El cáncer de piel es la forma más frecuente de cáncer en la población de piel blanca. El principal factor de riesgo para desarrollarlo es la exposición crónica y prolongada a los rayos ultravioleta. Se puede prevenir mediante fotoprotección.
Generalmente aparece en zonas expuestas al sol y tiene buen pronóstico con un diagnóstico y tratamiento precoz. En esta entrada detallaremos los tratamientos, incluidos en los que toma parte Enfermería
Se clasifican en melanomas y no melanomas. Dentro de estos últimos, los más frecuentes son:
Carcinoma basocelular
Carcinoma basocelular (80 %): Existen diferentes tipos. Provoca destrucción local y no genera metástasis.
Carcinoma epidermoide (20 %): puede diseminarse a los nódulos linfáticos.
Queratosis actínicas: lesiones pre-malignas más frecuentes. Puede evolucionar a carcinomas espinocelulares.
Enfermedad de Bowen: carcinoma epidermoide in situ.
DIAGNÓSTICO
Se realiza mediante examen clínico y confirmación por biopsia. La sospecha se produce ante heridas o ulceraciones de larga duración que no curan
TRATAMIENTOS
La cirugía presenta índices de curación del 90 %. Se realizar un margen alrededor de la lesión, que asegure su total extirpación. Precisa de cuidados de la herida quirúrgica y de la cicatriz.
Crioterapia y electrocirugía
Destrucción de la lesión mediante frio/calor. Requiere cuidados posteriores de la quemadura.
Inmunomoduladores tópicos
Son aplicados por el paciente en su domicilio en forma de crema y provocan cascada inflamatoria y necrosis. La Enfermería forma al paciente en la aplicación correcta, controlará los efectos adversos, la tolerancia y la efectividad. Este tratamiento no deja cicatrices.
Terapia fotodinámica
Terapia fotodinámica (TDF) con luz de día o con lámpara Aktilite
Consiste en la destrucción selectiva de los tejidos fotosensibilizados, expuestos a una fuente de luz. Esta técnica la realiza Enfermería.
Aunque presentamos los tratamientos más utilizados, existen otras alternativas. Será el especialista junto con el paciente quienes tomarán la decisión más adecuada.
Las caídas son la causa más frecuente de lesiones en los ancianos. Pueden producir discapacidad y reducir su calidad de vida y la de sus familiares. He aquí algunos consejos que le ayudarán a evitarlas. No obstante, si comienza a tener caídas de repetición, acuda a su médico. Es más que probable que su origen sea una causa clínica sin identificar.
Cuide la nutrición y la ingesta de líquidos: el calcio y la vitamina D disminuyen el riesgo de fracturas óseas. Consuma leche, queso, yogur, pescados grasos como las sardinas y el atún, y carne. Beba mucho líquido (de 6 a 8 vasos al día), especialmente cuando realice ejercicio.
Camine bajo el sol: favorece la síntesis de vitamina D y la movilidad.
Haga ejercicio con regularidad. El ejercicio fortalece y mejora el equilibrio y la coordinación.
Cuide su medicación: si está tomando medicamentos, incluso los que se venden sin receta, revíselos con su médico o farmacéutico. Pregunte si alguno puede provocar somnolencia o mareo, o si pueden interactuar unos con otros y ocasionar efectos adversos.
Utilice dispositivos de ayuda para caminar si es necesario (bastones, andadores).
Preste atención a su casa: que los suelos no resbalen, que no haya cables por el suelo, que las cosas que se utilizan habitualmente están al alcance de la mano, que la luz no haga sombras ni brillos. Evite el uso de alfombras y de chancletas y no camine descalzo.
Concepción Molina Pérez Especialista en Enfermería Geriátrica
Vocal de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología (SNGG) (@sngeriatria)
European Network for Safety amongElderly (EUNESE). Boletín informativo: prevención de las caídas en las personas de edad avanzada. Seguridad de las personas de edad avanzada centrada en las lesiones accidentales. ISBN: 978-960-89383-4-2
Documento de consenso sobre prevención de fragilidad y caídas en la persona mayor estrategia de promoción de la salud y prevención en el Sistema Nacional de Salud.Documento aprobado por el Consejo Interterritorial del SNS el 11 de junio de 2014.
Es un conducto flexible que une al bebé desde su ombligo con la placenta de la madre durante el embarazo. A través de él se intercambia oxígeno y sustancias nutritivas que necesita el feto para formarse y crecer.
¿Qué se hace tras el nacimiento?
Tras el parto, los profesionales sanitarios lo pinzan y lo cortan con material estéril.
Desde este momento y hasta que cicatriza y se cae, los gérmenes que están en la piel pueden provocar una infección del cordón llamada onfalitis. Por ello, es importante mantener las medidas higiénicas correctas.
