Las caídas son eventos inesperados y repentinos que pueden llegar a ocasionar importantes lesiones que deriven en fracturas, hemorragias, inmovilidad y deterioro general del individuo. Incluso pueden llevar a la muerte.
Las caídas suponen un importante problema de salud pública por lo que su prevención es prioritaria. Se calcula que anualmente se producen en el mundo 37,3 millones de caídas que requieren atención sanitaria. Los principales afectados son las personas mayores, en quienes hay que centrar la atención sobre este aspecto tanto en la consulta de enfermería como en el manejo del entorno en el domicilio.
¿POR QUÉ SE CAEN LAS PERSONAS?
Factores ambientales: mala iluminación, suelos deslizantes, superficies irregulares, uso incorrecto de dispositivos de apoyo, calzado y ropa inadecuado.
Factores personales: antecedentes de caídas, edad avanzada, vivir solo, consumo de medicamentos, enfermedades crónicas y agudas, alteraciones de la vista o del oído, carencias nutricionales, alteraciones de la movilidad y deterioro cognitivo.
¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES RECOMENDACIONES PARA PREVENIR CAÍDAS?
Medidas generales:
Ingesta de alimentos ricos en calcio y vitamina D, exposición solar adecuada y beber 6-8 vasos de agua al día.
Realización de ejercicio físico de forma regular, de intensidad moderada y adaptado a cada persona, junto a ejercicios de equilibrio.
Revisión y corrección de déficit visuales y auditivos.
Participar en actividades sociales y mantener la mente activa.
Toma correcta de la medicación pautada.
Manejo del entorno en el domicilio:
Mantener una adecuada iluminación en la vivienda y encender luces para desplazarse durante la noche.
Evitar dejar objetos fuera de su sitio habitual o tirados en el suelo, retirar las alfombras, cerrar correctamente puertas y cajones de muebles.
Uso de calzado adecuado, preferiblemente cerrado evitando caminar descalzo.
Prestar especial atención en el baño, utilizando alfombrillas antideslizantes, barras de sujeción y manteniendo las superficies secas.
No levantarse de forma brusca de la cama ni de las sillas: realizar el movimiento de forma paulatina.
Evitar cerrar las puertas con pestillo o dejar las llaves puestas en la cerradura.
Valorar la necesidad de dispositivo de teleasistencia y llevarlo siempre consigo.
Utilizar teléfono inalámbrico con los números de emergencia accesibles.
Tenga los objetos de uso habitual en zonas accesibles para no necesitar subirse a escaleras o taburetes.
Medidas en vía pública:
Utilización de dispositivos de apoyo (bastones, andadores, muletas…).
Uso de barandillas para desplazamientos por escaleras.
Prestar atención a los desniveles del suelo para evitar tropezar.
En transporte público, procurar ir sentado, agarrarse a las barras y desplazarse sólo cuando el vehículo esté parado.
Cruzar siempre la calle por los pasos de peatones y cuando el semáforo esté en verde, vigilando que los coches hayan frenado por completo.
Laura López Suárez Cristina Areta Cuesta Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
En verano el ritmo de vida cambia, el buen tiempo y el calor invitan a realizar diferentes actividades en contacto con la naturaleza y el aire libre.
Para poder disfrutar de nuestras vacaciones es importante tener en cuenta una serie de consejos para prevenir problemas de salud.
ALIMENTACIÓN Y EJERCICIO
Hay que adaptar la alimentación para estar bien hidratados y evitar problemas gastrointestinales:
Realizar comidas ligeras con abundantes frutas y verduras bien lavadas.
Garantizar una correcta hidratación bebiendo agua con frecuencia (2 litros/día) aunque no se tenga sensación de sed, evitando bebidas alcohólicas, azucaradas y gaseosas.
Vigilar la conservación de los alimentos expuestos al calor teniendo especial cuidado cuando los transportamos de excursión o a la playa y con los alimentos más susceptibles como los lácteos, quesos y huevos crudos o poco cocinados. Se requiere una refrigeración adecuada en nevera portátil para evitar crecimiento de bacterias que puedan producir enfermedades.
Realizar actividad física de mayor intensidad durante las horas de menos calor, evitando la franja horaria de 12 a 17 horas.
PROTEGERSE DEL CALOR
Exponerse al sol durante mucho tiempo o mientras realizamos ejercicio intenso puede producir pérdida de agua y sales que provoquen un golpe de calor. Los síntomas que aparecen son: aumento de la temperatura corporal (39°C o más), piel roja, caliente y seca, dolor de cabeza, mareo, náuseas, taquicardia e incluso pérdida de conocimiento que requiere atención sanitaria.
Para prevenir los golpes de calor hay que mantenerse bien hidratado, reducir la actividad física, protegerse del sol en lugares frescos y llevar ropa ligera, holgada y transpirable.
