Alimentacion saludable durante la jornada laboral

Alimentacion saludable durante la jornada laboral

Unos buenos hábitos de salud -por ejemplo, comer bien, hacer ejercicio, no fumar, dormir y descansar lo suficiente- nos ayudan a mantener una buena calidad de vida a cualquier edad y previenen la aparición de ciertas enfermedades.

Seguir diariamente una alimentación equilibrada contribuye a mantener un buen estado de salud, previniendo determinadas enfermedades crónicas ocasionadas por una alimentación inadecuada.

Todas las acciones para mejorar la alimentación de los trabajadores mejoran la salud individual, la calidad de vida, las relaciones sociales y familiares, el clima laboral, el trabajo en equipo y la imagen de la empresa respecto a los trabajadores. Una buena alimentación es sinónimo de salud, vitalidad, productividad y ánimo.

Para una alimentación equilibrada fuera de casa durante la jornada laboral conviene potenciar preferiblemente los alimentos característicos de la dieta mediterránea así como preparaciones y cocciones suaves que favorezcan la digestión.

Algunas conductas observadas en los trabajadores son los desayunos de poca cantidad y mala calidad para afrontar el trabajo diario o los almuerzos hipercalóricos, con bebidas gaseosas y estimulantes, consumidos con cierta celeridad y que generan un período posterior a la ingesta de alimentos somnoliento, con menor rendimiento físico y mental.

TENER EN CUENTA
  1. Antes de utilizar el salero comprobar que el plato servido necesite sazonarse.
  2. Solicitar siempre una jarra/botella de agua en las comidas.
  3. Conviene no servirse más de lo que se necesita.
  4. La variedad de color de las frutas y verduras se va a traducir en una variedad de nutrientes y elementos antioxidantes (defensas contra las agresiones externas a nuestro organismo).
  5. Para aliñar, escoger aceite de oliva en cualquiera de sus variedades.
  6. En los descansos, saciar el apetito con pequeñas raciones de frutos secos, aceitunas, pan, fruta, y/o productos lácteos.
  7. Una alternativa al consumo de carne son las preparaciones a base de legumbres y cereales.
  8. Introducir variedad en el menú diario.

 

Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de SNMET, Secretario de ADETNA y Vocal de FEDEET

Mª Elena Landibar Goñi
Enfermera del Trabajo. SPP VW Navarra.
Presidenta de ADETNA, Secretaria de SNMET y Vocal de FEDEET

Gemma Madrazo
Enfermera del Trabajo. SPP Iberdrola.
Vocal de ADETNA, Vocal de SNMET y Vocal de FEDEET

Fuentes:

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Cómo cuidar la alimentación en el trabajo a turnos

Cómo cuidar la alimentación en el trabajo a turnos

El trabajo nocturno y trabajo a turnos alteran el ritmo circadiano, produciendo trastornos del sueño y modificando los hábitos alimentarios.

Las consecuencias de la interrupción de los ciclos circadianos digestivos vienen agravadas por el hecho de que los trabajadores/as suelen comer a disgusto y con poco apetito; a veces se saltan alguna comida, especialmente en el trabajo a turnos (el desayuno después del turno de noche). Desde el punto de vista nutricional, los alimentos están mal repartidos a lo largo de la jornada y suelen ser de alto contenido calórico, con abuso de la ingesta de grasas. En el trabajo nocturno suele haber un aumento del consumo de café, tabaco y excitantes para combatir el sueño.

Las alteraciones más frecuentes que pueden darse en estos tipos de trabajo son:

  • Dispepsia.
  • Gastritis.
  • Colitis.
  • Pirosis (ardor de estómago).
  • Digestiones pesadas.
  • Flatulencia.
  • Úlcera de estómago.
  • Aumento de peso/obesidad por modificaciones cualitativas de los alimentos (más grasas, bocadillos, alcohol, etc.) y cuantitativas (exceso de lípidos y falta de glúcidos/hidratos de carbono) cuando el ritmo metabólico es más bajo.

