En España, una de cada 250-300 consultas en un servicio de urgencias se produce por la consecuencia de la ingesta de una sustancia tóxica, comprometiendo la vida de un joven. Podemos objetivar varios tipos de intoxicaciones en el ámbito hospitalario: intoxicaciones medicamentosas, intoxicaciones por consumo de alcohol y drogas, alimenticias…
Según el Observatorio Español de las Drogas y Adicciones (OEDA) “6 de cada 10 adolescentes se han emborrachado alguna vez en su vida”. Según Corchete, C. et all (2017) el consumo de alcohol se inicia en edades más tempranas, alrededor de los 13 años.
En nuestro país, el abuso de alcohol es uno de los problemas sanitarios y, en consecuencia, la intoxicación etílica aguda es el trastorno orgánico más común inducido por este tipo de sustancia.
El alcohol se absorbe en un 20% en el estómago y en un 80% en el intestino delgado, también se puede absorber una pequeña parte en el intestino grueso, pero dada la capacidad de absorción del intestino delgado, su absorción casi es nula. No obstante, también se puede consumir este tóxico por vía inhalatoria y dérmica.
Un exceso de ingesta de etanol (componente químico del alcohol) comienza con euforia, verborrea, pérdida de inhibición, alteración de la conducta, dando lugar, más tarde, alteraciones de la marcha, habla e incluso, vomitar y perder la conciencia.
EVALUACIÓN DE LA PERSONA INTOXICADA
A la hora de evaluar al joven intoxicado, es necesario comenzar teniendo en cuenta la conducta PAS.
Proteger a la persona víctima, la escena y a nosotros mismos
¿Es una zona segura?, ¿existe algún peligro en la escena: tráfico de vehículos, escaleras, etc.?, ¿podemos acercarnos sin peligro?
Avisar a una persona adulta responsable o a los servicios de emergencias 112.
Pulsa para ver infografía “Actuación en intoxicación etílica”
? Valorar la respiración: ¿Respira normal?, ¿observamos que se mueve el tórax?
Es muy frecuente, debido a la acción del alcohol en el organismo, encontrar a la persona dormida. Sin embargo, si comprobamos que responde débilmente a nuestros estímulos o nos cuesta despertarle, debemos llamar a los servicios de urgencias, en Navarra, 112. En esta llamada, el operador nos pedirá nuestra localización, tipo de suceso e información de la persona víctima, entre otros datos.
Si la persona no responde a los estímulos y se encuentra inconsciente, debemos colocarle en posición lateral de seguridad. Esta posición, consiste en acomodar a la víctima del lado izquierdo, con el fin de evitar, en caso de que ocurra un vómito, su aspiración.
CUIDADOS A LA VÍCTIMA
Mientras acuden al lugar de la escena los servicios sanitarios:
No se debe abandonar a la víctima.
Evitar dar comida o bebida.
Abrigar adecuadamentea la víctima (para evitar la pérdida de calor producida por la vasodilatación del alcohol en el organismo)
Limpiar el interior de la boca tras el vómito.
Amaia Lacunza Erviti Servicio de Urgencias Extrahospitalarias.
Ainara Martínez Ramírez Servicio de Urgencias, Complejo Hospitalario de Navarra.
Itziar Sáenz Bretón Servicio de Urgencias, Complejo Hospitalario de Navarra.
Miren Eslava Pérez de Arrilucea Servicio de Hematología, Complejo Hospitalario de Navarra
Experto Universitario en Enfermería en Urgencias y Emergencias. Universidad Pública de Navarra. Curso 2020-2021.
Bibliografía
Corchete, M., Campo, M. Centeno, et al. Estudio proyecto ícaro-alcohol. Intervención en urgencias en menores por consumo de alcohol. Hospital Universitario Río Hortega, Valladolid. Comisionado para la Droga de Castilla y León.
European Resucitation Council. Recomendaciones para la Resucitación 2021 del Consejo Europeo de Resucitación (ERC). 2021.
Mintegui, S., Gutierrez, J.A., Alustiza, J. et al. Manual de intoxicaciones en Pediatría. 3ª edición. Ergon: Madrid, 2012
Núñez, P., Piñeiro, A., Chillón, R. Tratamiento de la intoxicación aguda por alcohol y otras drogas en urgencias. Formación Médica Continuada en Atención Primaria. Vol. 23. Nº2, pag 47-114. Febrero, 2016.
Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Informe 2020: alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Ministerio de Sanidad. 2020.