PISCINAS Y BAÑOS
Las zonas de baños son lugares que requieren especial atención:
Utilizar protección solar adecuada al tipo de piel y edad aplicándola al menos 30 minutos antes de la exposición y renovarla cada 2 horas y después de cada baño.
Se recomienda cubrir la cabeza con un sombrero o gorro en exposiciones prolongadas y utilizar gafas de sol homologadas.
Realizar una entrada progresiva al agua, sobre todo tras las comidas o la exposición prolongada al sol para no presentar alteraciones gastrointestinales.
Para prevenir los accidentes en el agua hay que respetar las normas de seguridad en las zonas de baño, comprobar la profundidad del agua antes de zambullirse para evitar traumatismos craneales o lesiones medulares, utilizar dispositivos de flotación para las personas que no saben nadar o mientras se practican deportes acuáticos de riesgo. Vigilar especialmente a los niños durante el baño y evitar bañarse tras ingerir alcohol o por la noche.
PERSONAS MÁS VULNERABLES
Las personas más vulnerables a las altas temperaturas y al efecto del sol que precisan especial cuidado son los niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.
En estos casos las recomendaciones son las mismas que para el resto de la población pero prestando mayor atención para que las cumplan:
Insistir en una adecuada ingesta de líquidos en personas mayores que no sienten sed.
Ofrecer agua a menudo a los niños y a los bebés ponerlos al pecho con más frecuencia.
No dejar a nadie en un vehículo estacionado y cerrado, aunque sea por poco tiempo.
Mantener los medicamentos en un lugar fresco, sin exposición directa al sol para no alterar sus propiedades y comprobar que la medicación que se toma no aumenta la sensibilidad de la piel al sol.
Si un anciano vive solo, pasar a visitarle o llamarle a diario.
Los enfermos crónicos deben consultar al médico ante cambios en su estado de salud.
Cristina Areta Cuesta
Laura López Suárez
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
El tabaquismo es la primera causa evitable de enfermedades y muerte prematura en España. Es muy conocido por todos que fumar provoca graves perjuicios para la salud personal y del entorno que nos rodea, pero nunca es tarde para abandonar el tabaco y disfrutar de los beneficios que nos aporta.
¿QUÉ BENEFICIOS OBTENGO AL DEJAR DE FUMAR?
Mejoría de la capacidad respiratoria y cardiovascular que aumenta la oxigenación, disminuye la tos y las limitaciones para realizar actividades físicas, permitiendo una vida más activa.
Disminución del riesgo de padecer cáncer y otras enfermedades derivadas del consumo de tabaco.
Mayor libertad y control sobre tu vida disminuyendo los niveles de ansiedad.
Aumento de la agudeza del los sentidos del olfato y el gusto que te permitirá volver a disfrutar de sabores y olores perdidos.
Mejoría de la vida sexual y aumento de las posibilidades de concepción además de evitar riesgos durante el embarazo para favorecer el nacimiento de un niño sano.
Mejoría del aspecto físico: la piel está más oxigenada y retrasa la aparición de arrugas y manchas. Además mostrarás una boca más sana con un aliento fresco y dientes más blancos.
Serás ejemplo para tu entorno y familia, evitando a su vez convertirlos en fumadores pasivos.
Ahorro económico que permitirá invertir tu dinero en otras necesidades o caprichos.
Aquí podrás ver los beneficios desde los primeros minutos de dejar de fumar hasta años después. ¿QUÉ PUEDO HACER PARA DEJARLO? La mejor medida para la prevención del tabaco es no empezar nunca a fumar y evitar ambientes con humo, para ello es muy importante insistir en no iniciar el consumo en edades tempranas informando en profundidad a adolescentes y jóvenes de las consecuencias del tabaco, fomentando entornos y actividades saludables.
Una vez que has decidido dejar de fumar lo primero es establecer el nivel de dependenciaa la nicotina a través del Test de Fagerströmy tu motivación en ese momento con elTest de Richmond que facilitará el diseño de tu estrategia. En tu centro de salud te facilitarán estas herramientas y te acompañarán muy de cerca en este proceso tanto en consulta de enfermería como de medicina.
Para empezar, establece una fecha concreta para dejar de fumar en un plazo menor de un mes, evitando épocas de estrés que te lleven a aplazarlo.
Es importante que lo comuniques a las personas de tu entorno para que te apoyen y te comprendan.
Conciénciate de que aparecerán dificultades en el camino derivadas de la abstinencia a la nicotina y planea estrategiaspara afrontarlas con éxito.
Elimina el tabaco y todo lo que te recuerde fumar de tu entorno para evitar tener tentaciones.