RECOMENDACIONES

Cuando el trabajo a turnos o nocturno es inevitable, se procurará aplicar las siguientes medidas preventivas:

  • Siguiendo la clasificación de los alimentos en cuatro grupos realizada por la FAO/OMS, para conseguir una dieta equilibrada se deberían comer diariamente las siguientes raciones, repartidas a lo largo del día teniendo en cuenta que cada comida debe incluir alimentos de estos cuatro grupos:
    • 2 raciones del grupo de la carne (carne, pescado, huevos, leguminosas, frutos secos…).
    • 2 raciones del grupo de la leche y derivados (leche, mantequilla, queso…).
    • 4 del grupo de las hortalizas y frutas.
    • 4 del grupo del pan y los cereales.
  • Aligerar el tipo de comida, disminuyendo la cantidad de lípidos y reemplazando los embutidos y fiambres por pollo frío, queso y fruta fresca.
  • Desarrollar un plan de educación sanitaria a fin de explicar a los interesados/as los principios de una alimentación sana y modificar paulatinamente los hábitos alimentarios.
  • Prever una pausa lo suficientemente larga que permita tomar al menos una comida caliente durante las horas de trabajo. Introducción de pausas muy breves para mejorar el estado funcional del organismo, en especial durante el trabajo nocturno.

 

Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de SNMET, Secretario de ADETNA y Vocal de FEDEET

Mª Elena Landibar Goñi
Enfermera del Trabajo. SPP VW Navarra.
Presidenta de ADETNA, Secretaria de SNMET y Vocal de FEDEET

Gemma Madrazo
Enfermera del Trabajo. SPP Iberdrola.
Vocal de ADETNA, Vocal de SNMET y Vocal de FEDEET

 

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Alimentación complementaria en niños

Alimentación complementaria en niños

La introducción de la alimentación complementaria en los niños ha supuesto muchos cambios a lo largo de la historia, tanto en edad de inicio como orden de incorporación de los alimentos.

Las principales organizaciones pediátricas tanto nacionales como internacionales (OMS, IHAN, UNICEF, AEPED, AAP) recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, edad a partir de la cual se introducirán gradualmente los alimentos, manteniendo la lactancia materna hasta los 2 años siempre que sea posible.

En niños alimentados con biberón se recomienda igualmente iniciar la alimentación complementaria a partir de los 6 meses.

Pero… ¿qué debo tener en cuenta a la hora de introducir los alimentos?
  • Introducir en pequeñas cantidades (varía mucho de unos niños a otros).
  • Complementar las tomas de leche con nuevos alimentos de una en una. Por ejemplo: primero añadir la merienda, luego comida y merienda… así hasta completar con alimentos todas las comidas.
  • Separar los alimentos que se introducen nuevos al menos 3 días entre ellos.
Y… ¿en qué orden debo incorporarlos?

Hasta hace pocos años se seguía un patrón de incorporación de alimentación por meses similar al reflejado en la tabla:Tabla introducción alimentos

Las últimas recomendaciones indican que no hay un orden adecuado en la incorporación de los alimentos, de manera que se pueden introducir en el orden que la familia y el niño consideren más adecuado según sus preferencias y tradiciones, teniendo siempre en cuenta lo siguiente:

  • Separar los alimentos al menos 3 días, y los diferentes grupos (verduras, pescado…) entre 7 y 10 días.
  • Introducir pronto alimentos ricos en hierro de alta biodisponibilidad (carne, pescado huevo…), ya que la lactancia es deficitaria en hierro a partir de los 6 meses si no se complementa con otros alimentos.
  • Incoporar también alimentos ricos en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (en especial aquellos que contengan DHA) como es el pescado azul (salmón, atún caballa…).
  • Introducir el gluten en pequeñas cantidades antes de los 7 meses (se puede incorporar a los 6 meses dejándoles chupar trocitos de pan, colines…).

En conclusión, no hay base científica que sustente las normas rígidas de introducción de los alimentos que se seguían hasta ahora. La incorporación se adaptará a cada familia y cultura teniendo siempre en cuenta esos puntos básicos.

Cabe destacar que a pesar de estas nociones, siempre hay que tener en cuenta las recomendaciones de tu enfermera de pediatría o pediatra, ya que son ellos los que conocen la situación individual de tu hijo y lo que es mejor para él.