Salvador, A., Sánchez, M.V., Manejo de la intoxicación etílica aguda en un servicio de urgencias hospitalarias. 2016. Congreso Virtual de Enfermería de Urgencias 2016
Sociedad Española de Urgencias de Pediatría. Intoxicaciones en la infancia: normas para familias. Consultado el 26 de abril de 2021. Disponible en: https://seup.org/hojas-informativas/
Una de las complicaciones más importantes y frecuentes de la diabetes es la hipoglucemia que consiste en la bajada de azúcar (glucosa) en sangre por debajo de 60-70 mg/dl.
Las causas que pueden producirla son:
Comer poco o saltarse alguna comida.
Administrar dosis excesiva de insulina o errores en la toma de medicación.
Realizar ejercicio físico en exceso.
Abuso de alcohol.
¿CÓMO PUEDO NOTAR QUE EL AZÚCAR EN SANGRE ESTÁ BAJO?
Algunos de los signos y síntomas que se pueden presentar son: sensación de hambre, palidez, sudoración, temblor, palpitaciones, nerviosismo, visión borrosa, hormigueo en los dedos y alrededor de la boca.
Si la hipoglucemia no se resuelve, avanzará con otros síntomas como confusión, dificultad para hablar, mareo, marcha inestable, convulsiones, pérdida de conocimiento y coma.
¿QUÉ HACER PARA RESOLVER UNA HIPOGLUCEMIA?
El primer paso es realizar una medición de la glucosa en sangre. En caso de no ser posible, los pacientes con diabetes que presenten estos síntomas se tratarán como si fuese una hipoglucemia.
Si la glucemia está por debajo de 70 mg/dl hay que tomar hidratos de carbono de absorción rápida (2-3 terrones de azúcar disueltos en agua o leche, caramelos azucarados, zumo de frutas, una cucharada sopera de miel, refrescos azucarados, geles o pastillas de glucosa).
Tras 15 minutos volver a realizar otra medición de azúcar.
Si el nivel de azúcar no está por encima de 70 mg/dl, hay que repetir la toma de hidratos de carbono de absorción rápida.
Si el nivel de azúcar se ha normalizado, se deben tomar hidratos de carbono de absorción lenta (galletas, pan con queso o jamón, biscotes, un vaso de leche, una pieza de fruta). También se puede adelantar el horario de la siguiente comida (desayuno, comida o cena).
Si a pesar de realizar estos pasos no aumenta el nivel de azúcar en sangre, debe avisar a su centro de salud o llamar al 112.
En caso de hipoglucemia grave con pérdida de conciencia, se requiere la ayuda de otra persona para administrar glucagón (para esto se precisa formación previa de su enfermera).
PREVENCIÓN DE LAS HIPOGLUCEMIAS
La educación en diabetes es la mejor herramienta para prevenir, identificar y poner solución a las hipoglucemias. Esto puede realizarse en el centro de salud en la consulta de su enfermera.
Podemos prevenirlas:
Tomando correctamente la medicación según la pauta indicada por su médico.
Planificando el ejercicio físico con antelación para ajustar la comida y la medicación.
Realizar autocontroles anticipándose a los momentos de mayor riesgo de hipoglucemia.
Evitar la ingesta de alcohol.
Cristina Areta Cuesta Laura López Suárez Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
Fuentes
Servicio Navarro de Salud. Complejo Hospitalario de Navarra. Recomendaciones de Enfermería. Uso del Glucagón (hipoglucemia).
Servicio Navarro de Salud. Sección de Nutrición Clínica y Dietética. Recomendaciones dietéticas para la hipoglucemia.
Menarini diagnostics. Soluciones para la Diabetes. Guía práctica de las complicaciones agudas de la diabetes.
F.J. Díaz Cadórniga, Dr. E. Menéndez Torre, Dr. J. Moreiro Socias, Dr. J. Franch Nadal. Consejos para la diabetes tipo 2. Barcelona (España): Sanofi S.A; Diciembre 2017.
Gobierno de Navarra. Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra. Sección de Promoción de la Salud y Salud en todas las Políticas. La Diabetes.
La despedida del año y el comienzo del siguiente trae consigo cambios en nuestra rutina diaria. Los eventos y celebraciones nos llevan a realizar excesos en la mesa, tensiones emocionales y estrés que suelen convertirse en norma.