Sentirás un fuerte deseo de fumar, pudiendo acompañarse de otros síntomas físicos y psicológicos derivados de la abstinencia a la nicotina que cederán en unas 2- 4 semanas tras dejar de fumar.
Transcurrido este tiempo el deseo es menor. Es importante no confiarse puesto que la simple idea de que un cigarrillo no importa puede llevarnos a una recaída.
No obstante la recaída puede formar parte del proceso de dejar de fumar, no lo asumas como un fracaso sino como una alerta que te permita analizar los motivos que te han llevado a fumar de nuevo y trata de pensar en el tiempo sin tabaco y los beneficios que has obtenido.
¿QUÉ RECURSOS PUEDEN AYUDARME?
Centro de salud: consultas individualizadas, terapias grupales de apoyo, tratamientos farmacológicos para quien lo precisa y actividades comunitarias de educación para la salud en prevención del hábito tabáquico.
Guías y libros para dejar de fumar editadas por organismos públicos.
Grupos de apoyo en el entorno de la comunidad que incluyen exfumadores.
Páginas web de información y estrategias para dejar de fumar. (Prevención del Tabaquismo, página del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, MSSSI)
Una herida se define como la pérdida de solución de continuidad de la piel.
CLASIFICACIÓN Existen distintas clasificaciones de las heridas dependiendo de:
Localización.
Profundidad: si afectan a una capa de la piel o a más, a los nervios, tendones, músculos u órganos internos.
Mecanismo de producción:
Punzantes: producidas por objetos punzantes (como un cuchillo).
Contusas: producidas por objetos romos, son heridas cerradas en las que es usual la aparición de hematomas (golpe contra una puerta).
Abrasivas: causadas por la fricción o rozamiento de la piel con superficies duras (caída de la bicicleta).
Quemaduras: que a su vez se clasifican según extensión, profundidad (1,2 o 3 grado) y mecanismo de producción (químicas, eléctricas, solares).
Quirúrgicas: producidas por una cirugía.
Mordeduras.
CUIDADOS Dependiendo de la clasificación de las heridas, éstas necesitarán distintos cuidados: aplicación de puntos o grapas; de pomadas y apósitos desbridantes (ayudan a eliminar el tejido muerto); anti-infecciosos (combaten la infección) y cicatrizantes (estimulan la cicatrización de las heridas). En general los primeros cuidados que se deben aplicar a todas las heridas son:
Limpieza con agua y jabón neutro y secado minucioso.
Aplicación de antiséptico (povidona yodada, clorhexidina…)
Si existe sangrado, compresión directa de la herida hasta que ceda.
Cubrir con un apósito o vendaje.
También conviene tener en cuenta otros consejos como:
Mantener la heridas limpias y secas.
Vigilar los síntomas o signos que nos indicarían que puede existir una infección: enrojecimiento de los bordes, calor, dolor y exudación purulenta y/o maloliente.
Comprobar que se cumple el calendario vacunal frente al tétanos.
El sedentarismo ha aumentado espectacularmente en los últimos años, favoreciendo el avance rápido de enfermedades crónicas y provocando la pérdida de movilidad articular y fuerza muscular que empeora la calidad de vida.
Por este motivo, el ejercicio físico debe ser una constante en nuestro día a día para mejorar la salud y el bienestar en cualquier etapa de la vida. ¿QUÉ ES EL EJERCICIO FÍSICO? Toda actividad que se realiza de manera voluntaria y planificada con el objetivo de obtener beneficios en nuestra capacidad física y conseguir un estilo de vida saludable. Ejemplo: nadar, salir a caminar, clases de Pilates… Es importante diferenciarlo de la actividad física que es cualquier actividad que realizamos de manera habitual sin el fin de mejorar nuestra forma física como por ejemplo las tareas del hogar, la actividad laboral, los desplazamientos, el ocio…
¿POR QUÉ HACER EJERCICIO FÍSICO?
Porque nos aporta beneficios a muchos niveles:
Físico: mejora el estado físico general, aumentando la capacidad cardiorrespiratoria y fortaleciendo nuestro sistema musculo-esquelético. Ayuda en la pérdida y el mantenimiento del peso corporal. También es una herramienta básica en la prevención y control de enfermedades como diabetes, obesidad, osteoporosis, hipertensión y enfermedades cardiorrespiratorias.
Psicológico: proporciona un aumento de la autoestima, sensación de bienestar, disminuye el estrés y refuerza capacidades cognitivas como el aprendizaje y la memoria.
Social: promueve las relaciones sociales generando redes de apoyo, aumenta la autonomía y previene la fragilidad y dependencia.
¿CÓMO PLANIFICO MI EJERCICIO FÍSICO? Se recomienda realizar ejercicio físico de resistencia cardiorrespiratoria5 días a la semana con una duración mínima de 30 minutos y una intensidad moderada que nos permita hablar mientras realizamos la actividad sin que nos falte el aliento.