Al principio veremos una especie de muñón de color gris-amarillento que irá secándose y adquiriendo un color más negruzco.
¿Cuándo se desprende?
Por norma general suele ocurrir entre el 5º y 15º día de vida.
¿Cómo curarlo?
Hoy en día, en países desarrollados donde existen buenas medidas higiénicas, no se ha demostrado que el uso de antisépticos como la clorhexidina o el alcohol de 70º sean mejores que simplemente la limpieza con agua y jabón más el secado. Por ello, la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la OMS recomiendan mantenerlo seco y limpio sin necesidad de antiséptico.
Los pasos y recomendaciones a seguir serían los siguientes:
Lavarse las manos.
Limpiar con agua y jabón neutro y secarlo bien. Es importante evitar que quede húmedo ya que esto retrasaría su cicatrización y aumenta el riesgo de infección. Si se utiliza un antiséptico, hacerlo con ayuda de una gasa. No tener miedo a la hora de mover la pinza para acceder a limpiar todas las zonas y no dejar gasas impregnadas enrolladas alrededor del cordón.
Se puede doblar la parte alta del pañal para que el contacto con el aire acelere el secado.
No utilizar talcos, yodo ni mercromina para curarlo.
No usar fajas, ni ombligueros, esparadrapos…
Signos de alarma
Deberíamos preguntar a un profesional sanitario si:
Observamos que está inflamado y enrojecido.
Sale secreción amarillenta y maloliente (utilizar el olfato en las curas).
Sangrado abundante. Un pequeño sangrado por el roce o tras la caída del cordón es normal.
Retraso en la caída.
Irene Velasco Huici Maria Eugenia Milagro Jiménez Marta Espartosa Larrayad
Enfermeras especialistas en Pediatría. Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN)
Cuando llega el momento del examen de una oposición, debes demostrar todo el trabajo y esfuerzo que llevas realizando durante largo tiempo. En este examen te juegas mucho y hay que evitar que los nervios jueguen una mala pasada. Repasemos algunas claves:
Antes del examen
Ten confianza en ti mismo y en el buen trabajo que has realizado. Mantener una actitud positiva y un elevado nivel de motivación es imprescindible para aprobar una oposición. Según el modelo de Aaron Antonovsky salutogénico, deberemos fijarnos más en nuestras potencialidades y no en nuestras debilidades. Evita comentarios como “se me dan mal los test”, “yo no sé estudiar” o “tengo memoria de pez”.
Cuando empieces a estudiar, notarás que no te concentras y te cuesta permanecer sentado. Esto es un entrenamiento: cerebro y cuerpo se tiene que ir haciendo y acostumbrando. Vete programando sesiones de estudio de forma progresiva y así alcanzarás jornadas de estudio más largas y eficientes. Si empiezas con 10 horas al día, vas a llegar muy cansado y las horas cundirán muy poco.
Un buen descanso te ayudará a controlar tu ansiedad en el momento previo al examen. Es recomendable dormir 8 horas y llegar descansado al examen y las semanas previas. Deja tiempo para estar con los tuyos y disfrutar de ellos. Haz deporte, liberarás estrés y generarás endorfinas para tu cerebro. En las semanas previas es más importante el descanso que el estudio. El examen es una carrera de fondo y si quieres ganar un maratón entrenando para los 100 m. lisos, olvídate.
Familiarizarse con el lugar: llega con tiempo para poder conocer el lugar donde te examinarás. Incluso visita ese lugar el día de antes. Si es posible, métete en la clase donde harás el examen.
Calidad sobre cantidad: haber estudiado mucho no garantiza aprobar el examen. Debes elegir un buen método de ejecución y organización.
Si el examen es tipo test,no hagas preguntas sueltas por hacer. Ponte en situación de simulacro y haz 100 preguntas en 120 minutos, sin distracciones y sin corregir hasta el final. Ponte en modo examen al menos una vez a la semana. Analiza cada respuesta, cómo está formulada la pregunta. Es una parte importante del estudio y además, si el examen es tipo test, hay que saber hacer test.
Estudiar siempre de los mismos apuntes, no dispersarse con varias fuentes. El ser humano funciona en un porcentaje muy alto por memoria visual.
Prepara el día de antes todo lo que vayas a necesitar para que no se te olvide nada: bolígrafos, DNI, reloj, transporte al examen…
Debes asistir con un aspecto presentable y una indumentaria apropiada. Arreglarte y verte bien en el espejo el día del examen mejora el ánimo y en consecuencia, el rendimiento.
Durante el examen
Si cuando recibas el examen te sientes muy nervioso, dedica 5 minutos a respirar y concentrarte. Empieza por las preguntas de reserva para ir alcanzando la concentración máxima. Toma breves descansos, cada 25 minutos y, por ejemplo, bebe agua y toma glucosa en forma de caramelos, chocolate…
Ten en cuenta que el examen está pensado para hacer criba. Seguramente verás preguntas que no te suenen de nada, eso desestabiliza al opositor, ya que puede dudar de sí mismo y de lo que ha estudiado. Que no sea tu caso: has estudiado, sabes un montón de cosas y quedan muchísimas preguntas por responder.
Subraya en las preguntas aspectos importantes como: INCORRECTA, NO ES CIERTO, AFIRMACION CORRECTA…
Para terminar, os dejo una frase de M. Ghandi: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.
Javier Laparra Garrido
Enfermero especialista en Salud Mental.
Socio de AEESME Navarra.
La espirometría es una de las “pruebas funcionales” que Enfermería realiza en los Exámenes de Salud de los trabajadores.
Se conoce como espirometría la determinación, mediante un espirómetro o un neumotacógrafo, de los volúmenes pulmonares y la rapidez con que estos pueden ser movilizados.
Protocolos de aplicación
A criterio médico.
Asma Laboral.
Silicosis y otras neumoconiosis.
Isocianatos.
Alveolitis alérgica extrínseca.
Ambientes pulvígenos.
Otras situaciones laborales que puedan alterar la función pulmonar (cancerígenos, etc.).
Indicaciones
Estudio de signos y síntomas respiratorios.
Detección y evaluación de disfunción pulmonar.
Medición del impacto del medio laboral en la función pulmonar (neumoconiosis, alveolitis alérgica extrínseca, etc.).
Cribado personas con riesgo: fumadores, exposición laboral a sustancias nocivas y exámenes médicos de rutina.
Valoración del estado de salud general del trabajador.
Control evolutivo en enfermedades respiratorias crónicas.
Monitorización del tratamiento broncodilatador o antiinflamatorio bronquial.
Detección de estenosis de vía aérea superior.
Medición del impacto de enfermedades sistémicas sobre la función pulmonar.
Valoración preoperatoria.
Evaluación de la incapacidad laboral.
Contraindicaciones relativas
Imposibilidad mental.
Intolerancia a la boquilla.
Incapacidad física: parálisis facial, lesiones bucales, trabajadores con traqueotomía, etc.
Contraindicaciones absolutas
Neumotórax.
Hemoptisis no filiada.
Angor inestable o infarto de miocardio reciente.
Desprendimiento de retina o cirugía reciente ocular.
Cirugía reciente torácica o abdominal.
INSTRUCCIONES PARA REALIZAR LA PRUEBA
Instrucciones previas al trabajador
Debe advertírsele de que no utilice medicación broncodilatadora en las horas previas a la prueba.
No debe fumar en las horas previas a la realización de la prueba, ni tomar bebidas con cafeína (café, té, cola…).
Explicarle SIEMPRE la razón del estudio y en qué consiste, con lenguaje claro y asequible: “Vamos a medir tu capacidad pulmonar mediante una inspiración y espiración forzadas. Para ello, sentado bien recto, coge por la boca todo el aire que puedas, colocas el tubo en la boca sellándolo con los labios y expúlsalo fuerte al principio y seguido de forma continua hasta que no puedas más. Yo te iré animando indicándote el inicio y el final de la prueba. Debido a que el examen involucra algo de respiración rápida y forzada, es posible que experimentes un cierto grado de dificultad respiratoria o mareo temporal”.
Instrucciones generales
Todas las maniobras espiratorias serán realizadas:
En posición sentada. Aunque la máxima expansión torácica se obtiene con el paciente de pie, el esfuerzo que requiere la prueba hace aconsejable que el trabajador permanezca sentado.
Aflojar la ropa demasiado ajustada.
Pinza nasal colocada, para evitar escapes de aire. Si no se dispone de pinza nasal, se puede realizar la prueba sin tapar la nariz, aunque se produzca un pequeño escape.
Siempre con boquilla desechable, por cuestiones de higiene. Idealmente debería colocarse también un filtro de partículas entre la boquilla y el circuito.
Se realizarán un mínimo de 3 maniobras y un máximo de 8. Por encima de ese número el agotamiento del trabajador hace que no se obtenga ninguna mejoría en el trazado.
Elena Landíbar Goñi Especialista en Enfermería del Trabajo Presidenta de la Asociación de Diplomados y Especialistas en Enfermería del Trabajo de Navarra (ADETNA)
Alonso Jiménez, E.M.; Tomé Bravo, P. Pruebas Funcionales Respiratorias. En: Formación Alcalá. Guía práctica de pruebas funcionales para Salud Laboral. Primera edición. Alcalá la Real (Jaén): 2017. ISBN: 978-84-9166-330-0.Pág. 25-51.
Sanchís Aldás, J.; Casan Clará, P.; Castillo Gómez, J.; Gómez Mangado, N.; Palenciano Ballesteros, L.; Roca Torrent, J. “Espirometría Forzada. Revisión de procedimientos y normativas de la SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica)”, [en línea]. Diciembre 2011 [Marzo 2012]. Disponible en la web: http://issuu.com/separ/docs/normativa_001
La diabetes es una enfermedad crónica que consiste en un deficiente funcionamiento del páncreas. La persona que la padece no fabrica insulina (o lo hace de manera deficitaria), lo que se traduce en descompensaciones de los niveles de glucosa en sangre.
Aunque existen dos tipos de diabetes, es la tipo 1 o insulinodependiente la que nos podemos encontrar en nuestro alumnado, ya que la tipo 2 es más propia de la edad adulta y vejez.
Una vez establecido el diagnóstico, desde las unidades de diabetes infantil enseñan el correcto control de la diabetes a cada paciente. El objetivo es que cada niño o niña sepa gestionar adecuadamente su autocuidado.
Los cuatro ejes del control de la diabetes
La diabetes no es contagiosa y el alumno/a debe ser tratado con normalidad, integrándole plenamente en el colegio y permitiéndole participar de las actividades. Se tendrán en cuenta los cambios psicosociales y se trabajará con toda el aula, para la consecución de estos objetivos.
El control de la diabetes gira en torno a cuatro ejes fundamentales:
Niveles de glucosa en sangre: En horario escolar el alumno/a diabético necesitará controlarlos antes del almuerzo y la comida y ante la sospecha de una hipoglucemia.
Administración de insulina: necesitará antes de la comida y es posible que también antes del almuerzo.
Alimentación: su alimentación será variada y equilibrada, pero necesitará control de la cantidad de hidratos de carbono que ingiera.
Ejercicio físico: las sesiones de educación física serán preferiblemente a primeras horas de la jornada, o tras un adecuado control de los niveles de glucosa y aporte necesario de hidratos de carbono, para minimizar el riesgo de hipoglucemia.
Como norma general un niño/a diabético, a partir de los 8-9 años puede medirse los niveles de glucosa y pincharse la insulina, si bien necesitará supervisión por parte de un adulto.
En el ámbito familiar los padres son los responsables del control de la diabetes de su hijo o hija, pero en la escuela son los profesionales de la educación los principales apoyos para el niño o niña.
Es fundamental el intercambio fluido de información entre padres y profesionales.
Pautas de intervención y ficha de salud
El centro educativo tendrá que establecer pautas de intervención con el alumnado diabético, tanto en el control rutinario de la enfermedad como ante la sospecha de una hipoglucemia. Dichas pautas son individualizadas y consensuadas con los padres.
Conviene que el centro elabore una ficha de salud del alumno/a en la que se concretarán -como mínimo- los siguientes aspectos:
Nombre del alumno/a, nombre y teléfono de sus padres o tutores legales y del hospital de referencia.
Horario en el que necesita controles, insulina, almorzar, comer…
Pautas de insulina y cantidad de hidratos de carbono que debe ingerir en cada comida.
Lugar del centro donde se guardarán los medicamentos (insulina y glucagón), así como los medidores de glucemia, azúcar, galletas…
Personas -mínimo dos- encargadas de administrar o supervisar los cuidados que necesita el alumno/a (medir niveles glucosa, inyectar insulina, control ingesta hidratos de carbono…)
Autorización escrita de los padres para la administración de las medicaciones necesarias.
Cómo detectar e intervenir en caso de una crisis de hipoglucemia.
Plan o alternativas en caso de celebraciones, excursiones…
El alumno/a con diabetes, así como el resto de integrantes de la comunidad educativa, se beneficiarían enormemente de la figura de la enfermera escolar.
Paula Larumbe Oroz Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)
Ana Durana Murillo (@DuranaAna) Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)
Guía informativa sobre la diabetes mellitus tipo 1 en los centros escolares; Consejerías de Educación y Salud de la Comunidad de Madrid; 2007.
Guía de ayuda: Manejo práctico de los problemas pediátricos más frecuentes en la escuela y guardería: Consejos para profesorado y cuidadores escolares; Asociación española de pediatría de Atención Primaria; 2015.
La diabetes en la infancia, información para profesorado y personas cuidadoras; Consejería de Salud, Junta de Andalucía.
Lo que debes saber sobre la diabetes en la edad pediátrica; Sociedad de endocrino pediátrica de la asociación española de pediatría. Ministerio de Sanidad y Consumo; 2008.
Protocolo de Atención al Niño con Diabetes en el colegio; Unidad de Diabetes Infantil del Complejo Hospitalario de Navarra-B.
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