Con el inicio del nuevo año es muy común hacerse propósitos: aquella actividad que llevas mucho tiempo queriendo aprender, amistades que retomar… En muchos casos, uno de estos propósitos se relaciona con la salud: hacer deporte, volver a la alimentación saludable tras las celebraciones, dejar de fumar… A continuación, vamos a ver las recomendaciones básicas que podríamos aplicar para mejorar nuestros estilos de vida:
Actividad física:
30 minutos de actividad moderada 5 o más veces a la semana: caminar, nadar, correr, bailar…
Ejercicios de fuerza, flexibilidad y equilibrio 2 o 3 días a la semana: gimnasia, yoga, estiramientos…
Alimentación saludable y equilibrada. Mantener un peso adecuado.
Tabaco y alcohol: dejar de fumar y evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
Bienestar emocional: se puede influir sobre sentirse bien: cuídate, cuida a los demás y al entorno. Reducir el estrés.
Es aconsejable empezar modificando aquello que te resulte más fácil. Comenzar con pequeñas metas y una vez conseguidas, las fuerzas para plantearte nuevos retos serán mayores.
Para más información puedes acceder a estefolletoo solicitar cita con la enfermera del Centro de Salud, que te ayudará en el proceso de cambio hacia una mejora en su salud.
Amaya Aguas Torres
Sonia Domínguez Pascual Enfermeras. Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra(ISPLN)
Fuentes
Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad. Estilos de vida saludable. España. Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud. 4 Noviembre 2015. Disponible en: http://www.estilosdevidasaludable.mscbs.gob.es/
El alcohol es una droga que actúa deprimiendo el sistema nervioso central e inhibiendo las funciones cerebrales. Su consumo supone un problema de salud pública.
Está muy normalizado dentro de nuestra sociedad y arraigado a nuestra cultura en la que se bebe en celebraciones, actos sociales, comidas, reuniones… De hecho, es la sustancia psicoactiva más consumida, pero no por ello está libre de riesgos, todo lo contrario.
Entre la población de 15 a 64 años:
el 77,6% ha consumido alcohol en los últimos 12 meses.
el 62,1% en los últimos 30 días.
el 9,3% consume diariamente en los últimos 30 días.
Los adolescentes comienzan a beber a los 13,7 años y 6 de cada 10 menores de entre 14 y 18 años consumen alcohol los fines de semana.
UNIDAD DE BEBIDA ESTÁNDAR (UBE)
Es la medida que se utiliza para calcular la cantidad de alcohol consumida. 1 UBE equivale a 10 gramos de alcohol.
Ejemplos: 1 copa de vino o 1 caña = 1 UBE 1 cubata o 1 copa de licor o 1 vermut = 2 UBE
LIMITES DE CONSUMO
Hay que tener en cuenta que no existe un nivel seguro de consumo de alcohol, sólo es seguro el consumo cero. Aún así, se recomienda no superar los siguientes límites:
Cuando se conduce cualquier tipo de vehículo o maneja maquinaria y herramientas.
Durante prácticas deportivas.
Mientras se consumen otros medicamentos o drogas que puedan interactuar.
Personas con diagnóstico de enfermedad mental.
Personas con dependencia al alcohol.
Cuando se realizan trabajos de precisión o con responsabilidad sobre otras personas.
RIESGOS PARA TU SALUD
A corto plazo: aumento de accidentes, aumento de actos violentos, relaciones personales conflictivas, aumento de prácticas sexuales no seguras, aporte de calorías que no alimentan, pero engordan y “resaca” tras el consumo.
A largo plazo: enfermedades con afectación al cerebro, páncreas, hígado, vasos sanguíneos, estómago; aumento de la tensión arterial; aumento del riesgo de cáncer; problemas en el desarrollo cerebral, memoria, coordinación y aprendizaje e infertilidad.
CÓMO ACTUAR ANTE UNA INTOXICACIÓN
Ante una intoxicación etílica, el tratamiento consistirá en mantener las constantes vitales y en evitar complicaciones, como la depresión respiratoria, aspiraciones, bajadas de azúcar y paradas cardiorrespiratorias. Lo más recomendable es colocar a la persona en posición lateral de seguridad (PLS) y avisar al 112 (ver vídeo de PLS).
CONSUMO RESPONSABLE
Si consumes alcohol procura hacerlo con el menor riesgo y de manera responsable. Hay unos consejos que pueden ayudar:
Poner límites y mantenerlos.
Bebe despacio.
Elige bebidas de menor graduación y, sobre todo, tú decides si quieres beber y cuánto.
No mezcles alcohol con otras drogas.
Intentar realizar otras actividades de ocio (paseos, cine, deporte…), no sólo salir a tomar algo.
Comer mientras se bebe.
Beber agua o bebidas no alcohólicas durante el consumo.
Cristina Areta Cuesta Laura López Suárez Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria
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