Iniciaremos cada sesión con un calentamiento previo a la actividad principal y la finalizaremos reduciendo paulatinamente la intensidad para la vuelta a la calma que incluye ejercicios de estiramiento. Además, se debe completar con ejercicios de fuerza/tonificación y flexibilidad al menos 2 días por semana (vídeos: ejercicios de fuerza y ejercicios de flexibilidad)
En personas mayores de 65 años también se recomiendan los ejercicios de equilibrio y coordinación para una mayor adaptación al medio y prevenir así las caídas (vídeo ejercicios de equilibrio). No nos debemos olvidar de llevar ropa y calzado adaptados a la actividad que realicemos.
Foto: Pixabay
PRESCRIPCIÓN DEL EJERCICIO Dentro de nuestra labor diaria en la consulta del centro de salud está la prescripción de ejercicio físico como pilar fundamental para el mantenimiento y mejora de la salud y el impulso para la creación de grupos comunitarios en los que realizar ejercicio. Aquí os dejamos como ejemplo un bonito proyecto que se lleva realizando desde hace años en el centro de salud San Pablo (Zaragoza) por todo el equipo de salud que cree en la actividad comunitaria y en el trabajo fuera de las consultas: cortometraje “Pasos”.
Cristina Areta Cuesta
Laura López Suárez
Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
Bibliografía:
Instituto de Salud Pública de Navarra. Promoción de la salud. Estilos de vida.
La Diabetes Mellitus (DM) es una enfermedad crónica que produce aumento de glucosa (azúcar) en sangre debido a que el páncreas no produce insulina suficiente o el organismo no es capaz de utilizarla.
La insulina es una hormona que regula los niveles de glucosa en sangre, permitiendo su entrada en las células para que éstas obtengan energía.
Existen diferentes tipos de diabetes:
DM tipo 1/ insulinodependiente: inicio en edades tempranas.
DM tipo 2/ no insulinodependiente: inicio en edad adulta.
Diabetes gestacional: aparece durante el embarazo, precisa insulina y se detecta en las pruebas prenatales.
Los síntomas de sospecha de DM son: aumento de la cantidad de orina (poliuria), aumento del apetito (polifagia), sed (polidipsia), pérdida de peso y cansancio. La complicación más frecuente e importante de la DM es la hipoglucemia (niveles bajos de glucosa en sangre) que requiere medidas inmediatas (ingesta de hidratos de carbono o administración de glucagón).
Las complicaciones a largo plazo son: problemas en grandes vasos sanguíneos que llevan al aumento del riesgo cardiovascular; problemas en pequeños vasos, afectando principalmente a ojos y riñones, y alteración en la sensibilidad por afectación de los nervios que favorece la aparición de lesiones en la piel (ej: pie diabético).
Los principales pilares del tratamiento de la DM y la garantía de una mejor evolución son el ejercicio físico regular, la dieta saludable y variada, reduciendo el consumo de dulces y grasas para garantizar un adecuado peso corporal, así como la medicación para alcanzar niveles óptimos de glucosa en sangre, ya sea con antidiabéticos orales o insulina.
SÍNDROME DE REPERCUSIÓN LABORAL
En la población trabajadora con DM, hay que tener en cuenta su actividad laboral dentro de la rutina de la vida diaria y adaptar ejercicio físico, dieta y medicación al tipo de trabajo que desarrolla, según las características de carga física, carga mental y turnos del puesto de trabajo.
La diabetes tipo 2 constituye un síndrome de repercusión laboral, bien como condicionante de limitaciones en la aptitud laboral del trabajador afectado, o como factor de riesgo específico de accidentes laborales traumáticos y daño laboral no traumático. Este efecto guarda relación con las limitaciones de la enfermedad y sus complicaciones, y con las polimedicaciones a las que el trabajador diabético ha de someterse.
De todas estas circunstancias se ocupa la Unidad Básica de Salud (UBS) en la empresa, al realizar la Vigilancia de la Salud de los trabajadores. Del examen de salud periódico se deriva una Aptitud para el trabajo, y en caso de tener restricciones o limitaciones, el trabajador es considerado como Especialmente Sensible (ES), situación que requiere una adaptación del puesto de trabajo o una reubicación dentro de la empresa.
De esta labor, en coordinación con las Unidades de Atención Primaria y los especialistas en Endocrinología, depende minimizar los riesgos laborales, mejorar la calidad de vida del trabajador y reducir los costos sociales y empresariales derivados de una enfermedad de especial trascendencia en la salud pública.
Laura López Suárez Cristina Areta Cuesta Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
Mª Elena Landibar Goñi Especialista en Enfermería del Trabajo.
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