 

Maria Eugenia Milagro Jiménez
Irene Velasco Huici

Marta Espartosa Larrayad

Enfermeras especialistas en Pediatría.
Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN)

 

Bibliografía

  • OPS -OMS. Principios de orientación para la alimentación complementaria del niño amamantado. Washington. 2003.
  • Gil A, Uauy R, Dalmau J; Comité Nutrición AEP. Bases para una alimentación complementaria adecuada de los lactantes y los niños de corta edad. An Pediatr (Barc). 2006;65(5):481-95.
  • Galiano MJ, Moreno-Villares JM. Nuevas tendencias en la introducción de la alimentación complementaria en lactantes. An Pediatr Contin. 2011;9(1):41-7.
  • Lasarte Velillas JJ, Hernandez Aguilar MT, Paricio Talayero JM. Controversias del nuevo documento de la ESPGHAN sobre lactancia materna. 2010. http://perlinfad.wordpress.com/
  • Pallas Alonso CR. Controversias del nuevo documento de la ESPGHAN sobre alimentación complementaria y lactancia materna. 2009 http://perlinfad.wordpress.com/

¿Seguro que la abuela come “lo normal”?

Los ancianos “normalmente” comen menos porque disminuyen sus necesidades físicas. Con la edad, el estómago pide menos cantidad de alimento. A veces, las pérdidas sensoriales también afectan. Los sabores y olores se perciben de forma distinta y los platos no resultan atractivos a la vista. La salud bucal es otro factor a tener en cuenta: la sequedad de boca, los problemas de dentición, las prótesis dentales que no adaptan bien y provocan dolor, pueden disuadir al anciano de comer adecuadamente.

Es difícil poner en evidencia la falta de apetito (hiporexia) porque, a menudo, ni los pacientes ni sus cuidadores, lo mencionan; simplemente lo encuentran normal. Sin embargo, esa pérdida de apetito puede ser un síntoma de  enfermedad, normalmente de carácter psicológico. Los fármacos también pueden provocar falta de apetito.

Foto: Pixabay


La desnutrición es la consecuencia más grave de la hiporexia y abre el círculo vicioso de la enfermedad,  las complicaciones, las estancias hospitalarias, e incluso, la muerte. Si usted quiere saber si “la abuela” come lo normal, tenga en cuenta que el principal signo de alarma es el peso. Toda pérdida de peso no intencionada indica que se está comiendo por debajo de las necesidades reales. Otros signos de alarma son el plato lleno y frío abandonado sobre la mesa, el jugueteo con los alimentos durante la comida o la sustitución de comidas por el consumo de dulces a deshoras.

Concepción Molina Pérez
Especialista en Enfermería Geriátrica
Vocal de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología (SNGG) (@sngeriatria)

Bibliografía:

Alimentación y ejercicio en personas mayores

La nutrición es muy importante para la salud física y emocional. Si usted dispone de tiempo, acompañe al anciano durante la comida para que le resulte más reconfortante y agradable. Si está inapetente, tenga paciencia y evite que la necesidad de alimentarse se convierta en un acto de sufrimiento.

En general, la alimentación tiene que ser equilibrada, variada y gastronómicamente aceptable. La comida, en el caso de los ancianos, debe ser fácil de preparar y capaz de estimular el apetito. Es importante que los platos estén bien presentados y que faciliten la masticación y la digestión.


Se recomienda realizar 5-6 comidas al día y limitar la cantidad en cada ingesta. De esta manera, se obtienen mejores digestiones y es más fácil mantener controlados los niveles de glucosa en sangre.
Alimentación en el anciano


Los déficits nutricionales más comunes en personas mayores son la falta de vitamina D y la falta de zinc. El déficit de vitamina D se asocia a caídas y puede provocar anemia, úlceras en la boca y pérdida de pelo. Para evitar este problema se recomienda ingerir verduras y legumbres verdes, frutas, hígado, cereales y levadura de cerveza. La falta de zinc afecta al sentido del gusto y del olfato y disminuye las defensas. Entre los alimentos con alto contenido en zinc encontramos carnes, pescados, mariscos, legumbres, huevos, quesos curados y cereales integrales.

El ejercicio también es importante. Sin embargo, debe individualizarse de acuerdo al estado de salud y la condición física de cada persona. Habitualmente se aconseja caminar, nadar, bailar o trotar; siempre y cuando no exista contraindicación médica.

Concepción Molina Pérez
Especialista en Enfermería Geriátrica
Vocal de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología (SNGG) (@sngeriatria)

Bibliografía: