:

  • Falta de interés por otros niños.
  • No hay juego simbólico.
  • No responde cuando se le llama.
  • Regresión en el lenguaje.
Autismo
Pixabay

Es importante conocer que alguno de estos signos de forma aislada no indican un TEA. Hay que valorar a cada niño de manera integral para poder realizar el diagnóstico. En cambio, resulta necesario comentarlo con los profesionales de Atención Primaria para su valoración.

Respecto al tratamiento, no existe tratamiento curativo pero sí se pueden realizar diferentes técnica e intervenciones personalizadas a para cada niño que mejoran el pronóstico.

El diagnóstico precoz permitirá iniciar cuanto antes el tratamiento de atención temprana, que consiste en un conjunto de técnicas desarrolladas por un equipo de psicólogos, logopedas y fisioterapeutas para mejorar la maduración psicológica del niño en aquellas áreas en las que se observan carencias.

Además de los profesionales sanitarios, existen diferentes asociaciones y grupos de ayuda que pueden ayudar a padres y niños a superar las dificultades que puedan ir surgiendo.

Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad
Maria Eugenia Milagro Jiménez

Enfermeras especialistas en Pediatría.
Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN@AEPANenfermería

Bibliografía: