Se trata de una respuesta normal de nuestro organismo que nos ayuda a enfrentarnos a situaciones desafiantes y peligrosas de la vida cotidiana (un examen, una entrevista de trabajo, un viaje en avión etc.).
¿CÓMO SABER SI ES PATOLÓGICA?
Pondremos algunos ejemplos:
La respuesta es desproporcionada ante el estímulo que la produce.
Te impide llevar una vida normal en la relación con tu familia, pareja, trabajo…
Persiste incluso después de que la situación o el objeto estresante desaparezca.
La ansiedad se acompaña de uno o más síntomas:
Físicos: palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, “nudo” en el estómago, insomnio…
Psicológicos: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, temor a perder el control, dificultad para tomar decisiones…
De conducta: Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, inquietud motora, rigidez motora…
Intelectuales o cognitivos: Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas…
Sociales: Irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una conversación, temor excesivo a posibles conflictos…
Es ante la ansiedad patológica donde el personal de Enfermería especialista en Salud Mental puede ayudarte, a través de:
Técnicas de relajación.
Consejos sobre dieta equilibrada, ejercicio, combatir el insomnio.
Asesoramiento farmacológico.
Práctica de la plena conciencia (Mindfullness) para aprender a vivir el momento presente.
Seguimiento personalizado, individual o grupal.
Para llegar hasta nosotras debes dirigirte a tu médico de Atención Primaria y él te derivará al Centro de Salud Mental correspondiente.
Las verdaderas claves para controlar la ansiedad están en ti. Nosotras te ayudamos a encontrarlas.
Melgar Mairal M et al. Terapia grupal en síndrome ansioso depresivo y situaciones de estrés. Metas de Enferm oct 2005; 8(8): 20-Méndez Nieto S.
García Hernández P, Nieto García E, Lerma Barba MD, Montoya Juárez R, Schmidt Río Valle J. Depresión y ansiedad: influencia de un programa de rehabilitación cardiaca. Metas Enferm 2013; 16(10): 6-12.
El duelo por la pérdida de un ser querido puede generar multitud de emociones de intensidad variada: pena, ira, miedo, desesperación, culpabilidad, sensaciones físicas, alteraciones del comportamiento y de la percepción, trastornos del sueño y del apetito…
Además la manera en la que se produce la pérdida, nuestra fuerza interior ante lo adverso, la relación que teníamos con la persona fallecida, el significado que tenía para nosotros esa persona,… puede dificultar este proceso, pudiendo prolongarse incluso más de un año.
Aceptar la realidad de la pérdida, así como gestionar las emociones y el profundo dolor pueden convertirse en un arduo camino que necesite del acompañamiento de familiares, amigos y/o profesionales sanitarios. En este sentido el personal de Enfermería de los Centro de Salud Mental sabremos ayudarte.
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• Permítete sentir ese dolor ya que oponerse a ello prolongará y complicará el duelo y, por tanto, el sufrimiento. No todos experimentamos el mismo grado de dolor, pero es imposible que ante la pérdida de alguien a quien se estaba fuertemente vinculado no sintamos cierto nivel del mismo.
• Trata de comunicar cómo te sientes ante la situación vital por la que estás pasando y habla de cómo has vivido la pérdida. Busca la ayuda de tu entorno social.
• No reprimas el llanto. Llora en soledad y también en compañía.
• En los primeros meses no tomes decisiones que produzcan grandes cambios en tu vida.
• Toca ahora aprender a vivir en ausencia de la persona que no volverá, asumir competencias ante la nueva situación y continuar con un nuevo sentido ante la vida y el mundo. Esto no significa que debas olvidar; intenta encontrar una forma de seguir vinculado a tu ser querido, sin que te impida seguir viviendo.
• Tampoco te automediques, busca el apoyo de profesionales que te orientarán y te acompañarán durante todo el proceso.
David Rodríguez Merchán Enfermero especialista en Salud Mental
Bibliografía
J.W. Worden (2013). El tratamiento del duelo. Asesoramiento psicológico y terapia (4ª edición). Paidós. Barcelona Buenos Aires México
El puerperio o postparto es el periodo de tiempo que se inicia tras el parto y finaliza a las seis semanas posteriores al nacimiento. Es un periodo de cambios, de adaptación, de aprendizaje y de expectativas nuevas, en el que se producen cambios en todos los sentidos. En estos momentos, la matrona debe ser una figura de referencia donde poder expresar todas las dificultades, miedos o dudas que surgen durante esta etapa.
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Una de las consultas más frecuente tras el parto se debe a los cambios que surgen a nivel sentimental o emocional. El 75% de las madres experimentan lo que se llama “tristeza postparto” o “maternity blues”. Es importante comprender que esta situación es debida al cansancio, a la falta de sueño y a la propia adaptación a la nueva situación y que no requiere tratamiento. Si esta sintomatología no desapareciera, es necesario derivar a la puérpera a los Centros de Salud Mental para evaluar la situación.
No existe un examen único para diagnosticar la depresión postparto. El diagnóstico se basa principalmente en los síntomas que la puérpera describe al médico o al personal especialista en Enfermería de salud mental. Además, es importante, realizar una analítica de sangre para descartar causas físicas de dicha sintomatología. Si se confirma la depresión postparto, el uso de medicamentos combinado con una buena psicoterapia profesional, reduce o elimina los síntomas de una manera efectiva.
Durante el postparto es imprescindible asegurar un buen descanso, por ello es importante dormir cuando el bebé esté durmiendo y pedir ayuda a la pareja, familia o amigos con las necesidades del bebé y del hogar. Así mismo, no deben esconderse los sentimientos, ya que es positivo hablar acerca de ellos con su entorno y es muy recomendable unirse a grupos de apoyo, hablar con otras madres o con su matrona y sacar tiempo para salir a la calle y pasear.
¿Consultas el whatsapp cada 3 minutos? ¿No puedes dejar de mirar Facebook? ¿Retwitteas constantemente? ¿Dirías que todo esto se ha convertido en una obsesión?
Lo que para la mayor parte de las personas supone una herramienta de comunicación, para otras puede llegar a convertirse en una adicción. Entre el 3 y 6% de la población hace un uso abusivo de las TIC, dejando de lado actividades cotidianas. ¿Qué te puede indicar que comienzas a tener un problema? Quizás estas señales puedan avisarte:
¿Duermes poco por estar conectado?
¿Descuidas tu salud los estudios y las relaciones personales?
¿Te enfadas cuando no te puedes conectar?
¿Sientes euforia cuando estas online y no puedes limitar el tiempo?
Si tú o alguien que conozcas crees que puede estar en esta situación, estos pequeños consejos pueden ser de gran utilidad para ti: Limitar el uso de pantallas,fomentar las relaciones sociales y potenciar actividades deportivas y de ocio.
En algunos casos esto no será suficiente, y será necesario pedir ayuda a tu enfermero especialista en Salud Mental, quien te diseñará un plan personalizado en tres etapas:
Evitar cualquier contacto con las TIC durante las primeras semanas del tratamiento.
Aumentar de manera progresiva el tiempo de conexión bajo supervisión en fases iniciales.
Conseguir mantener en el tiempo un uso adecuado de las nuevas tecnologías.
A veces este fenómeno es síntoma de otros problemas de salud mental: ansiedad, depresión, fobia social, otras adicciones, etc. Y recuerda que la prevención y detección temprana son el mejor tratamiento, así que no dudes en consultar a tu enfermero especialista en Salud Mental.
Becoña, E. (2009). Factores de riesgo y de protección en la adiccióna las nuevas tecnologías. En E. Echeburúa, F.J. Labradory E. Becoña (eds.), Adicción a las nuevas tecnologías enadolescentes y jóvenes (pp. 77-97). Madrid: Pirámide.
Estévez, L., Bayón, C., De la Cruz, J. y Fernández-Liria, A. (2009). Uso y abuso de Internet en adolescentes. En E. Echeburúa, F.J.
Labrador y E. Becoña (eds.), Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes (pp. 101-128). Madrid: Pirámide.Fundación Pfizer (2009). La juventud y las redes sociales en Internet. Madrid: Fundación Pfizer.
Mi especialidad surgió en el año 1970 y hoy día, para obtener el título, he pasado por cuatro años de universidad, superado un examen estatal y realizado dos años de especialidad en régimen de residencia.
Formo parte de un Equipo Interdisciplinary trabajo en los diferentes dispositivos de la Red de Salud Mental: Centro de Salud Mental, Unidad de Hospitalización, Hospital de Día, etc. Mi principal herramienta de trabajo es una forma de Comunicación/Relación específica encaminada a ayudarte a ti y tu familia en vuestras necesidades al acudir a uno de esos dispositivos. Contaréis conmigo para acogeros y daros la información precisa, ofreceros escucha, apoyo, seguridad, esperanza, acompañamiento, etc. En algunos momentos de tu proceso seré la profesional más cercana y con la que más ratos pases.
Te administraré los fármacos prescritos y haré un seguimiento de sus efectos en ti, así como de los niveles adecuados en tu organismo.
Trabajaré contigo, a nivel individual o en grupo, en la adquisición de conocimientos sobre el proceso de tu enfermedad, factores desencadenantes/protectores, tratamiento, prevención de recaídas, etc. Trataré, en mi relación contigo y enseñándote diferentes técnicas, que consigas la mayor capacidad posible para manejar “tu vida” con sus dificultades y seguir creciendo como persona.
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